Marcus Entre el árbol y el bosque
Entre el árbol y el bosque
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Marcus Entre el árbol y el bosque

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Por desgracia, el solo hecho de que exista un observador en cualquier sistema, y que de una u otra manera estemos estudiando fenómenos que son relaciones entre nosotros y el resto de un sistema, nos convierte en parte del sistema estudiado, ya que interactuamos con él, y no solo nuestra observación lo modifica, sino que forma parte del mismo sistema.

De esta manera, si lo miramos así, todos nuestros sistemas referenciales se vuelven en parte auto–referenciales, con todos los problemas y beneficios que ello acarrea. Esta es otra de las conclusiones que podemos sacar del teorema de Godel, ya que en pocas palabras somos una unidad, pertenecemos al igual que el resto de los seres y cosas del Universo al mismo y único sistema.

Siempre estaremos mirando dentro de la Unidad.

De todas maneras, el Universo está así constituido, y la diversidad de formas que habitan en él tienen así la posibilidad de evolucionar pasando de plano en plano, cada vez que un sistema auto–referencial se agota, siendo esto un estímulo para el desarrollo y evolución de los seres.

Mientras tanto, los seres humanos debemos preocuparnos por nuestros problemas, y nuestro entorno. Por lo que debemos adoptar algunos sistemas referenciales prácticos y otros deben seguir en evolución respetando principios.

La forma de hacerlo por “convención” significa asignarle un valor a un punto y considerarlo fijo, o bien, asignarle determinadas características que van a constituir un modelo de la realidad, las cuales son indiscutibles a priori, ya que en dicho modelo se toma como veraz y no está sujeto a discusión.

En base a estos puntos fijos elaboramos una teoría o modelo, que nos da resultados que podemos comparar con lo que sucede en la realidad.

Para la mayoría de las aplicaciones prácticas la teoría no predice perfectamente lo que sucede, pero esta aproximación ha sido suficiente para elaborar el estado de la técnica y la sociedad humana actual.

Amplitud de los sistemas referenciales

En la práctica existe otro problema relacionado con el estudio de estos sistemas, es la amplitud del sistema referencial y su precisión, podemos establecer relaciones entre los distintos componentes, punto fijo y observador, solo en lugares determinados, ya que no somos omnipresentes, y tampoco podemos hacerlo en el tiempo, ya que por lo menos físicamente no somos eternos. Analicémoslo.

Nosotros conocemos o podemos conocer lo que transcurre en el lapso en el que estamos estudiando un sistema, pero nuestro período de vida es muy corto comparado con lo que sucede en el Universo, donde los hechos se desarrollan en millones de años.

Necesariamente, y por presentar la naturaleza del Universo fenómenos de orden cíclico, que tienen un ritmo en el cual existen cadencias de fenómenos, debemos observar un muy largo período para saber a ciencia cierta que los fenómenos que estamos observando son el resultado de lo que pensamos, por ejemplo los problemas de recalentamiento de la Tierra, la capa de ozono y otras situaciones de este orden, deben ser estudiados por muchos años, ya que si no, se corre el riesgo de confundir un ritmo de la naturaleza con un efecto producido por una causa que estimamos probable.

Aun habiendo establecido ciertos ritmos naturales, todavía tenemos que seguir estudiando para saber si es que no estamos montados en otra variación aún más larga, como lo que se muestra en el siguiente diagrama.

En un gráfico como este se puede representar las variaciones de una variable con respecto a otra. Fue desarrollado por Descartes, de ahí que se llama eje cartesiano.


Representamos dos ejes, en el eje vertical se representa y mide la variable a medir, que puede ser cualquiera, en este caso temperatura del aire en un lugar determinado, en el horizontal se representa la otra variable, en este caso el tiempo. Mientras más lejos de la intersección de los ejes estemos, mayor será el valor de las variables. Por ejemplo para un tiempo de 40000 años la temperatura será de 28ºC.

La línea roja representa variación de onda larga, y sobre ella está montada la línea azul, ambas curvas nos dan la variación de la temperatura en función del tiempo.

La línea roja es una onda mucho más corta en el tiempo, en la cual las observaciones son visibles para nosotros, y tal vez, equivocadamente interpretemos que la variable a medir baja por ejemplo en el punto A, cuando en realidad solo es una variación estacional, y todavía el fenómeno general determinado por la curva azul sigue creciendo.


De la misma manera, que si una persona viviera en nuestro planeta solo los tres meses de primavera, podría pensar que el planeta se calentará.

Tampoco podemos asegurar que todas las relaciones que yo observo desde un punto de vista necesariamente serán válidas

para todos los lugares de observación. Por ejemplo si observamos el cubo X de la figura en forma perpendicular o a cierta distancia no podemos saber que la figura es un cubo, ni siquiera puedo saber si es una superficie cuadrada, o un volumen. Ya que tanto uno como el otro presentan igual apariencia. En el dibujo vemos que hay tres observadores A, B, y C que es el lector que mira la página desde arriba en forma perpendicular.

Todos ellos, seguramente, estarán convencidos de que lo que están viendo es un cuadrado, esto pasa porque no tenemos el conocimiento suficiente para definir algo con una sola observación.

Pero la verdad es que ninguno de ellos en forma separada puede aseverar que lo que está viendo es un cuadrado, un prisma, o un cubo, ya que la visión de los tres es parcial, y sin embargo cada uno de ellos verá una figura cuadrada.

Pero si comparten la información que tiene cada uno, la síntesis del análisis colectivo determinará en definitiva que lo que están viendo los tres es un cubo, y esta será la verdad.

Y esto, solo podemos aseverarlo, porque el cubo se define por tres medidas, en otro caso más complejo, no podríamos hacerlo.

De esto se deduce que los seres humanos con nuestro conjunto de captación, con nuestros sentidos o con nuestra intuición estamos solo observando un “trozo” de la realidad, pero que existe otra forma de evaluar el campo que nos rodea y es relacionarnos nosotros mismos con otro observador del “trozo” de realidad, es decir, escuchar lo que otra persona percibe o analiza de un mismo fenómeno en una posición que inevitablemente no puede ser la nuestra, con lo que conseguimos información extra del sistema.

¿Cuántos “Informantes” deberíamos tener para conocer un sistema?

Pues muchos, mientras más informantes, mejor será nuestro conocimiento del sistema, lo que significa que para conocer un sistema “lo mejor posible” nosotros debemos considerar todo el material que está a nuestro alcance, no podemos despreciar nada de lo que los demás nos puedan informar y tampoco debemos desechar nada de lo que los demás han analizado de datos que han obtenido. Qué decir si este cúmulo de datos o de análisis han sido obtenidos a lo largo de muchos años.

Entonces esta información es además multifocal con respecto a un lapso de tiempo, y qué decir si esta información proviene de distintos espacios (lugares), será aún más rica porque será multifocal con respecto al espacio. Volveremos sobre el particular más adelante en Atemporalidad y Multi–posición.

Verdades particulares y estadísticas

Estamos acostumbrados a creer que no pueden existir dos verdades de una misma cosa, y esto es totalmente posible.

Tal como vimos anteriormente, los puntos de vista subjetivos al observar un mismo objeto son completamente distintos para dos seres humanos, aunque se trate del mismo objeto, y ninguno de los observadores mienta. Incluso, en la mayoría de los casos las verdades de las personas no se contraponen entre sí, sino que tienen partes comunes, y partes distintas, no son totalmente contradictorias entre sí, sino que son complementarias de una verdad.

Por esto dijimos cuando explicamos el teorema de Godel que las contradicciones se resuelven en un nivel de más conocimiento.

En el gráfico del cubo que recién explicamos, vemos que todos los observadores, A, B y C tendrán la seguridad individualmente de lo que lo que están viendo, es un cuadrado.

Esta es una verdad particular. Usamos el término “verdad particular” para designar aquella que rige para el individuo, en términos humanos es la visión que tiene el individuo del sistema que lo rodea, es una verdad dinámica, que va cambiando y perfeccionándose con el tiempo.

A lo largo de la vida los individuos van transformando estas formas singulares de ver las cosas en leyes particulares, ya que obran en concordancia con las mismas, actúa en base a estas leyes que ha descubierto por medio de su experiencia en la vida.

Una verdad estadística vendría a ser la media de estas verdades particulares tomadas en un conjunto de muchos individuos, y determina en forma general el comportamiento de un grupo de personas o sociedad.

Estas verdades estadísticas también van cambiando con el curso del tiempo, y evolucionan con él.

Las verdades estadísticas con el tiempo pueden transformarse en leyes, ya que representan la forma general de pensamiento de lo que está bien y lo que está mal de una sociedad, son dinámicas, al igual que las verdades particulares, cambian con el tiempo.

De esta manera se conciben muchos de los comportamientos humanos de una sociedad. Sin embargo, el enunciado de una verdad estadística, no es del todo aplicable a un individuo, porque aunque una verdad o ley estadística rige el comportamiento de un grupo de individuos, no puede decirse que sea aplicable estrictamente a un individuo, pero sí a la mayoría de estos.

Se debe a que al no tener los individuos de una sociedad el mismo nivel evolutivo, hay personas que ya no se rigen por la verdad estadística que está en vigencia en este momento, sino por una propia, que determina que su comportamiento no sea el común de la sociedad.

Ejemplos típicos de este tipo de verdades son las clásicas leyes de la Economía, como la ley de la oferta y la demanda.

En esta ley, por imperio de la naturaleza humana, los bienes escasos son más codiciados que los bienes abundantes, aunque los mismos tengan igual utilidad, y como consecuencia los bienes codiciados son más caros.

Esto es así debido a criterios particulares de los habitantes de una sociedad que no ha evolucionado lo suficiente, por lo que su comportamiento global puede ser predicho con gran exactitud por estas leyes.

El tiempo da la posibilidad de evolución, estas leyes pueden cambiar si cambia o desaparece el motivo que les dio origen, o si la sociedad en su conjunto cambia sus valores o conceptos.

Podríamos decir entonces, que los comportamientos de una sociedad pueden ser establecidos por leyes, y que por medio de las mismas se pueden predecir hechos, o lo que es peor, diseñar planes en base a las mismas.

Hay científicos que han establecido con éxito leyes de comportamiento social, y aplicándolas a variables que rigen la economía de un pueblo o país, pueden predecir con suficiente tiempo tendencias de precios u otras variables económicas, así como gustos y otros comportamientos sociales de masa, o por ejemplo, que sectores de una ciudad tendrán más valor económico en el futuro.

Los poderosos líderes del mundo emplean esto como moneda corriente, utilizando estas leyes estadísticas para manipular pueblos enteros, para obtener resultados que pueden o no ser buenos para este pueblo.

Lo que nunca se va a obtener con este tipo de aplicación es mejorar la conciencia de las personas, ya que para aplicar estas leyes, los gobiernos deben tener la seguridad de que se van a cumplir por un tiempo más o menos largo, para lo cual, la conciencia y el comportamiento de los individuos no debe variar, por lo tanto, no deben cambian sus valores, ni sus conceptos, no deben evolucionar, con lo que la ley sigue rigiendo. No es que esto sea eterno, pero constituye un cepo que retrasa la evolución de las personas.

Es absolutamente imprescindible para el crecimiento y desarrollo humanos, la tolerancia entre verdades particulares, su análisis, y su integración, aceptando los puntos de vista de los demás como lo que realmente son, ya que estos puntos de vista son aquellos que jamás podremos tener, porque no estamos en esa posición, ni vivimos las vidas de otros, entonces debemos integrar más y defender menos nuestras posiciones.

Todos los sistemas totalitarios que pretenden que el hombre no se desarrolle se basan en la incomunicación, el adoctrinamiento, y en la falsa comunicación, de esta manera las leyes estadísticas siguen teniendo valor y pueden ser aplicadas, recuerden “divide y reinarás”.

El sentir

Este mecanismo de análisis, funciona ordenando los datos y clasificándolos de una manera que a nosotros nos resulta aún extraña.

Como ya dije, el sentir evalúa la realidad de manera que a veces los resultados no son los que coinciden con el análisis lógico racional puntual.

La principal diferencia entre el sentir y la lógica del raciocinio es que, mientras la lógica emite una solución por cada situación, a cada punto de una situación le corresponde una respuesta, el sentir como mecanismo de análisis, lo que hace, es integrar una serie muy larga de datos (es la explicación lógica), con lo que obtiene una curva o una “tendencia” que nos describe en forma más vaga, pero más amplia el problema.

Es como si por medio del sentir nosotros pudiéramos proyectarnos, suponer las posibles situaciones que en el momento del problema no se nos ocurren en forma lógica.

Otra forma de solución común del sentir son los símbolos.

Con los símbolos se obtiene una respuesta completa de un problema en forma analógica.

Tal el caso de Kekulé, (1829 – 1896) químico alemán que estudiaba las diferencias entre el hexano, y otro compuesto químico, el benceno, que a pesar de tener idéntica composición química, es decir que la cantidad de Carbono, e Hidrógeno eran iguales para los dos, tenía propiedades físicas muy diferentes.

De esta manera y con el problema en su mente siempre presente Kekulé soñó con niños que formaban una ronda cerrada, tomados cada uno con el otro por las manos.

Cuando despertó supo que había resuelto el problema que hacía tanto tiempo lo ocupaba, habían nacido para la ciencia los hidrocarburos cíclicos, que forman cadenas que no están abiertas, como los hasta entonces conocidos, sino que forman anillos cerrados, en forma de ronda, por lo que a pesar de contener la misma composición química, y el mismo peso molecular, son substancias distintas, con propiedades muy diferentes.

Los símbolos son sistemas portadores de una gran cantidad de información, a veces no se puede leer esta información, si el que intenta aprender no está sintonizado con el lenguaje simbólico, a veces el lenguaje de un símbolo es tan particular, que solo lo entienden pocas personas, los símbolos por otro lado pueden ser reducidos, o sea limitados en su capacidad para transmitir información y pasar a ser íconos, o señales que por medio de un dibujo apropiado transmiten una idea rápidamente y sin error, tales como los que usamos diariamente en nuestras computadoras o celulares.

Los polos como parte del todo

A menudo encontramos gente que se maneja mayormente con el hemisferio izquierdo, que defienden los puntos de vista lógicos, las matemáticas, y que piensan que no hay otra cosa fuera de esta forma de análisis, pero también están aquellos que se manejan casi exclusivamente con el hemisferio derecho, el que interpreta al sentir y sus decisiones pasan casi todas por este punto de vista, desechando la actitud racional de las personas que todo lo analizan.

Yo pienso que ambos hemisferios no son distintos en calidad, y que emplean los mismos sistemas de análisis.

Entonces, alguien se preguntará, a qué viene la división entre razón, y sentir?, pues bueno, es una forma más humana y más integrada de mencionar las cosas de manera de que nos resulte más fácil explicarlas.

El cerebro derecho con su capacidad para sentir, es un órgano que trabaja con funciones muy complejas y variadas, que en la mayoría de los casos no solo son muy complicadas sino que también están codificadas, de aquí que sus resultados sean muy generales, amplios, pero de escasa precisión, y su estructura está adaptada a este funcionamiento.

Por ello en este hemisferio se procesan las cosas muy complejas, sentimientos, música, arte, sensaciones, símbolos etc.

El cerebro izquierdo y su capacidad para analizar, vendría a ser una especie de hemisferio derecho con una enorme lupa, lo que hace que pueda mirar en el espacio micro–cósmico con una excelente definición, pero con un rango de amplitud muy limitado, con una gran precisión, pero con escasa capacidad para abarcar.

Por esto, en este hemisferio se desarrollan tareas vinculadas a lo lógico, a lo digital, a decidir entre una cosa y la otra, entre blanco o negro, a la construcción de modelos mediante el uso de las matemáticas, etc.

De este modo, los hemisferios presentan las capacidades distintas que están listadas más adelante en el cap. VII polaridad y sexo.

Es como un telescopio, y la visión humana normal, la que en nuestra analogía representa el hemisferio derecho, y el telescopio, propiamente dicho, es el izquierdo.

Jamás captaremos con el telescopio la belleza del universo en su conjunto, su magnitud, sus colores, y por lo tanto, tampoco existirá inspiración en el alma del observador inclinándose ante tanta belleza, y llenando su corazón de armonía y grandeza, pero tampoco sin él sabremos datos relativos a un cráter de Marte que buscamos y que nos interesa desde el punto de vista práctico, y por lo tanto no conoceremos el microcosmos de este Universo.

El que usa solo el hemisferio izquierdo pierde la perspectiva, es como estar mirando una pared a dos centímetros de distancia, no alcanzamos a ver la amplitud de la misma, pero sí vemos la rugosidad, su terminación, etc.

El que usa solo el hemisferio derecho ve solamente la globalidad de un sistema, pero jamás podrá observar los detalles.

Es como dice el dicho, el hemisferio izquierdo sería ver el árbol, y el derecho sería ver el bosque.

El oído es el órgano sensorial más desarrollado que posee el ser humano, con el mismo se pueden apreciar no solo, frecuencias que van del orden de los 20 Hertz hasta los 20000 Hz, es decir unas mil veces de diferencia, sino que también nuestro oído tiene la capacidad de escuchar sonidos muy débiles, hasta sonidos muy, muy fuertes, digamos que el volumen de un sonido se mide en Decibelio dB, que está expresado como un logaritmo, ya que se precisa reducir el número debido a las magnitudes excesivamente altas que darían los volúmenes si fueran lineales.

Para poder hacer estas operaciones en un rango tan grande de calidad (frecuencia) y cantidad (volumen), nuestro oído debe dividir al igual que el cerebro humano las tareas. Se sabe que la excitación sonora proveniente del aire, se transforma en movimiento en el tímpano, y se transmite a los huesos del oído, y finalmente llega al nervio auditivo, que conduce el impulso al cerebro.

Las células que transforman las vibraciones en impulsos eléctricos, que son los que entiende nuestro cerebro, están ciliadas. Desde su superficie nacen unas prolongaciones cilíndricas delgadas, dispuestas en forma perpendicular a la membrana celular.

Los movimientos en los cilios son transformados por las células en impulsos eléctricos, pero como no es físicamente posible que una sola célula transforme en impulsos nerviosos el total de la frecuencia del rango audible, por lo menos con la eficacia necesaria para que nosotros escuchemos bien, entonces se dividen en zonas de células, algunas se encargan de “escuchar las tonalidades muy agudas, otro grupo las agudas, otra las medias, otra las graves etc.

Lo mismo sucede con los volúmenes, no todas las células que están preparadas para escuchar sonidos, supongamos agudos, pueden “escuchar” sonidos de intensidad muy baja o muy alta, por lo que dentro de la zona de células que trabaja para escuchar los sonidos agudos existirán células que en esa banda se encargan de escuchar los sonidos muy débiles, otra los muy fuertes, pero la principal virtud de nuestro oído es la de afinar.

En electrónica de audio se conoce como ruido blanco a un conjunto de señales audibles que no poseen ningún patrón de comportamiento, no tienen una frecuencia fija y determinada, pero que son de una amplitud similar (volumen parecido), es el sonido que escuchamos cuando se corta la transmisión de un canal de TV, si tenemos una señal de audio que sea menor en amplitud que el ruido blanco, será imposible separar esta señal ni reconocerla, ya que al ser la señal del ruido blanco irregular no se puede suprimir.

Sin embargo, el oído del ser humano es a veces capaz de distinguir un tono de voz conocido aún en un lugar en donde están hablando muchas personas a la vez, lo que representa un buen ruido blanco.

Esto se debe a que el oído es capaz de interpretar las armónicas provenientes de una voz conocida, y reconocerla como tal, aún más, es capaz de designar un grupo de células acorde con la frecuencia y la intensidad de lo que se desea escuchar y afinar los cilios de las células, es decir que por medio de agentes químicos, los cilios se endurecen o ablandan con el objeto de tener mayor sensibilidad para afinar con la voz que se quiere escuchar.

Vemos muchas veces que la naturaleza ha empleado sistemas y tecnología similares para resolver diseños, por lo que la capacidad de nuestro oído de afinar también la tiene nuestro cerebro, que es capaz de sintonizarse con un determinado tema, problema o situación, como vimos con Kekulé los hemisferios se sintonizan o sincronizan en busca de la verdad, y quedan “afinados” con un problema, o con una preocupación, buscando solos la solución, aunque no nos demos cuenta y estemos haciendo cualquier otra actividad, la solución muchas veces aparece en cualquier momento, y con distintas formas de manifestación.

El problema actual, que muchos mencionan como falta de desarrollo del hemisferio derecho, en desmedro del izquierdo, se debe básicamente a la capacidad de la mente humana para sintonizarse, y usar su mejor órgano para la solución de un problema.

Entonces, el problema que tenemos, no es que debamos desarrollar el hemisferio derecho, el problema es que nos interesamos básicamente por cosas que no precisan su uso.

Esto se debe fundamentalmente en Occidente al desarrollo demasiado rápido de tecnología, y los intereses económicos que están detrás de esto, lo que hace que la mayoría de las personas dediquen la mayor parte de sus energías a la supervivencia, el placer físico y las sensaciones nuevas que brinda la nueva tecnología, en desmedro del conocimiento espiritual, el arte o la música.

No debemos interpretar que el desarrollo tecnológico sea malo, sino que debe ser equilibrado con el resto de los desarrollos de las demás partes del ser humano.

En Oriente en general, en India o China a mediados del siglo veinte el problema parecía tener una tendencia inversa, es decir escaso desarrollo tecnológico, y un buen uso del hemisferio derecho.

La fusión entre Oriente y Occidente que aparecía con buenas perspectivas en la década del 60, ya que podía equilibrar las cosas, ha rotado y pareciera estar al revés, Occidente va transmitiendo su forma de vida a Oriente.

En este sentido una parte privilegiada de la humanidad está tomando conciencia de que el desarrollo conjunto de ambos hemisferios es lo ideal, y están apareciendo métodos y ejercicios que conducen a ello, pero el mejor ejercicio está en la vida misma, y en la forma en que ésta se viva.

Debemos tener en cuenta, que como pasa cuando aprendemos una lengua, y no la hablamos, se va olvidando, de la misma manera, debemos ejercitar ambos hemisferios, pero atendiendo a que el hombre es una unidad, de tal forma que diversificando sus intereses, se consiga que, tanto la lógica como el sentir funcionen en forma natural, por necesidad de comprensión de nuestros intereses.

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