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Джулс Хониг La librería de septiembre
La librería de septiembre
La librería de septiembre

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Джулс Хониг La librería de septiembre

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una cafetería

кафе


una mesa

стол


una silla

стул


sentarse

садиться


pedir

заказывать / просить


un café con leche

кофе с молоком


un té

чай


tener hambre

быть голодным


tener sed

хотеть пить


desayunar

завтракать


almorzar

обедать


compartir

делиться


estar libre

быть свободным


estar ocupado/a

быть занятым / занятой


pasar tiempo

проводить время


El lunes por la mañana, Sophie se despierta tarde. El despertador ha sonado a las siete, pero ella lo ha apagado sin darse cuenta. Cuando abre los ojos otra vez, son las siete y cuarenta. Su primera clase empieza a las ocho y media. Durante unos segundos mira el reloj sin moverse. Después sale de la cama tan rápido que casi pisa uno de los libros que todavía están junto a la pared.

No tiene tiempo para desayunar. Se pone unos vaqueros, un jersey claro y las primeras zapatillas que encuentra. Mete un cuaderno y dos libros en la mochila, se recoge el pelo y sale de la habitación. Emma está en la cocina con una taza de café.

-Buenos días.

-No.

Emma mira el reloj.

-Ah. Entiendo.

-Llego tarde.

-Tu pelo también lo sabe.

Sophie toca su pelo y decide que no quiere saber cómo está.

-Nos vemos luego.

-Come algo.

-No tengo tiempo.

-Entonces compra algo en el campus.

Sophie baja las escaleras y camina muy rápido hasta el college. El aire de septiembre está frío y el cielo está gris. Llega al edificio de Literatura tres minutos antes de empezar la clase. Se sienta al fondo, abre el cuaderno y respira por fin con calma.

La clase dura una hora y media. Normalmente a Sophie le gusta escuchar a la profesora, pero hoy piensa demasiado en comida. A las nueve y cuarto tiene hambre. A las nueve y cuarenta mira el reloj. A las diez, cuando termina la clase, su estómago ya está protestando.

Tiene otra clase a las once y media, así que decide ir a la cafetería del campus. Es un lugar grande con ventanas altas, mesas de madera y muchas plantas. A esa hora está lleno de estudiantes. Algunos desayunan, otros trabajan con sus portátiles y otros hablan en grupos.

Sophie se pone en la cola. Quiere un café con leche y algo para comer. Delante de ella, una chica pide té y un croissant. Detrás, dos chicos hablan de un examen. Sophie mira la vitrina y elige un sándwich pequeño.

-Un café con leche y este sándwich, por favor.

-¿Grande o pequeño? -pregunta el camarero.

-Grande. Muy grande.

El camarero sonríe.

-Mañana difícil.

-Todavía son las diez.

-Entonces muy difícil.

Sophie paga y toma la bandeja. Ahora aparece otro problema: no hay mesas libres. Camina despacio por la cafetería buscando una silla. Cerca de la ventana hay seis estudiantes. Junto a la puerta hay una pareja. En una mesa grande hay una sola chica, pero tiene libros y papeles sobre casi todas las sillas. Sophie está a punto de salir cuando ve una mesa pequeña en una esquina. Hay dos sillas. Una está ocupada. Daniel está sentado en la otra.

Tiene un portátil abierto, varios papeles y una taza de café. Lleva una camisa azul oscura con las mangas un poco subidas. Está dibujando algo en una hoja y no la ha visto.

Sophie se queda quieta durante un segundo. Puede salir. Puede comer fuera. También puede caminar durante veinte minutos con un café, un sándwich y una mochila, lo cual parece una idea bastante mala. Daniel levanta la cabeza.

-Hola.

-Hola.

Mira la bandeja de Sophie y después la cafetería llena.

-¿Buscas una mesa?

-Sí.

Daniel señala la silla frente a él.

-Esta está libre.

Sophie mira la silla.

-¿Seguro?

-No conozco a nadie invisible que esté sentado ahí.

-Muy gracioso.

-Gracias.

Sophie se sienta. Coloca la mochila junto a sus pies y el café sobre la mesa. Durante unos segundos ninguno dice nada. Daniel vuelve a mirar sus papeles. Sophie abre el sándwich.

Esto es diferente de hablar en The Little Leaf. En la librería, Daniel es un cliente y Sophie está trabajando. Aquí son solo dos estudiantes sentados en la misma mesa. La idea hace que Sophie esté un poco más consciente de dónde pone las manos y de cómo abre el papel del sándwich.

-¿No has desayunado? -pregunta Daniel.

-Me he despertado tarde.

-Eso explica el café grande.

-Necesito ayuda.

-La cafeína no puede resolver todos los problemas.

-No necesito todos. Solo el problema de estar despierta.

Daniel sonríe y cierra un libro.

-¿Tienes clase ahora?

-A las once y media. ¿Y tú?

-A las doce.

-Entonces estás libre.

-Estoy haciendo un proyecto.

Sophie mira las hojas. Hay dibujos de un edificio, líneas, números y pequeñas notas.

-¿Es para Arquitectura?

-Sí.

-Parece difícil.

-Lo es cuando llevas tres horas mirando la misma ventana.

-¿Una ventana?

Daniel gira una hoja para que Sophie pueda verla. Hay un dibujo de una casa moderna. Tiene grandes ventanas y un pequeño jardín.

-Tenemos que diseñar una casa pequeña.

-Me gusta.

-¿La casa?

-El jardín.

Daniel la mira.

-He trabajado tres horas en la casa.

-El jardín es bonito.

-Gracias por tu opinión profesional.

Sophie se ríe y bebe un poco de café.

-¿Siempre has querido estudiar Arquitectura?

Daniel piensa mientras mueve un lápiz entre los dedos.

-Desde los quince o dieciséis años. Mi abuelo construía casas.

-¿Era arquitecto?

-No. Carpintero. Cuando era niño, pasaba mucho tiempo con él.

-¿Y te enseñó?

-Un poco. Sobre todo me enseñó a no tocar sus herramientas.

Sophie no puede evitar una sonrisa.

-Mi madre hace lo mismo en la cocina.

-¿No puedes cocinar?

-Puedo.

-Eso no ha sonado muy seguro.

-Puedo hacer pasta.

-¿Solo pasta?

-Y tostadas.

-Impresionante.

Sophie le da una mirada seria.

-¿Y tú?

-Cocino bastante bien.

-Claro.

-¿Por qué «claro»?

-Porque eres de Maplewood. Aquí probablemente todos sabéis cocinar, construir casas y cortar madera.

-Eso es Vermont, no el siglo diecinueve.

Sophie vuelve a reírse. La conversación es fácil. Mucho más fácil que la primera vez en la librería. Hablan de sus clases, de profesores y del campus. Daniel le explica qué cafetería tiene el peor café y Sophie le cuenta que todavía entra por la puerta equivocada del edificio de Literatura.

Después hablan de Boston. Sophie le cuenta que su familia vive allí y que tiene un hermano mayor llamado Ben. Daniel tiene una hermana, Lucy, que vive en Burlington y trabaja en un hospital.

-¿Echas de menos a tu familia? -pregunta Daniel.

Sophie mira su taza.

-Sí. Más por la noche.

-Es normal.

-Emma ayuda. Habla tanto que no tengo tiempo para sentirme sola.

-Emma Parker?

Sophie levanta la cabeza.

-¿También la conoces?

-Fuimos al mismo instituto.

-Por supuesto.

-¿Qué significa eso?

-Todo el mundo conoce a todo el mundo aquí.

-Más o menos.

-Eso da un poco de miedo.

-Espera hasta que conozcas a mi madre.

Sophie sonríe, pero guarda mentalmente esa frase. No sabe por qué. Daniel toma su taza y descubre que está vacía.

-¿Quieres otro café?

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