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Ruth Padilla Muñoz Competencias tecnológicas en el bachillerato
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Es así que, habiendo transcurrido cinco generaciones del programa, sin duda es el momento propicio para estudiar la apropiación tecnológica que han desarrollado profesores y estudiantes, por el papel relevante que se le ha dado a la tecnología, tanto en los procesos formativos del profesorado como en su aplicación como herramienta facilitadora para lograr los objetivos educativos.
En el modelo del bachillerato por competencias el referente conceptual de la tecnología reconoce, por principio, la marcada diferencia de los medios de comunicación masiva con relación a otros recursos aplicados en el pasado a la educación; ahora el aspecto nodal que se valora de la tecnología digital es el potencial que representa para que la información disponible sea procesada y cualificada para encontrar nuevas aplicaciones y se logre en algún momento la innovación.
La situación crucial que atraviesa el sistema educativo nacional ante su incapacidad para atender una demanda creciente y el cuestionamiento que sufre por la baja calidad de los servicios que ofrece, así como la ausencia de políticas y estrategias que permitan al país su plena incorporación a la sociedad del conocimiento —cuyas herramientas de difusión son en buena medida las tic—, ha obligado a las autoridades educativas a poner especial énfasis en las modalidades que permiten aprovechar de mejor manera el uso de la tecnología, tal es el caso de los ambientes virtuales que hoy se buscan para la educación a distancia y como un elemento enriquecedor de la formación presencial.
Sin embargo, la incorporación de los recursos tecnológicos, particularmente en el subsistema de educación media superior, pone, en el caso de profesores y estudiantes, frente a frente a generaciones distintas que interactúan para realizar las actividades académicas desde perspectivas totalmente distintas del uso de la tecnología. El hecho de confrontar sus particulares perspectivas deviene con frecuencia en un choque generacional debido a las contrapuestas visiones del qué y el cómo utilizar los medios disponibles.
Analizar el nivel de apropiación tecnológica en la comunidad académica de este nivel educativo permitirá conocer lo que ocurre en esa interacción profesor-alumno-conocimiento-tecnología, para descubrir cómo se está generando la relación entre la tecnología y la educación, toda vez que ésta es considerada una relación de carácter mecánico-cultural, en razón de que la disponibilidad de internet obliga a implementar estrategias para hacer más eficiente la transferencia y construcción del conocimiento, así como el logro de aprendizajes significativos.
Sobre la apropiación tecnológica en la educación superior, Corvi (2009) afirma que incorporar la tecnología al sistema educativo y superar el analfabetismo tecnológico presupone la implementación de dos acciones estratégicas: proveer la tecnología y enseñar su uso. El conocimiento y empleo de software e información digital son elementos importantes para la creación y distribución del conocimiento; sin embargo, no es suficiente disponer de los dispositivos necesarios para mejorar el aprendizaje. Si bien se considera de manera general en el ambiente académico como una ventaja que los sistemas multimedia favorecen una concentración a más largo plazo por parte de los alumnos, que apoyan la motivación y que mejoran la constancia para la realización de tareas complejas (Penuel, 1999), su uso sólo será provechoso si se utilizan correctamente, para lo cual es necesario aprender cómo aplicarlos.
La apropiación tecnológica como objeto de estudio refiere a un proceso complejo que alcanza y está determinado por los contextos educativo y social. La integración de la tecnología a la educación implica, además de usar recursos didácticos nuevos, la necesidad de producir métodos y otras formas de relacionar el conocimiento con la técnica; se trata de desarrollar nuevas prácticas y responsabilidades, lo que se ha convertido en ardua tarea para los profesores que deben desarrollar habilidades para usar la tecnología informática e involucrarse con el conocimiento y con la forma de promover aprendizajes, de una forma muy distinta a como ellos mismos aprendieron o están habituados a trabajar en el aula.
En este proceso, la actitud de los profesores frente a la tecnología se vuelve fundamental, ante la necesidad de transformar las prácticas tradicionales de la educación y adoptar el papel y la función de asesores, que diseñan y planean experiencias de aprendizaje, y luego acompañan a sus estudiantes en la gestión y transferencia del conocimiento. Tal transformación requiere cambiar el paradigma de un transmisor del conocimiento al de un facilitador del mismo (Destre, Anderson y Becker, citados por Di Benedetto, 2005: 2).
El consenso de que las tic impactan a la educación se basa en su potencial para facilitar, con fortalezas específicas, los procesos cognitivos y de enseñanza, la más reconocida es la diversificación de los ambientes de aprendizaje, que vino a revolucionar la educación por la forma en que los entornos virtuales incentivan el autoaprendizaje. Cabrero (1998) destaca como características educativas de las tic, entre otras, las siguientes: instantaneidad, digitalización, influencia mayor sobre los procesos que sobre los productos, penetración, innovación y tendencia a la automatización.
No se pueden obviar dos atributos tecnológicos que destacan en el uso educativo: la interactividad y la conectividad a la red global.El potencial tecnológico es amplio, en particular la posibilidad de transformar la información en conocimiento. Para Mattelart (2004), son precisamente los atributos de la tecnología los que dan marco a los desafíos para la educación de calidad, el acceso y la apropiación tecnológica.
La inclusión tecnológica ha provocado la manifestación de diversas posturas, a veces radicales, con relación a las actitudes que históricamente se habían tenido frente a la tecnología, en particular, a los usos y aplicaciones de la computadora en la educación (Becerra, 2003). Impulsar institucionalmente estudios sobre el tema tiene sentido desde la comprensión de que la educación es una parte integrante de la cultura, donde radica cualquier posibilidad de transformación, adaptación y ordenamiento social.
La educación media superior y su proceso de reforma
Hablar del tipo educativo medio superior obliga a recordar que sus alumnos tienen por lo general entre 15 y 18 años de edad, lo que significa que el estudiante se encuentra aún en el proceso de conformación de su personalidad y, el bachillerato a pesar de ello, tendrá que decidir sobre su proyecto de vida. El bachillerato se entiende como la etapa intermedia entre la formación elemental y la educación superior, que le permita al estudiante contar con una mayor madurez intelectual y emocional, para acceder en mejores condiciones al estudio de campos complejos del conocimiento, o con el fin de obtener las competencias necesarias para tener un adecuado desempeño laboral en caso de no continuar con estudios superiores.
En México, la educación media superior se ofrece en tres vertientes: el bachillerato general, el bachillerato tecnológico y la educación profesional técnica. Se estima que para el ciclo escolar 2011-2012 estuvieron matriculados en este nivel educativo 4’333,589 alumnos, de los cuales el 60.5 por ciento (3’950,126) correspondieron al bachillerato general, mientras que el 30.7 estuvieron inscritos en el bachillerato tecnológico y el 8.8 por ciento restante en la educación profesional y técnica. Los alumnos fueron atendidos por un total de 285,974 profesores en 15,427 escuelas. Los jóvenes asisten a una gran diversidad de planteles públicos o privados, entre los que se incluyen, además del bachillerato general, los bachilleratos tecnológicos (industrial, comercial y de servicios, forestal, agropecuario y del mar) y los Centros de Estudios Tecnológicos y de Servicios —todos ellos de carácter federal—, los bachilleratos estatales (Colegio de Bachilleres y Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos, entre otros), el Colegio Nacional de Educación Profesional (conalep), los bachilleratos autónomos o universitarios, el Instituto Politécnico Nacional, y los bachilleratos particulares incorporados a la sep o a las Secretarías de Educación de los Estados y a las universidades. Incrementa la complejidad del tipo educativo la multiplicidad de modalidades: mixtas, abiertas y a distancia.
Conviene también mencionar que el 45.8 por ciento de la matrícula se encuentra en escuelas de los subsistemas estatales, el 24.3 por ciento en el subsistema federal, el 12.4 por ciento en instituciones de carácter autónomo y 17.5 por ciento en escuelas particulares.
En este panorama surge —en palabras de Rodríguez (2008)— “…la iniciativa legislativa de incluir la Educación Media Superior en el esquema de obligatoriedad educativa considerado en el texto constitucional, y la propuesta de la reforma integral desarrollada por la sep” (p. 12) que tiene como antecedente el Programa Sectorial de Educación 2007-2012 (upepe-sep, 2007); el decreto mediante el cual se aprueba fue publicado el 17 de enero de 2008 en el Diario Oficial de la Federación. Es a partir de lo anterior que se plantea la Reforma Integral de la Educación Media Superior.
La creación del Sistema Nacional de Bachillerato se estipula en el Acuerdo Secretarial 442 (Diario Oficial de la Federación, 2008), en donde se establecen los cuatro ejes que articularán la reforma: 1) construcción de un Marco Curricular Común (mcc) con base en competencias; 2) definición de las características de las distintas opciones de operación de la ems, en las modalidades que contempla la Ley para integrarlas al snb; 3) los mecanismos de gestión de la Reforma, necesarios para fortalecer el desempeño académico de los alumnos y para mejorar la calidad de las instituciones (formación docente, mecanismos de apoyo a los estudiantes, evaluación integral); 4) reconocimiento de los estudios realizados en el marco de este Sistema que se verá reflejado en una certificación nacional complementaria a la que actualmente emite cada institución (p. 4). En otras palabras:
El snb busca fortalecer la identidad de la ems en el mediano plazo, al identificar con claridad sus objetivos formativos compartidos, que ofrezca opciones pertinentes y relevantes a los estudiantes, con métodos y recursos modernos para el aprendizaje y con mecanismos de evaluación que contribuyan a la calidad educativa, dentro de un marco de integración curricular que potencie los beneficios de la diversidad (Diario Oficial de la Federación, 2008a: 48).
Como el primer eje articulador de la reforma, el mcc pretende integrar lo que se ha dado en llamar “desempeños terminales compartidos”, así como una serie de componentes comunes a todos los subsistemas y planteles de la ems, a partir de un enfoque basado en competencias. El mcc propone un perfil del egresado estructurado en competencias, en el entendido que:
El enfoque de competencias considera que los conocimientos por sí mismos no son lo más importante sino el uso que se hace de ellos en situaciones específicas de la vida personal, social y profesional. De este modo, las competencias requieren una base sólida de conocimientos y ciertas habilidades, los cuales se integran para un mismo propósito en un determinado contexto. (Diario Oficial de la Federación 2008a: 56)
Así, el perfil del egresado contiene tres conjuntos de competencias que definirán los desempeños terminales que deberá demostrar al egresar del bachillerato: genéricas, disciplinares y profesionales. Para las últimas dos se acepta que deberán ser básicas y extendidas. Las competencias genéricas se caracterizan por ser claves, transversales y transferibles: son clave porque son básicas para adquirir nuevas competencias y se aplican a los contextos personales, sociales, académicos, o laborales, y serán útiles a lo largo de la vida de una persona; transversales porque son comunes y relevantes para todos los campos del saber y deben desarrollarse durante el tránsito por todo el plan de estudios; transferibles porque permiten hacer uso de ellas en contextos distintos, ya que refuerzan la capacidad de los estudiantes de adquirir otras competencias, ya sean genéricas o disciplinares.
Tanto en el planteamiento general de la riems, como en el mcc y los perfiles del egresado del bachillerato y del profesor, se establecen competencias (y atributos) relacionados con el conocimiento y uso de las tic, como elementos indispensables para lograr una educación con calidad y proyección de futuro. Por tal razón se han propuesto y desarrollado una serie de estrategias para lograr los objetivos establecidos, tales como la formación del profesorado y del personal directivo, la certificación de profesores, la evaluación externa de los planteles a través de un organismo, la creación del Consejo para la Evaluación de la Educación del tipo Medio Superior (Copeems) y del Comité Directivo del Sistema Nacional de Bachillerato; en este último, como instancia reguladora y de seguimiento del proceso de reforma, entre otros, sin restarle ni un ápice a la importancia de la modificación constitucional que hace obligatorio el ciclo de bachillerato. De lo anterior se desprende el enorme reto que enfrentan las autoridades educativas para implantar el snb y lograr una mejora sustancial en la formación de los egresados de bachillerato, que los haga más preparados para la vida, la ciudadanía y el desarrollo personal y social.
Contexto de la educación media superior en Jalisco
En el caso de Jalisco, para el ciclo escolar 2011-2012 se atendieron 262,084 alumnos en el Nivel Medio Superior, apoyados por 16,285 docentes en 825 escuelas. La Universidad de Guadalajara atendió al 49.92 de la matrícula (130,845 estudiantes) con la intervención de 5,612 profesores en 154 centros escolares (incluidos planteles sede, módulos y extensiones); mientras que en el subsistema estatal se inscribió el 20% de la matrícula en la entidad (52,423 estudiantes), de éstos el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Jalisco (cecytej) registró a 20,225 alumnos, atendidos por 1,022 docentes en 45 escuelas, el resto corresponde al Colegio de Bachilleres y a Conalep. En el subsistema federal se contabilizó el 11.56% de la matrícula (30,315 jóvenes), en tanto que en las escuelas particulares se registró al 18.50% del estudiantado de este nivel (48,501 alumnos).
Como se puede observar, los dos subsistemas que agrupan el mayor número de alumnos del tipo educativo, y que además cuentan con mayor presencia en toda la geografía de la entidad, son el Cecytej y la Universidad de Guadalajara. Por ese motivo —además de su disposición para participar en el estudio— la muestra poblacional para esta investigación se seleccionó de dichos subsistemas, porque aun siendo de naturaleza no aleatoria, se considera representativa de manera general de la matrícula total.
El origen del estudio
El interés por conocer los cambios que se están generando en la educación debido al uso de las computadoras y el internet parte del principio de la sustentabilidad educativa, que sostiene que, además del aspecto intelectual, a la educación le corresponde incidir en la esfera de las emociones, capacitar para el desempeño social de las personas, fomentar la madurez personal e inculcar los valores esenciales de la convivencia social democracia, la equidad, la solidaridad y la justicia.
Las preguntas que dieron origen a la propuesta de investigación fueron: ¿Cuáles son los factores que intervienen en el proceso de apropiación de las tic en la comunidad académica de la ems? ¿Cómo ha contribuido el proceso de formación y actualización docente —en el marco de la riems y el Profordems— para el desarrollo de las competencias tecnológicas? ¿Cuál es la visión que tienen los alumnos de sus profesores frente al cambio tecnológico?
En el abordaje del objeto de estudio se trabajó desde una doble perspectiva que implicaba, por una parte, las transformaciones que ha tenido el nivel medio superior en el país como resultado de la riems, el mcc y el Profordems y, por la otra, el conocimiento de la disponibilidad de los recursos tecnológicos, de manera tal que pudiera hacerse la relación entre las dos dimensiones involucradas en el estudio: a) el diagnóstico espacial de la accesibilidad de Jalisco y b) la apropiación de la tecnología a partir del desarrollo de las competencias tecnológicas.
Toda vez que la computadora y el internet, como recursos tecnológicos, se transforman en diseño y sistemas operativos, los usuarios se han tenido que adaptar a los usos que las propias herramientas determinan tecnológicamente. En la educación su uso se fundamenta por la forma en que incide en los procesos de aprendizaje, el mayor reconocimiento se centra en el tránsito de la acumulación de información propio del modelo educativo tradicional a la asociación, condición importante para la generación de conocimiento. Al respecto, y de manera certera, Kozma (2005) afirma que el principal desafío radica en integrar las tic de modo que éstas se constituyan en aportes efectivos, de alto valor educativo, social y profesional en cada escuela.
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