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Saint Germain Hacia la mágica presencia
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Es necesario tomarse el tiempo para guardar la atención sobre el yo divino. El mayor don hecho al alma es el cuerpo, el templo del más alto Dios vivo.
Se irradia mucho poder hacia la humanidad para permitir el servicio, pero los que sirven deben ser prudentemente dirigidos. El deseo excesivo de servir puede llevar a un agotamiento sin beneficio real para nadie.
Debemos primero hacemos conscientes de la energía divina, ilimitada, difundiéndose a través de nosotros, y entonces todo sentido de fatiga o sentimiento de hallarse extenuado se desvanecerá de nuestra consciencia.
Tomen todo deseo de realización en el corazón de la presencia “Yo Soy” y el maestro interior, escuchando en secreto, los recompensará abiertamente manifestando su deseo físicamente.
¡Que la perfecta salud, la abundancia divina del dinero, de armonía, de felicidad y de iluminación sea su patrimonio, para siempre!
Saint Germain
El poder de visualización
Si no aceptamos que la verdad está en nosotros, no tenemos ninguna posibilidad de comprender la verdad que se nos expone. Es indispensable, en consecuencia, darse cuenta de que por la presencia “Yo Soy” en nosotros podemos comprender la verdad que se nos da. Es recomendable “guardar el silencio y esperar”.
Es necesario saber que, durante esta espera, es imposible que no les sea comunicada toda verdad para la que estén preparados.
Hay una corriente de vida interior y una corriente de vida exterior y está la única presencia “Yo Soy” expresándose interiormente.
Para llegar a la solución justa en todas las cosas, necesario es mantener en la consciencia que: “por la poderosa presencia “Yo Soy”, la presencia del maestro interior, conozco la verdad”. Con la atención fija en esta idea, conduciremos la sabiduría divina de la presencia “Yo Soy” a que desarrolle el film de la solución ante su vida externa. La verdadera visión de la presencia es siempre realidad, porque la presencia no puede ver la imperfección, siendo la perfección la ley exclusiva de su ser.
La actividad de la poderosa presencia “Yo Soy” expresa esta ley y no hay otra.
Toda interrupción en la perfecta visión se debe a las nieblas de la conciencia humana que proyectan como una bruma sobre la lente interior.
Persistan en la afirmación de la idea de que la visión perfecta de la presencia “Yo Soy” se expresa en toda actividad exterior. Cuando su determinación es inflexible, su visión quedará suficientemente clara como para permitirles descubrir toda divergencia o irrealidad que intente proyectarse por la actividad mental exterior.
Desde que hayan comprendido la importancia de guardar la atención fija en la única presencia creadora, la presencia “Yo Soy”, dentro, por encima y alrededor de ustedes, quedarán sorprendidos de la rapidez con la que llegarán a ser maestros de su vida y de su entorno.
En toda acción, en que el conductor tiene la visión clara, el éxito está asegurado. La visión clara y verdadera es la actividad divina, la poderosa presencia “Yo Soy” en acción. Es la expresión de la fuerza divina. Desde que se cesa de considerar la individualidad exterior como el poder de ejecución, la visión interior se afirma y la seguridad de la realización del plan divino, inunda la consciencia. Desde que sabes que debe hacerse una cosa, la mente externa debe tomar su partido y pasar a la ejecución. Si hay la menor duda en la mente exterior concerniente a la cosa perfecta a hacer, llaman a la presencia en acción, pidiendo más sabiduría, a fin de que sólo se cumpla el plan divino.
Digan: “Dios, poderosa presencia “Yo Soy”, que tu sabiduría gobierne este asunto ahora”.
Esta afirmación hará desaparecer toda incertidumbre.
No hay medio de protección más poderoso que la radiación de amor divino y la visión de perfección. Por la visión persistente de la activa perfección divina, que es la poderosa presencia “Yo Soy”, obligarás a que se manifieste la absoluta perfección en su vida y en sus asuntos. Para llevar a ejecución sus deseos, es necesario emplear la actividad mental exterior —he ahí por qué todos los grandes maestros han dicho: “Dios tiene necesidad de un vehículo (cuerpo)”.
El estudiante que adopta la firme actitud mental de que: “su cuerpo y su alma son el templo de Dios vivo”, la poderosa presencia “Yo Soy” se convierte en foco de radiación de la perfección divina en toda su plenitud.
La importancia de la visualización no puede sobreestimar eso. Hay tanta confusión sobre el tema que quiero aclarar la cuestión.
La visualización verdadera consiste en guardar interiormente la representación mental de lo que desean ver manifestarse. Este esfuerzo debe hacerse conscientemente y los hará maestros de sus vidas y sus entornos.
La ley de su ser quiere que toda imagen, situada y guardada constantemente ante su consciencia mental, se manifieste en su experiencia.
El proceso de visualización no ha sido bien comprendido: es simplemente una actividad por la que hace que se realicen sus propias representaciones mentales. Cada idea contiene una imagen; incluso una idea abstracta crea una representación mental que corresponde a su concepto de esta idea. En general, la mente externa no es consciente de que la imagen está ahí —por ello la necesidad de observar constantemente la mente y de hacer el esfuerzo consciente de guardar la imagen correcta de la visión.
Es preciso crear el estado de consciencia y guardarlo para que nada pueda obrar en nosotros sin su control. Si no mantienen la idea de que no hay sino Dios en acción, la poderosa presencia “Yo Soy”, entonces millares de sugestiones tratarán de acaparar de su mente, porque son suyos los privilegios y la responsabilidad de escoger. Es necesario escoger, saber lo que quieren y visualizarlo después. Por la visualización, Dios, la presencia “Yo Soy”, ha provisto a la mente humana de un medio de socorro, permitiendo, que se polarice al contacto de la realidad de la perfección divina, a través de la poderosa presencia “Yo Soy”. La ideación crea imágenes sin cesar. El esfuerzo consciente para controlar esta visualización mental es un poderoso medio de superar infinitamente el hábito de la masa de la humanidad de dejar errar su mente de un asunto a otro.
Esta visualización interior sin discriminación es causa del estado caótico de los asuntos humanos.
La visualización dirigida hacia un fin definido es el medio todopoderoso para llevar a la manifestación lo que desean. Acepten, de una vez por todas, que cuando el deseo es constructivo, es la poderosa presencia “Yo Soy” la que está en acción para manifestar la voluntad divina. El poder divino es el que proyecta la visión de la perfección. Lo que desean realizar es lo único a considerar, a condición de que no traiga perjuicio para nadie. En el nombre de Cristo, el poderoso “Yo Soy”, ordenen que nada ni nadie sea lesionado y, después, persistan hasta la realización.
La idea, el deseo y la visión son la triple actividad de la única, gran presencia, el poderoso “Yo Soy”.
La idea, el concepto es el Padre. El deseo, y el sentimiento, es la Madre. La visión, o forma, es el Hijo. La visualización consciente de los rayos de luz, rodeando lo alto de la cabeza, forma la corona, ofreciendo una copa para recibir la fuerza del gran sol central que circula a través de la individualidad.
Cuando seres individuales o naciones intentan suprimir la idea de Dios, la poderosa presencia “Yo Soy”, el único supremo, el verdadero poder de la visión se desvanece y el resultado final es la desintegración. Durante un cierto tiempo, individualidades o naciones parecen estar animadas aún, pero sólo se mantienen de la energía usurpada y, cuando se ha empleado toda, caen en la detención definitiva. Desde el instante en que la capacidad de visualización por contacto con el poder supremo se detiene, cesa toda posibilidad de realización. Es lo que significa la afirmación: “Sin la visión los pueblos perecen”.
Hay millares de seres en Europa que reconocen la presencia suprema, permitiendo así que una cierta cantidad de energía se difunda y se mantenga. Al presente, con la comprensión de la poderosa presencia “Yo Soy” y el esfuerzo consciente de visualización, la acción divina se sostendrá con mayor poder.
En la idea, en el deseo y en la visión se encuentra el poder de mantenerse, si quieren ser conscientes de ello. Califiquen todo lo que hagan con el poder de mantenerse.
La presencia electrónica del poderoso “Yo Soy” es el Padre de toda actividad. Si persisten conscientemente en estas ideas, generarán un poder formidable. Persistían gozosamente, sabiendo que la técnica es infalible y verán que esta poderosa presencia “Yo Soy”, no conoce limites, que ella controla todas las cosas y experimentarán la perfección que ella es.
Bendición
Poderosa presencia “Yo Soy” y bien-amado Saint Germain: damos las gracias por liberar la actividad de la visión divina omnisciente en nosotros y en toda la humanidad, a fin de que todos puedan participar de la plenitud de su victoria y de su luz con la rapidez del relámpago.
La conciencia proyectada
(Misterios develados)
Deseo que fijen firmemente en su mente y que recuerden con frecuencia para su contemplación el hecho de que las leyes que les explico y les enseño a usar, han de llevarte dentro de una condición de maestría consciente sobre todas las fuerzas y cosas sobre la Tierra. Esto significa que, no importa lo que se esté experimentando, ustedes siempre tienen en todo instante el control completo y consciente en su propia mente y cuerpo, y están capacitados para usar su propia libre voluntad en todo momento.
En este estado de consciencia proyectada, están completamente consciente y tienen pleno dominio sobre todas sus facultades en cada instante. No hay nada en absoluto acerca de esta instrucción y su uso, que en algún modo sea la condición hipnótica o de trance, ya que en el trance y en la hipnosis la voluntad consciente del individuo que está experimentando, no está funcionando, lo que es una actividad desastrosa y muy peligrosa para todo el que permita que tenga lugar en su mente y cuerpo.
No hay dominio o maestría consciente en las prácticas hipnóticas o de trance, y éstas son muy destructivas y peligrosas para el desarrollo del alma de aquel que se permite tales prácticas. Por favor, comprendan plenamente que el consciente control, la maestría y el uso de las fuerzas y cosas sobre esta Tierra, deberían en todo momento estar bajo la dirección de tu “Yo” interno o divino, a través de la perfecta cooperación y obediencia de todas las facultades en la mente y en el cuerpo, a aquella dirección interna.
No existe maestría sin esto, y aquellos que son conocidos como maestros ascendidos nunca, nunca imponen por fuerza ninguna actividad sobre la prerrogativa dada por Dios, de libre voluntad del individuo.
A un estudiante le puede ser dada la experiencia de la proyección, si un maestro ascendido decide expandir su consciencia temporalmente, de modo que experimente lo que está sucediendo en dos o más lugares al mismo tiempo. En tal condición, las facultades del estudiante están completamente bajo el control y la dirección de su propia libre voluntad en todo momento. Él está plenamente consciente y activo donde quiera que se encuentra su cuerpo, y también en el lugar adonde el maestro ascendido decida dirigir su atención para la enseñanza.
La razón por la cual un maestro ascendido eleva temporalmente la consciencia del estudiante es para enseñarle cómo puede hacer esto por sí mismo por medio de su propio esfuerzo, conscientemente y a voluntad.
La consciencia proyectada es sólo el aumento del grado de vibración de la estructura atómica en la mente y en el cuerpo del estudiante. Esto se hace por medio de la radiación de un maestro ascendido, y es una actividad de la “luz” que aumenta el grado vibratorio hasta el punto fijado por él para la experiencia. En el grado mayor, uno usa sus facultades de la vista y del oído exactamente como lo hace en la vida diaria, excepto que son expandidas hasta la zona u octava próxima encima de la humana.
Tal uso de nuestros sentidos es igual al que experimentamos en todo momento en estado de vigilia, porque podemos darnos cuenta de lo que está cerca y de lo que está distante exactamente en el mismo instante. La expansión o contracción de nuestra consciencia depende enteramente de lo que desea el individuo. Esto está siempre sujeto a la libre voluntad y dirección consciente del estudiante.
Uno puede, por su propia decisión, estar consciente de cierto árbol en un jardín o de todo el jardín. Uno usa la misma facultad de la vista para observar a ambos, y la usa exactamente en la misma forma. Cuando desea ver todo el jardín, hace que su vista amplifique su actividad hasta que abarque todo lo que desee. La expansión mayor aún incluye a la expansión máxima anterior, de modo que ves que debes estar consciente del pleno control de todas tus facultades en ambos lugares al mismo tiempo. La actividad que tiene lugar es realmente una amplificación del campo de acción en el que actúa la vista.
El uso de su facultad de la vista, en esta proyección o expansión de la consciencia, se realiza por medio del aumento del grado vibratorio en el nervio óptico. Todo el procedimiento corresponde a lo que tiene lugar cuando uno usa un largavista o telescopio.
En la experiencia corriente, la consciencia humana ha estado acostumbrada a usar sus facultades sólo dentro de ciertas zonas o campos de acción, y la prueba de esto es que uno puede escuchar el sonido de la voz de una persona que esté presente físicamente en el cuarto y hablándole, y uno puede también oír el timbre de un teléfono que suena en otra parte de la casa exactamente en el mismo instante. Todas las facultades de la actividad externa son elásticas. Pueden ser usadas ya sea como un microscopio o como un telescopio, dependiendo enteramente del deseo y voluntad del individuo.
Si uno puede estar consciente del sonido en el cuarto en que se halla su cuerpo físico, y también percibir el sonido de dos o tres cuartos de distancia, por el mismo procedimiento exactamente, con una expansión aún mayor de esta facultad, uno puede oír hasta un sitio más distante. Para hacer esto uno debe aumentar el grado vibratorio hasta que llegue a la zona más distante.
Cuando contemplamos a esta gran actividad divina interna, no ven cuán perfectamente y fácilmente se incorporan los sentidos externos a los internos, y los que han sido dos se convierten en uno.
Esta actividad de la consciencia puede ser aplicada a todos los demás sentidos, así como el de la vista y del oído, tal proceso de elevación es natural, normal y armonioso, tan sencillo como la sintonización en el radio de cualquier frecuencia de onda deseada. Las ondas de radio y las de la vista y del oído son partes de la misma actividad. El sonido contiene color y el color contiene sonido. En la experiencia diaria corriente, los seres humanos pueden oír el color y ver el sonido siempre que alcancen un gran aquietamiento.
Dentro de ciertas octavas o zonas, la vibración es captada por los nervios de los ojos y el resultado es lo que llamamos la vista. Otras son captadas por los nervios del oído y el resultado es lo que llamamos oído. Los ojos de la persona del término medio sólo ven objetos cuyo grado vibratorio está comprendido dentro de ciertas octavas, ya que no ven por debajo del rayo o zona infraroja, ni por encima de la ultra-violeta. A través de la radiación de un maestro ascendido, la estructura atómica del cerebro y del ojo vibra con la rapidez suficiente para expandirse dentro de la octava próxima por encima de la humana.
Esta misma actividad puede ser expandida hasta varias octavas más, ya sea por la radiación del maestro, o por mandato del “Yo” divino o interno del individuo. Muchas personas tienen tales experiencias involuntariamente, pero rara vez comprenden lo que significan o cómo se llevan a cabo. En los casos en que los individuos han tenido momentos de consciencia trascendental o han sido altamente inspirados, esto es lo que ha ocurrido, aunque ellos rara vez reconocen la ayuda que han recibido.
La visión o consciencia proyectada no tiene nada que ver con los cuadros mentales, producidos por sugestiones que sólo existen en las mentes de otros seres humanos. Tales pensamientos y visiones sólo son lanzados directamente dentro de la mente de otra persona, por el que emite la sugestión. Es la misma actividad que tiene lugar cuando uno refleja la imagen del sol en un espejo, y luego lo desvía hacia la pared.
La sugestión es tan diferente de la consciencia proyectada, como es diferente el pensar en un lugar, a estar presente físicamente en él. La proyección es viva, viviente, real, como cuando su cuerpo físico está pasando por una experiencia, ya que es la acción de su “Yo” divino interno con quien el maestro ascendido es uno el supremo.
Saint Germain
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