Septiembre en Valdemora
 


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Septiembre en Valdemora - ,           A2B1.    ,         .

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Septiembre en Valdemora








SEPTIEMBRE EN VALDEMORA

Una historia romntica para estudiantes de espa?ol

Jules Honing

Nivel A2-B1




Cap?tulo 1. Mi vida cabe en seis cajas


Mudanza  objetos personales  empezar de nuevo

Vocabulario clave

mudarse - 

hacer las maletas -   / 

una caja - 

guardar - , , 

tirar - 

quedarse con algo -  - 

llevarse algo -  /  -  

hacer falta -  , 

estar lleno/a de -   -

vac?o/a - 

un recuerdo - ;  

despedirse de -  

dejar atrs -  

empezar de nuevo -  

cambiar de vida -   

Mi vida cabe en seis cajas

En el piso quedaba olor a caf fr?o y a cartn. Cada vez que Luc?a mov?a una caja, la cinta adhesiva cruj?a en el silencio.

A las ocho y doce de la ma?ana, Luc?a estaba sentada en el suelo de su saln, rodeada de seis cajas de cartn, tres bolsas de basura y catorce tazas. Catorce. Las hab?a contado dos veces porque no pod?a creerlo.

-?Por qu tengo catorce tazas? -pregunt en voz alta. Nadie respondi. Viv?a sola y, por desgracia, las tazas tampoco hablaban. Luc?a tom una taza blanca con letras doradas: Hoy ser un gran d?a. La hab?a comprado hac?a cuatro a?os, durante una semana en la que todos los d?as hab?an sido bastante malos. La mir unos segundos.

-T? vienes conmigo. La puso dentro de la caja n?mero tres.

Luc?a llevaba tres d?as intentando hacer las maletas para mudarse de Madrid a Valdemora. En teor?a, no era complicado. Hab?a visto varios v?deos sobre cmo organizar una mudanza y todos dec?an lo mismo: conservar solo las cosas ?tiles o importantes. El problema era decidir qu significaba importante. ?Necesitaba siete jersis negros casi iguales? Probablemente no. ?Necesitaba una lmpara que no funcionaba desde 2023? Claramente no. ?Necesitaba catorce tazas? Se fij en la caja.

-No vamos a hablar de eso. Su mvil son. Era su madre.

-Buenos d?as -dijo Luc?a.

-?Ya has cambiado de idea?

-Buenos d?as a ti tambin, mam.

-Solo pregunto.

-Y yo ya s lo que ests preguntando. Luc?a puso el telfono sobre una caja y sigui doblando ropa.

-No he cambiado de idea. Me voy ma?ana. Hubo un peque?o silencio.

-Luc?a, cari?o, la gente normalmente se muda de un pueblo peque?o a Madrid. No al revs.

-Pues yo soy innovadora.

-T? eres muchas cosas. No s si innovadora es una de ellas. Luc?a sonri. Su madre llevaba dos semanas intentando convencerla de que no fuera a Valdemora. Lo hac?a con cari?o, pero tambin con una energ?a impresionante.

Valdemora era el pueblo donde su madre hab?a nacido. Hab?a vivido all? hasta los diecinueve a?os y despus se hab?a ido a Madrid para estudiar. Seg?n ella, salir de Valdemora hab?a sido una de las mejores decisiones de su vida. All? no pasa nada, repet?a. Luc?a esperaba exactamente eso. Nada. Durante los ?ltimos diez a?os, en su vida hab?an pasado demasiadas cosas y, al mismo tiempo, ninguna que realmente le importara. Hab?a estudiado una carrera que parec?a prctica. Despus hab?a encontrado un trabajo que parec?a bueno. Luego otro trabajo que parec?a mejor. Hab?a empezado un curso de fotograf?a, clases de italiano, yoga, cermica y, durante exactamente once d?as, running. Nada hab?a durado.

Dos semanas antes hab?a dejado su trabajo. Su jefe hab?a dicho:

-?Ests segura? Luc?a hab?a respondido:

-No. l hab?a esperado unos segundos.

-?Y aun as? te vas?

-S?. Aquella conversacin resum?a bastante bien su situacin actual. No sab?a qu quer?a hacer con su vida. Solo sab?a que no quer?a seguir haciendo lo mismo. Por eso hab?a comprado una casa vieja en Valdemora. Vieja era una palabra amable. La agencia inmobiliaria la describ?a como una casa tradicional con mucho potencial. Luc?a hab?a aprendido rpidamente que con mucho potencial significaba vas a gastar much?simo dinero.

-?Y si no te gusta? -pregunt su madre por telfono. Luc?a abri otra caja.

-La vendo.

-?Y si no puedes venderla?

-La alquilo.

-?Y si nadie quiere alquilarla? Luc?a dej de doblar una camiseta.

-Mam.

-?Qu?

-?Tienes preparada una lista de catstrofes?

-No necesito una lista. Soy tu madre.

-Eso explica muchas cosas. Su madre suspir.

-Solo quiero que ests bien. La expresin de Luc?a cambi. Mir alrededor: las paredes blancas, el sof gris, la mesa peque?a junto a la ventana. Durante cinco a?os aquel piso hab?a sido su casa. Ahora parec?a un lugar donde otra persona pod?a empezar a vivir ma?ana.

-Yo tambin -dijo Luc?a-. Por eso necesito irme. Su madre no respondi inmediatamente.

-Vale. Pero llmame cuando llegues.

-Te llamar.

-Y no intentes reparar nada t? sola.

-?Por qu dices eso?

-Porque te conozco.

-S usar herramientas.

-Luc?a, una vez intentaste abrir una botella con un destornillador.

-Y la abr?.

-Rompiste el destornillador.

-Detalles. Su madre se rio por fin.

-Hasta ma?ana, hija.

-Hasta ma?ana, mam. Luc?a termin la llamada y mir la habitacin. Todav?a ten?a mucho trabajo.

La primera regla de su sistema era sencilla: guardar lo necesario, tirar lo in?til y regalar lo que todav?a pod?a usar otra persona. La regla funcion durante aproximadamente nueve minutos. Encontr una camiseta de un concierto al que hab?a ido con su mejor amiga a los veintitrs a?os. Ya no se la pon?a. Ten?a un peque?o agujero. La puso en la bolsa de basura. La sac treinta segundos despus.

-Es un recuerdo -se explic. Despus encontr unos zapatos preciosos que no llevaba desde hac?a seis a?os porque le hac?an da?o.

-Estos s? se van. Los puso en una bolsa para donar. Los volvi a sacar.

-Pero son preciosos. Cinco minutos despus segu?an en el suelo mientras Luc?a negociaba consigo misma como si estuviera comprando una empresa.

A mediod?a lleg su amiga Sara con dos bocadillos y una expresin de preocupacin.

-?Por qu hay una tostadora en la caja de la ropa? Luc?a mir la caja.

-No s.

-?Y por qu has escrito IMPORTANTE en cuatro cajas?

-Porque son importantes. Sara abri una.

-Aqu? hay velas, tres novelas, una manta y... ?una piedra? Luc?a se la quit de la mano.

-Es de Portugal.

-Es una piedra.

-Es un recuerdo de Portugal.

-Luc?a, Portugal tiene ms piedras.

-Pero esta es m?a. Sara levant las manos.

-De acuerdo. La piedra se queda contigo.

Sara se sent en el sof y abri su bocadillo.

-Entonces, ma?ana te vas de verdad.

-S?.

-A un pueblo de dos mil habitantes.

-Creo que son tres mil.

-Ah, perdn. Una metrpolis. Luc?a le lanz un calcet?n. Sara se rio.

-?Qu vas a hacer all?? Era la pregunta que todo el mundo hac?a. Luc?a ya ten?a una respuesta preparada.

-Voy a arreglar la casa y venderla.

-Eso no es lo que te he preguntado. Luc?a la mir.

-?Qu quieres decir?

-?Qu vas a hacer t?? Luc?a baj la vista hacia el bocadillo.

-No lo s. Sara asinti.

-Bien.

-?Bien?

-S?. Llevas a?os diciendo que tienes que saber exactamente qu quieres hacer. Quiz puedes pasar unos meses sin saberlo.

Aquello sonaba demasiado razonable, as? que Luc?a decidi cambiar de tema.

-Ay?dame con las cajas.

-?Cuntas vas a llevarte?

-Seis. Sara mir el saln.

-Tienes cosas para diecisis.

-Por eso ests aqu?. Durante las siguientes dos horas trabajaron juntas. Sara era mucho mejor tomando decisiones.

-?Esto te hace falta?

-Quiz.

-Eso significa que no.

-Pero...

-No.

-Eres muy agresiva.

-Y t? tienes cuatro abrelatas.

-Uno puede romperse.

-?Los cuatro el mismo d?a? Luc?a pens un momento.

-Ser?a un d?a muy malo.

Al final consiguieron llenar seis cajas. La primera estaba llena de ropa. La segunda, de libros y documentos. La tercera conten?a cosas de cocina, incluidas nueve de las catorce tazas. Sara hab?a impuesto un l?mite. La cuarta ten?a objetos personales y fotograf?as. La quinta estaba llena de cosas que Luc?a aseguraba que le hac?an falta para trabajar, aunque todav?a no sab?a en qu iba a trabajar. La sexta era un misterio.

-?Qu hay aqu?? -pregunt Sara. Luc?a mir la etiqueta. VARIOS.

-Varias cosas.

-Gracias por la informacin.

-Para eso estoy. Cuando terminaron, el piso parec?a enorme. Los armarios estaban casi vac?os y las paredes desnudas. Luc?a camin lentamente de una habitacin a otra.

Por primera vez sinti algo extra?o. No era tristeza exactamente. Tampoco alegr?a. Era la sensacin de que algo estaba terminando. Se acerc a la ventana. Abajo, Madrid segu?a igual: coches, autobuses, gente caminando deprisa, una moto tocando el claxon porque un taxi bloqueaba la calle. Durante a?os hab?a pensado que quer?a vivir all? para siempre. Ahora estaba preparada para dejar atrs aquella vida. O al menos intentarlo.

-?Ests bien? -pregunt Sara.

-S?.

-Mientes fatal. Luc?a sonri.

-Estoy un poco asustada.

-Eso tiene ms sentido.

-?Y si mi madre tiene razn?

-?Sobre cul de las cuarenta catstrofes?

-Sobre Valdemora. ?Y si odio vivir all?? Sara se acerc a la ventana.

-Entonces vuelves.

-?As? de fcil?

-S?. Luc?a la mir con desconfianza.

-Las cosas nunca son as? de fciles.

-A veces s?. No ests firmando un contrato con el pueblo para los prximos cincuenta a?os. Vas a probar algo diferente.

-He comprado una casa.

-Bueno, eso s? ha sido un poco dramtico. Las dos se echaron a re?r.

-Siempre puedo venderla -dijo Luc?a.

-Exacto.

-Despus de repararla.

-Exacto.

-Yo misma puedo hacer muchas cosas. Sara dej de re?r.

-No.

-?Qu?

-No hagas eso.

-He visto v?deos.

-Eso me preocupa ms. Luc?a cogi un coj?n y se lo lanz.

Por la tarde llevaron varias bolsas a una tienda de segunda mano. Luc?a decidi tirar finalmente la lmpara rota y quedarse con los zapatos incmodos.

-No has aprendido nada hoy -dijo Sara.

-He aprendido que los zapatos son importantes.

-No puedes caminar con ellos.

-No todo tiene que ser prctico.

-Esa frase explica tu piedra portuguesa. Cuando volvieron, quedaba solo una tarea: limpiar. A las nueve de la noche estaban agotadas. Sara se puso la chaqueta.

-Ma?ana voy contigo a la estacin.

-No hace falta. Mi tren sale temprano.

-Voy contigo. Luc?a no discuti. En la puerta, Sara la abraz.

-Vas a estar bien.

-?Cmo lo sabes?

-No lo s. Pero suena mejor que probablemente tendrs problemas.

-Gracias. Muy ?til.

-Para eso estn las amigas.

Despus de despedirse de Sara, Luc?a cerr la puerta y volvi al saln. Ahora s? estaba sola. Se sent en el suelo entre las seis cajas. No quedaban sillas: el hombre que hab?a comprado la mesa y cuatro sillas hab?a venido por la tarde. Abri la caja n?mero tres y sac una taza. La blanca. Hoy ser un gran d?a.

-Espero que tengas razn -le dijo. Fue a la cocina, prepar t y regres al saln. Bebi despacio mientras miraba las cajas. Seis cajas. Eso era todo lo que iba a llevarse. Le parec?a extra?o que una vida pudiera entrar en tan poco espacio.

Aunque, pensndolo bien, no era toda su vida. Los domingos con su madre no estaban all?. Las noches hablando con Sara tampoco. No pod?a meter en una caja sus errores, sus planes abandonados, los trabajos que hab?a odiado ni las veces que hab?a pensado: Tiene que haber algo ms. Los objetos pod?an guardarse, regalarse o tirarse. El resto era ms complicado. Luc?a apoy la cabeza contra la pared. Quiz por eso necesitaba cambiar de vida. No para convertirse en otra persona. No para encontrar una respuesta mgica en un pueblo peque?o. Solo quer?a tener espacio para escuchar sus propios pensamientos. Y, por primera vez en mucho tiempo, quer?a empezar de nuevo.

A la ma?ana siguiente, a las seis y veinte, Luc?a baj la ?ltima caja al portal. El conductor que hab?a contratado para llevar sus cosas a Valdemora mir las seis cajas, despus la maleta y finalmente a Luc?a.

-?Eso es todo?

-S?. l pareci sorprendido.

-Para una mudanza no es mucho. Luc?a sonri.

-He tenido que tomar decisiones dif?ciles. En ese momento, la caja n?mero tres hizo un ruido extra?o. El conductor levant una ceja.

-?Qu lleva ah??

-Tazas.

-?Cuntas? Luc?a abri la boca.

-Las necesarias. El hombre decidi no hacer ms preguntas.

Antes de subir al taxi que la llevar?a a la estacin, Luc?a mir una ?ltima vez hacia las ventanas de su piso. Pod?a ponerse triste. Pod?a arrepentirse. Pod?a llamar al conductor y decirle que volviera a subir las cajas. En lugar de eso, respir profundamente.

-Bueno -murmur-. Vamos a Valdemora. Su telfono vibr. Un mensaje de su madre: ?Has salido? Luc?a escribi: S?. Tres segundos despus lleg otro: ?Has comprobado que llevas los documentos? Luc?a abri el bolso. Nada. Mir las cajas dentro de la furgoneta. La caja n?mero dos. Documentos.

-?Espere! -grit al conductor. Diez minutos despus, con el pasaporte y los papeles de la casa finalmente en el bolso, Luc?a subi al taxi. Su nueva vida hab?a empezado hac?a menos de cinco minutos y ya hab?a perdido sus documentos. Sonri. Valdemora no sab?a lo que le esperaba.

Ejercicios de vocabulario

1. Relaciona las palabras con su significado.

1. mudarse

2. guardar

3. tirar

4. un recuerdo

5. dejar atrs

6. hacer falta

7. despedirse de

8. empezar de nuevo

a. necesitar algo

b. irse a vivir a otro lugar

c. decir adis a una persona

d. poner algo en un lugar para conservarlo

e. comenzar otra vez

f. una cosa que te hace pensar en un momento del pasado

g. no llevar algo contigo y continuar sin ello

h. poner algo en la basura

2. Completa las frases con la forma correcta.

caja  hacer las maletas  quedarse con  llevarse  vac?o  estar lleno de  cambiar de vida  hacer falta

1. Ma?ana salimos temprano, as? que esta noche tenemos que __________.

2. Despus de sacar todos los muebles, el saln est casi __________.

3. No quiero tirar esta foto. Voy a __________ ella.

4. ?Cuntas __________ necesitas para guardar todos esos libros?

5. La mochila est __________ cosas que no necesito.

6. Si vas a cocinar all?, te va a __________ una sartn.

7. Cuando se mud a otra ciudad, decidi __________ por completo.

8. No puedes __________ todo. El coche es demasiado peque?o.

3. Elige la opcin correcta.

1. Luc?a decide mudarse / despedirse a Valdemora.

2. Una caja vac?a / llena no tiene nada dentro.

3. Si un objeto no sirve y no lo quieres, puedes guardarlo / tirarlo.

4. Una fotograf?a de un viaje puede ser un recuerdo / una mudanza.

5. Cuando necesitas algo, te hace falta / lo dejas atrs.

6. Antes de un viaje largo normalmente haces las maletas / cambias una caja.

4. Responde usando el vocabulario del cap?tulo.

1. Si tuvieras que mudarte ma?ana, ?qu tres cosas te llevar?as?

2. ?Te cuesta tirar objetos que tienen recuerdos?

3. ?Qu cosas no te hacen falta pero guardas de todos modos?

4. ?Alguna vez has querido cambiar de vida o empezar de nuevo?

Respuestas

1. 1-b, 2-d, 3-h, 4-f, 5-g, 6-a, 7-c, 8-e.

2. 1) hacer las maletas; 2) vac?o; 3) quedarme con; 4) cajas; 5) llena de; 6) hacer falta; 7) cambiar de vida; 8) llevarte.

3. 1) mudarse; 2) vac?a; 3) tirarlo; 4) un recuerdo; 5) te hace falta; 6) haces las maletas.

4. Respuestas libres. Ejemplos: 1) Me llevar?a el mvil, mis documentos y algunas fotos. 2) S?, me cuesta tirar objetos con recuerdos. 3) Guardo libros y ropa que no me hacen falta. 4) S?, a veces quiero empezar de nuevo en otra ciudad.




Cap?tulo 2. Bienvenida al fin del mundo


Transporte  camino  pueblo y ciudad

Vocabulario clave

un andn - , 

subir a -   /   

bajarse de -   

un trayecto - , 

hacer transbordo -  

llegar a tiempo -  

perderse - 

seguir recto -  /  

girar - 

estar lejos de -   

estar cerca de -   

las afueras - 

una carretera - , 

un pueblo -   / 

acostumbrarse a -  

Bienvenida al fin del mundo

Al bajar del autob?s, el aire era ms fr?o que en Madrid. Ol?a a tierra h?meda y a le?a, y las ruedas de la maleta sonaban demasiado fuerte sobre las piedras.

A las siete y diez de la ma?ana, Luc?a estaba en la estacin de Atocha con una maleta, una mochila, un caf demasiado caro y la sensacin de haber olvidado algo importante. Hab?a comprobado los documentos cuatro veces. El mvil estaba en el bolso. La cartera tambin. El billete estaba en el mvil.

-Perfecto -murmur-. Soy una adulta responsable. En ese momento vio que estaba esperando en el andn equivocado.

-Una adulta responsable en el andn equivocado. Cogi la maleta y empez a caminar deprisa.

El tren sal?a a las siete y veinticinco. Luc?a lleg al andn correcto a las siete y veinte, con el caf en una mano y la maleta golpendole una pierna. Cuando consigui subir al tren, encontr su asiento junto a la ventana y dej caer la mochila a sus pies.

-Buenos d?as -dijo una se?ora mayor sentada a su lado.

-Buenos d?as.

-?Va de vacaciones? Luc?a pens en la casa vieja, las cajas y la lista de reparaciones.

-Ms o menos. La se?ora sonri como si aquella respuesta confirmara algo muy interesante.

La primera parte del trayecto fue tranquila. Madrid desapareci poco a poco detrs de la ventana. Los edificios altos dieron paso a barrios ms bajos, despus a pol?gonos industriales y finalmente a campos. Luc?a abri el mvil. Sara: ?Sigues viva? Luc?a: Todav?a. Sara: ?Has perdido algo? Luc?a: Mi dignidad en Atocha. Sara: Eso no cuenta. Ya la hab?as perdido antes. Luc?a sonri. El plan era sencillo: tren, hacer transbordo en una ciudad peque?a y despus coger un autob?s hasta Valdemora. Sencillo. Luc?a ya deber?a haber aprendido a desconfiar de esa palabra.

El tren lleg con ocho minutos de retraso. Su autob?s sal?a doce minutos despus. Luc?a se baj del tren y corri por la estacin buscando la salida.

-?Autobuses? -pregunt a un empleado.

-Fuera, a la derecha.

-Gracias. Sali. Gir a la derecha. Encontr un aparcamiento. Volvi.

-Perdone. No veo la estacin de autobuses.

-No hay estacin. Es una parada.

-Ah.

-Al lado de la farmacia.

-?Qu farmacia? El hombre se?al hacia una calle.

-Siga recto y luego gire a la izquierda. Comprob la hora. Le quedaban seis minutos.

Cinco minutos despus estaba completamente perdida. Hab?a encontrado dos bares, una panader?a, una tienda de telfonos y una se?ora paseando un perro muy peque?o. No hab?a encontrado ninguna farmacia.

-Perdone -dijo a la se?ora-. ?La parada del autob?s est cerca de aqu??

-S?, s?. Muy cerca. Luc?a respir aliviada.

-?Dnde?

-Vuelve por donde has venido, sigue recto, pasa la plaza y gira despus del banco.

-?El banco de dinero?

-No, un banco para sentarse. Luc?a cerr los ojos un segundo.

-Claro. Naturalmente.

Lleg a la parada exactamente cuando un autob?s azul doblaba la esquina.

-?Espere! Corri. El conductor la vio. Luc?a levant una mano. El autob?s sigui.

-?NO! Una mujer que esperaba en la parada la mir.

-Ese no es el suyo. Durante un instante no se movi.

-?No?

-No. Ese va a San Mart?n. Luc?a intent recuperar la respiracin.

-Ah. Entonces todo estaba bajo control. La mujer asinti lentamente.

-Claro. Su autob?s apareci cuatro minutos despus y, contra todo pronstico, Luc?a consigui llegar a tiempo.

El autob?s era peque?o y ten?a unas cortinas azules que parec?an tener aproximadamente la misma edad que Luc?a. Hab?a seis pasajeros. Luc?a eligi un asiento junto a la ventana.

-?Va a Valdemora? -pregunt al conductor antes de sentarse.

-S?.

-?Seguro? El hombre la mir.

-Bastante. Luc?a decidi no explicar por qu necesitaba confirmacin. El segundo trayecto empez por una carretera ancha. Despus la carretera se hizo ms estrecha. Y ms estrecha. A ambos lados aparecieron rboles, campos y peque?as casas.

Revis el mvil. Una raya de cobertura. Despus ninguna. Volvi una raya.

-Interesante -murmur. La mujer del asiento de delante se gir.

-En Valdemora hay cobertura.

-Qu bien.

-En casi todo el pueblo. Luc?a parpade.

-?Casi?

-En mi cocina no.

-?Y qu hace?

-Salgo al saln. La mujer volvi a mirar hacia delante. Luc?a abri el chat con Sara. Creo que estoy entrando en otra dimensin. El mensaje no sali.

Media hora despus, el paisaje era completamente diferente al de Madrid. Hab?a monta?as al fondo y rboles que empezaban a cambiar de color. Algunas hojas ya eran amarillas y naranjas. Era principios de septiembre, pero all? el oto?o parec?a estar esperando detrs de cada curva. El autob?s pas por un cartel: VALDEMORA - 6 KM Luc?a se incorpor. El pueblo estaba lejos de Madrid en todos los sentidos posibles. No solo por los kilmetros. No hab?a edificios enormes, trfico ni gente corriendo para llegar a alg?n sitio. Luc?a todav?a no sab?a si aquello le parec?a maravilloso o aterrador.

El autob?s entr primero por las afueras de Valdemora. Luc?a vio casas bajas con jardines, peque?os talleres y un supermercado que parec?a bastante normal.

-Bien -susurr-. Tienen supermercado. Civilizacin. Despus llegaron las primeras calles del centro. Las casas eran de piedra o estaban pintadas en colores claros. Hab?a balcones peque?os, macetas con flores y rboles a ambos lados de la calle. Algunas fachadas estaban cubiertas de plantas. Luc?a peg un poco la cara a la ventana. No quer?a admitirlo todav?a, pero era bonito. Muy bonito.

El autob?s se detuvo en una peque?a plaza.

-Valdemora -anunci el conductor. Luc?a esper. Nadie se movi.

-?Aqu??

-Aqu?.

-?No hay estacin?

-No. Por supuesto. Luc?a se baj del autob?s y el conductor sac su maleta.

-Gracias. ?Sabe dnde est la calle del Olmo?

-S?. Siga recto hasta la iglesia, gire a la derecha y despus a la izquierda. Luc?a lo mir con preocupacin.

-?Hay alg?n banco?

-Dos.

-?De dinero o para sentarse? El conductor se qued en silencio.

-Es una historia larga -dijo Luc?a.

El autob?s se fue y Luc?a qued sola en la plaza. Bueno, casi sola. Un hombre estaba sentado en un banco leyendo el peridico. Dos mujeres hablaban delante de una fruter?a. Un gato dorm?a debajo de una mesa. Eso era todo. Luc?a sac el mvil. Cobertura completa.

-Excelente. Abri el mapa. La aplicacin tard unos segundos y finalmente mostr su posicin. Su nueva casa estaba a diecisiete minutos andando.

-Diecisiete minutos no es nada. Empez a caminar arrastrando la maleta por las piedras de la plaza. Despus de cuarenta metros cambi de opinin.

Las ruedas de la maleta hac?an un ruido terrible. Tac-tac-tac-tac. Las dos mujeres de la fruter?a dejaron de hablar y la miraron. Luc?a sonri.

-Buenos d?as.

-Buenos d?as -respondieron las dos al mismo tiempo. Sigui caminando. Tac-tac-tac-tac. Cuando lleg a la iglesia, ya estaba sudando. Mir el mapa. Gir a la derecha. El mapa cambi. Recalculando ruta.

-No. La flecha le indic que volviera.

-No, no, no. Hab?a vuelto a perderse. En un pueblo con aproximadamente cuatro calles.

-?Necesitas ayuda? Luc?a se gir. Una mujer de unos sesenta a?os estaba regando flores delante de una casa.

-Busco la calle del Olmo.

-?Qu n?mero?

-Diecisiete. La mujer dej la regadera.

-La casa de Pilar. Luc?a no sab?a quin era Pilar.

-Supongo.

-La han vendido.

-S?. A m?. La mujer la observ de arriba abajo con enorme inters.

-?T? eres Luc?a? Luc?a tard un segundo en responder.

-S?.

-Soy Carmen. Lo dijo como si eso tuviera que explicar algo. No lo explicaba. Todav?a.

-Tu madre es Elena, ?verdad? -continu Carmen.

-S?.

-Yo conoc?a a tu abuela.

-Ah.

-Y a tu madre, claro. Se fue a Madrid.

-S?.

-Dec?a que no volver?a nunca. Luc?a sonri.

-Sigue diciendo cosas parecidas. Carmen tambin sonri.

-La calle del Olmo est por all?. Has girado demasiado pronto.

-Gracias.

-Tu casa est cerca de la panader?a vieja.

-Perfecto.

-Aunque ahora est cerrada.

-Ah.

-Pero hay otra panader?a en la plaza.

-Bien.

-Y un supermercado en las afueras.

-Lo he visto.

-Los martes hay mercado. Luc?a empez a sospechar que Carmen pod?a seguir hablando hasta octubre.

-Muchas gracias -dijo, intentando despedirse.

-?Vas a vivir aqu??

-Unos meses. Carmen levant ligeramente las cejas.

-?Solo unos meses?

-Voy a reparar la casa y despus probablemente la vender. Hubo una pausa. Luc?a no sab?a por qu, pero tuvo la sensacin de haber dicho algo importante.

-Ya veremos -respondi Carmen.

-?Perdn?

-Nada. Bienvenida a Valdemora. Luc?a sonri.

-Gracias. Continu caminando. Detrs de ella oy una puerta abrirse.

-?Marisa! -llam Carmen-. ?Ha llegado la hija de Elena! Se par a mitad del movimiento. Ni siquiera hab?a llegado a su casa y ya hab?a noticias sobre ella.

La calle del Olmo estaba cerca de la plaza, pero era mucho ms tranquila. Hab?a rboles altos y casas antiguas con peque?os jardines. Luc?a encontr el n?mero diecisiete. Se qued inmvil. La casa era de dos plantas, con paredes de piedra clara y ventanas verdes. Una planta trepadora cubr?a parte de la fachada. En el jard?n hab?a un rbol enorme. En las fotos de internet parec?a peque?a. En persona parec?a...

-M?a -dijo Luc?a. Sac las llaves. Por primera vez desde que hab?a salido de Madrid, dej de pensar en trenes, autobuses, mapas y maletas. Solo mir la casa.

Entonces oy un sonido. Meeee. Luc?a mir hacia la izquierda. Nada. Meeee. Mir hacia la derecha. Un animal blanco y marrn la observaba desde el jard?n de la casa vecina.

-Hola. La cabra sigui mirndola.

-T? no eres un perro. Meeee.

-S?, eso confirma mi teor?a. Luc?a sonri y abri la verja de su jard?n. Quiz tendr?a que acostumbrarse a algunas cosas.

Subi los tres escalones de la entrada y puso la llave en la cerradura. No gir. Prob otra llave. Tampoco.

-Perfecto. Mir las cinco llaves del llavero. La tercera abri la puerta. Luc?a entr. El recibidor ol?a a madera, polvo y casa cerrada. Hab?a muebles cubiertos con telas blancas y una caja vieja junto a la pared. Cerr la puerta detrs de ella. Silencio. Un silencio enorme. En Madrid siempre hab?a ruido: coches, vecinos, ascensores, m?sica, sirenas. All? no se o?a nada. Luc?a sonri. Entonces algo cay en la planta de arriba. PUM. Luc?a dej de sonre?r.

-No. Esper. Nada.

-No voy a morir el primer d?a. Cogi el mvil y encendi la linterna, aunque todav?a hab?a luz. Subi lentamente las escaleras.

-Hola -dijo. Silencio.

-Si hay alguien aqu?, quiero informar de que no tengo dinero. Otro peque?o ruido. Luc?a lleg al pasillo. Una ventana estaba abierta. El viento mov?a una cortina y hab?a tirado un marco de fotos al suelo. Luc?a solt el aire.

-Claro. Una ventana. Todo bien. Se acerc para cerrarla. La ventana no cerraba.

-Todo... relativamente bien.

Volvi abajo y abri las puertas de las habitaciones. Saln. Comedor. Cocina. Cuando entr en la cocina, se qued parada. Era grande. Mucho ms grande de lo que recordaba de las fotos. Hab?a muebles antiguos, una mesa de madera y un horno enorme. Luc?a pas la mano por la mesa cubierta de polvo.

-Bueno -dijo-. T? s? tienes potencial. Su mvil vibr. El mensaje de Sara finalmente hab?a salido. Sara: ?Has llegado al fin del mundo? Luc?a hizo una foto de la cocina y respondi: S?. Tienen supermercado. Sara: Entonces sobrevivirs.

Luc?a abri una de las ventanas de la cocina. Desde all? ve?a parte del jard?n, los tejados del pueblo y las monta?as al fondo. El aire ol?a diferente. Ms fresco. Pens en Madrid, que ahora estaba lejos de all?. Muy lejos. Su madre hab?a necesitado a?os para acostumbrarse a la gran ciudad cuando era joven. Luc?a tendr?a que hacer el camino contrario. No sab?a si pod?a acostumbrarse al silencio. A que todo estuviera cerca de todo. A no tener metro. A una se?ora llamada Carmen que conoc?a su historia familiar antes de conocerla a ella. Y aparentemente a las cabras.

Sac una botella de agua de la mochila y se sent en el suelo de la cocina. Hab?a llegado. Hab?a conseguido hacer transbordo, no hab?a perdido el autob?s y solo se hab?a perdido dos veces. Para Luc?a, aquello era prcticamente un xito. Mir el horno antiguo. Despus mir las paredes. Despus el techo. Una peque?a mancha oscura ocupaba una esquina.

-Eso no me gusta. Se levant y toc la pared. Estaba seca.

-Seguro que no es nada. Su telfono son. Mam.

-Hola.

-?Has llegado?

-S?.

-?Cmo es la casa? A su alrededor, todo segu?a igual.

-Tiene mucho potencial.

Su madre guard silencio.

-Eso suena mal.

-No. Est bien. Es bonita.

-?Funciona la electricidad? Luc?a mir el interruptor de la cocina.

-Supongo. Lo puls. Nada ocurri. Volvi a pulsarlo. Nada.

-Luc?a.

-Un momento. Prob otro interruptor. Una lmpara del pasillo se encendi. La de la cocina no.

-Funciona aproximadamente el cincuenta por ciento.

-Te dije que no repararas nada t? sola.

-Ni siquiera he sacado las herramientas.

-Promtemelo. Luc?a mir el horno, la lmpara y la mancha del techo.

-Lo prometo. En aquel momento todav?a pensaba cumplirlo.

Despus de hablar con su madre, Luc?a sali al jard?n. El sol empezaba a bajar detrs de las monta?as y la luz era dorada. Algunas hojas secas se mov?an por el camino. Valdemora era peque?o. Tranquilo. Muy diferente de todo lo que conoc?a. Tal vez demasiado diferente. Oy voces al otro lado de la calle. Carmen estaba hablando con otra mujer. Las dos miraron hacia Luc?a. Luc?a levant una mano. Ellas saludaron.

-Perfecto -murmur-. Ya soy una atraccin tur?stica. Entr de nuevo en casa. Ma?ana tendr?a que comprar comida, limpiar y empezar a revisar todo lo que necesitaba reparar. Pero esa noche solo quer?a una ducha y dormir.

Subi la maleta al dormitorio, encontr una toalla y entr en el ba?o. Abri el grifo de la ducha. Nada. Lo cerr. Lo volvi a abrir. Una gota cay. Despus otra. Luc?a mir el grifo.

-No. Una tercera gota.

-No me hagas esto. Desde el jard?n lleg un sonido. Meeee. Luc?a cerr los ojos. Madrid estaba a cientos de kilmetros. El supermercado estaba en las afueras. La ducha no funcionaba. Una cabra se re?a de ella. Sac el mvil y escribi a Sara: Correccin: quiz no sobreviva. Sara respondi inmediatamente: Bienvenida al fin del mundo  Se qued leyendo la pantalla. Luego mir la ducha. Y empez a re?rse.

Ejercicios de vocabulario

1. Relaciona.

1. un andn

2. hacer transbordo

3. perderse

4. las afueras

5. un trayecto

6. llegar a tiempo

7. girar

8. acostumbrarse a

a. cambiar de direccin

b. llegar antes o en el momento necesario

c. cambiar de un transporte a otro

d. la parte exterior de una ciudad o pueblo

e. no saber dnde ests

f. el lugar donde esperas un tren

g. empezar a sentir algo como normal

h. el recorrido de un lugar a otro

2. Completa las frases.

carretera  cerca de  lejos de  bajarse de  subir a  seguir recto  pueblo  perderse

1. Valdemora es un __________ peque?o, no una gran ciudad.

2. Para llegar a la plaza tienes que __________ y despus girar a la derecha.

3. Luc?a tiene que __________ el tren y coger un autob?s.

4. Madrid est muy __________ Valdemora.

5. La panader?a est __________ la casa de Luc?a.

6. Es fcil __________ cuando no conoces una ciudad.

7. El autob?s circula por una __________ estrecha entre las monta?as.

8. Cuando llega el tren, Luc?a tiene que __________ rpidamente.

3. Elige la opcin correcta.

1. Si cambias de tren durante un viaje, haces transbordo / giras.

2. Si llegas despus de que salga el autob?s, no has llegado a tiempo / no ests en las afueras.

3. Un trayecto es una persona / un recorrido.

4. Para ir en tren primero tienes que subir al / bajarte del tren.

5. Si una tienda est a dos minutos de tu casa, est cerca / lejos.

6. Si vives muchos a?os en un lugar nuevo, normalmente te acostumbras / te pierdes.

4. Responde con el vocabulario del cap?tulo.

1. ?Prefieres vivir en una gran ciudad o en un pueblo? ?Por qu?

2. ?Te pierdes fcilmente cuando visitas un lugar nuevo?

3. ?Cmo es normalmente tu trayecto al trabajo o a clase?

4. ?A qu cosas ser?a dif?cil acostumbrarte si te mudaras a un pueblo peque?o?

Respuestas

1. 1-f, 2-c, 3-e, 4-d, 5-h, 6-b, 7-a, 8-g.

2. 1) pueblo; 2) seguir recto; 3) bajarse del; 4) lejos de; 5) cerca de; 6) perderse; 7) carretera; 8) subir al.

3. 1) haces transbordo; 2) no has llegado a tiempo; 3) un recorrido; 4) subir al; 5) cerca; 6) te acostumbras.

4. Respuestas libres. Ejemplos: 1) Prefiero vivir en una ciudad porque todo est cerca. 2) S?, a veces me pierdo en lugares nuevos. 3) Mi trayecto dura unos treinta minutos. 4) Ser?a dif?cil acostumbrarme a no tener metro.




Cap?tulo 3. La casa de mis sue?os (ms o menos)


La casa  las habitaciones  los muebles

Vocabulario clave

la planta baja -  

el primer piso -  

el pasillo - 

el techo -  / 

el suelo - 

la pared - 

una escalera - 

un armario - 

un cajn - 

un mueble -  

estar cubierto/a de -   -

tener vistas a -   

dar a -   ( /)

espacioso/a - 

acogedor/a - 

La casa de mis sue?os (ms o menos)

Por la ma?ana, la casa ol?a a madera vieja y a polvo. El suelo estaba fr?o bajo sus calcetines y, desde el jard?n, llegaba el ruido de los pjaros.

Luc?a se despert a las siete y cuarto porque algo golpeaba la ventana de su dormitorio. Tac. Tac. Tac. Abri los ojos. Tac. Tac. Durante unos segundos no record dnde estaba. Despus vio las cajas, las cortinas antiguas y una grieta peque?a en la pared. Valdemora. Su nueva casa. Tac. Luc?a se levant y abri la cortina. Una rama del rbol tocaba el cristal.

-Buenos d?as a ti tambin. Mir el mvil. Ten?a tres mensajes de su madre, dos de Sara y uno de un n?mero desconocido. Buenos d?as, Luc?a. Soy Carmen. ?Has dormido bien? Se qued leyendo la pantalla.

-?Cmo tiene mi n?mero?

Decidi no investigar todav?a. La noche anterior hab?a llegado cansada y solo hab?a visto una parte de la casa. Aquella ma?ana ten?a una misin: descubrir exactamente qu hab?a comprado. Se puso unos vaqueros, una sudadera y zapatillas. Despus baj por la escalera con el mvil en una mano y una libreta en la otra. En la primera pgina escribi: CASA

- COSAS QUE HACER. Debajo a?adi: 1. Ducha. Pens un momento. 2. Luz de la cocina. 3. Ventana del dormitorio. Mir la lista.

-Tres cosas. No est mal. Todav?a era muy optimista.

Empez por la planta baja. El recibidor era peque?o y oscuro. Desde all? se entraba en un pasillo que llevaba al saln, al comedor y a la cocina. Luc?a abri las ventanas del saln. La habitacin era bastante espaciosa, con dos ventanas grandes y una chimenea de piedra. Hab?a un sof antiguo, dos sillones y una mesa baja. Todos los muebles estaban cubiertos de telas blancas. Luc?a tir de una. Una nube de polvo sali directamente hacia su cara.

-?Ach?s! Estornud tres veces.

-Muy romntico. Debajo de la tela apareci un sof verde oscuro. Luc?a lo observ.

-T? y yo vamos a tener una conversacin sobre 1984.

Se acerc a una de las ventanas. El saln daba a la calle y desde all? pod?a ver las casas de enfrente. Carmen estaba delante de su casa hablando con otra mujer. Carmen levant la cabeza. Vio a Luc?a. Sonri y salud con la mano. Luc?a salud tambin. La otra mujer mir inmediatamente hacia la ventana.

-Fantstico -murmur Luc?a-. Primera emisin del d?a. Cerr un poco la cortina. El saln pod?a quedar bonito. Las paredes eran claras y el suelo de madera parec?a estar en buen estado. Entonces mir hacia arriba. Hab?a una mancha en el techo. Sac la libreta. 4. Mancha del techo. La lista empezaba a crecer.

El comedor estaba al lado. Era ms peque?o, pero ten?a una puerta de cristal que daba al jard?n. Hab?a una mesa grande y seis sillas. Luc?a pas un dedo por la mesa. Polvo. Mucho polvo.

-Necesito productos de limpieza. Lo escribi. 5. Comprar productos de limpieza. Abri un cajn del aparador. Dentro hab?a cucharas viejas, servilletas, dos velas y una llave. Luc?a cogi la llave.

-?Y t? qu abres? Prob el siguiente cajn. Estaba vac?o. El tercero no se abr?a.

-Claro. El ?nico interesante. Tir un poco ms. Nada.

-Volver. No sab?a por qu estaba amenazando a un cajn, pero la casa parec?a provocar ese tipo de conversaciones.

La cocina segu?a siendo su habitacin favorita. Era realmente espaciosa. Hab?a una mesa de madera en el centro, varios armarios, un fregadero grande y el horno antiguo que hab?a visto el d?a anterior. Una ventana daba al jard?n. La otra ten?a vistas a las monta?as. Luc?a se qued unos segundos mirando fuera. El cielo estaba gris claro y hab?a una fina capa de niebla sobre las monta?as. Algunas hojas amarillas cubr?an el jard?n.

-Vale -dijo-. Esto s? estaba en las fotos. Por primera vez entendi por qu hab?a comprado la casa tan rpido. La cocina ten?a algo especial. Todav?a no era acogedora, pero pod?a serlo.

Abri el primer armario. Platos. El segundo. Vasos. El tercero. Una coleccin impresionante de recipientes de plstico sin tapa.

-Perfecto. Esto s? es universal. Abri otro. Vac?o. Otro. Ms platos. En el ?ltimo encontr una peque?a tetera amarilla. La sac y sonri.

-T? te quedas. La puso sobre la mesa. Despus abri el horno. Dentro hab?a dos bandejas viejas y un molde redondo. Luc?a las sac. No sab?a todav?a para qu iba a usar aquel horno, pero le gustaba. A?adi otra l?nea a la libreta: 6. Limpiar la cocina. Despus escribi: 7. Mucho. Y subray mucho dos veces.

Detrs de la cocina hab?a una puerta peque?a. Luc?a la abri y encontr una despensa. Las estanter?as estaban cubiertas de polvo, pero la habitacin era ms grande de lo esperado.

-Aqu? caben muchas cosas. Imagin comida, cajas, botellas, quiz una peque?a estanter?a para caf y t. Despus vio una telara?a enorme.

-Y actualmente cabe una familia de ara?as. Cerr la puerta. La familia pod?a quedarse all? unas horas ms. Volvi al pasillo y abri la ?ltima puerta de la planta baja. Era un ba?o peque?o. Luc?a abri el grifo. Sali agua.

-?S?! Abri el agua caliente. Nada.

-Ah. 8. Agua caliente.

Subi al primer piso. La escalera cruj?a con cada paso.

-Eso es normal en una casa antigua -se dijo. Criiic.

-Completamente normal. CRAC. Durante un instante no se movi.

-Menos normal. Mir el escaln. Parec?a entero. Subi con ms cuidado. En el primer piso hab?a tres dormitorios y otro ba?o. El pasillo era estrecho, con varias fotograf?as antiguas en las paredes. Luc?a se acerc a una. Una mujer joven estaba delante de la casa, sonriendo. Detrs de ella aparec?a el mismo rbol que ahora ocupaba medio jard?n. Luc?a no sab?a quin era. Decidi no tirar las fotos.

Su dormitorio era el ms grande. Ten?a una cama de madera, un armario enorme y una cmoda con cuatro cajones. La ventana ten?a vistas a las monta?as.

-Esto es peligroso -dijo Luc?a. La casa empezaba a gustarle demasiado. Abri el armario. Una puerta hizo un ruido largo. ?iiiiiiic.

-T? tambin necesitas ayuda. Dentro encontr dos mantas y una caja peque?a. La abri. Botones. Cientos de botones. Rojos, blancos, negros, azules. Luc?a mir la caja.

-?Por qu? No hab?a respuesta. La guard otra vez. Aquella casa ten?a demasiadas preguntas.

El segundo dormitorio era ms peque?o y daba al jard?n. Luc?a decidi que pod?a convertirlo en despacho.

-Aqu? pondr un escritorio. Mir la pared.

-Una estanter?a all?. Mir el suelo.

-Una alfombra. Durante unos minutos empez a imaginar la habitacin terminada. Una lmpara bonita. Libros. Plantas. Despus record que solo pensaba quedarse unos meses.

-No necesitamos plantas. La habitacin guard silencio.

-Ni una alfombra cara. Silencio.

-Quiz una peque?a. Luc?a escribi: 9. Alfombra. La casa estaba ganando.

El tercer dormitorio era peque?o, pero sorprendentemente acogedor. Hab?a una cama individual, una mesita y una ventana peque?a. Luc?a abri las cortinas. La habitacin ten?a vistas a los tejados del pueblo.

-Habitacin de invitados. Pens en Sara. Despus imagin la reaccin de Sara al descubrir que el agua caliente no funcionaba.

-Habitacin de invitados cuando tengamos ducha. Abri un cajn de la mesita. Dentro hab?a un libro viejo, una moneda y una nota doblada. Luc?a abri la nota. Solo dec?a: Comprar az?car, harina, mantequilla, huevos.

-Una lista de la compra. La dej donde estaba. No sab?a que aquella peque?a lista ten?a ms relacin con su futuro de lo que pod?a imaginar.

El ba?o del primer piso era el lugar menos romntico de toda la casa. Los azulejos eran marrones. El lavabo era amarillo. La ba?era era de un color que Luc?a no pod?a identificar.

-?Verde? ?Gris? ?Tristeza? Abri el grifo. Una gota. La misma ducha de la noche anterior segu?a sin colaborar. Luc?a sac la libreta. 10. BA?O. Lo escribi en may?sculas. Luego a?adi tres signos de exclamacin. 10. BA?O!!!

-Prioridades. Se mir en el espejo.

-La casa de mis sue?os. Una parte del espejo estaba rota.

-Ms o menos.

A media ma?ana, Luc?a ya ten?a diecisiete puntos en la lista. Hab?a descubierto otra mancha en el techo, una puerta que no cerraba, dos enchufes que parec?an demasiado antiguos y una tabla del suelo que hac?a un ruido sospechoso. Tambin hab?a encontrado cosas buenas. Las habitaciones eran espaciosas. Hab?a mucha luz. La cocina era preciosa. Las vistas eran incre?bles. Y, debajo del polvo y de los muebles antiguos, la casa ten?a personalidad. Luc?a baj a la cocina y prepar caf con una peque?a cafetera que hab?a tra?do de Madrid. Se sent junto a la ventana. Entonces llamaron a la puerta.

Era Carmen. Por supuesto. Llevaba una cesta.

-Buenos d?as.

-Buenos d?as.

-Te he tra?do tomates, pan y huevos. Luc?a mir la cesta.

-No hac?a falta.

-Ya lo s. Carmen entr antes de que Luc?a pudiera decidir si la hab?a invitado. Mir alrededor.

-No ha cambiado mucho.

-?Conoc?a la casa?

-Claro. Pilar vivi aqu? cuarenta a?os.

-?Pilar era la propietaria?

-S?. Y era muy amiga de tu abuela. Tu madre pas muchas tardes en esta casa cuando era ni?a y adolescente. Carmen pas la mano por la mesa.

-Cocinaba muy bien. Luc?a record la lista de harina, az?car, mantequilla y huevos.

-He encontrado algunas cosas suyas.

-Hay muchas. Pilar guardaba todo. Luc?a pens en sus catorce tazas.

-La entiendo.

Carmen mir hacia el techo.

-Eso tendrs que arreglarlo.

-S?.

-Y las ventanas.

-S?.

-Y la instalacin elctrica es antigua.

-Tambin lo he notado.

-Necesitas a Mateo. Luc?a levant la vista.

-?Quin es Mateo? Carmen pareci sorprendida de que existiera una persona en el mundo que no supiera quin era Mateo.

-El electricista.

-Ah.

-Vive aqu?.

-Eso suele ser prctico para un electricista local. Carmen ignor el comentario.

-Es muy bueno. Puede mirar los enchufes y las luces.

-Perfecto. ?Tiene telfono? Carmen sonri de una forma que Luc?a no entendi.

-S?.

Cinco minutos despus, Luc?a ten?a el n?mero de Mateo guardado en el mvil. Carmen tambin hab?a conseguido explicarle dnde comprar pintura, qu supermercado era ms barato, qu d?as abr?a la ferreter?a y qu vecino ten?a una escalera grande.

-Muchas gracias -dijo Luc?a.

-Para eso estamos. Carmen camin hacia la puerta. Antes de salir, mir el saln.

-Puede quedar muy acogedor. Luc?a mir los muebles cubiertos de telas, la mancha del techo y las cajas.

-S?. Alg?n d?a.

-Antes de lo que piensas. Otra frase misteriosa. Carmen sali. Luc?a esper diez segundos y mir por la ventana. Carmen ya estaba hablando con la mujer de enfrente.

Luc?a cogi el mvil. Nuevo contacto: Mateo - electricista. Escribi: Hola. Soy Luc?a. Acabo de comprar la casa de la calle del Olmo, 17. Tengo algunos problemas con la electricidad. Mir la lmpara de la cocina. A?adi: Bueno, varios. Estuvo a punto de enviar el mensaje. Entonces mir el interruptor. Quiz era una bombilla. Eso s? pod?a cambiarlo ella. No necesitaba llamar a un profesional para cambiar una bombilla.

-Parece fcil -dijo. Dej el mvil sobre la mesa.

Encontr una silla y la puso debajo de la lmpara. La silla se movi un poco. Luc?a baj. Busc otra. La segunda parec?a ms estable. Subi. Intent quitar la pantalla de la lmpara. No se mov?a.

-Vamos. Gir. Nada. Gir ms fuerte. La pantalla se solt de repente. Luc?a perdi el equilibrio. Salt de la silla. La pantalla cay al suelo. CLONC. No se rompi. Luc?a respir.

-Todo controlado. En ese momento, la luz del pasillo se apag. Luc?a mir hacia la puerta.

-Yo no he hecho eso.

Prob el interruptor. Nada. Prob el del saln. Nada. La electricidad de toda la planta baja hab?a desaparecido. Luc?a se qued quieta en medio de la cocina con la pantalla de la lmpara en las manos. Mir el mvil. Mateo - electricista. Termin el mensaje: Ahora tengo muchos problemas con la electricidad. Enviar. La respuesta lleg menos de un minuto despus. Puedo pasar esta tarde. Luc?a escribi: Perfecto. Gracias. Despus a?adi: Creo que la casa me odia. Vio los tres puntos que indicaban que Mateo estaba escribiendo. Las casas no odian a nadie. Pausa. Normalmente.

Luc?a solt una carcajada. Guard el mvil y mir alrededor. La cocina segu?a siendo bonita incluso sin luz. La ventana daba al jard?n y las monta?as se ve?an detrs de los rboles. En la mesa estaban los tomates y los huevos de Carmen. Sobre una silla descansaba la pantalla de la lmpara. En el suelo, su libreta estaba abierta por la pgina de la lista. Luc?a a?adi: 18. Electricidad. Pens un momento y escribi debajo: 19. NO TOCAR NADA. Lo rode con un c?rculo.

-Muy bien. Desde fuera lleg un conocido: Meeee. Luc?a se acerc a la ventana. La cabra estaba otra vez junto a la verja.

-T? no vives aqu? -le dijo. La cabra mordi una hoja.

-Yo s?. Meeee.

-Bueno, estoy intentando vivir aqu?. La cabra sigui comiendo. Luc?a apoy los brazos en la ventana. La casa necesitaba much?simo trabajo. Quiz ms del que hab?a imaginado. Pero la cocina ten?a vistas a las monta?as. El saln pod?a ser acogedor. Hab?a espacio. Hab?a silencio. Y aquella ma?ana, mientras caminaba por las habitaciones, Luc?a hab?a empezado a imaginar dnde pondr?a sus cosas. Eso no formaba parte del plan. El plan era reparar, vender y marcharse. Mir la casa.

-No te emociones. Nuestra relacin es temporal. Una tabla del suelo cruji. Luc?a levant una ceja.

-Exacto. Yo tampoco conf?o en ti.

A las doce recibi otro mensaje. Mateo: Llegar sobre las cuatro. Luc?a respondi con un pulgar arriba. Luego abri la puerta de la despensa. La telara?a segu?a all?.

-Tenemos cuatro horas. Cogi una escoba. La casa pod?a tener un techo problemtico, un suelo ruidoso, una ducha in?til, muebles de otra poca y una instalacin elctrica que acababa de perder una batalla contra Luc?a. Pero tambin ten?a una cocina enorme, habitaciones espaciosas y unas vistas que no se pod?an comprar en Madrid. Bueno. Tcnicamente s? se pod?an comprar. Ella acababa de hacerlo. Luc?a sonri y levant la escoba.

-Vamos a trabajar. Desde el jard?n: Meeee.

-T? no ests invitada.

Ejercicios de vocabulario

1. Relaciona.

1. el pasillo

2. el techo

3. un cajn

4. acogedor

5. el suelo

6. un armario

7. espacioso

8. tener vistas a

a. cmodo y agradable

b. la parte de una habitacin sobre tu cabeza

c. tener una ventana desde la que se ve un lugar

d. lugar que conecta varias habitaciones

e. grande y con bastante espacio

f. parte de un mueble que se abre para guardar cosas

g. mueble donde se guarda ropa u otros objetos

h. parte de una habitacin sobre la que caminamos

2. Completa las frases.

pared  planta baja  primer piso  muebles  cubierto de  dar a  escalera  armario

1. El saln est en la __________ y los dormitorios estn arriba.

2. Para subir al __________, Luc?a usa una __________.

3. El sof est __________ polvo.

4. Luc?a quiere pintar la __________ del despacho.

5. La ventana de la cocina __________ jard?n.

6. En el dormitorio hay un gran __________ para guardar la ropa.

7. El sof, la mesa y las sillas son __________.

3. Elige la opcin correcta.

1. Si una habitacin tiene mucho espacio, es espaciosa / cubierta.

2. Guardamos ropa normalmente en un armario / techo.

3. Una ventana puede dar al jard?n / dar un cajn.

4. Si una casa es cmoda y agradable, puede ser acogedora / vac?a.

5. Caminamos sobre el suelo / pasillo de una habitacin.

6. Un cajn forma parte normalmente de un mueble / una vista.

4. Responde usando el vocabulario.

1. ?Cmo es tu habitacin ms acogedora?

2. ?Qu muebles tienes en tu dormitorio?

3. ?A qu dan las ventanas de tu casa?

4. Si pudieras elegir, ?a qu te gustar?a tener vistas desde tu cocina?

Respuestas

1. 1-d, 2-b, 3-f, 4-a, 5-h, 6-g, 7-e, 8-c.

2. 1) planta baja; 2) primer piso, escalera; 3) cubierto de; 4) pared; 5) da al; 6) armario; 7) muebles.

3. 1) espaciosa; 2) armario; 3) dar al jard?n; 4) acogedora; 5) suelo; 6) mueble.

4. Respuestas libres. Ejemplos: 1) Mi saln es acogedor porque tiene un sof cmodo y mucha luz. 2) Tengo una cama, un armario y una mesita. 3) Mis ventanas dan a la calle. 4) Me gustar?a tener vistas a las monta?as.




Cap?tulo 4. Aqu? no funciona nada


Aver?as  reparaciones  herramientas

Vocabulario clave

arreglar - , 

estar roto/a -  

funcionar - , 

gotear - , 

una aver?a - , 

una herramienta - 

un martillo - 

un destornillador - 

un enchufe - 

una tuber?a - 

cambiar - , 

hacer ruido - 

tener cuidado -  

encargarse de -  -,  

comprobar - 

Aqu? no funciona nada

El metal de las herramientas estaba fr?o. Cada golpe contra la pared hac?a caer un poco de polvo, y Luc?a pod?a sentirlo en las manos y en el pelo.

A las tres y cincuenta de la tarde, Luc?a estaba en la cocina mirando su lista. Ya ten?a veintitrs puntos. A las ocho de la ma?ana hab?a pensado que la casa necesitaba algunas reparaciones. A las tres y cincuenta hab?a cambiado de opinin. La casa necesitaba ayuda profesional. Probablemente varios profesionales. Quiz un sacerdote. Luc?a a?adi una nueva l?nea: 24. La puerta del jard?n hace un ruido horrible. La abri. ?IIIIIC.

-S?. Horrible. La cerr. ?IIIIIC. Desde fuera, la cabra respondi: Meeee.

-Gracias por tu opinin.

Mateo llegar?a a las cuatro para mirar la electricidad. Hasta entonces, Luc?a hab?a decidido comprobar el resto de la casa. No iba a reparar nada. Se lo hab?a prometido a su madre. Solo iba a mirar. Aquella diferencia le parec?a importante. Empez por el ba?o de la planta baja. Abri el grifo. El agua sali normalmente.

-Muy bien. Lo cerr. Una gota cay. Despus otra. Y otra. El grifo empez a gotear. Luc?a lo observ durante diez segundos.

-No. Gota.

-No. Gota. Sac la libreta. 25. Grifo.

Debajo del lavabo hab?a una peque?a puerta. Luc?a la abri y vio una tuber?a. Parec?a una tuber?a normal. No sab?a exactamente cmo deb?a parecer una tuber?a problemtica. Toc una parte metlica. Estaba h?meda.

-Eso probablemente no es bueno. Busc en internet: tuber?a h?meda debajo del lavabo. Los resultados inclu?an palabras como fuga, reparacin urgente y da?os por agua. Luc?a cerr internet.

-Internet es demasiado negativo. Puso una toalla debajo de la tuber?a. No era una reparacin, decidi. Era decoracin prctica.

Despus fue al saln. Uno de los enchufes estaba torcido. Luc?a se acerc.

-No te voy a tocar. El enchufe no respondi.

-Porque tengo sentido com?n. En aquel momento record la lmpara de la cocina y a?adi:

-Ahora. Otro enchufe parec?a normal, pero Luc?a decidi no comprobarlo. Hab?a aprendido algo aquella ma?ana. No mucho. Pero algo. Encendi la chimenea elctrica decorativa que estaba junto a la pared. Nada.

-T? tampoco funcionas. Mir la casa.

-?Hay algo aqu? que funcione? Desde la cocina, la cafetera hizo un peque?o sonido.

-Gracias. Al menos te tengo a ti.

En el pasillo encontr un peque?o armario. Dentro hab?a varias herramientas antiguas. Un martillo. Dos llaves. Un metro. Tres destornilladores. Luc?a sonri.

-Interesante. Cogi uno de los destornilladores. Entonces record a su madre: No intentes reparar nada t? sola. Volvi a dejarlo. Esper dos segundos. Lo cogi otra vez.

-Solo voy a mirar. Fue hasta la puerta del jard?n. El ruido pod?a venir de una pieza suelta. Eso era fcil. Demasiado fcil. Se par a mitad del movimiento.

-No voy a decirlo. Hab?a empezado a sospechar que las palabras parece fcil estaban malditas.

Se agach junto a la puerta y comprob los tornillos. Uno estaba suelto.

-Aj. Us el destornillador para apretarlo. Abri la puerta. ?IIIIIC.

-Vale. Apret otro. ?IIIIIC.

-?En serio? Mir las bisagras. Quiz necesitaban aceite. Busc en la cocina y encontr una botella. Cinco minutos despus abri la puerta otra vez. Silencio. Luc?a abri mucho los ojos.

-?Lo he arreglado! La cerr. Silencio.

-?JA! Levant los brazos como si acabara de ganar una competicin internacional. Entonces el pomo se cay al suelo.

Luc?a mir el pomo. Despus mir la puerta. Despus volvi a mirar el pomo.

-No. Intent colocarlo. No se quedaba.

-No, no, no. Desde el jard?n: Meeee.

-No necesito comentarios. Cogi el martillo. Lo mir.

-No s para qu te necesito. Volvi a dejarlo. Al menos hab?a aprendido una segunda cosa. No todas las herramientas serv?an para todos los problemas. Escribi en la lista: 26. Pomo puerta jard?n. Y debajo: 27. No celebrar demasiado pronto.

Poco despus, botas, una camiseta gris y una caja de herramientas. Ten?a el pelo oscuro y una expresin tranquila.

-?Luc?a?

-S?.

-Soy Mateo. Ah. El electricista. Luc?a no sab?a exactamente qu hab?a imaginado cuando Carmen hab?a dicho Mateo. Probablemente un se?or de cincuenta a?os con bigote. Mateo no ten?a cincuenta a?os. Ni bigote. Eso era informacin completamente irrelevante.

-Pasa -dijo ella.

Mateo entr y dej su caja de herramientas en el suelo.

-Carmen me ha dicho que acabas de llegar. Luc?a cerr la puerta.

-?Carmen tambin te ha contado qu he desayunado? Mateo la mir.

-No. Luc?a respir.

-Todav?a. Mateo sonri por primera vez.

-Dale tiempo. Luc?a decidi inmediatamente que aquel hombre entend?a perfectamente cmo funcionaba Valdemora.

-La electricidad de la planta baja ha dejado de funcionar -explic-. Bueno, algunas cosas funcionan y otras no.

-?Qu pas antes? Luc?a guard silencio. Mateo esper.

-Cambi una bombilla.

-?Solo eso?

-Tcnicamente, todav?a no llegu a cambiarla.

Mateo mir la lmpara. Despus mir la silla debajo de ella. Despus a Luc?a.

-?Qu hiciste?

-Nada grave.

-Eso no responde a mi pregunta.

-Intent quitar la pantalla.

-?Y?

-Se cay.

-?La lmpara?

-Yo. Mateo baj la mirada hacia sus botas durante un segundo. Luc?a entrecerr los ojos.

-?Te ests riendo?

-No.

-S?.

-Estoy trabajando.

-Todav?a no has empezado.

-Entonces estoy preparndome mentalmente. Luc?a cruz los brazos.

-Muy profesional.

Mateo abri la caja y sac varias herramientas.

-Primero voy a comprobar el cuadro elctrico.

-Est all?. Luc?a se?al una peque?a puerta junto a la entrada. Mateo la abri.

-Esto es antiguo.

-La casa tambin.

-?Sabes cundo cambiaron la instalacin por ?ltima vez?

-No.

-?Tienes los documentos?

-S?.

-?Sabes dnde? Luc?a pens en las seis cajas.

-Ms o menos. Mateo levant una ceja.

-Eso significa que no.

-Significa que estn en una caja perfectamente identificada.

-?Cul? -Documentos.

-Eso es sorprendentemente lgico.

-Gracias. Estoy creciendo como persona.

Mientras Mateo comprobaba el cuadro, Luc?a fue a buscar la caja. Volvi con una carpeta.

-Aqu?. Mateo revis algunos papeles.

-Hace bastante tiempo.

-?Cunto es bastante?

-La instalacin necesita una revisin completa. Luc?a mir la lista de reparaciones.

-?Es caro? Mateo volvi a mirar los papeles.

-Depende.

-Odio esa palabra.

-Primero tengo que ver qu est roto y qu todav?a funciona.

-Tengo una lista. Le ense? la libreta. Mateo ley los primeros puntos. -Ducha. Luz. Ventana. Mucho. -Mucho es una categor?a tcnica.

-Ya veo.

Empezaron por la cocina. Mateo comprob la lmpara y despus uno de los enchufes.

-No uses este.

-?Por qu?

-Porque est roto. Luc?a dio un paso atrs.

-He usado la cafetera ah? esta ma?ana. Mateo la mir.

-No lo hagas otra vez.

-Entendido. Sac un peque?o aparato de su caja. Luc?a observ cmo trabajaba.

-?Qu es eso?

-Un comprobador.

-?Y qu comprueba? Mateo la mir.

-La electricidad.

-Muy descriptivo.

-Intento no complicar las cosas.

-Qu forma tan diferente de vivir.

Mateo revis otro enchufe.

-Este est bien.

-?Uno!

-No celebres todav?a. Luc?a lo se?al.

-Eso mismo he escrito hoy.

-?En serio? Le ense? el punto 27. Mateo lo ley.

-?Qu pas? Luc?a se?al la puerta del jard?n.

-La arregl. Mateo abri la puerta. Silencio.

-No hace ruido.

-Exacto. Intent cerrarla. El pomo qued en su mano. Mateo mir el pomo. Luc?a se volvi hacia Mateo.

-Es una victoria parcial. Mateo empez a re?rse. Esta vez ni siquiera intent ocultarlo.

-Puedo arreglarlo luego -dijo l.

-No. Eso lo puedo hacer yo. Mateo dej de re?r.

-?Seguro?

-S?.

-Vale. Su respuesta fue demasiado rpida.

-No conf?as en m?.

-No te conozco.

-Exacto.

-Pero he visto la puerta. Luc?a abri la boca. La cerr.

-Punto para ti. Mateo volvi a la cocina.

-Con la electricidad, s? tienes que tener cuidado.

-Tengo cuidado. Mateo se?al la pantalla de la lmpara en la silla.

-Much?simo.

-Fue un accidente.

-Claro.

-Y no he tocado ning?n cable.

-Eso s? me alegra.

Despus de media hora, Mateo hab?a encontrado dos enchufes rotos, una lmpara con un problema y varios cables demasiado antiguos.

-?Se puede arreglar?

-S?.

-?Todo?

-La electricidad, s?.

-?Y la casa? Mateo mir alrededor.

-No soy mago. Luc?a solt una carcajada.

-Carmen habl de ti como si lo fueras.

-Carmen exagera.

-?Carmen?

-A veces.

-No me lo creo. Mateo guard un destornillador y sac otro.

-Voy a cambiar este enchufe hoy. El resto necesita ms tiempo.

-?Cunto?

-Unos d?as para revisar todo y hacerte un presupuesto. Luc?a asinti. Eso sonaba razonable.

Mientras Mateo trabajaba, Luc?a oy un sonido en el ba?o. Ploc. Ploc. Ploc.

-Un momento. Entr. La toalla debajo de la tuber?a estaba mojada.

-Mateo.

-?S??

-Pregunta hipottica.

-Eso nunca empieza bien.

-Si una tuber?a est mojada... Mateo apareci en la puerta. Mir el lavabo.

-Eso no es hipottico.

-Vale. Pregunta real. Se agach.

-Est goteando.

-Ya lo hab?a notado.

-?Desde cundo?

-Desde esta ma?ana. Mateo levant la cabeza.

-?Y qu hiciste? Luc?a se?al la toalla.

-Solucin temporal.

-Eso no es una solucin.

-La palabra importante es temporal.

Mateo toc la tuber?a.

-Necesitas un fontanero. Luc?a a?adi otro punto a su lista. 28. Fontanero.

-?Conoces uno?

-S?.

-?Carmen tambin?

-Carmen conoce a todo el mundo.

-Eso me da miedo.

-Te acostumbrars. Mateo se levant.

-Mientras tanto, ten cuidado y no guardes nada debajo del lavabo.

-?Puedes encargarte de llamar al fontanero?

-S?, si quieres.

-Por favor.

-Se llama Andrs. Luc?a escribi: 29. Andrs - tuber?a. Mateo mir la lista.

-?Siempre haces listas?

-Solo cuando mi vida est fuera de control.

-Entonces esta es bastante larga.

-Exactamente.

Volvieron a la cocina. Mateo termin de cambiar el enchufe y despus repar la lmpara.

-Prueba. Luc?a puls el interruptor. La luz se encendi.

-?Funciona!

-S?.

-?Puedo celebrar esto?

-Con moderacin. Luc?a encendi y apag la luz dos veces.

-Mira. Luz.

-Conozco el concepto.

-Llevo casi un d?a sin ella en esta habitacin. Ahora la respeto ms. Mateo recogi sus herramientas.

-Ma?ana puedo volver para seguir comprobando la instalacin.

-Perfecto.

-Y no toques nada. Luc?a puso cara de inocencia.

-?Yo? Mateo mir hacia la puerta sin pomo.

-Especialmente t?.

-Qu poca confianza.

-Luc?a.

-Vale. No tocar nada elctrico. Mateo se qued quieto.

-Nada.

-Eso es demasiado general.

-Nada que pueda romperse. A su alrededor, todo segu?a igual.

-Eso incluye toda la casa.

-Exactamente. Ella se rio. Mateo cogi la caja de herramientas. Antes de salir, se?al la libreta.

-A?ade otra cosa.

-?Qu?

-La ventana del saln. No cierra bien. Luc?a lo mir.

-?Cmo lo sabes?

-La he visto al entrar. Escribi: 30. Ventana saln.

-Te odio un poco.

-Nos conocemos desde hace una hora.

-Has sido muy eficiente.

Mateo abri la puerta principal.

-Hasta ma?ana.

-Hasta ma?ana.

-Y llama si hay una aver?a seria.

-?Cmo s si es seria? Mateo pens un segundo.

-Si ves humo, agua donde no deber?a haber agua o algo deja de funcionar de repente. Pas el dedo por la lista.

-Eso describe aproximadamente mi d?a. Mateo sonri.

-Entonces llama. Sali. Luc?a cerr la puerta y se apoy contra ella. La casa estaba en silencio. Luego oy: Ploc. Ploc. La tuber?a. ?ic. La puerta del jard?n, ahora sin pomo. Criiic. La escalera. Luc?a levant la vista.

-Aqu? no funciona nada.

Su mvil vibr. Sara. ?Cmo va la casa de tus sue?os? Luc?a hizo una foto de la lista con treinta puntos. Sara respondi: JAJAJAJAJA. Luc?a: No veo qu tiene de gracioso. Sara: Punto 27: NO CELEBRAR DEMASIADO PRONTO. Luc?a: He aprendido mucho. Sara: ?Y el electricista? Luc?a frunci el ce?o. ?Cmo sabes que ha venido un electricista? La respuesta tard cinco segundos. Tu madre. Luc?a llam inmediatamente a su madre.

-Mam.

-Hola, cari?o.

-?Cmo sabes lo de Mateo? Silencio.

-Carmen me ha escrito. Luc?a cerr los ojos.

-?T? tambin tienes el n?mero de Carmen?

-Claro.

Luc?a se acerc a la ventana. Al otro lado de la calle, Carmen estaba regando flores. Como si sintiera que alguien la observaba, levant la cabeza. Salud. Luc?a salud lentamente.

-Esto es una conspiracin.

-?Qu dices? -pregunt su madre.

-Nada.

-?Mateo ha podido arreglar la luz?

-S?.

-?Y t? has tocado algo? Se fij en la puerta sin pomo.

-Nada elctrico.

-Luc?a.

-Tengo que irme. Te quiero. Termin la llamada antes de que empezara el interrogatorio.

Fue a la cocina y prepar caf. Ahora pod?a encender la luz. Peque?as victorias. Se sent junto a la ventana con su libreta. Treinta puntos. Algunos eran peque?os. Otros pod?an costar mucho dinero. La casa ten?a aver?as, cosas rotas, una tuber?a que goteaba y demasiados enchufes que necesitaban atencin. Pero por primera vez desde que hab?a llegado, Luc?a no sinti miedo. Los problemas ten?an nombres. Y algunos ten?an soluciones. Electricidad: Mateo. Tuber?a: Andrs. Puerta: probablemente Mateo, aunque Luc?a todav?a quer?a demostrar que pod?a arreglarla sola.

Cogi el destornillador que hab?a dejado sobre la mesa. Lo mir. Mateo hab?a dicho que no tocara nada. Pero la puerta no era elctrica. Tcnicamente. Luc?a camin hacia el jard?n. Se agach junto al pomo.

-Solo voy a comprobar una cosa. Desde el otro lado de la verja, la cabra la observ. Luc?a se?al al animal con el destornillador.

-Ni una palabra. Meeee.

-Traicin. Diez minutos despus, el pomo segu?a sin estar colocado y Luc?a ten?a un tornillo de ms. Mir el tornillo.

-?De dnde has salido t??

El mvil vibr. Un mensaje de Mateo: Una cosa ms: no intentes arreglar la puerta. Luc?a se qued inmvil. Mir hacia la calle. No hab?a nadie. Mir la ventana de Carmen. La cortina se movi. Luc?a escribi: Demasiado tarde. Mateo respondi: ?Qu has hecho? Luc?a mir el pomo, el destornillador y el tornillo misterioso. Nada. Tres puntos aparecieron en la pantalla. Luc?a. Ella sonri. Hasta ma?ana, Mateo. Guard el mvil. La casa necesitaba reparaciones. Muchas. Pero Valdemora empezaba a resultar bastante entretenido.

Ejercicios de vocabulario

1. Relaciona.

1. arreglar

2. una aver?a

3. gotear

4. un enchufe

5. una herramienta

6. una tuber?a

7. comprobar

8. tener cuidado

a. revisar si algo est bien o funciona

b. objeto que usamos para hacer o reparar algo

c. problema o fallo en una mquina o instalacin

d. reparar algo que no funciona

e. pieza de la pared donde conectamos aparatos elctricos

f. dejar caer l?quido poco a poco

g. actuar con atencin para evitar un problema

h. conducto por donde pasa agua u otro l?quido

2. Completa las frases.

martillo  destornillador  roto  funcionar  cambiar  hacer ruido  encargarse de  gotear

1. Este grifo no para de __________. Necesitamos un fontanero.

2. La lmpara no puede __________ porque el cable est __________.

3. Necesito un __________ para apretar este tornillo.

4. Para poner un clavo en la pared normalmente usamos un __________.

5. Mateo va a __________ el enchufe antiguo por uno nuevo.

6. La puerta empieza a __________ cada vez que Luc?a la abre.

7. Mateo puede __________ llamar al fontanero.

3. Elige la opcin correcta.

1. Si algo est roto, normalmente necesitamos arreglarlo / perderlo.

2. Para conectar una cafetera usamos un enchufe / martillo.

3. Una tuber?a normalmente transporta agua / electricidad.

4. Antes de usar una instalacin antigua conviene comprobarla / tirarla.

5. Si trabajas con electricidad, debes tener cuidado / hacer ruido.

6. Un destornillador es una aver?a / herramienta.

4. Responde usando el vocabulario.

1. ?Qu cosas sabes arreglar t? solo/a?

2. ?Qu herramientas tienes en casa?

3. ?Qu haces cuando un aparato deja de funcionar?

4. ?Qu aver?as de casa prefieres dejar a un profesional?

Respuestas

1. 1-d, 2-c, 3-f, 4-e, 5-b, 6-h, 7-a, 8-g.

2. 1) gotear; 2) funcionar, roto; 3) destornillador; 4) martillo; 5) cambiar; 6) hacer ruido; 7) encargarse de.

3. 1) arreglarlo; 2) enchufe; 3) agua; 4) comprobarla; 5) tener cuidado; 6) herramienta.

4. Respuestas libres. Ejemplos: 1) S arreglar cosas peque?as, como una puerta. 2) Tengo un martillo y varios destornilladores. 3) Primero compruebo si puedo solucionar el problema. 4) Prefiero dejar las aver?as elctricas a un profesional.




Cap?tulo 5. Mateo, el hombre de la electricidad


Electricidad  aparatos  problemas domsticos

Vocabulario clave

encender - , 

apagar - , 

la corriente -   / 

un cable - , 

una bombilla - 

un interruptor - 

un cuadro elctrico - 

un fusible - 

un aparato elctrico - 

estar enchufado/a -    

desenchufar -   

gastar electricidad -  

un cortocircuito -  

quedarse sin luz -   

dar calambre -  

Mateo, el hombre de la electricidad

Cuando volvi la electricidad, la cocina se llen del sonido de la cafetera. El primer olor a caf caliente hizo que la casa pareciera un poco menos extra?a.

A las nueve y tres de la ma?ana, Luc?a estaba delante de la cafetera. Puls el botn. Nada. Lo puls otra vez. Nada.

-No. Mir el cable. La cafetera estaba enchufada. Prob el interruptor de la cocina. La lmpara se encendi.

-Tenemos luz. T? tienes electricidad. ?Cul es tu problema? La cafetera guard silencio. Luc?a la desenchuf, esper cinco segundos y volvi a conectarla. Nada.

-No puedes abandonarme ahora. Eres el ?nico aparato elctrico de esta casa en el que conf?o.

Cogi el mvil para buscar una solucin. Antes de escribir nada, oy una furgoneta fuera. Se acerc a la ventana. Una furgoneta blanca acababa de parar delante de la casa. En un lateral dec?a: MATEO ELECTRICIDAD Luc?a mir la cafetera.

-Ha llegado tu mdico. Mateo baj de la furgoneta con una caja de herramientas y otra caja ms peque?a. Luc?a abri la puerta antes de que llamara.

-Buenos d?as.

-Buenos d?as.

-Tenemos una emergencia. Mateo mir la casa.

-?Humo?

-Peor.

-?Agua?

-La cafetera no funciona. Mateo la mir durante dos segundos.

-Voy a intentar mantener la calma.

Entraron en la cocina. Mateo dej las herramientas en el suelo.

-?Qu ha pasado?

-Ayer funcionaba. Hoy no.

-?Has tocado algo? Luc?a puso una mano sobre el pecho.

-Me ofende que esa sea tu primera pregunta.

-?Has tocado algo?

-No. Mateo esper.

-Bueno, he encendido la luz.

-Eso est permitido.

-Gracias. Mateo mir la cafetera.

-?Est enchufada? Luc?a se?al el cable.

-S?.

-?Has probado otro enchufe? Luc?a guard silencio.

-No. Mateo conect la cafetera a otro enchufe. La mquina se encendi. Luc?a la mir. Despus mir a Mateo.

-No me gusta esta solucin.

-El enchufe tiene un problema -dijo Mateo.

-Prefiero pensar que la cafetera estaba enfadada.

-Eso ser?a ms caro. Mateo abri la caja de herramientas.

-Hoy voy a revisar toda la instalacin de la planta baja.

-Perfecto.

-Y t? no vas a tocar nada.

-Ya hemos hablado de esto.

-Y ayer terminaste con un tornillo de ms. Luc?a lo mir.

-?Cmo sabes lo del tornillo? Mateo sonri.

-Carmen.

-Esa mujer necesita un hobby.

-T? eres su hobby esta semana. Luc?a abri la boca. Despus empez a re?rse.

-Eso es terrible.

-Pero probablemente cierto.

Mateo fue hasta el cuadro elctrico. Luc?a lo sigui.

-?Qu haces?

-Voy a cortar la corriente.

-?Toda?

-S?.

-?Durante cunto tiempo?

-Un rato. Luc?a mir la cafetera, que acababa de empezar a preparar caf.

-Espera. Mateo levant una ceja. Luc?a puso una taza debajo de la mquina.

-Ahora. Mateo apag la electricidad. La cafetera se detuvo a mitad. Luc?a mir la taza. Hab?a aproximadamente dos cent?metros de caf.

-Mateo.

-?S??

-Dijiste que esperabas.

-Esper.

-Eso no es un caf.

-Tcnicamente s?.

-Tcnicamente somos enemigos.

Mateo abri el cuadro elctrico.

-Tienes fusibles antiguos.

-?Eso es malo?

-No necesariamente, pero hay que revisarlos. Sac una linterna. Luc?a observ.

-?Y si un fusible est mal?

-Lo cambiamos.

-?Y si todos estn mal?

-Los cambiamos todos.

-?Y si toda la casa est mal? Mateo gir la cabeza.

-?Quieres que responda como electricista o como persona?

-Como persona.

-Vendes la casa y huyes. Luc?a se rio.

-Mi madre estar?a encantada. Mateo volvi al cuadro.

-Como electricista, casi todo tiene solucin.

Luc?a se apoy en la pared.

-?Siempre quisiste ser electricista? Mateo la mir brevemente.

-No.

-?Qu quer?as ser?

-Futbolista.

-Claro.

-Ten?a nueve a?os.

-Eso mejora la respuesta.

-Despus quer?a trabajar con coches.

-?Y acabaste con cables?

-Mi t?o era electricista. Empec a ayudarle los veranos. Me gust. Luc?a se?al el cuadro elctrico.

-?Te gusta esto?

-S?.

-?De verdad?

-S?. Luc?a parec?a sinceramente sorprendida. Mateo sonri.

-Hay gente a la que le gusta su trabajo.

-He o?do hablar de ellos. Pensaba que eran una leyenda.

Mateo termin de revisar el cuadro y volvi a encender la corriente.

-Prueba la luz del saln. Luc?a puls el interruptor. La lmpara se encendi.

-Bien.

-Ahora apgala. Luc?a la apag.

-Esto parece un examen muy fcil.

-Espera. Fueron al comedor. Mateo revis varios cables y enchufes. Despus se?al una lmpara.

-Esa bombilla est fundida.

-Eso s? s arreglarlo.

-Cambiar una bombilla.

-Exacto.

-?Quieres una medalla?

-Despus de estos dos d?as, s?. Mateo le dio una bombilla nueva.

-Adelante.

Luc?a coloc una silla debajo de la lmpara. Mateo la mir.

-?Esa es la misma silla de ayer?

-S?.

-La que se mueve. Luc?a baj.

-Qu memoria. Cogi otra. Subi y empez a cambiar la bombilla.

-Ten cuidado -dijo Mateo.

-S cambiar una bombilla.

-No he dicho que no sepas.

-Lo has pensado.

-Estoy pensando muchas cosas. Luc?a termin y baj.

-Ya est. Puls el interruptor. La luz se encendi. Luc?a levant los brazos.

-?Victoria! Mateo mir la lmpara.

-S?. Has cambiado una bombilla.

-Djame disfrutar.

Continuaron por la casa. Mateo explic que algunos cables eran demasiado viejos y que ser?a mejor cambiarlos.

-?Hay peligro de cortocircuito? -pregunt Luc?a.

-En algunos puntos, podr?a haberlo.

-?Y qu pasa si hay un cortocircuito?

-Puede saltar un fusible y puedes quedarte sin luz.

-Eso ya lo he hecho sin ayuda.

-Lo s.

-?Carmen?

-No. T? me escribiste. No respondi enseguida.

-Ah. Cierto. Mateo se?al un enchufe.

-No conectes muchos aparatos elctricos al mismo enchufe.

-?Por qu?

-Porque puede calentarse demasiado.

-Entendido. Luc?a lo escribi en la libreta.

-?Tambin apuntas mis instrucciones?

-Apunto todo.

-?Por qu?

-Porque mi cerebro ha decidido tomarse unas vacaciones. Mateo mir la lista. -No usar enchufe cocina. No tocar cables. Comprar bombillas. No morir.

-El ?ltimo es un objetivo general.

-Me parece razonable. Luc?a a?adi: No conectar demasiados aparatos.

-?Algo ms?

-S?. Si un aparato no funciona, primero comprueba si est enchufado. Luc?a levant la vista.

-Eso ha sido personal.

-Ha sido educativo.

-Mi cafetera estaba enchufada.

-En un enchufe roto.

-Detalles. Mateo neg con la cabeza, sonriendo.

A media ma?ana empez a llover. No era una tormenta. Solo una lluvia fina y tranquila que golpeaba las ventanas. Luc?a prepar dos cafs.

-?Tomas caf?

-S?.

-Bien. Necesito demostrar que mi cafetera sirve para algo. Mateo acept la taza. Se sentaron en la cocina mientras fuera las hojas se mov?an con el viento.

-?Siempre llueve tanto aqu?? -pregunt Luc?a.

-En oto?o, bastante.

-Mi techo tiene una mancha.

-La vi.

-?T? ves todos los problemas de mi casa sin que te los ense?e?

-Es una habilidad profesional.

-Muy incmoda. Mateo bebi caf.

-Tambin he visto la ventana del dormitorio.

-No quiero saberlo.

Durante unos minutos hablaron de la casa. Mateo conoc?a a la antigua propietaria.

-Pilar hac?a unas galletas incre?bles -dijo. Luc?a levant la vista.

-Carmen dijo que cocinaba bien.

-Todo el pueblo lo sab?a.

-Naturalmente. Todo el pueblo sabe todo.

-Eso tambin.

-He encontrado cosas suyas en la cocina.

-Seguro. Vivi aqu? muchos a?os. Luc?a mir el horno antiguo.

-?Ese horno funciona? Mateo sigui su mirada.

-No s.

-?Puedes comprobarlo?

-Es elctrico.

-Entonces eres oficialmente el hombre de la electricidad. Mateo casi se atragant con el caf.

-Por favor, no me llames as?.

-Demasiado tarde.

Mateo se levant y examin el horno.

-Primero hay que desenchufarlo.

-?Por qu?

-Porque voy a mirar el cable.

-Ah. Mateo lo desenchuf y movi el horno ligeramente.

-El cable parece bien.

-?Eso significa que funciona?

-No.

-?Puedes decir alguna vez algo completamente positivo?

-S?.

-Dime algo positivo. Mateo mir el horno.

-Es bonito. Luc?a lo se?al.

-Eso no cuenta.

-La cocina es grande.

-Estamos hablando del horno.

-Tiene una puerta. Luc?a empez a re?rse.

-Eres terrible dando buenas noticias.

Mateo volvi a enchufar el horno. Gir un botn. Nada. Otro. Se encendi una peque?a luz naranja.

-?Est vivo! -dijo Luc?a.

-Parece. El horno empez a calentarse.

-?Cunto gasta de electricidad?

-Probablemente bastante. Es antiguo.

-?Ms que uno nuevo?

-S?.

-Entonces alg?n d?a tendr que cambiarlo. Luc?a dijo la frase y se qued pensando. Alg?n d?a. No antes de vender la casa. Mateo no pareci notarlo. O quiz s?.

-Primero comprueba si te gusta cocinar con l -dijo.

-No cocino mucho.

-Entonces no necesitas un horno nuevo.

-Qu lgico eres.

-Intento.

Un sonido seco lleg del pasillo. CLAC. Todas las luces se apagaron. Luc?a dej la taza.

-Yo no he hecho nada.

-No he dicho nada.

-Pero lo estabas pensando. Mateo fue al cuadro elctrico.

-Ha saltado un fusible.

-?Por el horno?

-Probablemente. Luc?a mir el aparato.

-Traidor. Mateo cambi el fusible y volvi a encender la corriente.

-El horno necesita una revisin antes de usarlo. Luc?a escribi: NO USAR HORNO.

-Mi lista se est convirtiendo en un libro.

-Puedes publicarla.

-T?tulo: Cosas que no funcionan en mi casa.

-Va a ser una saga.

Despus Mateo revis el resto de la instalacin. En uno de los dormitorios encontr un cable extra?o detrs de un mueble.

-No lo toques.

-No pensaba hacerlo.

-Bien.

-?Puede dar calambre?

-S?. Luc?a dio dos pasos atrs.

-Ahora estamos de acuerdo. Mateo desenchuf una lmpara vieja y retir el cable.

-?Alguna vez te ha dado calambre trabajando?

-S?.

-?Mucho?

-Alguna vez.

-?Y sigues haciendo esto?

-Con ms cuidado. Luc?a lo mir.

-Eso no me tranquiliza.




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