Gustavo Sainz A troche y moche
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Gustavo Sainz A troche y moche

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Él amarrado allí arriba y abajo una fiesta

Creía distinguir las voces de siete, ocho personas, pero quizá eran más

¿Qué estarían celebrando?

No, señor, decía alguien, no fuimos ni titanes ni superhombres, sino verdaderos boxeadores

Estaba la pelea de lo más duro cuando este estúpido cayó y reclamó que el cubano le había dado un golpe prohibido en los bajos

Parece que un indio le dio una fórmula y él patentó un linimento que funcionó muy bien para rehabilitar a gente paralítica

En el segundo round yo no podía ver, todo estaba neblinoso y el pocho aquel era una mancha de la que salían escupitajos e insultos

La pelea empezó a las once de la noche

Miren esos, parece que suben al ring a hacerse caricias

Todos parecían relacionados, boxeadores, réferis, sparrings, masajistas y fanáticos que se reunían allí para ver una pelea por televisión

Pero no hacían ninguna referencia a su encierro, ni pronunciaban palabras como secuestro o rescate, ni nada que aclarara su situación

El ahora, el eterno instante de Jaspers y el momento presente del maestro Eckhart

La oscuridad era un fundamento pero también era un abismo

Mira, lo más difícil es aceptar que vas a perder antes incluso de subir al ring

La oscuridad era un pozo y el pozo era un abismo

Tienes que perder

Las conjugaciones de lo negro

Su cuerpo escuchaba esa cháchara de gimnasio

¿No habría mujeres?

Llévenme al otro lado de esta noche, paceó

Su presente era irreparable, sin esperanza alguna de consuelo

La noche de ojos de caballo que tiemblan en la noche, volvió a octaviopacear

Sentía como un demonio dentro suyo que lo sacudía como un títere

Rómulo Gallegos embalsamó a su esposa y la sentó en una mecedora

Pero le salieron hongos, le pusieron pomada para curarla, y la piel se le fue consumiendo

Georg Trakl murió por una sobredosis de cocaína

Su hermana Margarete también se suicidó de la misma manera y había evidencias de incesto

Esa oscuridad era inagotable, sin fondo, y sus recuerdos no paraban

Pascal era hipocondríaco

Tan naturalmente nacían sus pensamientos del seno del silencio, y tan secretamente, que se diría que él era sólo el silencio vuelto del revés, el reverso del silencio

Esto eran precisamente sus pensamientos

El reverso del silencio

Así como el silencio era el presente de sus pensamientos

En todas sus palabras había algo de silencio, como una señal de que el hablar nace del silencio

Cuantas veces alguien comienza a hablar vuelven a nacer las palabras de la entraña del silencio

Creyó que acababa de despertar

Sentía hambre, tenía sed, se sentía angustiado y como sin fuerzas

Había jugado a la pasión, a la ternura

Gozaba para dejar de gozar, su voluptuosidad era una guillotina, cuando su deseo culminaba era que había desaparecido

O invisible habitando lo invisible

Sentía el calor de cuerpos que ya no abrazaría nunca más

Su guadaña estaba escondida en su corazón

Le gustaría recordar todas las páginas que había leído y como si agitara un bastón de ciego sondeaba el fondo de su maltratada memoria

A todos los que había perdido en los oscuros rincones de su vida

Tenía que volverlos a encontrar, uno tras otro

La oscuridad le recordaba la proximidad de cuerpos amados, la promiscuidad táctil de los objetos, la confusión de los deseos en el sueño

Así yo, nervaleó, el brillante comediante de ha poco, el príncipe ignorado, el amante misterioso, el desheredado, el desterrado del entusiasmo, el bello tenebroso

Esas eran las cualidades fundamentales de sus noches

Novalis murió de tuberculosis a los veintiocho años de edad

Gauguin trató una vez de matarse con arsénico, pero vomitó

Los novelistas inventaban tantos personajes porque temían un cara a cara con ellos mismos

Estaba escribiendo una novela y recibió una llamada para saber si tenía algún proyecto inédito

Se trataba de un concurso literario internacional y no podían declararlo desierto

Querían ver su novela

El desdichado explicaba que estaba inconclusa, que era un work in progress, que no tenía para cuándo terminar

Pero insistían y él no podía resistir, le ofrecían demasiadas cosas muy atractivas

Recuerda que dijo que el artista no era la madre y padre de sus obras, sino su hijo, más bien sería su hijo

Y ni siquiera tenía título

Citó a Montale

Eso es sólo lo que hoy podemos decirle

lo que no somos, lo que no queremos

Unos días después estaban a su lado

La joven y guapa editora había viajado desde México y transbordado en Canadá

El director de la empresa venía de Madrid y al saludarlo le dejó una moneda de oro en la palma de la mano

Les había gustado mucho el trayecto desde el aeropuerto

Hojeaban su manuscrito con satisfacción, con deslumbramiento

Confabulaciones, torbellinos, proyectos, promesas, revelaciones, irrealidades

Sus palabras no salían de su asombro

Orión surgía en la aurora del equinoccio de primavera

Inicio de todos los inicios

Primer movimiento del tiempo

El vocabulario en todas las obras de Shakespeare sumaba 29 066 palabras diferentes

¿Cómo podía recordar eso en ese momento, en esa situación?

En el Ulysses de Joyce había ligeramente más, 29 899 palabras distintas

A Evelyn Waugh lo encontraron muerto en el baño

Exasperaba sus laceraciones y se sumergía y hundía en las llagas de esas heridas

Señalaba continuamente las mutilaciones que le había infligido la vida

Ay, gestos enfáticos y chocantes

En la televisión de abajo veían una película en la que se produjo una explosión

Habían producido armas de destrucción masiva al mismo tiempo que creaban una cultura mediática que se deleitaba con imágenes de violencia destructora

La plancha IV del Rorscharch provoca siempre un choque negro

Había leído que producía una impresión disfórica general, y que aquel que la miraba se sentía abrumado por la negrura de la plancha, impresionado por la oscuridad y una especie de tristeza

Los fantasmas aparecían siempre de noche

Ciego como Eros-Cupido, como Edipo, como tantos reyes ancianos en tantos cuentos

Inmovilizado y sufriente, tratando de reanimar imágenes que le dieran fuerza para esperar quién sabe qué desenlace

El Príncipe de las Tinieblas

Aventuras y desventuras desvanecientes

Reanimar el pasado como alucinación

El ideal griego era la inteligibilidad, encarnada y representada mejor que nada en aquello que se mantiene idéntico a sí mismo, a saber, lo que se atiene a leyes

Como el movimiento circular de los cielos ni infinitos ni incorruptibles

En la medida en que lo singular, lo contingente o lo inesperado no era susceptible de encajar en la regularidad, lo único e impredecible eran considerados aspectos inferiores de la realidad

Su encierro allí tendría que terminar alguna vez

Los griegos admiraban lo permanente, lo racional, lo bello, lo grandioso

Había leído La lección de música, una novela de Pascal Quignard

Y allí leyó que el coito de las ranas duraba tres semanas si era eyaculación precoz, y cuatro semanas si era normal

Sándor Ferenczi decía que de esa manera la rana prolongaba el sueño de una regresión ininterrumpida en dirección a la cloaca materna

Añadía que era preciso colocar a las ranas muy por encima de nosotros en la escala de los seres, y reverenciar, como si de diosas se tratara, a esos pequeños antropoides verdes cuyo espasmo se prolonga por espacio de un mes y provoca la envidiosa admiración de los hombres

Lo invadía un deseo melancólico de orden absoluto

Pesaba la falta entre lo que tenía y sus experiencias mágicas

Sus experiencias míticas, fantásticas, paradisiacas, alucinantes, extraordinarias

Las experiencias perfectas de lo que había tenido y perdido

Amarrado y ciego

En oscuridad completa y con hambre

Desgarrado por no saber

Angustiado por no poder moverse

Heráclito había proclamado hacía casi tres mil años que la armonía del universo, es decir, de todas las cosas, estaba oculta

Cuando lo real había quedado sumergido en el espacio y en el tiempo sólo quedaba esa cámara oscura adonde vibraban sus palabras

Aterido de frío y de incertidumbre

Abandonado y alterado

Prisionero y solo

Todo ese horror como si fuera una tardía consecuencia

¿Consecuencia de qué?

No lo sabía, no entendía, estaba confundido y atarantado

En un no-lugar

En quién sabe qué parte

Adonde había dejado de ser

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