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Timoteo Marquez Excursión al hombre violento
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Las limitaciones a los maltratos pueden ser superadas a través de alguien del entorno familiar o de otra persona que se ubique del lado del niño y la víctima, le ofrezca su ayuda, acompañamiento afectivo, comprensión, protección o a través de profesionales especializados en el tema. De no ocurrir esto, el niño crecerá con un gran vacío interior que en el futuro, durante su adolescencia especialmente, buscará llenar con el cigarrillo, el alcohol, las drogas, etc., con dudas y una gran falta de seguridad de sí mismo que perdurará de por vida, eso lo llevará a cometer múltiples errores y maltrato hacia él mismo o hacia los de afuera. Es probable que caiga en la droga, malos hábitos y esto lo padecerá además de toda su familia, la sociedad, por las consecuencias que las adicciones traen. Su falta de desarrollo no le permitirá lograr un buen pasaje por la escuela primaria ni la secundaria, toda la trayectoria de su vida será seguramente de mucho esfuerzo y sacrificios. Las oportunidades pasarán de largo, no serán demasiadas y deberá transitar un camino muy cuesta arriba. En cualquier etapa de la vida esto se puede modificar si aparece alguien dispuesto a ser el soporte adecuado y necesario, especialmente el afectivo, la contención, donde tendrá que curar las heridas profundas que trae desde la infancia y ser un guía que le dé el ejemplo. De no ser así, sus heridas es probable que perduren abiertas de por vida.
“Somos seres emocionales que aprendimos a pensar, y no máquinas pensantes que sentimos”7.
Una familia es el eslabón fundamental en una sociedad que pretenda ser y existir. Un grupo familiar que compite con sus vecinos, además de cooperar y ayudarse mutuamente, trabajan para el desarrollo, el estudio, con el fin de lograr satisfacer todas sus necesidades. Generar con buenas ideas una evolución que potencie sus capacidades intelectuales, sus conocimientos, una adecuada formación, será un beneficio para el conjunto social. En un mundo tan complejo es necesario fortalecer los vínculos familiares para generar personas aptas para trabajar en las industrias, en la investigación, en la agricultura, en el deporte, en la ganadería, en la minería, en los servicios administrativos, en comercialización nacional e internacional, en salud, en planificación, en organizaciones y en todos los aspectos que el avance de la modernidad exige. Los nuevos tiempos requieren de personas idóneas, creativas, con una amplia capacidad para desarrollar nuevos avances en todas las áreas que la humanidad necesite para ir superando los obstáculos que van surgiendo. Sacrificio, esfuerzo, desarrollo de la inteligencia, criterio, visión para ver el panorama futuro, tener sueños, respetar a todos, saber que hay alguien por encima de nosotros y que en algún momento, al final de nuestra existencia, nos pedirá que rindamos cuentas. No es una tarea sencilla, pero si estamos bien entrenados, el camino es más fácil. Muchos pueblos lo han realizado y hoy disfrutan de sus grandes cosechas.
Considero conveniente en este momento citar una definición que me pareció la más completa de lo que es un matrimonio o familia, aquí las palabras del papa Pablo VI, que dice en su Carta Encíclica, Humanae vitae:
“El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o producto de la evolución de las fuerzas naturales inconscientes; es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor. Los esposos, mediante su recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus seres en orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para colaborar con Dios en la generación y en la educación de nuevas vidas.
”Es ante todo, un amor plenamente humano, es decir, sensible y espiritual al mismo tiempo. No es por tanto una simple efusión del instinto y del sentimiento, sino que es también y principalmente un acto de la voluntad libre, destinado a mantenerse y crecer mediante las alegrías y los dolores de la vida cotidiana, de forma que los esposos se conviertan en un solo corazón y en una sola alma y juntos alcancen su perfección humana.
”Es un amor total, esto es una forma singular de amistad personal, con la cual los esposos comparten generosamente todo, sin reservas indebidas o cálculos egoístas. Quien ama de verdad a su propio consorte, no lo ama solo por lo que de él recibe, sino por sí mismo, gozoso de poderlo enriquecer con el don de sí.
”Es un amor fiel y exclusivo hasta la muerte. Así lo conciben el esposo y la esposa el día en que asumen libremente y con plena conciencia el empeño del vínculo matrimonial. Fidelidad que a veces puede resultar difícil, pero que siempre es posible, noble y meritoria; nadie puede negarlo. El ejemplo de numerosos esposos a través de los siglos demuestra que la fidelidad no solo es connatural al matrimonio, sino también manantial de felicidad profunda y duradera.
”Es, por fin, un amor fecundo que no se agota en la comunión entre los esposos, sino que está destinado a prolongarse suscitando nuevas vidas. El matrimonio y el amor conyugal están ordenados por su propia naturaleza a la procreación y educación de la prole. Los hijos son, sin duda, el don más excelente del matrimonio y contribuyen sobremanera al bien de los propios padres”8.
La sociedad en toda su biografía histórica, con la evolución de los tiempos, ha llegado a la maduración, y a la consolidación del matrimonio a través del casamiento para perdurar en la vida, llevando como fortaleza la sólida unión del hombre con la mujer. La institución del fenómeno del matrimonio es la célula básica y fundamental que nutre a la sociedad. Un crecimiento con la complementación sincera y desinteresada hará a la familia feliz para conducirse enriquecedoramente en su trayectoria por la vida, proveer así a la cristalización y continuación de la especie y reescribir la historia.
5 Virginia Satir. Relaciones humanas en el núcleo familiar, Pax, México, 1991, p. 197.
6 Estanislao Bachrach. Ágilmente, Sudamericana, Buenos Aires, 6.ta edición, 2013, p. 33.
7 Ibid., p. 87.
8 Pablo VI. Carta Encíclica. Humanae vitae, San Benito, 1.ra reimpresión, 2004.
LA UNIDAD HOMBRE-MUJER
Desde el origen de la vida humana el hombre aparece al lado de una mujer en una unidad fundacional y primordial para la continuidad de la vida en el planeta. El hombre no puede vivir aislado de la mujer; vivir en soledad no hace bien, por eso, ella es la única persona con quien puede complementarse para generar vida, es la parte más importante de la unión, es la mayor riqueza junto a él, es lo que da sentido a la vida. Es una persona fundamental en el acompañamiento, como esposa, como madre en la crianza de los hijos, como una gran maestra en la vida y una multiplicidad de roles que su formación como mujer es capaz de realizar. Desconocer a la mujer como parte en la vida del hombre y maltratarla es un error, que lleva al empobrecimiento. Ella representa la parte femenina del conjunto, es la otra mitad que produce la integración, sin la cual el nacimiento de la vida es imposible; la parte femenina que hace real a esa unidad de los dos géneros y produce las maravillas del crecimiento social. Siendo estructuralmente distinta al hombre, posee otras fortalezas que constituyen la base esencial de la existencia. También tiene la capacidad para desenvolverse en infinidad de tareas y ejecutar eficientemente distintos proyectos, tanto en el seno del hogar como afuera, además una apropiada capacidad para actuar en cualquier trabajo o actividad, ya sea en la parte técnica, en la ingeniería, en la medicina, en la investigación, en el deporte, en la dirigencia y múltiples dinámicas, demostradas a través de la historia. No tener en cuenta sus atributos, desconocer su inteligencia, negarle el espacio que merece, es perder la posibilidad de contar con una historia evolutiva, próspera, con una comunidad conviviente en búsqueda de desarrollo. Cuidar la armonía entre ambos, el buen entendimiento, la lealtad y el respeto es responsabilidad del hombre.
Dentro de la unidad cada parte ocupa diferentes roles y estos a su vez se alternan entre ellos. La complementariedad es una de las herramientas que se caracteriza de manera sobresaliente, que ayuda a potenciar y dinamizar el conjunto. Las discusiones y los diferentes puntos de vista son esenciales para el enriquecimiento; generan mayor ganancia si se realizan de manera pacífica, sincera y positiva. El hombre no tiene que destruir los vínculos que lo unen en la formación de su familia; diariamente tiene que reforzarlos a través del cariño, la comprensión, el respeto, la tolerancia; esta virtud la tiene que desarrollar extensamente. Cultivar los valores que hagan al engrandecimiento tanto espiritual como formativo de la pareja, como son la honestidad, la fidelidad, la verdad, la justicia, y por sobre todas las cosas la voluntad, son los pilares básicos. Construir una familia teniendo en claro estos valores va a ser el principio para lograr la armonía y un estándar de vida que los mantenga firmes en la unión.
No actuar de acuerdo a valores positivos conducirá a un error de difícil solución. Pretender el arreglo de los conflictos con violencia llevará a mas equivocaciones, se pasará al sendero más complicado que sin duda dará nacimiento a más desencuentros; abandonarán el camino de los principios básicos, lo que no resolverá las diferencias; se pueden llegar a producir grandes y profundas heridas que perdurarán de por vida, de las cuales no será fácil salir. Con la utilización de la violencia, el empobrecimiento comenzará a dejar sus huellas, la vulnerabilidad hará su aparición, pasando a vivir en una situación de rigidez tanto para el violento como para el resto del conjunto. La decadencia grupal no tendrá fin, aparecerán las enfermedades y se multiplicarán, le seguirán los problemas económicos, desaparecerán las oportunidades de edificar una familia con una base sólida y proyección futura. Las discusiones se transformarán en humillaciones de manera constante; para luego pasar a otros tipos de malos tratos, hasta culminar con la pérdida de vidas.
Cuando un individuo maltrata a la mujer, este acto tiene consecuencias muy dolorosas no solo para las personas que resultan ser víctimas directas, quienes sufren las humillaciones que las desestabilizan emocionalmente, sino también para todas aquellas otras que indirectamente tienen algún vínculo con el grupo. El hombre violento lleva esta actitud también a su ambiente laboral donde va dejando marcas que lo irán marginando; su trabajo no será demasiado productivo ni de calidad, lo mismo que la relación con sus compañeros. En definitiva las consecuencias son perjudiciales tanto para el individuo como para el resto de la familia no conviviente.
DÓNDE SE FORMA
UN HOMBRE VIOLENTO
El hombre violento se forma en el seno familiar. Allí se generan las condiciones y circunstancias para que el individuo incorpore a su inconsciente todo el repertorio de maldades que luego desplegará, durante su niñez, recrudeciendo al abandonar esta etapa e iniciar su ciclo de la juventud, extendiéndose a la vida adulta. Ante algún conflicto que encienda el fuego para el comienzo de la descarga emocional9. Habrá una transformación en su comportamiento, se olvidará de las buenas costumbres, de la buena educación, del buen trato que hasta entonces tenía oculto. El cariño, el amor, todo lo bueno que sentía, a partir de este momento quedarán de lado y comenzará una etapa de muchos problemas y decadencia hasta llegar al castigo corporal.
Son muchos los factores que inciden para la formación de un hombre violento. El más importante es el trato que la madre recibe durante su embarazo. Desde el primer día de gestación se inicia la etapa en donde el embrión comenzará a absorber lo que a la madre le suceda o haga; una madre consciente y con deseos de generar una nueva vida se preocupará totalmente por ese niño por nacer, le brindará todo su cariño, atención, cuidados, lo único valioso para ella es ese ser que lleva en su vientre materno. Durante nueve meses se abocará a la atención y protección de su bebé. Mientras que una madre que ha carecido del afecto en su formación como mujer posiblemente obrará de manera diferente, conforme a su situación. Es probable que haya problemas de alimentación, consumo de estupefacientes, cigarrillos, o alcohol, de la misma manera si su pareja es alcohólico, drogadicto, fumador o con características de hombre violento. Todo lo negativo que a la embarazada le suceda, le sucederá a la persona alojada en su interior de madre, por ello es tan interesante que, al conocerse la situación de embarazo, sea conveniente que ambos progenitores inicien una protección basada fundamentalmente en el cariño hacia el nuevo ser en gestación. Luego del nacimiento, y hasta alrededor de los tres años10, como lo han dicho científicos, actuales investigadores del cerebro, quedan huellas que le pueden generar serios trastornos; es una etapa en donde es necesario un cuidado muy especial del niño; lo que le suceda en el momento más importante de la formación de su psiquis es presumible que quede grabado en su inconsciente de por vida, lo que lo llevará a actuar de la manera acorde a como fue instruida esa mente.
Todo lo negativo que la futura mamá reciba lo recibirá su feto, desde una simple discusión familiar hasta la falta de alguna necesidad básica, algún altercado en la calle, o un accidente de cualquier naturaleza; el medioambiente adquiere una gran importancia en la gestación del embrión, no es lo mismo una madre que vive en una casa precaria con instalaciones deficientes, con peligro de derrumbes, donde pululan los roedores, los insectos, también carente de elementos de confort o comodidad, de protección del frío, del calor, al lado de sectores pocos propicios para la convivencia de la gente, basurales, sectores inundables, inexistencia de agua potable, servicios de salud lejanos e inaccesibles, que vivir en barrios organizados e higiénicos, viviendas aptas para la vida de la gente, con servicios de luz, gas, agua potable, y libre de basurales, además con la seguridad de poseer una obra social que le genere todas las condiciones e instrucciones necesarias para la gestación de un buen embarazo. El uso que se haga del consumo de alcohol, el cigarrillo, las drogas, las discusiones familiares, hasta la forma en como se resuelven los problemas en el hogar, por parte de ambos miembros, se verán reflejados en la salud y en general el bienestar de ese nuevo ser.
Al niño, si en vez de cariño, atención, protección alimentación y respeto, lo trataron sin afecto, con castigos y malos ejemplos como ser peleas entre familiares, gritos entre los mismos progenitores, entre hermanos, si hay alguien que es drogadicto, alcohólico, o fumador dentro del grupo, o si se pasa la mayor parte del día en la calle; esto acrecienta las posibilidades de que ese niño cuando sea hombre desarrolle esos ejemplos como su forma de vida.
La falta de participación de los padres en encuentros comunitarios, la falta de socialización fuera del hogar, la falta de visitas a familiares, son cuestiones que aíslan al ser humano y lo limitan a un pequeño círculo en donde la capacidad para el aprendizaje se achica, puesto que es a partir del diálogo, de la interacción con los otros, de la posibilidad de mirar en los demás cómo van resolviendo sus conflictos, su forma de hacer, su forma de resolver situaciones; el aprendizaje es continuamente incorporado a través de las imitaciones de cómo los demás enfrentan los inconvenientes, las manera de decidir. El aislamiento clausura las posibilidades de la comunicación, por ende el crecimiento tanto intelectual como espiritual se ven limitados. De ser creativos se trata, como dice Bachrach; ya no es posible tener criterios de épocas y siglos anteriores. Todo el mundo ha cambiado, necesitamos modificar, convertir nuestras formas de decidir, realizar nuestra actividad de manera diferente, pensar que en el hacer hay un sinnúmero de alternativas para crear cosas nuevas, teniendo la posibilidad de mejorar ampliamente toda la vida de nuestras familias.
“La eficiencia para aprender algo está relacionada con el ambiente emocional en el cual se está aprendiendo” 11.
El niño que creció en un ambiente de caos y sin una terapia adecuada, ya adulto tiene más posibilidades de transformarse en un maltratador. Esto se podrá comprobar en el trato a sí mismo o a terceros. El maltrato se dará en cualquier tiempo y lugar, además de que no hay barreras entre niveles sociales. Las peleas y conflictos se suceden y presentan en la gran mayoría de los hogares, no hay discriminación entre uno de ricos, otro de no ricos, aunque por las consecuencias que a la sociedad afecta, en los hogares de mayor formación intelectual y de poder económico, se encuentran y surgen los hombres más violentos. La violencia está enquistada en casi todos los espacios familiares, laborales, educativos, profesionales, políticos y por donde el hombre transite.
Cuando se observa a un albañil trabajar en su profesión, donde tiene que desarrollar una gran fuerza física; también cómo va diseñando todo su plan diario de tareas, resolviendo todos y cada uno de los inconvenientes que le van surgiendo; se puede apreciar con admiración su destreza, conocimiento e inteligencia. De la misma manera la gran mayoría de los hombres que diariamente trabajan, y ocupan los espacios laborales desarrollan una inmensa creatividad. Muchos resuelven los problemas que un ingeniero, un economista o cualquier otro profesional no lo puede hacer; todo ese caudal de inteligencia y capacidad para resolver de manera eficiente dentro de su actividad laboral y la toma de decisiones no se plasman de la misma forma en el seno del hogar y quehacer familiar. Tienen una gran habilidad e inteligencia para superar cualquier inconveniente complicado y en el lugar del trabajo, donde pensamiento y manos actúan con una gran armonía y destreza. Pero muchos carecen de la fortaleza para trasladar esas mismas formas al interior del hogar; aquí las decisiones son diferentes, se transforman al llegar a su casa, cuando ven a su propia familia, optan por la aplicación y despliegue de la violencia, donde quedan atrapados con esos ejemplos los menores.
9 Alice Miller. Salvar tu vida, Tusquets,, Buenos Aires, 1.ra ed., 2009, p. 239.
10 Alice Miller. El cuerpo nunca miente, op. cit., p. 165.
11 Estanislao Bachrach, op. cit., p. 95.
EL HOMBRE VIOLENTO
La característica principal del hombre violento es su inestabilidad emocional; es una persona racional cuando, en soledad, planifica el momento para luego dar rienda suelta su instinto maltratador; después se transforma en irracional cuando inventa cualquier excusa para iniciar el conflicto. No tiene miramientos hacia lo que pueda suceder más adelante. En el caso de un grupo familiar las consecuencias no se limitan a la víctima, sino a todos los que conforman el grupo y además se extiende hacia otros familiares no convivientes con el violento; como ser los vecinos, quienes muchas veces tienen que escuchar los gritos y golpes, sin poder hacer demasiado para evitarlos. Un niño que ve cómo es maltratada su madre recibe lesiones cerebrales de gran importancia que es muy probable que nunca se sanen, ese mismo niño en la adultez quizás resuelva los problemas de la misma manera que vio como lo hacían con su madre, o también puede trasladar estas formas de solucionar sus diferencias en el campo laboral o cualquier espacio de la vida diaria. Si por alguna razón tuviera que conducir o decidir sobre conjuntos grandes de personas, estas también sentirán el rigor de sus decisiones. Por ejemplo, en la administración de personal, en la política, en el deporte, o en cualquier lugar donde haya gente que dependa de sus decisiones.
Quien maltrata sabe del daño que ocasiona a la víctima, porque ese es su objetivo, producir daño; también conoce y planifica el momento del ataque. El violento por lo general saca a su probable víctima afuera del entorno familiar, donde es el lugar natural para la protección de la mujer; la lleva a un espacio en donde no podrá ser socorrida, allí comienza a desenvolver su plan, desplazada ya del entramado familiar cercano, donde la víctima no cuenta con posibilidades de defensa, aquí se encuentra acorralada y nada puede hacer para pedir ayuda; cuanto más lejos pueda separarla de su grupo íntimo, lo hará. Pero en cambio es posible que no conozca las consecuencias por las que pasarán los familiares, pero eso no le interesa, el sufrimiento del otro no está en sus planes, él ya padeció esos sufrimientos, por ello planifica su venganza (esta venganza lo más probable es que él no la conozca, pero sí lo sabe su inconsciente y actúa acorde con ello); eso no lo puede sentir porque antes él también fue víctima y nadie sintió nada por su tortura, aquí la crueldad que aplique puede ser equivalente a los dolores y humillaciones que él sintió cuando en su infancia recibió los castigos de sus mayores, o, en muchos casos esto se puede potenciar y adquirir niveles de inhumanidad, donde también es factible que se produzcan muertes.
Muchos hombres violentos, especialmente los que desarrollan la violencia invisible, se reúnen en diferentes espacios para acordar formas de presionar a sindicalistas, diputados, senadores y lograr que sus deseos se transformen en realidad a través de las leyes del parlamento. Así modifican sistemas educativos, mueven montañas para juntar un poco de oro, contaminan el agua y los campos de grandes poblaciones que las necesitan; se realizan monumentales desmontes, simplemente sentados muy cómodos en un buen almuerzo, en una excelente cena, en un lugar privado, también trabajan dentro de los grupos políticos, y los sindicatos; son innumerables los lugares en donde se instalan con el fin de desarrollar sus instintos de maldad y avaricia.
Muchos padres optan por criar a sus hijos de manera tosca, les exigen que aprendan rápidamente cosas para las cuales aún no están los niños preparados, que no forman parte todavía de su actividad. Ellos necesitan un tiempo prudencial y un espacio que sea adecuado y coherente con su edad para incorporar los conocimientos que les permitan desarrollar su mente, no todos comprenden en el mismo tiempo, unos aprenden rápidamente, otros necesitan lapsos o períodos mayores para lograr un entendimiento adecuado; además tienen que crecer en un ambiente familiar apropiado a las normas comunes de convivencia.
Ser violento es sinónimo de ignorancia; ignorancia para saber convencer o llegar a acuerdos de manera pacífica con el otro, ya sea con palabras, con hechos, con ejemplos; a quienes tienen poder, ese poder los enceguece y no pueden ver o intentar tratar las situaciones desfavorables que sufren las personas. Esa ignorancia, ese no tener la capacidad de darse cuenta, genera mucho daño a quien o a quienes involucra. Se demuestra diariamente en todos los ámbitos de la sociedad, por ejemplo: en la calle, cuando se conduce un vehículo de forma irresponsable no haciéndose eco de las normas de tránsito, especialmente cuando no se respetan las velocidades máximas permitidas o se cruzan los semáforos en rojo o se acelera cuando se va a producir un cambio de luz, más otros innumerables tipos de infracciones que generan diariamente altos niveles de muertes que son de público conocimiento, en rutas, también en autopistas. Cuando se realizan tareas y no se tiene el cuidado de hacer las cosas con la debida responsabilidad, además de no cumplir con los momentos adecuados en los tiempos previstos. Cuando en los hospitales no se administran los medicamentos de acuerdo a las dosis indicadas por los profesionales, para cada paciente en particular. Cuando en cada actividad los trabajadores no son precisos al efectuar su tarea. Cuando se procesan los alimentos y no se tienen los cuidados de limpieza e higiene correspondientes. Cuando en la formación e instrucción de los estudiantes no se sigue lo establecido dentro del sistema educativo y se enseñan criterios y temas particulares. También dentro de las ciencias cuando son utilizados los conocimientos para beneficio del mal, lo demuestran diariamente los productores de todo tipo de drogas para el uso perjudicial del ser humano. Todo esto y un sinfín de ejemplos producen grandes daños a la sociedad y muchos, como se puede apreciar, generan de manera silenciosa un gran agravamiento a la salud de la comunidad.