Historia de los sismos en el Perú
Lizardo Seiner-Lizárraga


El autor presenta los hechos y datos ordenados cronológicamente, analiza y contrasta las fuentes consultadas y da cuenta de impactantes relatos de quienes fueron testigos o presenciaron las consecuencias de tales sucesos; asimismo, confirma la ocurrencia de 3304 eventos sísmicos, entre «recios», «medianos», «ligeros», «regulares» y «débiles» durante el periodo materia de la investigación.







Historia de los sismos en el Perú. Catálogo: Siglos XVIII-XIX

Lizardo Seiner Lizárraga













Colección Investigaciones

Historia de los sismos en el Perú. Catálogo: Siglos XVIII-XIX

Primera edición digital, septiembre de 2016

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… En el Perú casi no hay semana en la que no se sientan algunos pequeños temblores, si no es en un lugar, en otro. Son tan seguidos que mayormente no se les presta ninguna atención y nadie se preocupa por anotar las fechas y marcarlas…

Bouguer, Pierre. LA FIGURE DE LA TERRE. PARÍS, 1749

… Son tan frecuentes los temblores en esta ciudad (Cusco) que casi no pasa año sin que se sientan algunos…

Esquivel y Navia, Diego. NOTICIAS

CRONOLÓGICAS DEL CUSCO [1740-1749] 1980

… Todos los años por lo regular se experimentan unos ligeros movimientos de tierra, principalmente a principios y fines del verano; pero son unos temores ocasionados del ruido, sin resultas de manifiesto peligro…

Feyjoo de Sosa, Miguel. RELACIÓN DESCRIPTIVA DE LA

CIUDAD Y PROVINCIA DE TRUJILLO DEL PERÚ [1763] 1984




Índice


Introducción (#u9b12ace5-f2e6-519d-91d3-2ed22adff890)

Estudio preliminar (#u1ed328e7-b304-5c3c-92bb-a7f0ab789c79)

Los sismos históricos y las fuentes (#u26252555-7d86-5cea-b538-db611eaf5704)

1. Ocho décadas de noticias locales: la Gaceta de Lima (1743-1826) (#u26252555-7d86-5cea-b538-db611eaf5704)

2. Periódicos (#ulink_3890b264-a001-53b5-ab3a-6380981c1641)

3. Limitaciones de los catálogos disponibles (#ulink_0f494bdf-e9e5-51dc-add0-88232ed88c51)

4. Los relatos de viajeros (#ulink_78c8fcfe-85c0-574a-bb02-bd1b99af9dd9)

5. Observaciones finales (#ulink_e510abe9-7f2c-5930-8c89-c33a3cd7df23)

La sismicidad histórica y las fuentes peruanas del siglo XIX (#u1a021054-678e-5810-9883-586656fc4b9a)

1. Los sismólogos y la historia: la identificación de los eventos (#ulink_97cbcd2a-489f-5351-9ece-4f976c260087)

Sismos y testimonios gráficos: la potencialidad de una fuente (#u0b8f48ce-dd4f-53fe-9164-fd5369e9c658)

Nota al catálogo (#u6e91c918-c31b-5249-8039-46f81a7896a7)

Siglo XVIII (#ue14e11ee-b5cd-59f1-b2b7-2af60a97fd7a)

Siglo XIX (#ua3cbdb9e-7731-5ae1-9647-eecd1d6a1e61)

Anexo (#u9234ca1b-e16e-55b2-9f90-fa00c5f4da0d)

Bibliografía (#u6f03f696-89c0-5989-ad4a-73cd09c57fd7)




Introducción


Hace dos años se publicó, por este mismo sello editorial, Historia de los sismos en el Perú. Catálogo: siglos XV-XVII. El volumen que el lector tiene ahora entre las manos es la continuación de dicha publicación, y en él nos hemos abocado al ordenamiento de los eventos sísmicos ocurridos en el Perú entre los siglos XVIII y XIX.

Noventa y nueve fueron los eventos sísmicos que identificamos para los siglos XV-XVII; el presente catálogo continúa dicha secuencia y aumenta el número de registros a 3.304, lo cual ha sido posible debido a la mayor disponibilidad de fuentes bibliográficas que contienen información sísmica. El uso de fuentes conocidas, como la Gaceta de Lima o diversos periódicos publicados en varias ciudades peruanas a lo largo del siglo XIX, entre otras, ha permitido incrementar sustancialmente dicho volumen. Mantenemos la misma intención que expresamos antes, a saber: depurar los catálogos sísmicos disponibles a partir de la consulta exhaustiva de fuentes históricas capaces de confirmar los eventos ya identificados e incorporar muchos nuevos. No consideramos necesario extender la consulta a los archivos. Es evidente que la búsqueda de información y referencias de eventos sísmicos en fuentes primarias daría resultados halagüeños; sin embargo, para que esa búsqueda resultara significativa habría que disponer de un equipo de apoyo y contar con una disponibilidad amplia de tiempo. El presente trabajo, al igual que el anterior, es el resultado de una empresa individual, posible de llevarse a cabo gracias al apoyo institucional de la Universidad de Lima.

Identificar y ordenar la facticidad sísmica secular fue nuestro propósito inicial, circunscribiéndola solo a un periodo que llega hasta fines del siglo XIX. Decidimos no abordar el estudio del siglo XX, pues van apareciendo nuevos tipos de fuentes, especialmente las que provienen de la propia ciencia sismológica. Los sismogramas que producen entidades científicas desde inicios del siglo XX representan, también, un nuevo tipo de fuente cuya decodificación, creemos, corresponde más al saber del geofísico que al del historiador. La confección de dos catálogos dedicados al ordenamiento de eventos naturales ocurridos en más de cuatrocientos años nos place sobremanera, pues abrigamos la esperanza de que la información que contienen resulte útil para distintos fines, sean los estrictamente académicos, los profesionales o, incluso, los del público en general.

Para cada evento sísmico identificado y luego incluido en el catálogo ofrecemos la información básica, formada por aquellas referencias que permiten ubicarlo en el espacio, aparte de sus características macrosísmicas y el índice de credibilidad que se desprende de la calidad de las fuentes. Hemos acudido a los mismos repositorios bibliográficos utilizados en la investigación anterior.

A lo largo de algunos años, la Universidad de Lima apoyó los varios proyectos sobre los que se sostiene este trabajo. Creo que esta es la ocasión propicia para expresar mi agradecimiento a sus autoridades por la confianza recibida; no obstante, todo lo escrito es responsabilidad del autor. El apoyo familiar fue esencial: a Constanza, María Eugenia y Ela les agradezco por ayudarme a sobrellevar las dificultades que conlleva toda investigación.








Estudio preliminar




Los sismos históricos y las fuentes


1. Ocho décadas de noticias locales: la Gaceta de Lima (1743-1826)

En enero de 1744 aparecía en Lima la Gaceta de Lima, que se convertiría en una de las principales publicaciones periódicas de la época virreinal. Aun cuando ciertos autores plantean la idea de que la Gaceta surgió años antes (Temple 1965), no se conoce de manera directa ningún ejemplar que así lo pruebe, y los esfuerzos desplegados para hallarlo han sido infructuosos. Se trata de una publicación oficial que se extendió hasta la década de 1790 y que luego apareció con el nombre de Gaceta del Gobierno de Lima, entre 1810 y 1813, a la cual siguió la Gaceta del Gobierno del Perú (1967), publicada en la época bolivariana, entre 1823 y 1826. De nuestra revisión de los ejemplares originales y de las ediciones facsimilares de esta última, apenas hemos hallado una sola referencia a eventos sísmicos, casi escondida en la información y planteada de manera indirecta, tal como se puede apreciar en la referencia correspondiente al año 1823. Antes bien, es voluminosa la cantidad de referencias que se desprenden de la consulta de las reproducciones facsimilares de la Gaceta de Lima correspondientes al periodo 1756-1765, debidas a la iniciativa de José Durand.

2. Periódicos

En las últimas décadas, los historiadores han ido entreviendo cada vez más la importancia del uso de los periódicos para reconstruir la época republicana, y algunos trabajos (Glave 2004) dejan testimonio de lo extendido y productivo de aquel uso. La primera mirada de conjunto sobre el periodismo peruano la ofrece Raúl Porras Barrenechea (28 de julio de 1924), cuando, con apenas 24 años, publica un extenso artículo en las páginas de Mundial. Para Porras, los periódicos peruanos de inicios del siglo XIX son portadores de consignas políticas. En la misma línea están las reflexiones que provienen del historiador mayor de la República, Jorge Basadre: son numerosos los comentarios sobre ideologías adoptadas por periódicos, que inserta en su Historia de la República del Perú, su obra magna.

Dado el sesgo abiertamente político que encarnaban dichas publicaciones, no es extraño que otro grupo de historiadores haya dedicado trabajos a la identificación de la línea política que un diario enarbolaba: en ese rumbo se encuentran los de Ella Dunbar Temple, sobre El Investigador; José Agustín de la Puente, sobre la Abeja Republicana (1971); Raúl Zamalloa (1964a y 1964b), acerca de los periódicos de la Confederación Perú-Boliviana, y —los más recientes— Ascención Martínez (1985), sobre el periodismo de la Independencia, y Luis Miguel Glave, acerca de las características del periodismo regional cusqueño. Cada trabajo logró su objetivo, ofreciendo una imagen extensa y clara de las tendencias y preferencias que cada diario adoptaba.

Muchas de las investigaciones citadas testimonian la deuda contraída con los catálogos de periódicos que se fueron publicando en el país desde fines del siglo XIX. El primero de ellos fue el que publicó Mariano Felipe Paz Soldán en las páginas de la Revista Peruana, la cual fundó en 1879 y que era administraba por su hermano Carlos. A pesar de su extensión, el catálogo distaba de ser completo. Un trabajo posterior (San Cristóbal 1927) entrevió varios títulos ausentes, los que formaron un breve listado que fue publicado en 1927.

Otras contribuciones fueron enormemente importantes, pues presentaron colecciones de periódicos depositadas en bibliotecas o archivos. En ese grupo se encuentran los trabajos de Manuel de Odriozola relativos a la colección que se hallaba depositada en 1879 en la Biblioteca Nacional del Perú —utilísima, pues brinda un panorama previo al incendio de la biblioteca en 1943—, y el de Pedro Mañaricua (1944), bibliotecario del Convento de San Francisco de Ayacucho, que ofrece una síntesis del primer siglo de periodismo cultivado en esta ciudad. Muy completo es el que dio a luz Alejandro Tumba Ortega (1945) sobre la colección que custodiaba la Universidad de San Marcos hacia 1940. Un trabajo más reciente (Glave 1999a) es el útil ordenamiento de las colecciones de la Biblioteca de la Universidad San Antonio Abad y del Archivo Departamental del Cusco.

Otro tipo de catálogo es el que se aboca a identificar un tipo específico de publicación; es el caso de la lista de periódicos oficiales dada a luz por Enrique Dammert en 1928. El mismo carácter temático tienen publicaciones que se circunscriben a reseñar el desarrollo del periodismo en una sola localidad: valiosa es la de Félix Denegri Luna (1962), sobre el temprano periodismo cusqueño, o una más reciente, de Glave (1999b), sobre el mismo tema. Una cronología de mayor amplitud es la que se ofrece en el trabajo de Fructuoso Cahuata (1970), para el mismo departamento. El texto de Carrasco Apaico (1988) es pertinente para Ayacucho (véase también Carrasco Apaico 1991).

La búsqueda de noticias sísmicas en los periódicos que circularon en el Perú en la primera mitad del siglo XIX es ingrata. A lo largo de la investigación, los diarios que hemos revisado son:






Los resultados de nuestra búsqueda nos dejan en la misma situación que se presentó en México en la década de 1980, cuando un equipo de historiadores expresó su inconformidad por el escaso hallazgo de dichas noticias (García Acosta 1996).

Sabemos que no hemos agotado la revisión de periódicos peruanos de esa época. De la consulta de varios catálogos de estos periódicos del siglo XIX, fácilmente accesibles (Paz Soldán 1879; Odriozola 1929), puede advertirse la ausencia de varios diarios en las bibliotecas que hemos consultado en Lima.

Las posibilidades para profundizar en un solo caso pueden darse si existe un registro exhaustivo de los diarios publicados en cada ciudad. En realidad, se trata de una empresa de gran envergadura, que puede acometerse si se cuenta con un equipo de trabajo. En el siguiente ejemplo se observa que 16 diarios hacen una información voluminosa para una sola ciudad, Ayacucho, los que, por añadidura, se publican en la primera mitad del siglo XIX. Ellos son, según su orden de aparición:




Esta lista es resultado de la información consignada en catálogos de publicaciones periódicas del siglo XIX, actualmente disponibles (Paz Soldán, etc.). El primer problema al que nos enfrentamos es la ubicación de los diarios acompañados de un asterisco: cinco de dieciséis representa casi la tercera parte de la oferta conocida, pero es el total de la oferta disponible. Un segundo problema es, ya ubicado el diario, averiguar si existe de él una colección completa, en la que, sabiendo la frecuencia de aparición, pueda conocerse si se cuenta con todos y cada uno de los números que aparecieron. Tal información se complica cuando, a pesar de saber de cuándo data el primer número, se ignora la fecha en que apareció el último. No obstante, debe considerarse el hecho de que existieron publicaciones que tuvieron cortísima vida, lo cual obra a favor de una consulta menos tediosa (en relación con este punto, cabe indicar que en ninguno de los cinco casos anteriores tuvimos al frente una colección completa).

Por último, nos topamos con el problema más agudo: la escasísima o casi nula presencia de referencias sísmicas en los periódicos. Para el caso de Ayacucho, conocemos de las preferencias políticas que La Voz del Morochuco (31 de enero de 1835) manifestó por el general Salaverry, o de las de El Victorioso (2 de diciembre de 1836) a favor de su rival, el general Santa Cruz. La única referencia que tenemos sobre temas sísmicos en Ayacucho es la información sobre el terremoto ocurrido en Tacna en 1833, cuando La Oliva de Ayacucho (25 de octubre de 1834) hace saber a los lectores que “Por comunicaciones particulares recibidas el próximo pasado correo se sabe de un fuerte terremoto que ha asolado muchos pueblos de la costa el 18 del anterior setiembre…”. Evidentemente, consideramos que se halla dentro de la esfera de lo posible el hallazgo de información sobre sismos en aquellos números de diarios que no hemos consultado debido a su no disponibilidad.

Cabe hacer una atingencia complementaria. Aunque pudiera parecer algo secundario, se requiere conocer cuándo se inicia la publicación de un diario en una localidad, pues de esa manera se puede planificar mejor la estrategia para su búsqueda y hallazgo. Es lo que hicimos para el caso de la ciudad de Puno. Se sabe que no solo la ciudad, sino el departamento entero, carecía de un periódico a fines de la década de 1820, según la información proporcionada por El Peruano del Sud, el cual indicaba, en su prospecto publicado a inicios de 1829, que “el departamento carecía de un periódico”, y anunciaba que se publicaría los jueves de cada semana. Sus temas girarían alrededor de asuntos gubernativos y económicos, incidiendo en la potencialidad de la explotación minera y pecuaria de la zona. El primer número apareció el 23 de abril de 1829, exponiendo un proyecto sobre desarrollo de la minería. La publicación excedió largamente lo anunciado, pues hemos hallado referencias variadas, como la elección de congresistas en Puno, el desarrollo de la enseñanza de las ciencias por el Colegio Nacional de Artes y Ciencias o la difusión de la vacuna contra la viruela.

Hemos consultado una colección incompleta —disponible en la Colección Denegri, la más completa de periódicos peruanos del siglo XIX— y tenido a la vista hasta el número 49, publicado el 14 de octubre de 1829. La colección incluye números hasta julio de 1831, tercer año de publicación (que fue el último), cuando el periódico ya aparecía los sábados y no los jueves, como originalmente se había ofrecido.

Afirmamos lo anterior porque en el prospecto de La Voz de Puno, aparecido el 10 de setiembre de 1831, se indica: “Hemos tenido por conveniente mudar el nombre del periódico de esta ciudad…”, y se justificaba dicha decisión en un deseo de afirmar la identidad regional: “El título de Peruano del Sud es extensivo a cualquier papel escrito por un peruano que haya nacido en cualesquiera departamento del sur y queremos que el que damos a luz sea más departamental…”. El primer número de La Voz de Puno apareció el sábado 17 de setiembre de 1831, publicado por la imprenta del Gobierno, administrada por José Apolinar Infanzon, el mismo que aparece como encargado de la publicación anterior. El último número que consultamos —en una colección también incompleta— fue el 42, de enero de 1833. El diario, al parecer, se mantuvo vigente por espacio de tres años y medio, pues en abril de 1835 se publicaba, por la misma imprenta del Gobierno, El Puneño Libre.

Como manifestamos líneas atrás, aun cuando pudiéramos tener un panorama completo de la dinámica local del periodismo, ese panorama se torna aún más difícil cuando nos hallamos frente a una zona con escasa actividad sísmica. Y ese es el caso de Puno: ya a mediados del siglo XIX, Mateo Paz Soldán (1863), ilustre sabio arequipeño, indicaba que la zona era escasa en sismos.

Los sismos han dejado una “memoria sensible” en las sociedades. Uno de ellos fue el gran terremoto y tsunami que asoló el sur del Perú y el norte de Chile en agosto de 1868. En agosto de 1887, en Tacna y en plena ocupación chilena, un vecino evocaba con profunda emoción lo ocurrido en la ciudad casi veinte años atrás, el 13 de agosto de 1868, cuando en calidad de testigo experimentó el temor causado por los minutos durante los cuales la tierra tembló violentamente en el sur peruano (El Tacora, 13 de agosto de 1887). Sin ninguna duda, el testimonio que evocamos es valioso, pues revela cómo, al cabo de tantos años, un evento natural extraordinario puede legar tan imborrable huella en aquellos que lo enfrentaron. Y aunque el testimonio no sea contemporáneo, creemos que es particularmente revelador de la enorme potencialidad que se esconde en los periódicos de Lima y provincias sobre la temática sísmica. Evidentemente, sería interesante hurgar en ellos, año a año, en la misma fecha, para analizar el periodo posterior a un sismo o terremoto, lo cual podría deparar hallazgos testimoniales inéditos, capaces de ofrecer, incluso, información nueva sobre el evento.

En ocasiones, la prensa regional no solo informa aportando noticias inéditas sobre sismos no registrados con anterioridad, sino que también corrobora información sísmica proveniente de otros lugares; es lo que encontramos en un periódico ancashino, que daba cuenta de un sismo ocurrido en el siglo XIX.

Por consiguiente, la consulta ideal de un periódico radica en el establecimiento del momento en el que se inicia la publicación de uno en una localidad; la disponibilidad de cada uno de los diarios publicados en ella dentro de un lapso de tiempo limitado, y la posibilidad de que pueda consultarse la colección completa de los números que vieron la luz. Solo así, en condiciones ideales, se podría ponderar el verdadero valor de los periódicos locales para informar sobre fenómenos sísmicos. No obstante, a pesar de que el panorama documental de publicaciones periódicas pareciera representar un terreno yermo, aún queda la consulta de las memorias de prefectos y subprefectos, funcionarios que ejercieron el poder en el ámbito local. Listados elaborados por bibliotecólogos expertos muestran que, con la excepción de una publicada para el Callao en 1863, todas las memorias prefecturales aparecen sistemáticamente desde la década de 1870 (Ballón y Esparza 1953). No nos cabe ninguna duda de que las memorias prefecturales anteriores a 1870 existen, aunque inéditas, constituyendo, en ese caso, información de archivo, no incluida dentro de los límites que planteamos para la presente investigación.

3. Limitaciones de los catálogos disponibles

La consulta directa de las fuentes originales permite encontrar patentes diferencias con los registros incluidos en los catálogos históricos disponibles (Polo 1899; Silgado 1978). Véase el siguiente ejemplo. En 1806, Hipólito Unanue publicó El Clima de Lima, primera obra dedicada a analizar la múltiple influencia del clima sobre diversos órdenes de vida en esta ciudad, donde el famoso médico incluye dos tablas meteorológicas en las que anota las fluctuaciones diarias de la temperatura registrada en Lima en el bienio 1799-1800, y en las que también inserta un listado de sismos sentidos a lo largo de ambos años. Para 1800 anota un total de doce sismos, indicando solo la fecha en que fueron sentidos en Lima, a seis de los cuales los califica de recios — que entendemos como fuertes—, omitiendo cualquier otra especificación, como duración o dirección del movimiento (Unanue [1806] 1940). Cuando pasamos a cotejar la lista de sismos proporcionada por Unanue con los registros consignados por Polo, observamos que el polígrafo sólo anotó seis sismos —por añadidura, los recios—y dejó de lado los seis restantes. Si Polo compuso una lista tan prolija, cabe preguntarse sobre las razones que lo llevaron a omitir la mitad de registros consignados en la fuente original (Unanue), que, entendemos, fue la que presumiblemente consultó.

Sin embargo, no se trataría solo de una omisión, pues pareciera que Polo habría querido “interpretar” la magnitud de cada sismo: mientras que en la fuente original, como se dijo, seis de ellos son calificados por Unanue como recios, Polo los adjetiva de otra manera, transformando un sismo —según el caso— en recio, mediano, ligero, regular o débil. Si en la fuente original seis sismos son calificados con el mismo adjetivo, toda fuente secundaria debería haber aplicado, o bien el mismo adjetivo, o bien un término equivalente, para los seis casos; pero Polo no solo no respetó la denominación original, sino que eligió cinco adjetivos sustitutivos de recio, muy diferentes entre sí. Por nuestra parte, consideramos que si bien algunos términos —recio o mediano— respetan la calificación original, otros —ligero o débil— desinforman totalmente sobre las características de la ocurrencia sísmica.

Por cierto, la “buena voluntad” de Polo, de matizar un “aburrido” listado sísmico, ha generado una abierta distorsión, que se volvería preocupante si los modernos geofísicos aceptasen ad pedem litterae el testimonio de Polo sin consultar la fuente original. El asunto se tornaría aún más grave si los mismos científicos se lanzasen a establecer posibles magnitudes a partir de los adjetivos de aquel. ¿Acaso asignarían la misma magnitud a dos sismos, uno calificado de recio y otro de débil? ¿Sabrían que, en la fuente original, ambos son entendidos de manera exactamente igual y calificados como recios? Creemos que a partir de un ejemplo como éste puede entenderse la importancia de cotejar en forma debida los registros consignados en los catálogos sísmicos actualmente vigentes, con la valiosa y, muchas veces, olvidada información proporcionada por las fuentes originales y que se compusieron contemporáneamente a los eventos que narran.

Si en el caso anterior se ha demostrado una situación palpable de omisión y distorsión, lo que observamos para 1812 revela un traslado incompleto de la información de origen. Francisco Romero, religioso que ocupara interinamente el cargo de cosmógrafo, indicaba que, ese año:

… [abril] El 14 a las tres y un cuarto hubo un temblor con dos remesones bien fuertes, el movimiento fue del centro a la superficie, duró más de un minuto y volvió a repetir aunque más remisamente a las cuatro y tres cuartos… (Romero [1813]: s/p).




Fuentes posteriores, como Córdova y Urrutia (1844) y Polo (1899), siguen al cosmógrafo Romero:

… En 14 de abril a las 3 hubo un temblor con dos remezones bien fuertes que repitió a las 4 ¾… (Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 141).

… El 14, fuerte movimiento de tierra en Lima, a las 3 de la tarde, y otro a las 4 y ½. También se sintieron éstos en Arequipa… (Polo 1899).

En las tres citas se advierte coincidencia en cuanto a fecha (14 de abril) y magnitud (“remezones bien fuertes”/ “fuerte movimiento”), pero no en cuanto a hora, pues en la fuente original se indica 3.45 de la tarde y en las posteriores 3.00 de la tarde, diferencia nada desdeñable de tres cuartos de hora. La primera es, además, rica en información sobre el sismo, pues da indicaciones sobre su duración (más de un minuto), su comportamiento (“fue del centro a la superficie”) y, en relación con el sismo inmediatamente posterior, señala que este se comportó “más remisamente”, es decir, fue más leve. Tales detalles no son, lamentablemente, recogidos en las fuentes secundarias.

Por otro lado, una de estas últimas introduce una información innovadora, no consignada en la fuente original: se trata del dato incluido por Polo, de que los dos movimientos sentidos en Lima el 14 de abril de 1812, también fueron percibidos en zonas muy alejadas, como Arequipa, caso para el que deberíamos suponer ocurrieron a la misma hora. Hecho el respectivo cotejo con una valiosa fuente original —el catálogo sísmico del viajero Castelnau para Arequipa—, comprobamos que esta no menciona ningún sismo ocurrido en dicha ciudad ese día de abril de 1812. Por ello, estaríamos en condiciones de afirmar que el supuesto efecto del sismo de Lima en Arequipa —lo que serviría para asignarle, de manera equivocada, una magnitud mayor que la que se le reconoce— podría, simplemente, tratarse de un “inserto” de Polo.

Otro caso que merece destacarse es la incertidumbre sobre el origen de la información debido al desconocimiento de una fuente original. Respecto al comportamiento del mar durante el sismo de diciembre de 1806, Córdova y Urrutia afirma: “A las 8 de la noche salió el mar de límites, desamarró los buques y arrastró cuanto había en la playa, levantando un ancla de 30 quintales por encima de la casa del capitán del puerto para echarla a una laguna…” (Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 138), signo inequívoco de un incremento notable del nivel del mar, efecto, probablemente, de un tsunami. En la referencia de Polo se notan apenas algunos datos incluidos por Córdova y Urrutia, que mostramos a continuación:

… El 1.


 de diciembre, de 6 a 6 y 1/2 de la tarde, fuerte temblor en Lima, que duró de 1 y 1/2 a 2 minutos. Vino del N. y su movimiento ondulatorio hizo oscilar las torres de los templos de la ciudad por mucho tiempo, estropeó algunos edificios. A las 8 de la noche salió el mar de sus límites en el Callao; a las 9 y 1/2 se repitió el fenómeno con más violencia, subiendo la marea diez y ocho pies, y a las diez quedó el mar tranquilo. Con la braveza, el mar desamarró los buques y arrastró cuanto había en la playa, levantando un ancla de treinta quintales por encima de la casa del capitán del puerto, para echarla a una laguna. Causó averías a algunos buques, y pérdidas en la playa a los comerciantes que tenían en ella mercaderías… (Polo 1899: 26).

Una diferencia saltante entre ambas fuentes es la hora de ocurrencia del tsunami del Callao: si seguimos a Córdova, se habría presentado a las 8 de la noche; si nos basamos en Polo, se produjo recién hora y media después: 9 y media de la noche. Además, lo consignado por el segundo resulta más completo, pues indica la evolución del fenómeno con la mención de la hora de inicio, la hora de mayor efecto y el momento en que finalizó: en su efecto telúrico y marítimo, el fenómeno sumó dos horas de duración.

No obstante, pareciera que Polo tuvo a la vista una fuente original desconocida; es lo que podemos afirmar a la luz de la información de la única fuente original que hemos consultado: el Almanaque Peruano y Guía de Forasteros correspondiente a 1807, publicación oficial encargada al cosmógrafo mayor, a la sazón, Gabriel Moreno, renombrado científico peruano establecido en Lima. Y aquí notamos un error de Polo en la referencia a su fuente de consulta. En una nota a pie de página, en la que cita la fuente en que se basó para referir el evento de Lima y Callao en diciembre de 1806, indica que aquella ha sido “Paredes, Guía del Perú para 1808”, lo cual es erróneo por dos motivos. En primera instancia, se trata de un dato incompleto, dado que el verdadero nombre de la publicación oficial que por entonces el gobierno encargaba al cosmógrafo mayor era Almanaque Peruano y Guía de Forasteros, y no solo Guía de Forasteros, como dice Polo. En segundo lugar, el apellido Paredes, que aparece como autor de la Guía, hace referencia, creemos, a José Gregorio Paredes, médico y científico limeño que tuvo a su cargo la redacción de dicha obra en tres periodos: 1809-1810, 1814-1824 y 1828-1839, en su condición de cosmógrafo titular. Al asumir la responsabilidad de dar a luz la publicación, Paredes reemplazaba a Gabriel Moreno, quien se había hecho cargo de ella por espacio de una década (1799-1809), lo que significa que si Polo consultó la Guía de 1808, esta debió ser la que publicó Moreno. Por consiguiente, atribuir a Paredes la redacción de la Guía de 1808 no es exacto, pues quien debería aparecer como autor es Moreno.

La fuente original desconocida que Polo consultó no fue el Almanaque Peruano y Guía de Forasteros de 1807, si se toma en cuenta el texto que reproducimos a continuación:

… Concluida la impresión del Almanaque, al rematar la Guía, el día 1 de diciembre a las seis de la tarde, se sintió un temblor [en Lima], el más fuerte de los que han acaecido después del terrible de 1746. Comparable con los de 1584, 1630, 1687 si se atiende al movimiento de la tierra y vaivén de los edificios; pues en minuto y medio de duración, dejó maltratadas muchas casas y algunas Iglesias. Se cree vino del Norte por los estragos que causó en varios parajes y haciendas de esta costa. No será mucho que hayan padecido Truxillo y las ciudades ulteriores porque estos suelen conmover hasta mucha distancia el continente como lo hizo en toda Europa el temblor que arruinó Lisboa en 1755. Los periodos con que se han sucedido los grandes temblores en Lima fueron como se ve 50, 57, 59 años: desde el último de 46 a este han corrido 60. Quiera Dios haya cerrado el intervalo correspondiente… (Moreno [1806]).

En esencia, lo que Moreno ofrece es un conjunto de informaciones que giran alrededor de la mención de la duración del sismo, su relevancia, los efectos en las edificaciones civiles y religiosas de Lima, el área afectada, algunas reflexiones generales, y hasta una invocación a la misericordia divina, pero no hay especificaciones respecto a la violenta salida del mar en el Callao, la cual, en efecto, podría servir de base para sugerir la acción de un tsunami. En otras palabras, la sola consulta de la fuente oficial original no le sirvió a Polo para insertar la información de tsunamis que acompañaron al terremoto. De las otras referencias que anotamos en nuestro Catálogo, puede decirse que la de Bachmann copia íntegramente a Polo —sin reconocerlo— y que la de Silgado es una apretadísima, pero exacta, síntesis de lo consignado por Polo.

En resumen, lo que sabemos sobre el sismo de Lima y el tsunami del Callao, de 1806 —el mayor después de sesenta años—, se basa en una fuente original desconocida, consultada tanto por Córdova como por Polo, aunque citada, al parecer, de manera más completa por el segundo.

Otra consideración respecto al cotejo de las fuentes se vincula al hecho de que algunas veces los autores no son fieles a la información original. Una inexactitud flagrante se revela al comparar las afirmaciones de Silgado con fuentes originales, cuando describe el sismo acaecido en Arequipa, en 1812, en los siguientes términos: “Enero 3, a 11 horas. Fuerte temblor en Arequipa. Castelnau dice que duró 50 segundos…” (Silgado 1978: 37). En cambio, lo afirmado por Polo, quien reproduce directamente la relación de viaje del conde de Castelnau, es distinto: “… 3 de enero, a las 11h y 45m de la noche, fuerte temblor en Arequipa, que duró 40 segundos…” (Polo 1899: 28). Aun cuando ambos se refieren al sismo en términos de fuerte temblor, de la comparación se revela que Silgado está equivocando tanto la hora de ocurrencia como la duración. Aunque la diferencia sea nimia, los geofísicos sí que podrían apreciarla.

En ocasiones, cuando se comparan con las fuentes originales, los catálogos históricos revelan errores. La fecha de ocurrencia del inusual sismo de 1813, en Ica, ha sido consignada erróneamente con una diferencia de dos meses respecto a la verdadera. El cosmógrafo José Gregorio Paredes, contemporáneo al hecho, afirmó que el “… 30 de mayo de 1813 sucedió un temblor en Ica que causó en sus edificios una ruina lamentable…”. Córdova y Urrutia pareciera haber consultado directamente la Guía de aquel, y mantuvo dicha fecha: “… En 30 de mayo de 813 acaeció en Ica un fuerte temblor que causó en sus edificios una ruina lamentable” (Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 142).

El error aparece, primero, en el catálogo de Polo, quien señala como fecha de ocurrencia “30 de marzo”, además de la hora, aunque inserta información más abundante, proveniente de El Investigador, diario limeño en el que apareció la noticia:




… El 30 de marzo, día del santo del Rey Fernando VII, hubo un terremoto en Ica, a las 4 y 1/2 de la mañana, que duró un minuto. Se destruyeron las casas y templos; murieron 32 personas con el Presbítero D. Pedro José Guerrero, aparte de una mujer a quien el día siguiente mató una pared al caer. Del Desaguadero de Chanchajailla hasta Garganto se abrieron grietas desmedidas en el cauce del río y vertieron copiosísimos raudales de agua hedionda y cenicienta. Se rompieron como 4000 botijas de aguardiente en las haciendas, y fueron grandes los destrozos. Quedaron en tierra la iglesia del Señor de Luren, que respetó el terremoto del 13 de mayo de 1644, y la del Convento de San Agustín…

Como sucede con frecuencia, Silgado (1978: 37) resume la información de Polo: “… Marzo 30 a 04:30. Terremoto en Ica, se destruyó las casas y templos, muriendo 32 personas. Grandes grietas se formaron en el cauce del río, del cual surgió gran cantidad de lodo…”. En consecuencia, a efectos de su inclusión en el catálogo, consideraremos una referencia original (la de Paredes, indicando la fecha) y una secundaria (los datos de Polo, presumiblemente extraídos de un periódico contemporáneo a los hechos) como válidas.

Si procedemos a analizar la obra de Silgado, se nos plantea un conjunto de interrogantes. Las primeras se vinculan a su aparente arbitrariedad cuando elige incluir en su catálogo un evento sísmico. Por ejemplo: ¿por qué, de los 39 sismos ocurridos en Arequipa a lo largo de 1812, apenas elige uno: el del 3 de enero? Al calificarlo de fuerte temblor, se podría entender que fue el único que presentó tal característica. Sin embargo, en la fuente original —el relato del viajero francés Castelnau—, cada uno de los 39 sismos aparece con la misma denominación: fuerte temblor. Es evidente que los geofísicos se llevarían una imagen distorsionada de la actividad sísmica arequipeña si siguieran acríticamente el testimonio de Silgado.

Cabe hacer, por último, una suerte de síntesis de la sismicidad regional del siglo XIX. Lima es la ciudad de la que se tiene la mayor cantidad de registros, seguida de Arequipa, con base en una consulta más amplia de fuentes; por el contrario, las demás ciudades cuentan con una ínfima cantidad de referencias: con tres están Cusco (1804, 1823 y 1832), Ica (1813, 1839 y 1845) y Piura (1814, 1845 y 1857), y con dos, Arica (1810 y 1815) y Moquegua (1833 y 1868). Apenas una referencia tuvieron Ayacucho (1861), Tacna (1861), Trujillo (1863), Jauja (1807) y Chanchamayo (1839). Gran sorpresa revela otro tipo de movimiento sísmico, ya no telúrico, sino sentido en el mar: fenómenos que suscitaron tanta extrañeza se sintieron frente al mar del Callao en 1828 y 1847.

En realidad, la suma de registros para Arequipa viene de la riqueza del catálogo publicado por Castelnau. Y es de tal índole valioso, pues existen años para los que la única referencia, no solo para Arequipa, sino para todo el Perú, proviene de tal fuente: es el caso de los años 1819-1822, 1824-1826, 1828-1830 y 1832.

4. Los relatos de viajeros

También es amplia la lista de viajeros que llegan al Perú a lo largo del siglo XIX: sobre todo europeos —entre ellos, franceses, ingleses y alemanes—, arriban al país por múltiples razones. Científicos, o simplemente aventureros, opinan sobre el Perú. En la primera mitad de ese siglo llegan expediciones científicas, principalmente francesas. Así, en la década de 1820, arriban las expediciones de los barcos La Vénus o La Bonite. La última en hacerlo estuvo al mando del conde Francis de Castelnau, quien reunió un equipo de científicos para observar los diferentes aspectos de la naturaleza sudamericana. Después de recorrer Brasil y Bolivia, la expedición ingresó al Perú por el sur, por el río Desaguadero, iniciando un periplo que, al cabo de unas semanas, la condujo hasta Lima.

Debemos a Castelnau la publicación de la más exhaustiva recopilación de sismos peruanos en el siglo XIX. Estando en Arequipa, tuvo acceso a los apuntes de Miguel Pereira, quien había emprendido la ardua tarea de registrar los sismos ocurridos en dicha ciudad en treinta y cinco años; en efecto, entre 1810 y 1845 se habían registrado 931 sismos, la mayoría de ellos sentidos en Arequipa. Sin ese carácter exhaustivo, pero dejando testimonio de la sensibilidad que se suscita a raíz de una experiencia sísmica, encontramos el bello relato de Flora Tristán sobre el terremoto de 1833, que lo vivió apenas llegada a Arequipa.

Otros viajeros también fueron fuente de información. El relato de Stevenson sobre los sismos sentidos en Lima en 1805 y 1810 es valioso y, al parecer, único entre las fuentes contemporáneas. En otras ocasiones, el relato del viajero informa sobre sismos percibidos en regiones inhóspitas, en las que no había ninguna presencia del Estado; es el caso de Tschudi, cuyo testimonio, único y valioso, insertamos para el sismo en Chanchamayo en 1839.

5. Observaciones finales

En definitiva, el estudio de la sismicidad histórica del siglo XIX es interesante, no solo por la posibilidad de ir desentrañando el complejo modo en que se ha ido configurando la información disponible en la actualidad, sino por las vías abiertas a investigaciones posteriores; en tal sentido, la consulta de las Guías de Forasteros abre insospechadas posibilidades de búsqueda. En ocasiones, la información sísmica que aportan las Guías no es lo suficientemente exacta como para identificar las características esenciales de un sismo, a saber: fecha y hora. Apréciese, por ejemplo, las posibilidades de búsqueda que se abren con la información que proporciona el Calendario y Guía de Forasteros de la República Peruana para el año de 1842, publicado a fines de 1841 y que contiene el registro sísmico del año que terminaba:

… Los temblores del año pasado [1841] en el intervalo de 11 meses y 14 días contados desde el 16 de noviembre de 1840 en que terminó el catálogo de los de éste, publicado en la Guía del año anterior [1840], hasta el 31 de octubre de 1841, fueron 26, todos pequeños de más ruido que remezón… (Carrasco 1841: 9).

Ello significa que en casi un año de observaciones (noviembre de 1840-octubre de 1841), el cosmógrafo registró en Lima un total de 26 movimientos sísmicos. Si sumamos a estos los 11 sismos referidos para 1842, los 8 para 1843 y los 5 para 1850, tendríamos un total de 50 nuevos puntos de partida para búsquedas de sismos en Lima. Podrían, por último, convertirse en nuevas referencias si se hallasen las precisiones respectivas en diarios, como El Comercio, que ya circulaban por entonces. Pero la búsqueda podría no ser satisfactoria. Hicimos un ejercicio parecido en el transcurso de la investigación, cotejando la información ofrecida por la Guía para 1846 con las referencias de El Comercio: si la Guía ofrece cinco referencias sísmicas, el diario apenas aporta dos. Por consiguiente, para una época en que los diarios se encuentran al vaivén de las agitaciones políticas, estas desplazarían o distraerían la actitud científica, basada en la permanente observación de la naturaleza.

Hay varias colecciones documentales valiosas, pero ninguna como la del P. Víctor Barriga. Su obra permite entrever las enormes posibilidades de acceso documental para conocer las variadísimas consecuencias provocadas por un sismo. Basada en fuentes oficiales constituidas por provisiones de virreyes, memoriales de autoridades, reales cédulas y demás, y aun dejando de lado el gran cúmulo de documentos eclesiásticos, la obra del mercedario es la más importante de su género. Para los sismos de tiempos republicanos aparecen, en sucesión, los documentos provenientes de toda la jerarquía burocrática del Estado, compuesta por gobernadores, subprefectos, prefectos y ministros. Su satisfacción de reproducir la documentación queda patente cuando indica que “… motivó alguna vez se tratara de ubicarla en otro lugar, cuya dispersa y abundante documentación es satisfactorio presentarla coleccionada…” (Barriga 1951: VIII).

No se nos escapa el hecho de no haber podido completar uno de los objetivos que perseguíamos al iniciar esta investigación. Razones de tiempo, derivadas de la enorme inversión que implica evaluar cada número de periódico consultado, hizo que prefiriéramos fortalecer la base fáctica —que ha sido la constante en las investigaciones anteriores—, soslayando las posibilidades de análisis que se abrían en el estudio del terremoto de marzo de 1828 en Lima. Si del terremoto y tsunami de 1806 se decía que era el mayor ocurrido desde el cataclismo de 1746, el de 1828 lo superó tanto en intensidad como en magnitud. Como el punto que queríamos destacar era la labor del Estado en el proceso de reconstrucción de la capital y, ciertamente, sin haber sino planteado las pistas documentales, muchas fuentes concurrirían para estudiar mejor dicho terremoto. No solamente se halla disponible la memoria del prefecto del departamento de Lima para ese año, sino que se puede encontrar una mejor precisión en los efectos locales del sismo consultando la documentación de subprefectos y gobernadores, quienes representan la escala del poder local del Estado. Estas pistas se fueron planteando a la luz de la amplísima información proporcionada por Víctor Barriga, mercedario arequipeño, en su documentado trabajo sobre el terremoto que en 1868 asoló el sur del Perú.

Finalmente, un estudio de la sismicidad decimonónica no podría soslayar la riqueza de una fuente valiosa, inexistente para los siglos anteriores: la fotografía, irreemplazable medio para apreciar las dimensiones dantescas de destrucción en las que un fenómeno sísmico dejaba a una población. En ese sentido, una fuente valiosa y única es el álbum de fotos del Topaze, barco de la marina inglesa que realizó un viaje por el Pacífico entre 1866 y 1869. En agosto de 1868 arribó a Arica, pocos días después de producido el terremoto y tsunami de ese año, el más fuerte de tiempos históricos. En el álbum, que forma parte de la Colección Cisneros Sánchez —bajo custodia de la Sala de Investigaciones de la Biblioteca Nacional—, se incluyen diez fotos de nitidez excepcional, que dan cuenta del valor de dicha fuente, en las que se pueden apreciar los destrozos ocurridos en Arica y Arequipa, así como varios barcos que quedaron varados en tierra tras el tsunami.

Las fuentes icónicas también aparecen en otros lugares. Gran sorpresa nos deparó el hallazgo de la Colección Kozak, disponible en la página web del Centro de Investigaciones de Ingeniería Sísmica de la Universidad de California (Berkeley).


 Durante años, Jan Kozak, científico checo, fue acopiando casi 900 imágenes sobre la destrucción producida por sismos en todo el mundo. Para el Perú, aporta un esquema del avance de la ola del tsunami que arrasó el Callao en 1746, así como varios grabados sobre los efectos producidos por el terremoto de 1868 en varias ciudades del sur, publicados en diarios europeos y norteamericanos de la época, como el London News Ilustrated. Más adelante extenderemos con profundidad nuestra apreciación respecto a la fotografía como fuente para la sismicidad histórica.




La sismicidad histórica y las fuentes peruanas del siglo XIX


A partir de la agrupación de los sismos sobre la base de un doble criterio, espacial y cronológico, hemos hallado 689 ocurrencias sísmicas para el periodo 1868-1899, de las cuales 275 son registros inéditos, no considerados anteriormente en los catálogos publicados. A título de ejemplo, tenemos entre ellos los registros del observatorio instalado por la Universidad de Harvard en Arequipa a fines del siglo XIX, los que Polo conocía, pero que no llegó a ver publicados.

Polo presenta los movimientos sísmicos de varias maneras. Junto al tradicional término sismo aparecen, también, estremecimiento, movimiento, remezón, sacudida y sacudimiento, usados, sin duda, como sinónimos del primero. Es bueno considerar que conforme a los estándares establecidos por los geofísicos, el término idóneo para referirse a un movimiento de tierra es sismo, toda vez que si se trata de un movimiento de pequeña magnitud se le califica de temblor, y si alcanza determinada magnitud, de terremoto. Un hecho que nos ha llamado la atención es el hallazgo del término concusión, empleado como sinónimo de sismo. Lo sorprendente es que, en la actualidad, dicha expresión se refiere a un hecho legal, más que a uno físico.

Por lo general, Polo ofrece dos parámetros para identificar cada evento sísmico: lugar y hora de ocurrencia. En cuanto al primero, siempre se refiere a una localidad específica; en cuanto a la hora, no siempre la especificó con exactitud. Otro parámetro ofrecido por Polo es la duración, aunque con menos frecuencia con que aparecen los dos primeros. Sus datos ofrecen la duración en segundos, o en minutos, si se trata de eventos de mayor magnitud. Llaman la atención los sismos que exceden el minuto. Y cuando se carece de observaciones instrumentales para la determinación de la duración, Polo indica que se trata de un evento corto, prolongado o pasajero.

Los calificativos para indicar la intensidad del sismo son muy variados y cubren una amplia escala, que incluye desde ligero, débil, tenue y leve, hasta, en grado ascendente, regular, brusco, fuerte, bastante fuerte, recio, rudo, terrible y violento. En ocasiones, Polo combina rasgos y resultan expresiones como recio e instantáneo o recio e impetuoso, que abren interrogantes. Menos aclaradoras son expresiones como casi imperceptible, poco considerable, de poca consideración, de gran intensidad o extraordinario y alarmante, calificativo con el que las fuentes se refirieron al sismo del 26 de noviembre de 1870.

Menos frecuente es la mención de otros fenómenos asociados, como la dirección del movimiento; en estos casos, la fuente indica la dirección supuesta, usando puntos cardinales. Cuando se carece de tal indicación, se opta por expresiones como sacudimiento oscilatorio u oscilación débil, y, si se considera la dirección del vaivén, se utiliza vertical recio.

Otro elemento asociado al sismo es el ruido, sobre el cual también hallamos variados calificativos, como insignificante, escaso o excesivo. Aunque pudiera parecernos redundante calificar el ruido de un sismo como subterráneo, la fuente original podría estar refiriéndose a otras consideraciones. Alguna alusión poética se desliza cuando nos encontramos con la expresión bramido pasajero. Polo también combina términos, y el resultado se expresa en calificaciones como ronco y prolongado, bastante intenso, el contradictorio ligero y sordo [sic], o aquel que entendía el ruido del sismo del 16 de agosto de 1891 como de golpes. Infrecuente es la calificación de extraordinario, como la utilizada para el sismo del 18 de noviembre de 1872.

Las descripciones del evento sísmico pueden ser muy ricas en detalles. Destacan, por ejemplo, aquellos terremotos que no permitían a los individuos mantenerse en pie, o aquellos en los cuales las campanas empezaban a tocar solas, como efecto de la fuerza del vaivén producido por el sismo. De igual modo, el hallazgo de alguna manifestación religiosa puede resultar indicativo. Es difícil que un temblor ligero origine de inmediato una procesión, lo cual será, más bien, consecuencia de un terremoto, como sucedió luego del sismo del 23 abril de 1884.

En algunas fuentes, la información se ve sumamente enriquecida por el afán del testigo de asociar el evento sísmico con otro tipo de fenómenos, como los meteorológicos o astronómicos.

A partir de todo lo planteado se nos abren difíciles problemas, que solo dejamos enunciados. En aras de la unificación terminológica, ¿qué término resulta idóneo para calificar un sismo entendido como poco considerable o de gran intensidad? ¿Es apropiado calificarlo de ligero o fuerte, respectivamente? ¿Cómo diferenciar un sismo calificado de fuerte de otro entendido como recio? Y, por último, el asunto medular: ¿cómo transformar la adjetivación en un grado específico de una escala sísmica? En definitiva, se trata de la empresa más delicada de un catálogo sísmico, pues supone el esfuerzo de entender la riqueza expresiva del lenguaje y sintetizarla, para a partir de allí producir un parámetro estandarizado, luego de asignarle a un sismo un grado específico en una de las escalas sísmicas disponibles.

En el mismo sentido, debemos plantear otro orden de problemas. Lo primero está asociado al asunto de las réplicas, y creemos que en algunos casos se puede hallar ese comportamiento; si presumimos la existencia de ellas, es evidente que no podemos considerarlas como eventos en el catálogo histórico-sísmico. El caso que, entendemos, presenta ese carácter es el de Abancay, el 5 de diciembre de 1875, y otro caso podría ser el del 23 de enero de 1871.

Finalmente, la determinación de los epicentros se puede establecer a partir de cierto tipo de información; por ejemplo, cuando de dos sismos percibidos en dos localidades, se identifica en cuál de las dos se sintió primero: 5 de octubre de 1871, primero en Tarapacá y luego en Arequipa; 10 de junio de 1872, primero en Arequipa y luego en Tacna; 5 de abril de 1875, primero en Trujillo y luego en Lima y Callao.

1. Los sismólogos y la historia: la identificación de los eventos

A mediados de la década de 1940, la geofísica dio entre nosotros un gran paso con el establecimiento del Instituto Geológico del Perú. Desde junio de 1944, la flamante entidad expresaba —en palabras de su director, Jorge Broggi— “la necesidad de conocer mejor el pasado sísmico del país”.

Como forma eficaz de difusión, el instituto decidió, tempranamente, durante su primer año de vida, sacar a luz un boletín. Entre 1945 y 1950 se publicaron trece números dedicados a asuntos varios, como glaciología, climatología y, ciertamente, sismología. El primero de los boletines fue de una utilidad extraordinaria: presentó una exhaustiva bibliografía sobre el desarrollo de la sismología en el Perú, de Alfredo Rosenzweig (1945). Luego apareció una serie en la que se daba cuenta de la ocurrencia sísmica anual registrada en todo el país, gracias a las numerosas estaciones sismológicas establecidas por el instituto a lo largo del territorio.


 La responsabilidad de su publicación recaía en la sección de geofísica del instituto, a cuya cabeza se encontraba un joven egresado de la Escuela de Ingenieros y que había cursado estudios de especialización en el Instituto Tecnológico de California: Enrique Silgado Ferro, uno de los más importantes científicos dedicados al estudio de la geofísica en el Perú durante el siglo XX.

Desde su puesto, Silgado jugó un rol importante en la sistematización del registro sísmico, pues era el encargado de procesar y publicar la información que llegaba de las estaciones que el instituto monitoreaba en todo el país. Del mismo modo, cada vez que se registraba un evento sísmico de gran magnitud, encabezaba comisiones técnicas que, constituyéndose en el lugar del desastre, levantaban información valiosa. Tras los devastadores sismos de Satipo en 1947 y Cusco en 1950, las misiones dirigidas por Silgado evacuaron interesantes informes sobre el área afectada, los efectos sobre la población y la infraestructura, etc.

Existen sismos para los cuales la documentación resulta abundantísima; es el caso del terremoto de Arequipa, de 1868. En cuanto a los relatos disponibles sobre este sismo, contamos con los valiosos testimonios de los testigos directos del evento, como los marinos norteamericanos Billings y Gillis, los viajeros ingleses Stevenson


 y Hutchinson, y el comerciante G. Nugent, agente en Arica de la Compañía Inglesa de Vapores. Pese a no haber podido acceder de manera directa a algunas de las obras originales, el panorama documental es alentador, pues se dispone de traducciones, al parecer completas, de los relatos de Stevenson y Billings (Silgado 1992: 53-58; 60-67), y de otras, más bien parciales, como la de Nugent.


 También hay versiones parciales del texto de Billings en la web.




¿Qué credibilidad nos ofrecen estas fuentes? Una breve aproximación biográfica a los autores puede contribuir a delinear la calidad documental de los testimonios. Veamos un caso. Luther Guiteau Billings, marino norteamericano, nació en Nueva York en 1842 e ingresó al servicio de la armada norteamericana en 1862. Luchó al lado de los confederados en la Guerra de Secesión y luego estuvo asignado a la dotación del USS Wateree, en el Escuadrón Naval del Pacífico, y, en su condición de oficial, fue testigo del tsunami que arrasó Arica, donde dicha nave se hallaba al ancla. Condecorado por los servicios que prestó en tan álgida circunstancia, desempeñó posteriormente otros cargos administrativos, hasta retirarse del servicio activo en 1898. Murió en 1920, pero antes, en 1915, publicó en National Geographic el relato que devino casi en el relato “clásico” que testimonia la dimensión del maremoto de 1868. No obstante, debe considerarse el hecho de que dicho relato, al haberse compuesto pocos años antes de su publicación, representa un recuerdo lejano de lo vivido, lo cual, ciertamente, plantea cuestiones esenciales sobre el grado de confiabilidad que debería asignársele.

Por el contrario, los relatos de Hutchinson y Gillis son poco conocidos. Thomas Hutchinson (1820-1885) publicó en 1873, en Londres, Two years in Peru with exploration of its antiquities, obra dedicada al presidente Manuel Prado, donde relata el viaje que hizo por el Perú desde 1871. En ella afirma que el primer puerto peruano al que arribó, en abril de 1871, fue Arica, ciudad que se hallaba aún completamente devastada a raíz del terremoto de 1868 (Hutchinson 1873, I: 61). A diferencia de Stevenson, testigo directo del suceso, Hutchinson no estuvo presente en él. El valor de su relato radica, más bien, en lo iconográfico: tres grabados alusivos al evento de 1868 enriquecen su relato; el primero lleva por título: “Arica antes del maremoto”, y el segundo: “Arica después del terremoto”. El tercero es un grabado relativo a Arequipa (Hutchinson 1873, I: 64, 66 y 90).

El relato del comandante James H. Gillis, a cargo del USS Wateree, es de primera importancia, dado que Gillis fue sobreviviente de la tragedia. Tanto la carta que envía a T. Turner, comandante del Escuadrón del Pacífico Sur, como la comunicación que este envía, a su vez, al secretario de Marina, ambas de 1868, eran inéditas y las reproducimos —aunque, lamentablemente, no traducidas— en la sección correspondiente.

El USS Wateree fue una cañonera a vapor, de casco de hierro, de 1.173 toneladas, construida en Chester, Pennsylvania, en 1864. Ese mismo año, y luego de una larga travesía que la llevó hasta el Cabo de Hornos, llegó en noviembre a San Francisco. Desde 1865 hasta mediados de 1868 formó parte del Escuadrón del Pacífico de la Marina norteamericana, dedicándose a labores de patrullaje en las costas occidentales de Centro y Sudamérica.

En conclusión, para el evento de 1868 hemos emprendido un ordenamiento de la documentación identificando cinco relatos de diferente valor. Por una parte, testimonios proporcionados por testigos que se hallaban en la ciudad de Arica en el momento del maremoto, como Billings, Stevenson, Gillis y Nugent, se complementan con el que ofreció tiempo después el viajero Hutchinson, quien además ofrece grabados. Los documentos respectivos los incluimos en la parte correspondiente del presente catálogo.

Para 1877 no hemos hallado tanta variedad de relatos. Por el contrario, nos ha parecido de suma utilidad el texto publicado bajo la autoría de F.V.G., siglas que —en opinión de Montessus— corresponden a Francisco Vidal Gormaz.




Sismos y testimonios gráficos: la potencialidad de una fuente


Nuestro objetivo, aquí, es desarrollar las principales ideas sobre la información contenida en testimonios gráficos relativos a sismicidad histórica. Definidos como fuentes icónicas —aquellas en que la información descansa en la imagen—, dichos testimonios abarcan una gama diversa, que incluye pinturas, grabados y fotografías. Si bien no tenemos conocimiento de pinturas peruanas que testimonien la ocurrencia sísmica en el Perú en la segunda mitad del siglo XIX, por el contrario, los grabados y, especialmente, las fotografías representan una valiosísima fuente de información que complementa la proporcionada por la amplia gama de fuentes escritas disponibles. Es rica la oferta de grabados peruanos para el siglo XIX; obras importantes de nuestra historiografía engalanan sus páginas insertando numerosos grabados de artistas nacionales o extranjeros. Solo a título de muestra, véase la amplia oferta de grabados que se halla en la Estadística de Lima, de Manuel Atanasio Fuentes (1858); el Atlas, de Paz Soldán (1865), y los tres tomos publicados por Antonio Raimondi con el título: El Perú (1874-1878).

En lo que respecta a la fotografía, invento surgido a mediados del siglo XIX, su uso se difundió rápidamente en el mundo. No es este el lugar para hacer un recuento de sus orígenes en el Perú: otros investigadores lo han hecho con suficiencia (McElroy; Majluf; Majluf y Wuffarden). En un ámbito tan rico y sugestivo como la fotografía histórica, y no obstante los enormes desarrollos logrados en aspectos como la identificación de talleres y fotógrafos y la puesta en valor de archivos en Lima y provincias, aún hay muchos vacíos en el tema.

Conforme a los resultados de nuestra investigación, podemos afirmar que casi todas las fotografías halladas en archivos, libros, revistas, periódicos e internet se refieren a los terremotos que asolaron puertos y ciudades del sur peruano en 1868 y 1877, sobre todo los del primer año, con lo cual confirmamos una de las hipótesis planteadas al inicio del estudio. Siguiendo un ordenamiento urbano, es decir, tomando como referencia cada una de las ciudades para las que disponemos de información, contamos con testimonios gráficos de los efectos del sismo de 1868 sobre cuatro ciudades: Arequipa, Arica, Ica y Moquegua, aunque es para las dos primeras que, con largueza, abundan esos registros.

Los efectos desastrosos provocados por el cataclismo de 1868 en Arequipa, se aprecian en forma nítida en una serie de quince fotos que fueron propiedad de Carlos I. Lissón, importante científico sanmarquino de fines del siglo XIX. A mediados de los años veinte, Lissón —a la sazón, profesor en la Facultad de Ciencias de San Marcos— asesoraba a un joven discípulo en la elaboración de su tesis doctoral, dedicada al estudio de la sismología peruana. Obtenido el grado y decidida la publicación de aquella, el autor, Raúl Picón, incluye dichas fotos como apreciable complemento gráfico (Picón 1926).


 En nueve de ellas se aprecia el grado de destrucción parcial de siete templos arequipeños: la Catedral, San Camilo, San Pedro, La Merced, San Agustín, La Compañía y San Juan de Dios;


 y en las seis restantes se distinguen grandes rumas de escombros en varias calles de la ciudad: Nueva, Lucmo, Santo Domingo, La Palma, Guañamarca y San Juan de Dios.




Es bueno anotar que varias de estas fotografías se reprodujeron en obras posteriores. Por ejemplo, Silgado incluye dos de ellas en su clásico estudio sobre la historia sísmica peruana: una en la que se aprecia la destrucción del lado derecho de la Catedral y otra en la que se muestra la destruida torre de la iglesia de La Compañía, y para ambas indica su origen: “Publicado por Picón-1926” (Silgado 1978: 41).

Otra fuente apreciable de información gráfica proviene de la serie de fotografías que forman parte del álbum que reúne las que tomó (o adquirió) la tripulación del navío HMS Topaze en su largo viaje por el mundo, entre 1868 y 1869, álbum que pudimos consultar en la Sala de Investigaciones de la Biblioteca Nacional del Perú. Entre las bellísimas fotos de paisajes de Oceanía y otras partes del mundo, aparecen varias que revelan la magnitud de los destrozos causados por el evento de 1868. También consultamos el archivo fotográfico de la misma biblioteca, pero ello no nos deparó ningún hallazgo relacionado con sismicidad histórica.




Igualmente necesario consideramos hacer una búsqueda en la información disponible vía internet. En el inicio, decidimos indagar en cinco grandes repositorios americanos y europeos: la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (Library Congress), la Biblioteca Pública de Nueva York (New York Public Library), la Biblioteca Británica (British Library), la Biblioteca Nacional de Francia (Bibliothèque nationale de France) y la Biblioteca Nacional de España. En tres de ellas no hallamos ningún material gráfico de utilidad: New York Public Library, British Library y Bibliothèque nationale de France; pero especialmente útil, por sus fondos, fue la Library Congress, mientras que la Biblioteca Nacional de Madrid posee rica información gráfica virreinal, mas no republicana.

Entre las dependencias accesibles a los investigadores, en la Library Congress de Washington figura el Printings & Photographs Reading Room, que alberga 13,7 millones de imágenes. Mediante un buscador (http://www.loc.gov/rr/print/catalog.html (http://www.loc.gov/rr/print/catalog.html)) se tiene acceso al Prints & Photographs Online Catalog, espacio que permite búsquedas en, aproximadamente, el 50% de la colección. Buscando con la palabra “Perú”, resultaron 354 imágenes, no todas visualizables, que cubren fotografías, acuarelas y grabados. En el registro 241 se menciona la referencia “Álbum del Perú”, que contiene más de cien vistas sobre nuestro país, correspondientes a la década de 1860, extraídas de dos álbumes de época y tomadas por el famoso fotógrafo francés —afincado en Lima desde mediados del siglo XIX, coincidiendo con la época de opulencia guanera— Eugenio Courret. Aunque no todas las fotografías han sido digitalizadas, entre las veinticinco disponibles existe valiosísima información sobre el terremoto de 1868. Seis, en particular, ofrecen vistas sobre los estragos del terremoto en Arequipa y Arica: dos son especialmente valiosas, pues no las conocíamos anteriormente (una, muestra la ruina de la ciudad, con la vista del Misti al fondo; y otra, parte de la estructura de la Iglesia de Santo Domingo), y las otras cuatro ya eran conocidas. El registro de vistas útiles para la investigación es el siguiente:

Library Congress

Printings & Photographs Reading Room

Fotografías disponibles para 1868

N.


 23: (vol. 1, n.


 22). Arequipa, 1868. Ruinas de la ciudad y vista del Misti

N.


 41: (vol. 1, n.


 28). Arequipa, 1868. Ruinas de Santo Domingo

N.


 138: (vol. 1, n.


 11). Arica, 1868. Vista del muelle

N.


 161: (vol. 1, n.


 13). Arica, 1868. Vista de playa 1

N.


 164: (vol. 1, n.


 12). Arica, 1868. Vista de playa 2

Por último, en lo que respecta a la Biblioteca Nacional de España, en su antiguo catálogo de colecciones especiales (http://catalogo.bne.es/uhtbin/webcat (http://catalogo.bne.es/uhtbin/webcat)) o en el nuevo (http://www.bne.es/esp/nuevocatalogo.htm (http://www.bne.es/esp/nuevocatalogo.htm)) se halla la sección “Materiales gráficos”, en donde la búsqueda con la palabra “Perú” da como resultado 66 hallazgos, la mayor parte referidos a grabados virreinales. Es de lamentar que no exista disponible ninguna fotografía para los siglos XIX y XX. No obstante, hallamos varios sitios en los que se han digitalizado periódicos españoles del siglo XIX, en especial la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. El Museo Universal (http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=22748 (http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=22748)) es uno de los que nos ha atraído, editado en Madrid entre 1857 y 1869, pues cuenta con grabados en los que podría —si se hace una búsqueda más exhaustiva— obtenerse información sobre los eventos de 1868.

También nos pareció importante indagar por la información proveniente de instituciones arequipeñas tradicionales, como la municipalidad y el arzobispado, pero no encontramos en ellas ninguna, de naturaleza gráfica, relativa al terremoto de 1868. No obstante, en otras sí se abren posibilidades de hallazgo: en la Sección Iconografía, del Archivo Departamental de Arequipa (http://lanic.utexas.edu/project/tavera/peru/arequipa.html (http://lanic.utexas.edu/project/tavera/peru/arequipa.html)), se hallan series relevantes, como Ciudad (postales), de 1850 a 1985, y Fotografías, de 1850 a 1986; y en la Fototeca del Archivo Departamental de Moquegua se guardan 50 fotos (http://lanic.utexas.edu/project/tavera/peru/moquegua.html (http://lanic.utexas.edu/project/tavera/peru/moquegua.html)). Como puede observarse, la escasa información disponible viene de la identificación de repositorios peruanos hecha por la Universidad de Texas y no de las propias páginas web institucionales.

En el Perú se han montado exposiciones fotográficas sobre sismos; es el caso de Rafael Martín Choque, quien en 1997 y con auspicio del INC ofreció la muestra “Los terremotos de Arequipa” en la municipalidad mistiana (véase Caretas 1478). Caretas reproduce de aquella una foto en la que se aprecia la destrucción de un lado de la catedral, una de las que reprodujo Picón en su estudio de 1926.

Muy al margen de los grandes repositorios mencionados, en internet está disponible una interesante colección de ilustraciones sobre sismicidad histórica en el mundo: la formada por el geofísico checo Jan Kozak, la más importante en su género, auspiciada por el Earthquake Engineering Research Center, de la Universidad de Berkeley (California). Se trata de 875 ilustraciones que dan cuenta de ocurrencias sísmicas que conforman la que llamaremos Colección Kozak (http://nisee.berkeley.edu/kozak (http://nisee.berkeley.edu/kozak)). De ella, y sobre sismicidad peruana, está disponible vía web un conjunto de 31 grabados tomados de revistas contemporáneas al cataclismo de Arequipa en 1868, como Harper’s Magazine, revista que se publica mensualmente en Nueva York desde 1850 y que es importante por su alta circulación (antes de su primer año bordeaba los cincuenta mil ejemplares). Del mismo grupo editorial fue Harper’s Weekly, publicación aparecida entre 1857 y 1917. También en Estados Unidos se publicó, a partir de 1855, Frank Leslie’s Illustrated Newspaper, gracias a la iniciativa de un inmigrante inglés llamado Henry Carter (1821-1880), quien con el seudónimo Frank Leslie editó en Nueva York un semanario de gran impacto, caracterizado, al igual que las publicaciones de Harper, por el gran despliegue gráfico utilizado en la presentación de las noticias.




Los extraordinarios sucesos sísmicos ocurridos en América del Sur, en 1868, no dejaron de repercutir en Europa. Cobertura importante fueron los artículos y textos aparecidos en L’illustration, primer semanario ilustrado aparecido en Francia en 1843 y que continuó publicándose por espacio de un siglo. Gracias a una enorme pléyade de corresponsales en el mundo entero, no era extraño que esta publicación acogiese la información vinculada a sucesos extraordinarios, entre los que cabía plenamente el suceso de Arequipa. Otra publicación del mismo estilo que las anteriores fue Illustrated London News.

Los 31 grabados de la Colección Kozak, provenientes de las cinco revistas reseñadas, no tienen gran resolución y es muy difícil reproducirlos; una excepción ha sido —ciertamente, un hecho casual— la imagen de la Plaza de Armas de Arequipa, que bajo registro KZ711 reproducimos como fotografía 2 y representa en realidad un grabado hecho sobre la base de la fotografía 1, aunque idealizándose algunas escenas, como la pareja que aparece al pie de la pileta y que no se observa en la fotografía original.

Igualmente en internet, y bajo el criterio de búsqueda “USS Wateree”, hallamos nuevas fotografías, custodiadas en el Naval Historical Center de la Marina Norteamericana, al que accedimos por primera vez a mediados del 2007, ocasión en que pudimos copiar algunas de las fotos disponibles, relacionadas con el evento de 1868 y que reproducimos como fotografías 3 y 4. Sin embargo, cuando posteriormente hemos intentado el mismo procedimiento, los resultados siempre han sido nulos


 y no sabemos la razón. Es bueno anotar que dichas fotografías, depositadas en el U.S. Naval Historical Center Photograph, provienen de donaciones hechas por marinos norteamericanos o fueron extraídas de publicaciones institucionales. Las que aparecen con los registros NH 42227 y NH 43759, por ejemplo, fueron donadas por A.B. Hendrickson, hija del almirante Luther Billings, testigo directo del suceso, a bordo del Wateree, acoderado en Arica ese 13 de agosto de 1868. ¿Las tomó el propio Billings o las adquirió luego y las incorporó a su colección? Nos inclinamos más por la segunda posibilidad. En cuanto a la fotografía signada como NH 42226, se señala haberse extraído del número correspondiente a julio de 1926 de Proceedings, revista del U.S. Naval Institute.









La vista permite apreciar la destrucción de una sección considerable de los portales del lado oeste de la Plaza de Armas de Arequipa. En un primer plano se observan las carpas instaladas en la misma plaza, para refugio de los damnificados. Luego, frente a la esquina sobre la que confluyen los portales derruidos se erige la fachada del templo de La Compañía, en cuyo lado izquierdo se aprecia la destrucción parcial del cuerpo superior de su única torre. Finalmente, en el plano más alejado se divisa la campiña, flanqueada por una cadena de cerros que se extiende hacia el sur de la ciudad.






El grabado ofrece una vista ampliada de la fotografía anterior. Sobre una vista semejante, se aprecian nuevos elementos: saltan a la vista el cuerpo entero de la pileta que ocupa el centro de la plaza, y la sección posterior de la iglesia de La Compañía, en la que aparece la cúpula. O se trata de una idealización de la locación o se trata de la reproducción de alguna foto desconocida aún, aunque en una fotografía no habría tanta desproporción entre el tamaño de la pileta y el doble arco que forman los portales de la Plaza de Armas.






La corbeta América, de la Armada peruana, tras el maremoto de 1868, varada varios centenares de metros tierra adentro. Hacia la proa, debajo del bauprés, se divisa la silueta de otra embarcación.






La embarcación de la vista es el USS Wateree, casi imperceptible en la fotografía anterior. A pesar de tratarse de un barco varado, se aprecia en buenas condiciones, como se observa en gran parte de su arboladura, la chimenea y la paleta lateral de ruedas, que representaba su propulsión principal.




Nota al catálogo


La composición de este catálogo se basa en un criterio cronológico, y cada ocurrencia sísmica hallada a partir de la revisión de un conjunto de fuentes publicadas entre los siglos XVIII y XX se ha numerado de manera correlativa, como fue el objetivo propuesto desde el inicio en los proyectos de investigación sucesivamente presentados entre los años 2004 y 2007. Por consiguiente, y a pesar de habernos topado con información valiosa, no hemos hecho ninguna mención a fuentes de archivo, las que deberán ser materia de consulta complementaria.

Decidimos dividir la información correspondiente a cada año en dos secciones: fuentes contemporáneas y fuentes secundarias, división que responde al objetivo de presentar —cuando se encuentre disponible— una fuente en su “textualidad” original, es decir, tal como aparece en su primera versión escrita y contemporánea a los eventos sísmicos de los que da cuenta. De esa manera, y dada la disponibilidad del texto original, el lector tiene la posibilidad de establecer el modo en que las fuentes secundarias se ajustan a las primeras, pero también de percibir el modo en que la información evoluciona, es decir, cómo va presentándose según la muestre cada fuente y, de ese modo, determinar cuáles fuentes son más valiosas que otras.

Incluimos como fuentes secundarias los conocidos catálogos históricos de Polo (1898-1899 y 1899) y Silgado (1978), junto a los catálogos sísmicos de Ocola (1984) y Huaco (1986), a los que hemos sumado antiguos listados, como los de Barrenechea (1725), Córdova y Urrutia (1844), Mendiburu (1874-1890) y Middendorf (1893). Además, hemos incluido obras modernas, no contemporáneas a los hechos narrados y en las que se aclara, con mayor exactitud, alguna información sobre cada sismo, como son los casos del padre Barriga para los sismos de Arequipa. En aras de la precisión, consideramos indispensable citar exacta y puntualmente, en la medida de lo posible, cada una de las referencias bibliográficas contenidas en los listados y catálogos señalados; esto lo hacemos como una manera de unificar las referencias, ya que cada autor suele referirse a sus fuentes de modos diversos y hasta contradictorios, sin omitir lugar y año de edición, impresor o editorial y el número de páginas.

Por su parte, como fuentes contemporáneas incluimos aquellas —hayan sido citadas u omitidas en los catálogos sísmicos— que, dada su cercanía a los hechos que narran, tienen un mayor grado de confiabilidad, aunque ello no implique impedir su debida ponderación, según los casos, con ajuste a los cánones de la crítica histórica. Si en una cita hemos utilizado cursiva, debe entenderse que el propósito es resaltar la frase en la que se hace exacta mención a un evento sísmico y facilitarle, de ese modo, al lector, el rápido reconocimiento del evento sísmico. Por la misma razón, resaltamos en negrita la toponimia asociada a cada evento y mencionada en cada fuente.

En esencia, se trata de un trabajo de ordenamiento de las fuentes mediante su división en primarias —léase contemporáneas— y secundarias, y que prioriza el hallazgo, la transcripción, la comparación y el comentario de aquellas fuentes que son a la vez escritas y contemporáneas a los hechos que relatan. A partir de ello, se intenta establecer las bases de una suerte de “genealogía de la información”, destinada a identificar lo más claro posible los orígenes documentales de un evento sísmico y sus variaciones en el tiempo; es decir, a saber si un registro sísmico presentó, siempre, la ocurrencia sísmica de una misma manera o, más bien, si las fuentes más modernas contienen un margen de distorsión en relación con las originales.

Las prevenciones antes citadas sirven de sustento para asignar a cada registro y, por consiguiente, a cada ocurrencia sostenida documentalmente por dicho registro, un índice de confiabilidad que va del 1 al 5, donde el 1 evidencia una escasa cobertura documental —por lo general, sostenida en fuentes no contemporáneas a los hechos—, mientras que el 5 se asigna a toda aquella ocurrencia avalada extensamente en la documentación.

La investigación correspondiente al año 2003 tuvo como resultado central la elaboración del Catálogo sísmico peruano, siglos XVI-XVII, base para la recién publicada Historia de los sismos en el Perú. Catálogo: Siglos XV-XVII (Universidad de Lima, 2009) y que produjo hallazgos importantes en dos órdenes de cosas: primero, la identificación de nuevos sismos: 2 para el siglo XVI y 17 para el XVII; y segundo, la mejor delimitación del área afectada para seis grandes sismos del siglo XVII, lo que es importante para conocer mejor el comportamiento de estos. Las investigaciones llevadas a cabo entre los años 2004 y 2007 —continuaciones de la anterior— han conducido, asimismo, a hallazgos semejantes: se han identificado 1.129 sismos para el siglo XVIII, con lo que se enriquece sustancialmente el catálogo sísmico disponible en la actualidad, que apenas indicaba un total de 266 referencias y no incluía las del terremoto de Lima de 1746 ni todas las asociadas al terremoto que afectó Arequipa en 1784 (Ocola 1984; Huaco 1986; IGP 2001) (es bueno aclarar que, en relación con los terremotos de 1746 en Lima y 1784 en Arequipa, el número total de registros sísmicos ascendió a 630 y 197, respectivamente, como se desprende de las obras de Llano Zapata [1748] y Zamácola [1785]). Del mismo modo, el presente catálogo se enriquece con una amplia gama de fuentes, como relatos de viajeros extranjeros, la relación de Esquivel y Navia para el Cusco, la obra de Unanue y las valiosas gacetas publicadas en Lima entre 1756 y 1765, editadas gracias al tesón e infatigable celo bibliófilo de José Durand; y se complementa con otro, en formato abreviado, a fin de apreciar más rápido cualquier referencia vinculada a fecha o lugar de ocurrencia de algún sismo.

El público al que va dirigido este catálogo es, en primera instancia, especializado. Para los historiadores, es una herramienta dirigida a evaluar la dinámica de la narración histórica; para los geofísicos, un medio para replantear las estimaciones de los parámetros sísmicos. Se trata de un catálogo “abierto”, pues al usarse con frecuencia las expresiones “no indica fuente alguna” o “no hay datos”, dichas omisiones abren la posibilidad de búsqueda y cobertura del vacío documental, vacío que —estamos seguros— ayudará a proyectar y llevar a buen término nuevas investigaciones.

Pero también tiene en cuenta a otro público: el ciudadano común, el lector interesado, para quien deseamos que se convierta en un medio de reconocimiento y toma de conciencia de nuestra realidad sísmica, presencia secular en nuestra historia, padecida desde tiempos prehispánicos por el hombre andino y motivo de profundos temores para la sociedad virreinal y republicana, objeto progresivo de estudio y fuente simultánea de temor y religiosidad. Frente a esa “densidad” histórica del evento sísmico, hay la necesidad de construir una cultura del riesgo, capaz de crear conciencia acerca de este, así como de articular respuestas sociales tendientes a reducir los grados de vulnerabilidad que hoy se aprecian con preocupación.





Siglo XVIII 1700-1799

1700







Fuentes contemporáneas

Sin datos.

Fuentes secundarias

1. Esquivel y Navia, Diego. Noticias cronológicas del Cuzco [1740-1749]. Dos tomos. Edición, prólogo y notas de Félix Denegri Luna. Lima: Fundación Augusto N. Wiesse, 1980.

ESQUIVEL Y NAVIA [1740-1749] 1980, II: 179




… Lunes 4 de agosto de 1700, cerca de las cuatro de la tarde, hubo en esta ciudad [Cusco] un temblor de tierra vehemente, aunque instantáneo, y sin daño alguno. Después de algunos días, se vio por la parte septentrional, cerca del poniente, un cometa de color blanco, que se extendía desde el horizonte, hasta casi el cenit. Su duración fue de quince días, saliendo a las seis de la tarde, y ocultándose después de la media noche, con disminución proporcional del fenómeno; cuya naturaleza no hubo quién aquí la observase, aunque comúnmente suelen los matemáticos atribuirla al dominio de Marte; de donde parece dimanó el vulgar pronóstico de las guerras, que luego se siguieron, con la muerte de nuestro católico monarca…

2. Huaco, Daniel (ed.). Catálogo sísmico del Perú, 1500-1982. Lima: Instituto Geofísico del Perú, 1986.

HUACO 1986: s/p*

… PE00400 / IGH / 1700.08.02 / 21:00 / -13.900:-72.100 M /10.0M…







1702







Fuentes contemporáneas

Sin datos.

Fuentes secundarias

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 188

… A 30 de diciembre de 1702, sábado a las dos de la tarde, tembló la tierra con tal fuerza, que si fuese de alguna duración se hubiera sentido fatal estrago, aunque no dejaron de lastimarse algunos edificios, en especial el primer claustro del convento de Nuestra Señora de la Merced. Quebróse una cruz de piedra que estaba delante del monasterio de Santa Clara; y de las tres cruces de piedra fijas encima de la portada y baluarte del Triunfo, que miraban al occidente, revolvieron las dos al mediodía, no con poca admiración de toda la ciudad, por no haber tenido de antes movimiento alguno en sus basas, y así se mantuvieron hasta el año de 1729, en que el señor obispo Serrada deshizo toda esa obra. En el valle de Pisac, que está al (nor)oriente (de la ciudad del Cuzco), cayeron muchos pedazos de cerros de una banda, y otra, siendo providencia del Señor, no peligrase persona alguna…




1704







Fuentes contemporáneas

“Carta de P. Nyel, misionero de la Compañía de Jesús al R.P. de la Chaize, de la misma compañía, confesor del Rey. Lima, capital del Perú, mayo 20 de 1705”, en Cartas edificantes, y curiosas, escritas de las missiones estrangeras, por algunos missioneros de la Compañía de Jesús. Tomo III. Traducido del francés por el padre Diego Davin. Madrid: Imprenta de la Viuda de Manuel Fernández, 1754.




NYEL [1705] 1754, III: 266

… hemos experimentado dos o tres terremotos [sic]


…

Fuentes secundarias

1. Perrey, Alexis. Documents sur les tremblements de terre au Pérou, dans la Colombie et dans le bassin de l´Amazone, recueillis, traduits et mis en ordre par […]. Bruselas: Imprimerie de M. Hayez, 1857, 134 pp.

PERREY 1857: 24

Cita a:

1. Nyel [1705]. “Carta…”.







1707







Fuentes contemporáneas

Sin datos.

Fuentes secundarias

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 195-197

… Sábado, 17 de septiembre de 1707, a las doce horas de la noche, hubo en esta ciudad un terremoto formidable que duró casi por espacio de una Avemaría, pero sin que aquí peligrase persona alguna, si bien la turbación fue grandes, saliendo todos a las plazas con extraordinario pavor, así por lo fuerte del movimiento, como por otros once (temblores) algo remisos, que repitieron hasta por la mañana, otro a las ocho del día, tanto como el primero, entonces sacaron al cementerio de la catedral, el milagrosísimo Señor de los Temblores que desde este día domingo se puso en el presbiterio, donde se dio principio a una devota rogativa, con misas que cantaron los prelados regulares por nueve días. Los religiosos descalzos de la Recolección de San Antonio, hicieron una procesión de penitencia el día siguiente por la tarde con mordazas, capacetes de esteros y sogas de esparto; y juntos con los de la observancia fueron a la Catedral, donde el padre lector fray Ignacio de la Verga, exhortó al pueblo con bastante eficacia y ternura. Por súplica del venerable deán y cabildo, hicieron los padres jesuitas sus misiones en la catedral desde el día 1ro. Todos los nueve días predicando el padre rector Fernando de Aguilar con el Tema: “Terra tremint, et quievit” (Salmo 75). Terminó el sagrado novendial una procesión muy devota, como la de 31 de marzo […].

Numeráronse hasta fin de octubre cerca de cincuenta temblores, aunque no con la fuerza de los primeros, y por espacio de un bimestre estuvieron las plazas llenas de toldos y tiendas que sirvieron de mansiones a muchos, que poseídos de temor, eligieron la incomodidad huyendo del peligro.

Sintiose el primer temblor en la comarca y pueblos circunvecinos al Cuzco y con mayor fuerza en el pueblo de Capi de la provincia de Chilques (359E), donde el temblor del día 17 causó tal estrago que cayeron noventa casas, abriéndose disformes grietas, y la iglesia toda lastimada y rajada. A fray Bernardino Garrido del orden de la Merced, que estaba en dicho pueblo, se le cayó el aposento, y quedó el religioso en una concavidad, sin poder salir, teniéndose ya por muerto; y a otro movimiento se abrió la pared como una puerta, por donde salió, e inmediatamente se arruinó del todo la vivienda. El polvo que levantaron los temblores, y edificios caídos, fue tal que no se conocían unos a otros como en aquellas tinieblas, palpables, de que dice el sagrado texto: “Nemo vidit fratem suum” (Exodo). Y no paró en esto, sino que se ahogaron algunos. Cayeron muchos cerros, y parte de ellos sobre el (río) grande de Guacachaca, que es el mismo de Apurima, y en (rumbo) derecho de Coyabamba con el primer temblor se pasó de la una banda del río grande, una casa con sus aposentos, y personas que estaban durmiendo dentro, a la frontera que es la jurisdicción del pueblo de San Lorenzo, donde recordaron al amanecer; de que hay al presente testigos oculares. Y otra trasvección (sic) como ésta se vió en Quito, y sobre la propiedad se formó litigio y llevaron la causa a la Audiencia de los Reyes. Con la represa del río, desde aquel país se cogió en lo enjuto de la madre gran copia de peces, y a los ocho días se soltó tan impetuoso y rápido que robó y arrasó todas las casas y huertos, que adornaban sus riberas.

Murieron en el pueblo ciento sesenta personas, así en las ruinas domésticas como en las de los cerros, peñascos y riscos; y hubo día de veinte (y) un entierros. Muchos quedaron heridos de las desgracias populares (sic), y de las piedras que arrojaban los collados, de que también pereció algún ganado. Contáronse en Capi, hasta 7 de octubre, más de veinte y ocho temblores diurnos, fuera de los movimientos cortos. El primero y los demás hasta 25 de septiembre, se sintieron en el pueblo de Capacmarca.

A una legua de Coyabamba, quebrada abajo, en la hacienda nombrada Chapichapi, al refugiarse algunos indios en una capilla de Nuestra Señora de la Concepción como a único asilo de los mortales en toda tribulación y calamidad se halló su soberana imagen a la puerta de la capilla, sin que persona alguna la hubiese movido en su nicho. Dieron cuenta a don Gerónimo de San Martín, cura de aquella doctrina, quien mandó llevasen la imagen al pueblo de Capi; pero al levantarla de aquel puesto, cayó tal tempestad de granizo, que les obligó a mudar de dictamen, y omitir el transporte, y al punto que la dejaron en su capilla, cesaron los truenos y procelosa lluvia. Claro argumento de que era voluntad de la Señora continuar su protección aun en aldea tan corta, donde rendidos ofrecen a su imagen culto y honor.

El pueblo de Tucuyache, que es de la misma doctrina, padeció tan gran estrago que en sus fatales ruinas apareció no poca gente, y aseguran personas fidedignas de aquel país que los muertos en Capi, Coyabamba, Tucuyache y sus términos llegaron al número de cuatrocientos. Quedó asolada la hacienda de Chacabamba, pereciendo la gente que en ella había, excepto su dueño don Bonifacio de Escalante, clérigo presbítero que se hallaba entonces en la otra banda del río. Unos murieron oprimidos de las paredes; otros ahogados del polvo; otros despedazados de las piedras. La iglesia de Tucuyache cayó toda, quedando sola la imagen de Nuestra Señora. Hiciéronse en todos estos pueblos muchas procesiones de penitencia, y rogativas.

Por estos mismos días, y con ocasión de la presente calamidad, fueron deprehendidos varios hechiceros en el pueblo de Capi y en toda esa doctrina; y aún se tiene por cierto, haber sido ellos gran parte en provocar la ira y azote del Señor; porque habían muchos que practicaban todo género de supersticiones, y (el) execrable crimen de la idolatría, dando culto a una alta y hermosa peña en forma de pirámide, y aun al mismo demonio, según consta de la causa con que se procedió contra ellos en este juzgado eclesiástico, que es de las criminales, número 32, cuyo resumen es el siguiente. El auto del comisario de la provincia para la averiguación en 27 de septiembre de 1707, hízose la sumaria en el pueblo de Capi desde 29 de septiembre hasta 5 de octubre. Por mandamiento de prisión por el provisor don Vasco de Valverde, de 11 de octubre, fueron traídos a la cárcel eclesiástica: Pedro Guamán, Pascual Gualpa, Pascual Centeno, y Juana Baptista, indios: Juana Melgar, Juana Escalante, y Agustina, mestizas; y otra Juana parda esclava de don Manuel Santoyo. Tomose la confesión desde 8 de enero de 1708, ante el doctor don Gaspar de la Cuba, provisor interino, y la de Pedro Guamán, que es la primera, a fojas 17, es en suma ésta, en que declara, haberle enseñado sus hechicerías un indio llamado Rochino, o Callapero, que era el maestro de todos ellos; que cada conjunción de luna iba a una estancia de la repartición del aíllo Callancha, donde estaba una capilla con la imagen de la Ascensión del Señor y allí concurría con otros; y ofreciendo medios reales, porción de coca y brebaje de maíz llamaban al demonio con nombre de Santiago y al punto se aparecía una fantasma, como de una vara de estatura, con un caballo blanco, descendiendo por el techo de la capilla. Ponían en el suelo sobre paja menuda que llaman huayllahicho, dos cantaritos de chicha, coca y cierto género de piedras que dicen mullu; y mascando la coca, invocaban y decían: “Ven Santiago huayna, ven Santiago apu” (huayna, quiere decir mozo; y apu, señor). A estas voces descendía el fantasma con grande resplandor y a veces con relámpagos; postrábanse y a poco rato, quedando ya a oscuras, pedían les favoreciese. El fantasma les respondía: “Yo os ampararé y socorreré con tal que no os confeséis, ni oigáis misa, ni vais a doctrina, recéis, sino que sólo os dediquéis a mi culto”. Y dicho esto desaparecía. Esta es la declaración de Pedro Guamán, en que conviene con las de los otros reos, confesando esto haber hecho muchas veces…

2. Córdova y Urrutia, José María. “Las tres épocas del Perú o compendio de su historia” [1844], en Odriozola, Manuel de. Documentos literarios del Perú. Tomo VII. Lima: Imprenta del Estado, 1875.

CÓRDOVA Y URRUTIA [1844] 1875, VII: 101*

… [Don Manuel de Oms y Santa Pau…] entró en Lima el 27 de julio del inmediato [1707]. En este año el 7 de setiembre experimentó la provincia de Paruro un terremoto que asoló muchos pueblos y sucedió el prodigio de haber pasado de una a otra parte del rio Belille una hacienda pequeña del pueblo de Coyabamba con su casa, huerta y gente que la habitaba, sin que estos advirtiesen nada por hallarse durmiendo cuando sucedió la trasplantación…




3. Mendiburu, Manuel de. Diccionario histórico-biográfico del Perú [1874-1890]. Once tomos. 2.


 edición. Adiciones y notas publicadas por Evaristo San Cristóbal. Lima: Librería e Imprenta Gil, 1931-1934.

MENDIBURU [1885] 1934, VIII: 231*

… [Manuel de Oms y Santa Pau, Marqués de Castel-Dos-Rius…] entró en Lima el día 7 de julio de 1707 […]. En dicho año hubo un terremoto en 7 de setiembre en la provincia de Paruro del departamento del Cuzco sepultándose con el pueblo de Capi 160 personas…

4. Mendiburu, Manuel de. “Prontuario para recordar los terremotos y los más notables temblores experimentados en Lima y otros puntos en la época del gobierno español”, en Diccionario histórico-biográfico del Perú [1890]. Tomo XI. 2.


 edición. Lima: Librería e Imprenta Gil, 1934, pp. 414-416.

MENDIBURU [1890] 1934, XI: 414*

… [Terremotos o ruinas]. 1707. Setiembre 7. En la provincia de Paruro…

5. Silgado Ferro, Enrique. “Historia de los sismos más notables ocurridos en el Perú (1513-1974)”. Boletín del Instituto de Geología y Minería 3. Lima, enero, 1978.

SILGADO 1978: 26, 120.

Cita a:

1. Córdova y Urrutia [1844]. “Las tres épocas del Perú…”. Lima.

… 1707. Setiembre 17, [sic] a 24 horas. Terremoto en el pueblo de Capi, provincia de Paruro, Cuzco. Cayeron noventa viviendas y murieron como 50 personas. En la ciudad del Cuzco hubo alarma y sus pobladores huyeron precipitadamente a la Plaza. Según Córdova y Urrutia una hacienda pequeña del pueblo de Coyabamba se pasó de una parte a otra del río Velille, con casa, huerta y gente que la habitaba, sin que estos advirtiesen nada por hallarse durmiendo cuando ocurrió el traspaso. Hasta el 7 de Octubre se contaron en Capi más de 28 réplicas…

6. Ocola, Leonidas. Catálogos sísmicos: República del Perú. Volumen IV. Lima: Proyecto de Sismicidad Andina SISAN. OEA/ CERESIS, 1984.

OCOLA 1984: 30*




7. Huaco 1986: s/p*




1708







Fuentes contemporáneas

1. Archivo del Cabildo de Huamanga.




Fuentes secundarias

1. Rivera Palomino, Jaime. Sismos en Ayacucho. Huamanga: Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga. Departamento de Ciencias Histórico-Sociales, 1983.

RIVERA 1983: 55

Refiere:

1. Archivo del Cabildo de Huamanga.

… Un terremoto de 1708 afectó la casa del Cabildo, se derrumbó la pared que da frente a la Iglesia de San Agustín y se desplomó parte de la pared de los portales que da a la Plaza Mayor; el arco estaba totalmente deteriorado…




1709







Fuentes contemporáneas

1. Feuillée, Louis. Journal des observations physiques, mathématiques et botaniques faites par l’ordre du Roy sur les côtes orientales de l’Amérique méridionale et dans les Indes Occidentales depuis l’année 1707 jusques en 1712. Dos tomos. París: Pierre Giffart, Libraire, 1725.




FEUILLÉE 1725, I: 400-445, 473-489

… [1709] 25 avril. La journée comenca par un tremblement de terre devancé par un bruit sourd (…). 20 mai. Sur les deux heures du matin, tout le monde prenant son repos il arriva un tremblement de terre […]. Sur les dix heures il en arriva en second qui me surprit a l’Autel lorsque je disois la Messe […]. A l’impetuosité de l’ébranlement ma pendule s’arreta […]. 23 mai. Il arriva le matin un petit tremblement de terre […]. 26 mai. A deux heures du matin il se sit un tremblement de terre, le vent étant au Sud. J’avois remarqué que dans les tremblements des jours précedents les vents étoient du coté du Nord […]. 1 juin. Nous eumes sur les onze heures du matin un tremblement de terre qui arreta mon horloge […]. El 28 [juin] […] Nous eumes le matin un tremblement de terre […]. 9 juillet. Un gran bruit m’ayant eveillé a une heure du matin, connoissant par experience que c’etoit ce qui devancoit ordinairement le tremblement de terre, je me levai prontement assuré que dans ces occasions les plus alertes sont les plus prudens. Je me trouvai dans la rue lorsque le tremblement commenca et j’y ressentis trois ou quatre secousses si violentes que je crus que la maison et celles de nos voisins allaient etre renversées […]. Sur les 7 heures un second tremblement plus violent que le premier se sit ressentir lorsque j’etois en prieres dans le jardín […]. 10 juillet. A deux du matin il se sit un autre tremblement de terre semblable a celuy que nous ressentimes le 9 […]. Les tremblements de terre ne s’etant pas fait sentir depuis quelques jours, je crus qu il n’y avoit plus rien a craindre et que je pouvois remonter ma pendule […]. Sur les quatre heures du matin un bruit epouventable qui devanca de tres peu un tremb de terre nous fit sortir du lit ave beauc de precip […]. De trois secousses il n’y eut que la 1ere qui fut violente si les deux qui suivirent eussent ete pareilles a celles cy nulle maison ne seroit resté debout […]. Le bruit qui devance les tremblements de terre se fit entendre de meilleure heure que celuy qui arriva le jour precdent. On l’entendit a une heure et demie du matin nous sortimes promptement de la maison. Des que le tremblement fut fini, chacun rentra chez soi pour se reposer, mais a peine etoit on assoupi qu’un second trem fort violen se fit sentir; nous crumes qu’il auroit de funestes suites mais nous ne nous appercumes seulement que quelques maisons de campagne de peu de consequence et dont les fondements etoient fort foibles avoient ete renversées […].

… [1709] 2 decembre. Nous ressentimes sutr les huit heures du soir ce changement par un tremblement de terre assez sensible qui n’eut pourtant aucunes mauvaises suites […]. 6 decembre. Nous ressentimes sur les six heures du matin un tremblement de terre assez violent; les gens de pays ne les trouvoient pas alors extraordinaires ils m’apprirent que c’en etoit la saison et que ceux que nous avions deja ressentis etant arrivez dans un temps ou ils s’y attendoient le moins, ils en avoient ete surpris […]. 22 decembre. La journée commenca par un beau soleil qui me servait a verifier, si le tremblement de terre du 20 n’avoit pas dérangé le mouvement de mon horloge […] les violentes secousses de tremblement de terre que nous avions ressenties le 20 avoient dérangé mon horloge […]. 23 decembre. Sur les diz heures du matin un tremblement de terre beuacoup plus violent que celuy que nous avions ressenti le dérangea de nouveau mon horloge […]. 24 decembre. A 5 heures du matin nous fumes encore effrayez par un autre tremblement […]. 30 decembre. A la meme heure, un nouveau tremblement interrompit notre repos et nous obligea de suir dans les rues pour n’etre pas accablez sous les ruines de nos maisons. A dix heures un second tremblement de terre luy succeda en sorte que toutes ces dfferentes secousses commnecoient a nous imprimer de la criantre […]. 31 diciembre. A 4 heures du matin nous fumes encore secouez par un tremblement de terre…

2. Durret, [le Sieur]. Voyage de Marseille a Lima et dans les autres lieux des Indes Occidentales, avec une exacte description de ce qu’il y a de plus remarquable tant pour la Geographie, que pour les mœurs, les coutumes, le commerce, le gouvernement & la religion des peuples, avec des notes & des figures en taille-douce. Par le Sieur D (…). París: Jean-Baptiste Coignard, Imprimeur, 1720.




DURRET 1720: 245

Primera parte, cap. XXXVII: “Descripción de la ciudad de Lima…”.

… Partimos de Pisco el 23 de octubre de 1709 y llegamos al Callao el dos de noviembre del mismo año. Las casas son todas del mismo nivel a causa de los terremotos que son frecuentes; nosotros sentimos dos a nuestra llegada, uno a 9 horas de la noche y el otro a la mañana siguiente, alrededor de las 7 horas. La consternación fue grande en toda la ciudad; el movimiento disminuyó al cabo de unas horas y como la calma viene después de la tormenta, de igual manera en un instante todo estuvo tranquilo y cada uno retomó su ritmo ordinario…




Fuentes secundarias

1. Perrey 1857: 24-26


.

… El 7 (de diciembre) en la mañana, dos muy fuertes sacudidas, que si hubiesen durado más, ningún edificio habría quedado en pie… (traducción nuestra).

Cita a:

1. Feuillée 1725.

2. Académie des Sciences 1711.

3. Histoire 1752.

2. Mendiburu [1885] 1934, VIII: 233*

… [Manuel de Oms y Santa Pau, Marqués de Castel-Dos-Rius] […]. Experimentóse en Lima un fuerte temblor de tierra el 2 de diciembre de 1709 a las ocho de la noche…

3. Mendiburu [1890] 1934, XI: 415*

… [Temblores muy fuertes]. 1709. Diciembre 2. En Lima, a las 8 de la noche…

4. Polo, José Toribio. Sinopsis de temblores y volcanes del Perú; siglos XVI-XIX. Lima: Librería e Imprenta de San Pedro, 1899, 141 pp.




POLO 1898: 332

Cita a:

1. Durret 1720. Voyage… París.

… 1709. Temblor en Lima, referido por el viajero Durret […]. Durret sintió, al llegar a Lima, en noviembre de 1709, dos temblores; uno a las 9 de la noche, y otro a las 7 de la mañana el día siguiente…

5. Silgado 1978: 26, 121

Cita a:

1. Feuillée 1725. Journal des observations… París.

… 1709. Del 9 de abril de este año [1709] hasta el 10 de febrero del siguiente, se sintieron en Lima como catorce temblores, según refiere el P. Feuillée. El más fuerte de la serie ocurrió el 20 de diciembre a las 5 de la madrugada, “un ruido espantoso nos hizo saltar de la cama”, dice el Padre; el cual fue seguido de un temblor que derribó algunas casas de la campiña…

6. Ocola 1984: 30*

7. Huaco 1986: s/p*




1713







Fuentes contemporáneas

1. Barrenechea, Juan de. “Recopilación de los terremotos más memorables que ha habido en esta América Austral y Europa y de sus observaciones consta que todos sucedieron en las doce horas y veinte y cuatro minutos que nuestro reloj astronómico señala”, en Reloj astronómico de temblores [1725]. Reproducido en Odriozola, Manuel de. Terremotos. Colección de las relaciones de los más notables que ha sufrido esta capital y que la han arruinado. Lima: Tipografía de Aurelio Alfaro, 1863.

BARRENECHEA [1725] 1863: XI

… Año de 1713. Día 7 de Mayo, a las 7 de la noche, hubo en esta ciudad de Lima otro temblor fuerte, y habiendo sido la conjunción á 24 de Abril, tenía la luna 14 días y concuerda esta observación con nuestro reloj…

Fuentes secundarias

1. Mendiburu [1880] 1933, VI: 385*

… [Diego Ladrón de Guevara] […] Entró en Lima el 30 de agosto de dicho año de 1710 […]. Otros fuertes sacudimientos acaecieron en Lima el 7 de mayo de 1713…

2. Mendiburu [1890] 1934, XI: 415*

… [Temblores muy fuertes]. 1713. Mayo 7. En Lima, a las 7 de la noche…

3. Polo 1898: 332*

… 1713. El 7 de mayo, a las 7 de la noche, fuerte temblor en Lima…

4. Huaco 1986: s/p*




1715







Fuentes contemporáneas




1. Barrenechea [1725] 1863: XII

… Año de 1715. Día Jueves 24 de Enero, a la una del día, hubo otro temblor fuerte, y la conjunción fue a 5 de Enero y la luna tenía 24 días; luego concuerda con nuestro reloj. Año de 1715. Día 28 de Enero, á las 11 de la noche, hubo otro temblor fuerte, y la conjunción fue a 5 de Enero, y la luna tenía 24 días, luego concuerda con nuestro reloj…

2. Barriga, Víctor. Los terremotos en Arequipa, 1582-1868. Documentos de los archivos de Arequipa y de Sevilla. Tomo VII. Arequipa: La Colmena, 1951.

BARRIGA 1951: 283-284

Archivo Municipal de Arequipa. Actas del Cabildo. Sesión del 11 de setiembre de 1715.

… En este cabildo se trató acerca de las lastimosas ruinas que causó el terremoto que padeció esta dicha ciudad (Arequipa) el día veinte y dos de agosto de este presente año, entre las nueve y diez de la noche …

Fuentes secundarias

1. Bueno, Cosme. “Catálogo histórico de los virreyes, gobernadores, presidentes y capitanes generales del Perú, con los sucesos mas principales de sus tiempos” [1762], en Bueno, Cosme. El Conocimiento de los Tiempos; ephemeride del año 1763, tercero despues del bisiesto […]. [Lima]. Con licencia, en los Huerphanos. [1762].

Reproducido en Valcárcel, Carlos Daniel. Geografía del Perú virreinal, siglo XVIII. Lima: UNMSM, 1951, pp. 127-140.

BUENO [1762] 1951: 137*

… Reinando el mismo monarca [Felipe V,] entró en Lima don Diego Ladrón de Guevara […]. Hubo un formidable terremoto en Moquegua en 2 de agosto [sic] y otro fuerte en Lima en 6 de febrero de 1716…

2. Barriga 1951: 3-51

Reproduce:

1. Echevarría, Francisco Javier. “Memorias de la Santa Iglesia de Arequipa” [1804].

ECHEVARRÍA [1804] 1951: 3-5.

“Relación de los sucesos del primer terremoto que experimentaron los españoles en esta ciudad el día 22 de enero de 1582”.

… No puede la tierra subsistir sin darle al hombre a conocer las espinas con que la dejó sembrada la culpa. Males y miseria son su vida de peregrinación pero de estos son unos castigos visibles dirigidos por la Providencia, para que recuerde del letargo en que cae y yace por la repetición del pecado. El mundo todo llora las desmedidas desgracias que le han acontecido con los terremotos. El Asia, África, Europa y América encierran largas historias de sus estragos; ciudades, pueblos y villas se han visto de improviso sumergidas en las entrañas del globo terráqueo y estos que llamamos efectos de causas naturales no son menos que una escuela que nos pone Dios para que aprendamos a vivir. No podía Arequipa dejar de sentir el azote del castigo, cuando olvidaba de la justicia del cielo […].

Sin otro pensamiento que el de llevar una vida carnal se vivía en el lugar, cuando el 22 de enero de 1582, a las 11 y media del día sin ruido, ni rumor alguno anterior, se estremeció la tierra con tanta violencia que parecía se trastornaba el globo […]. Ha experimentado esta ciudad otros castigos semejantes, como […] el 22 de Agosto de 715, entre nueve y diez de la noche…

3. Córdova y Urrutia [1844], 1875, VII: 104*

… 1715. Hubo el 22 de agosto de este año un formidable terremoto en Moquegua y Arequipa…

4. Perrey 1857: 27

Cita a:

1. La Barbinais.

5. Mendiburu [1880] 1933, VI: 385*

… [Diego Ladrón de Guevara] […] Entró en Lima el 30 de agosto de dicho año de 1710 […]. El 22 de agosto de 1715 a las siete de la noche hubo un formidable temblor de tierra en Arequipa y Moquegua…

6. Mendiburu [1890] 1934, XI: 415*

… [Terremotos o ruinas]. 1715. Agosto 22. En Moquegua y Arequipa, a las 7 de noche…

7. Polo 1898: 332*

… El 22 de agosto, a las siete de la noche, se sintió un violento temblor en Arequipa, que fue formidable en Moquegua…

8. Silgado 1978: 27, 122

Cita a:

1. Barrenechea [1725]. Reloj astronômico… Lima.

2. La Barbinais Le Gentil 1728. Nouveau voyage… París.

3. Barriga 1951. Terremotos… Arequipa.

… 1715. Agosto 22, a 19 horas. Sismo destructor en el Sur. En Arequipa averió casas, quedando muchas inhabitables. El viajero francés La Barbinais Le Gentil,


 que había llegado a comienzos de julio al puerto de Arica, decía que hubo temblor tan extraordinario que se hizo sentir en 200 leguas a la redonda, transformando Arica, Tacna, Moquegua, Arequipa y otros pueblos. Los derrumbes de las partes altas sepultaron a los pequeños pueblos situados en las colinas y en los valles. Sin embargo reparaba que pocas personas perecieron bajo las ruinas de las casas porque estas eran de cañas revestidas con barro. Barbinais y sus acompañantes debieron durante un mes vivir en campo y raso y de acampar bajo tiendas. Los movimientos del suelo se sucedieron por dos meses continuos…

9. Kuon Cabello, Luis E. Retazos de la historia de Moquegua; desde los tiempos pre-incásicos hasta el año 1980. Moquegua, 1981.

KUON 1981: 136*

… A causa del temblor del 22 de agosto de 1713 [sic], el Cabildo jura hacer fiesta el 15 de agosto a Nuestra Señora de Loreto, Patrona contra los temblores, sin cumplir ello…

10. Ocola 1984: 30*

11. Huaco 1986: s/p*




1715-1718







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 215

… Desde el año de 1715 hasta el de 1718 repitieron muchos temblores de tierras en el pueblo de Quiquijana de la provincia de Quispicanchis…

Fuentes secundarias

Sin datos.




1716







Fuentes contemporáneas

1. Juan, Jorge y Antonio de Ulloa. Relacion historica del viage a la America meridional hecho por orden de S. Mag. [En Madrid, por Antonio Mena]. [1748]. Tres tomos. Introducción y edición de José P. Merino Navarro y Miguel M. Rodríguez San Vicente. Edición facsimilar. Madrid: Fundación Universitaria Española, 1978.

JUAN Y ULLOA [1748] 1978, II: 106.

Segunda parte, lib. I, cap. VII.

… X. El 6 de febrero del año 1716, sucedió otro gran terremoto [Lima]…

Fuentes secundarias

1. Bueno [1762] 1951: 137

2. Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 104*

… 1716. En 6 de febrero hubo en Lima un fuerte temblor…

3. Perrey 1857: 27

Cita a:

1. La Barbinais 1728. Nouveau voyage… París.

2. Ulloa [1748]. Relación… Madrid.

3. Prévost 1746-1789. Historie general des voyages… París.

4. Mendiburu [1880] 1933, VI: 385*

… [Diego Ladrón de Guevara] […] Entró en Lima el 30 de agosto de dicho año de 1710 […]. Otros fuertes sacudimientos acaecieron en Lima […] el 6 de febrero de 1716. En Torata aconteció un terremoto que el mismo 6 de febrero arruinó los edificios y causó gran mortandad…

5. Mendiburu [1890] 1934, XI: 414-415*

… [Terremotos o ruinas]. 1716. Febrero 6. En Torata…

… [Temblores muy fuertes]. 1716. Febrero 6. En Lima…

6. Polo 1898: 332*

… 1716. El 6 de febrero fuerte temblor en Limay que arruinó el pueblo deTorata…

7. Silgado Ferro, Enrique. Historia de los sismos más notables ocurridos en el Perú (1515-1960). México D.F.: Instituto Panamericano de Geografía e Historia. Sobretiro de Boletín Bibliográfico de Geofísica y Oceanografía Americanas. Volumen IV, 1965-1967; pp. 191-241.

SILGADO 1965-1967: 199

… 1716. 6 de Febrero. Terremoto que arruinó el pueblo de Torata en Tacna, causando gran mortandad. El movimiento se sintió con gran intensidad en Lima…

8. Silgado 1978: 27, 122*

… 1716. Febrero 6, terremoto que destruyó el pueblo de Torata en Moquegua, causando gran mortandad, salvó sólo el cura que había salido al campo a administrar sacramentos…

9. Silgado 1978: 27, 122

Cita a:

1. La Barbinais Le Gentil 1728.

… 1716. Febrero 10, a 20 horas. La Barbinais, que se encontraba en Pisco en espera del barco que lo conduciría a China, relata: “Llegué a ese puerto el 3 de febrero para ser testigo de un terremoto, acompañado de circunstancias como para inspirar terror. Sucedió el día 10 a las 8 horas de la noche y vi que en casi un instante se derribaron todas las casas. Quise huir, pero el miedo que, dicen da alas, parecía haberme atado los pies. A duras penas pude llegar a la plaza de la villa a donde todo el mundo se había refugiado. Como al cuarto de hora, tembló de nuevo la tierra que abriéndose en algunos lugares expelió chorros de polvo y agua con ruido pavoroso. Esa noche fue de horror y espanto, pues la tierra se agitaba a cada momento. No éramos sino tres o cuatro franceses que no nos atrevíamos a abandonar las ruinas de nuestras casas y aún menos a habitarlas. La consternación era general en esa desdichada villa, no sólo a causa de las sacudidas continuas de tierra, sino por el temor de que el mar la inundara una segunda vez, como ya había ocurrido hacía unos 38 años. El día 11 como a las 9 de la mañana la tierra tembló con más violencia que el día anterior.” Estos movimientos se sintieron en Lima, con gran intensidad el principal…

10. Ocola 1984: 30*

11. Huaco 1986: s/p*




1717










Fuentes contemporáneas

Sin datos.

Fuentes secundarias

1. Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 105*

… Don Carmine Nicolás Caracciolo, Príncipe de Santo Buono […] entró de virrey en Lima el 5 de octubre de 1716 […]. 1717. En este año el pueblo de Quiquijana, provincia de Quispicanchi, experimentó un gran terremoto que siguieron repitiéndose por tres años consecutivos…




2. Mendiburu [1876] 1932, III: 293*

… [Carmine Nicolás Caraccioli, Príncipe de Santo Buono…]. Su entrada en Lima se verificó el 5 de octubre de 1716 […]. En el citado año 1719 […] Quiquijana durante tres años había sufrido muchos temblores desde 1717, en que acaeció uno bastante considerable…

3. Mendiburu [1890] 1934, XI: 414*

… [Terremotos o ruinas]. 1717. En Quiquijana y provincia de Quispicanchi…

4. Polo 1898: 332*

… Temblor en Quiquijana y provincia de Quispicanchi (Cuzco)…

5. Ocola 1984: 30*

6. Huaco 1986: s/p*




1718







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 215

… Desde el año de 1715 hasta el de 1718 repitieron muchos temblores de tierras en el pueblo de Quiquijana de la provincia de Quispicanchis […]. Pero en otros de la misma provincia fueron también frecuentes estos movimientos, especialmente en el de Urcos, donde fuera de los temblores comunes ya dichos, se contaron con prolijidad los siguientes…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*




1719







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 215

… Desde el año de 1715 hasta el de 1718 repitieron muchos temblores de tierras en el pueblo de Quiquijana de la provincia de Quispicanchis […]. Pero en otros de la misma provincia fueron también frecuentes estos movimientos, especialmente en el de Urcos, donde fuera de los temblores comunes ya dichos, se contaron con prolijidad los siguientes…

Fuentes secundarias

1. Bueno [1762] 1951: 137

2. Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 106*

… 1719. Hubo el 17 de junio un fuerte temblor en Huamanga…

3. Mendiburu [1876] 1932, III: 293*

… [Carmine Nicolás Caraccioli, Príncipe de Santo Buono…]. Su entrada en Lima se verificó el 5 de octubre de 1716 […]. En el citado año 1719 […] El 17 de junio se agregaron otras desgracias causadas por el fuerte sacudimiento de tierra que en Huamanga tuvo el carácter de un terremoto destructor…

4. Mendiburu [1890] 1934, XI: 415*

… [Temblores muy fuertes]. 1719. Junio 17. En Huamanga, muy fuerte…

5. Polo 1898: 332*

… 1719. El 17 de junio temblor fuerte en Huamanga…

6. Olivas Escudero, Fidel. Apuntes para la historia de Huamanga o Ayacucho. Ayacucho: Imprenta Diocesana, 1924.

OLIVAS 1924: 313

… Estando de Obispo el Señor Deza Ulloa acaeció el notable terremoto de 17 de julio [sic] de 1719 a cuya consecuencia el edificio de la catedral amenazaba ruina, especialmente por la parte de la columna que hoy se ha reparado [1887]. El arquitecto don Marcos Moreno Delgado llevó a cabo una atrevida como peligrosa empresa; cortó la columna desde la cornisa sin que se movieran los arcos y las bóvedas que descansaban sobre ella, levantó otra de cimiento y evitó la ruina…

7. Silgado 1978: 27*

… 1719. Junio 17, sacudimiento de tierra que en Huamanga tuvo carácter de destructor. Desquició la cuarta columna de la nave izquierda de la Catedral…

8. Rivera 1983: 55

… El día sábado 17 de junio de 1719, a las 7 horas de la mañana, se sintió un fuerte terremoto en la ciudad de Ayacucho, que destruyó la cuarta columna de la nave izquierda de la catedral. Hasta el 6 de julio de 1719, continuaron los temblores en Ayacucho y sus alrededores. La sala de sesiones del Ayuntamiento quedó en tan mal estado, que en la sesión del Cabildo de Huamanga, del 6 de julio de 1719, se llevó a cabo en una ramada, levantada en medio de la Plaza Mayor, con asistencia del Corregidor de Huamanga, Vizconde de Miraflores, el Alcalde, Gobernador, el Regidor Decano y otros regidores. El primero propuso llevar a cabo una procesión de penitencia única, convocando para ello a los reverendos padres, prelados. El procurador debería encargarse de remediar los destrozos. En este cabildo se dijo que con el temblor primero, se han abierto muchos edificios amenazando ruina y se debe poner remedio antes que sucedan nuevas desgracias. La procesión se efectuó ese día; el Santo San Buenaventura, como patrón de la ciudad y “abogado de los temblores” cargado en su trono por los sacerdotes descalzos, con sogas a la garganta; la efigie del Señor de Burgos; la Virgen de Socos y el Señor Crucificado para aplacar la ira de la divina justicia y librar la ciudad de mayores estragos que se “recela”. La procesión abarcó las cuatro esquinas de la catedral y duró entre las 6 y 9:00 p.m. de la noche del sábado 9 de julio de 1719. El 14 de julio de ese año siguen sesionando los cabildantes en la ramada de la Plaza Mayor. Ya el primero de setiembre de 1719 se reúnen en la sala del Ayuntamiento, lo que indica que ya estaba refaccionado. (Actas del Cabildo de Huamanga de 1719). Olivas Escudero dice que el arquitecto Marcos Moreno Delgado reparó la columna que servía de soporte a los arcos y bóveda. En la época del terremoto era Obispo de Huamanga, Deza Ulloa…




9. Ocola 1984: 30*

10. Huaco 1986: s/p*




1720







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 215

… Desde el año de 1715 hasta el de 1718 repitieron muchos temblores de tierras en el pueblo de Quiquijana de la provincia de Quispicanchis […]. Pero en otros de la misma provincia fueron también frecuentes estos movimientos, especialmente en el de Urcos, donde fuera de los temblores comunes ya dichos, se contaron con prolijidad los siguientes…

Fuentes secundarias

1. Perrey 1857: 28

… 1720. Marzo o abril. Temblor en el Perú; duró ocho días [sic] y la villa de Huamanga fue enteramente destruida…

2. Huaco 1986: s/p*

Comentarios

A pesar de la información brindada por Perrey, el hecho de no exhibir sus fuentes en este caso, nos impide considerar la supuesta sismicidad ocurrida en Huamanga.




1723







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 215

… Desde el año de 1715 hasta el de 1718 repitieron muchos temblores de tierras en el pueblo de Quiquijana de la provincia de Quispicanchis […]. Pero en otros de la misma provincia fueron también frecuentes estos movimientos, especialmente en el de Urcos, donde fuera de los temblores comunes ya dichos, se contaron con prolijidad los siguientes […]. Sintiéronse en el Cuzco en este año [1723] dos temblores, uno a 10 de noviembre a las diez de la noche; y otro a 31 de diciembre, casi a la misma hora…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*




1724







Fuentes contemporáneas

1. Barrenechea [1725] 1863: XII

… Año de 1724. Día 4 de Setiembre a las 8 horas y tres cuartos de la mañana, hubo otro temblor que remeció dos veces, con mucha fuerza, y la conjunción fue a 18 de agosto, horas 4 y minutos 20 de la mañana, y la edad de la luna 18 días; luego corresponde a nuestro reloj astronómico…

2. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 230

… Domingo 9 de enero de 1724 años entre horas ocho y nueve del día hubo un temblor fuerte en esta ciudad (Cusco); otro el lunes 27 de marzo a la una y media de la tarde; y más otro el jueves 17 de agosto a las dos de la mañana…




Fuentes secundarias

1. Mendiburu [1890] 1934, XI: 415*

… [Temblores muy fuertes]. 1724. Setiembre 4. En Lima, a las 8 y tres cuartos de la mañana, dos sacudimientos…

2. Polo 1898: 332*

… 1724. El 4 de setiembre, a las 8 ¾, temblor en Lima con dos remezones…

3. Huaco 1986: s/p*




1725







Fuentes contemporáneas

1. Silgado Ferro, Enrique. Terremotos destructivos en América del Sur, 1530-1894. Lima: Ceresis/ Proyecto Sisra, 1985, 326 pp.

SILGADO 1985: 106-108




Carta del virrey Marqués de Castelfuerte, dando cuenta a S.M. del temblor experimentado en Lima el 6 de enero de 1725.

Señor:

El día 6 del próximo pasado mes a las once y cuarto de la mañana, puso en gran conturbación a esta ciudad (Lima), a sus habitaciones un espantoso movimiento de tierra que continuado por largo espacio de tiempo se creyó repetida la antigua ruina que aún conserva la memoria de lo pasado; pues viéndose estremecer con descompasado impulso lo sólido de los edificios y lo elevado de los templos, sojuzgó consiguiente el estrago; pero como a la justa ira de Dios Ntro. Señor nunca le falta la gran templanza de su misericordia nos avisó con el amago sin proceder al castigo para que siempre lo alabemos pues no habiéndose experimentado fatalidad alguna ni perecido nadie, solo quedaron sentidos algunos templos con el consuelo de lo costoso reparo; y aunque por lo restante de aquel día y algunos otros inmediatos se repitieron otros temblores fueron tan leves que no pasando de susto avivaban las fervorosas deprecaciones con que todas las noches de aquel tiempo y mucho después en devotos rosarios empeñaban a voces por calles y plazas la poderosa intersección de María Santísima, reina de los cielos y tierra para consolar a su ofendido hijo; a sus ruegos debemos reconocer en esta ciudad la gran piedad con que nos miró en la primera ruidosa amenaza, así por el beneficio de ser a hora en que todos pudiesen estar con su acuerdo, como por haber sido el suceso con daño de ruinas y algunos muertos en diferentes poblaciones de la costa y parte de la sierra, a donde también alcanzó; siendo la ciudad de Arequipa la que más padeció según avisaron sus habitadores aunque con la diferencia de haber sido en aquella parte del día 7 de dicho mes a las nueve de la mañana. Lima, 15 de febrero de 1725.

Del informe que dirigiera el Dr. Don Pedro de Morcillo y Drazen, Obispo Auxiliar de Lima al Arzobispado, relativo a las doctrinas de su diócesis, a la vida y costumbres de los curas, sus méritos y deméritos, la administración de la confirmación en todas las provincias y pueblos; extractamos todo lo relacionado con los efectos del sismo; hay que notar que su visita comenzó a más de siete meses de haberse producido el sismo.

Provincia de Chancay

Se arruinaron las iglesias de las doctrinas de Huacho, Barranca, Sayán e Ihuari, las demás, Chancay, Huaura, Paccho, Aucallama, padecieron lo bastante, aunque permanecen sirviendo con algunos reparos; los cinco pueblos están en los llanos de la costa, el de Sayán en la falda de la sierra y los tres restantes de Huari, Paccho y Maray en lo interior de ella, con caminos muy fragosos de serranía doblada y quebradas muy penosas con peligro conocido en los tránsitos de una a otra doctrina.

Provincia de Santa

Tiene 6 doctrinas: Santa, Huarmey, Casma, Nepeña, Pativilca y Moro. Esta provincia es pobre y de pobrísima, las iglesias pobrísimas y las más de quincha que también padecieron con el referido temblor.

Provincia de Huaylas

Siguióse la Provincia de Huaylas que está situada en las vertientes de la Cordillera Real a esta banda del sur, es la mayor parte de ellas de caminos fragosísimos y ásperas serranías y quebradas quasi impertransibles [sic], con templos varios a poca distancia, y solo con el alivio de que algunos curatos siguen la corta llanura de un río que se denomina de Santa, por terminar su crecido caudal en el puerto de este nombre; y otros el callejón de Huaylas por ser su origen de esta provincia, compónese de catorce doctrinas, ocho de clérigos que son: Marca, Cotaparaco, Pararín, Aija, Recuay, Pampas, Cajamarquilla y Huaraz. Los seis restantes curatos son de religiosos dominicos, los más pingues y mejor situados, que son Carhuas, Yungay, Caraz, Macate y Atunhuailas: tenía esta provincia muy grandes y suntuosas iglesias de las cuales arruinó del todo el referido temblor del 6 de enero; la de Marca, Pararín, Cotaparaco, Recuay, Huaraz, Pampas y Yungay, quedando solamente de esta las paredes servibles y mucha madera sana, que se aprovechó para su reedificación en que se esta entendiendo, hallánse muy bien proveidas de ornamentos y muy bien asistido el culto divino, aunque con esta lamentable ruina se celebran las festividades y se administran los demás oficios en unas ramadas de quincha muy estrechas y cuasi indecentes, las demás iglesias se conservan existentes, aunque con algunos quebrantos que se han procurado remediar. Y lo mismo pretendido los otros curas alentando a sus feligreses para levantar nuevas iglesias, poniendo de su parte los medios más eficaces, pero no ha sido dable su consecución porque esta ruina sucedió a la general epidemia, han quedado tan aterrorizados los habitantes viéndose sin casas ni gente que no se alientan a nuevas fábricas ni aún para su propia habitación, de otra materia que no sea de caña, ayudando a esto con no menor motivo de espanto y susto la reventazón de un volcán de agua que llaman lloclla, que inundó la mayor parte de la referida llanura o valle, y lo aniquiló de suerte que después de haberse llevado el caudal de muchos pobres vecinos robándoles sus haciendas de cañaverales y demás semillas, con mucha porción de ganados, paró su violencia a triunfar de las vidas de más de mil cuatrocientas personas que se han podido numerar, sin muchos forasteros que por no ser reconocidos no se pueden distinguir, razones que tienen menoscabada y disforme esta provincia respecto de la abundancia que antes gozaban…

Provincia de Conchucos

… todas sus iglesias bastante hermosas que se mantenían sin lesión, por no haber llegado furioso el terremoto referido del 6 de enero a dicha provincia ni a las que gozan estar situadas a la banda del norte de la cordillera…

Provincia de Canta

Padeció esta provincia mucho con la general epidemia, pero mucho más con el temblor del 6 de enero de 1725, pues no contentándose con aniquilar las poblaciones y muchas de las iglesias, pasó su estrago con tal furia a los cerros que desencajando lo más constante de ellos, se perdieron del todo las acequias, siendo el mayor trabajo la habilitación de uno y otro curso, preciso absolutamente para la manutención y comercio…

Provincia de Cajatambo

… En esta provincia se empeñó mas el estrago del terremoto. Fue tal la ruina que padecieron con el referido temblor las iglesias de estas doctrinas que apenas se divisa alguna que quedase sin lesión y las mas del todo demolidas, como son las de Cajacay, Ocros, Ambar, Cochamarca, Acos y Cochas, con todos sus anexos, quedando todos los pueblos diformes (sic) por haberse aniquilado sus casas, que causa compasión, horror y espanto entrar en ellos y admirar la ruina irremediable que ocasionó; en dichos pueblos se han formado unas capillas de pies derechos de madera, entretejidos sus paredes con caña y magueyes…

Provincia de Pisco

… La iglesia mayor era muy buena, de 3 naves, pero hoy se halla sin techo, porque se vino al suelo, lo mas con el temblor dicho del 6 de enero, están actualmente trabajando en su reedificación, porque las paredes quedaron buenas…

2. Barrenechea [1725] 1863: XII

… Año de 1725. Dia de Pascua de Reyes 6 de Enero, a las once y media de la noche [sic] hubo en Lima un temblor grande que duró dos credos, fue la conjunción precedente a 15 de Diciembre 1724, a las doce del día, teniendo la luna 23 dias, conviene ampliamente esta observación con nuestro reloj.

Otros pequeños en Lima este año de 1725:

Dia 6 de Enero a la 1 y media de la tarde, teniendo la luna 23 dias. Dia 4 de Febrero a la 1 de la mañana, teniendo la luna 22 dias. Dia 24 de Abril a las 5 de la mañana, teniendo la luna 13 dias. Dia 3 de Mayo a las 11 de la noche, teniendo la luna 22 dias. Dia 5 de Mayo a las 9 y media de la noche, tenia la luna 24 dias. Dia 11 de Mayo a las 4 de la mañana, teniendo la luna 30 dias. Dia 12 de Junio a las 10 y media del dia, teniendo la luna 3 dias. Dia 27 de Junio a las 11 y media de la noche, tenía la luna 18 dias. Dia 30 de Junio a las 10 de la noche 2 remesones y tenia la luna 21 dias. Dia 4 de Agosto de 2 a 3 de la tarde, teniendo la luna 27 dias. Dia 7 de Agosto de 2 a 3 de la tarde, teniendo la luna 27 dias. Dia 7 de Agosto a las 9 horas de la mañana la luna tenia 30 dias. Dia 9 de Agosto a las 8 de la mañana la luna tenia 2 dias. Y observados estos 12 temblores pequeños, convienen puntualmente las horas en que sucedieron, con las que nuestro reloj astronómico señala.

3. Barriga 1951: 287 y ss.

… Temblor del 8 de enero de 1725. Estimación aproximada: Grado VII. Mercalli. Radio de alcance en kilómetros: 800…

– Gregorio de Benavente, corregidor de Arequipa a los alcaldes ordinarios. Arequipa, 8 de enero de 1725.

… por cuanto se acaba en este instante de experimentar en esta ciudad un espantoso terremoto que generalmente ha dejado a todos los vivientes fuera de sí y en un llanto lamentable […] mandó Su Merced que incontinenti se reconozcan los templos y casas de los vecinos y que a esta diligencia concurran los alcaldes ordinarios…

– Testimonio de los regidores de la ciudad […] de los daños causados por el temblor […]. Arequipa, 8 de enero de 1725.

… En cumplimiento del auto de suso proveído por dicho Señor Corregidor, los escribanos del Rey Nuestro Señor, públicos del número de esta muy noble y leal ciudad de Arequipa, damos fe y verdadero testimonio como hoy, que se cuentan ocho días del mes de enero, como a la hora de las ocho de la mañana sobrevino a esta ciudad un temblor de tierra que la estremeció con un espantoso estruendo que las personas no se podían tener en pie…

4. Feyjoo de Sosa, Miguel. Relación descriptiva de la ciudad y provincia de Trujillo del Perú [1763]. Dos tomos. 2.


 edición, facsimilar. Lima: Banco Industrial del Perú, 1984.

Reproducido en:

1. Rivera Martínez, Edgardo. Antología de Trujillo. Lima: Fundación Manuel Bustamante de la Fuente, 1998, pp. 163, 165-166.

FEYJOO [1763] 1984, I: 140

Cap. XI.

… Por el año de mil setecientos veinte y cinco, seis de Enero, padeció esta ciudad [Trujillo] otro terremoto a las once y quarto del día, que maltrató sus edificios, causando algunos estragos, los que prontamente se repararon. Este movimiento se sintió fuertemente en varias partes de este Reyno, principalmente en Lima, donde es conocido por el Temblor del día de Reyes…

5. Juan y Ulloa [1748] 1978, II: 106

Segunda parte, lib. I, cap. VII.

… XI. El 8 de enero [sic] de 1725, hubo otro terremoto [en Lima] que maltrató muchos edificios…

Fuentes secundarias

1. Bueno [1762] 1951: 138*

2. Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 109*

… 1725. En 6 de enero hubo en Lima un fuerte terremoto cuya conmoción se dejó sentir en otros lugares; en la provincia de Huaylasse desplomó en dicho día un cerro de nieve que inundó y arruinó el pueblo de Ancachs pereciendo más de 1500 personas; iguales acaecieron en Trujillo, en Arequipa y en Chile otro el 27 marzo…

3. Perrey 1857: 28

Cita a:

1. Ulloa [1748].

2. Prévost 1756.

4. Mendiburu [1876] 1932, II: 182*

… [José de Armendáriz, marqués de Castelfuerte] […] entró en Lima el día 14 de mayo de 1724 […]. Experimentóse en Lima un fuerte temblor de tierra el 6 de enero de 1725 el cual fue un terremoto en la provincia de Huailas y arruinó completamente el pueblo de Ancachs con la inundación que ocasionó aquel sacudimiento y el desplome de un cerro nevado: se aseguró que en esta catástrofe habían perecido más de mil personas…

5. Mendiburu [1890] 1934, XI: 415*

… [Terremotos o ruinas]. 1725. Enero 6. En Trujillo y Huailas, a las 11 y media de la noche [sic], completa ruina de Ancachs […]. [Temblores muy fuertes]. 1725. Enero 6. En Lima y en Arequipa el día 8…

6. Middendorf, Ernst. Peru. Beobachtungen und studien uber das land und seine bewohner, wahrend eines 25 jahrigen aufentalts [1893]. [Berlin: Robert Oppenheim]. Existe traducción al castellano: Middendorf, Ernst W. Perú. Observaciones y estudios del país y sus habitantes durante una permanencia de 25 años [1893]. Tres tomos. Lima: UNMSM, 1973.

MIDDENDORF [1893] 1973, I: 102

En el año 1725, la provincia de Huaylas fue devastada por un terremoto que se sintió en Lima como un fuerte temblor. En Huaylas se desprendió parte de un nevado y se precipitó; la ciudad de Ancach [sic] fue inundada y perecieron más de mil personas.

7. Polo 1898: 332

Cita a:

1. Feyjoo 1759. Descripción de Trujillo. . . Madrid.

… El 6 de enero, a la 1 y ½ de la tarde, pequeño temblor en Lima. El mismo día terremoto en Trujillo a las 11 y ¼ de la noche, y en Lima como a las 11 y ½. En Trujillo hizo algunos daños, y en Lima fue fuerte y duró cosa de dos credos. Fue de día según Feijóo (1) (Descripción de Trujillo…: 140). Con motivo de este temblor se desplomó un cerro nevado que arruinó el pueblo de Ancash, cerca de Yungay, después de inundarlo; causando la muerte de 1500 personas. Aparece la conmoción de Norte a Sur. El 8, temblor fuerte en Arequipa…

8. Polo 1898: 333*

… En 4 de febrero, a la 1 de la mañana, temblor ligero en Lima […]. En abril 24, a las 5 de la mañana, otro temblor débil en Lima. En mayo 3, a las 11 de la noche, temblor ligero. El 5 hubo otro a las 9 y ½ p.m. El 11, otro a las 4 de la mañana. El 12 de junio, a las 10 y ½ a.m., temblor ligero. El 27, a las 11 y ½ p.m. otro igual. El 30, a las 10 de la noche, hubo dos remezones. El 4 de agosto, de 2 a 3 de la tarde, temblor ligero; lo mismo que el 7, a las 9 de la mañana; y el 9, a las 8 a.m….

9. Polo 1898: 333*

… 1725. El 27 de marzo, fuerte temblor en toda la costa del sur del Perú hasta el Callao, saliéndose el mar. Sufrió mucho Camaná…

10. Gridilla, Alberto. Huaraz o apuntes y documentos para la historia de la ciudad. Huaraz: Tip. La Época, 1933.

GRIDILLA 1933: 42

… Provincia de Huaylas, cuya capital era Huaraz donde había 12 curatos […]. El quinto es el de Yungay y el sexto de Caraz; entre estos dos pueblos hubo otro nombrado Ancash que tenía cerca de 1500 habitantes, los cuales perecieron todos arrumándose [sic] repentinamente el pueblo con una inundación causada por el desplome de un gran cerro de nieve en el temblor del día 6 de enero de 1725, quedando toda la quebrada llena de montones de piedra…

11. Silgado 1965-1967: 199

… 1725. 6 de Enero, a las 23:25. Fuerte movimiento con caracteres de terremoto que ocasionó diversos daños en Trujillo. En los nevados de la Cordillera Blanca, originó la rotura de una laguna glaciar la cual desbordándose, arrasó el pueblo de Ancash cerca de Yungay, murieron 1,500 personas. El sismo se sintió en Lima.

27 de Marzo. Conmoción sísmica en toda la costa sur del Perú que llegó hasta el Callao; sufrió muchos daños el pueblo de Camaná, saliéndose el mar…

12. Silgado 1978: 27-28*

… 1725. Enero 6, a 23:25. Un notable movimiento sísmico ocasionó diversos daños en Trujillo. En los nevados de la Cordillera Blanca originó la rotura de una laguna glaciar, la cual desbordándose, arrasó un pueblo cercano a Yungay, muriendo 1,500 personas. El sismo se sintió en Lima.




13. Silgado 1978: 28

Cita a:

1. Barriga 1951. Terremotos… Arequipa.

… 1725. Enero 8, a las 8 de la mañana en Arequipa, se estremeció la tierra con tal estruendo y violencia que las personas apenas se podían sostener en pie. Hubo destrucción en varios templos y en la mayor parte de las casas. Siguió una gran polvareda que cubrió la ciudad…

14. Silgado 1978: 28*

… 1725. Marzo 27, conmoción en toda la Costa Sur del Perú debido a un gran sismo. Sufrió daños el pueblo de Camaná, saliéndose el mar…

15. Ocola 1984: 30*

16. Huaco 1986: s/p*




1726







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-49] 1980, II: 240

… El único temblor de tierra que hubo este año y no pequeño fue el martes 5 de noviembre de 1726 a las 10 de la noche…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*




1730







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 247

… Son tan frecuentes los temblores en esta ciudad [Cusco] que casi no pasa año sin que se sientan algunos. Y en este de 1730 se contaron hasta 10 movimientos considerables en los días que van aquí anotados…

Sábado 14 de enero a las cinco de la mañana. Martes 23 de mayo a las dos y media de la tarde, a las siete de la noche (y éste más violento), a las nueve y media y a las diez, saliendo la gente a las calles y plazas con grande turbación y extraordinarios clamores.

Jueves 31 de agosto, entre las cuatro y las cinco de la mañana.

Lunes 4 de septiembre a las nueve del día, a las cuatro y media de la tarde, a las siete de la noche. Miércoles 6 de septiembre, a las cuatro y media de la mañana, obligando ya esta repetición a sacar al milagrosísimo crucifijo del Señor de los Temblores, de su capilla al altar mayor, ese mismo día, para una rogativa novendial; haciendo al mismo tiempo los padres jesuitas sus devotas misiones en la Iglesia Catedral, a pedimento del venerable deán y Cabildo y terminadas se hizo el día 20 una procesión de penitencia como la de 31 de marzo. Repitieron entre esos días algunos movimientos cortos, y a 9 de septiembre uno vehemente a las tres de la tarde. Pero todos sin daño alguno personal, ni de edificio, gloria a Dios…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*




1731







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 250

… Hubo un solo temblor en el Cuzco este año de 1731, miércoles 25 de abril a la media noche…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*




1732







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 251

… Año de 1732: El único temblor de este año con dos movimientos instantáneos fue el 23 de enero a horas siete de la noche…

2. Juan y Ulloa [1748] 1978, II: 106

Segunda parte, lib. I, cap. VII.

… XII. El 2 de diciembre de 1732 a la una de la mañana otro semejante al antecedente [1725]…

Fuentes secundarias

1. Bueno [1762] 1951: 138*

2. Echevarría, Francisco Javier. “Memorias de la santa iglesia de Arequipa” [1804], en Barriga, Víctor. Los terremotos en Arequipa, 1582-1868. Documentos de los archivos de Arequipa y de Sevilla. Tomo VII. Arequipa: La Colmena, Biblioteca Arequipa, 1951.

ECHEVARRÍA [1804] 1951: 3-5

… Ha experimentado esta ciudad (Arequipa) otros castigos semejantes como […] el 23 de enero de 1732 a las siete de la noche…

3. Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 113*

… 1733 [sic]. En 2 de diciembre se experimentó en Lima un fuerte temblor que maltrató algunos edificios…




4. Perrey 1857: 29

Cita a:

1. Ulloa 1748.

2. Prévost 1756.

5. Mendiburu [1874] 1932, I: 182*

… [José de Armendáriz, marqués de Castelfuerte] […] entró en Lima el día 14 de mayo de 1724 […]. En Lima hubo dos sacudimientos de tierra bastante recios uno en 2 de diciembre de 1732…

6. Mendiburu [1890] 1934, XI: 415*

… [Temblores muy fuertes]. 1732. Diciembre 2. En Lima…

7. Middendorf [1893] 1973, I: 102

… En la ciudad de Lima se produjeron también fuertes sacudidas de tierra en 1732 el 2 de diciembre…

8. Polo 1898: 333*

… 1732. El 2 de diciembre sacudimiento recio en Lima, a la 1 a.m….

9. Silgado 1978: 28*

… 1732. Diciembre 02, a 01 horas, recia sacudida de tierra en Lima, maltrató muchos edificios…

10. Ocola 1984: 30*

11. Huaco 1986: s/p*




1733







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 251, 254

… Año de 1733: Entre las tempestades de rayos, frecuentes en esta ciudad (aunque no con la voracidad que en las provincias del Collao y los Charcas), fue horrible la que acaeció el día viernes 16 de enero de 1733, a las tres de la tarde, en que después de haber continuado muchos rayos por la parte del poniente, con gran inmediación del pueblo […]. Hubo dos temblores de tierra en esta ciudad: el primero sábado 25 de abril a las diez del día; el segundo, a 14 de mayo, día de la Ascensión del Señor, a la una de la mañana…

Fuentes secundarias

1. Polo 1898: 333*

… 1733. El 23 de enero temblor fuerte en Arequipa…

2. Huaco 1986: s/p*




1734







Fuentes contemporáneas

1. Juan y Ulloa [1748] 1978, II: 106

Segunda parte, lib. I, cap. VII.

… Y en los años de 1690, 1734 y 1743, se cuentan otros tres no de la fuerza y duración que aquellos; y ninguno de todos tan horrible, como el que experimento últimamente, y es el que se sigue…

Fuentes secundarias

1. Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 113*

… En 2 de diciembre [1733] se experimentó en Lima un fuerte temblor que maltrató algunos edificios […]. 1734. Semejante al anterior acaeció otro el 28 de mayo de 1734…

2. Perrey 1857: 29

Cita a:

1. Langlois 18¿…?




3. Mendiburu [1876] 1932, II: 182*

… [José de Armendáriz, marqués de Castelfuerte] […] entró en Lima el día 14 de mayo de 1724 […]. En Lima hubo dos sacudimientos de tierra bastante recios […] otro en 28 de mayo de 1734…

4. Mendiburu [1890] 1934, XI: 415*

… [Temblores muy fuertes]. 1734. Mayo 28. En Lima…

5. Middendorf [1893] 1973, I: 102

… En la ciudad de Lima se produjeron también fuertes sacudidas de tierra […] en 1734 el 28 de mayo, sin que se produjeran daños considerables. Luego siguió un tiempo relativamente tranquilo que duró hasta la espantosa catástrofe de 1746…

6. Polo 1898: 333*

… 1734. El 28 de mayo fuerte temblor en Lima. Un cuarto de hora después hubo otro ligero. El 2 de diciembre fuerte temblor en Lima, sin consecuencias funestas…

7. Ocola 1984: 30*

8. Huaco 1986: s/p*




1735







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 257

… Contáronse este año (1735) cuatro temblores de tierra en esta ciudad: el primero, sábado 19 de marzo, a las cinco de la tarde; el segundo, a 25 de julio, a la una de la tarde; el tercero, y fuerte, a 1ro. de agosto, a las siete y cuatro de la mañana; el último, a 9 de noviembre, a las once del dia…

Fuentes secundarias

1. Perrey 1857: 29

… Temblor en Arequipa…

Cita a:

1. Langlois 18¿…?

2. Huaco 1986: s/p*




1736







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 259

… Tembló la tierra en esta ciudad viernes 2 de marzo, a las ocho y cincuenta minutos de la noche, con dos movimientos continuos. Jueves 10 de mayo a las tres de la tarde; miércoles 16 de mayo a las diez y media del día, y a poco rato otra vez…

Fuentes secundarias

1. Ocola 1984: 30*

2. Huaco 1986: s/p*




1737







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 260

… Hubo dos solos temblores ese año (1737); el uno viernes primero de marzo, a las seis y tres cuartos de la mañana. Y otro a 2 de noviembre, cerca de las doce del día. Estos fueron en la ciudad y de algunos que hubo fuera de ella, no han podido dar individual noticia…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*




1738







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 262

… Lunes 24 de febrero de 1738, a la una y tres cuartos de la mañana, hubo un temblor de tierra de alguna duración, pero sin ningún daño, por haber sido remiso. Fue el único de este año…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*

2. Perrey 1857: 31, p.




1739







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 267

… Martes Santo, 24 de marzo de 1739, de un horrible terremoto, se arruinó el pueblo de Santa Catalina de Toro doctrina de religiosos dominicanos, en distancia de setenta y tres leguas del Cuzco, en la provincia de Aimaraes, cayendo su templo y la mayor parte de las casas, en que perecieron muchas personas. Al buscar el día siguiente el depósito eucarístico en el sitio del altar mayor, hallaron debajo del ara cuatro ídolos de cobre, de figuras humanas, y la píxide de las sagradas formas en la parte del cementerio sin lesión alguna. La imagen de Santa Catalina, patrona del pueblo, se halló fuera de él, en una peña, sin saberse quién la hubiese transportado […]. Sintiose en esta ciudad un temblor de tierra, el día viernes 11 de septiembre a las ocho de la mañana. Fue un solo movimiento, y nada nocivo…

Fuentes secundarias

1. Córdova y Urrutia [1844] 1875, VII: 115*

… 1739. En 24 de marzo de este año de 39 se arruinó y desoló el pueblo de Toro en la provincia de Chumbivilcas (ahora de La Unión) donde sólo escapó el cura y un indio; buscando al otro día en el sitio del altar mayor el depósito del Santísimo, se hallaron debajo de la ara cuatro ídolos de cobre de figura humana a lo cual se atribuyó la ruina…

2. Mendiburu [1885] 1933, VII: 336*

… [José Antonio de Mendoza, marqués de Villagarcía] […] Hizo su entrada a Lima en 4 de enero de 1736 […]. Fue relevado por el general D. José Antonio Manso de Velasco que servía la presidencia de Chile a quien entregó el mando el 12 de julio de 1745 […]. El pueblo de Toro en la provincia de Chumbivilcas se arruinó y asoló por un terremoto el 24 de marzo de 1739, salvando de esta tragedia sólo el cura y un indio…

3. Silgado 1978: 28*

… 1739. Marzo 24, se arruinó el pueblo de Santa Catalina de la provincia de Aymaraes, departamento de Apurímac. Perecieron muchos de sus habitantes…

4. Ocola 1984: 30*

5. Huaco 1986: s/p*




1740







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 275

… Tembló la ciudad [Cusco] dos veces este, año de 1740, viernes 25 de marzo a las dos de la mañana; y martes 2 de agosto, a las tres y media de la mañana…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*




1741







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749], 1980, II: 276

… Fuera del concurso a la canongía penitenciaria, de que ya dijimos, no hubo en este año cosa memorable, sino los temblores siguientes en esta ciudad: jueves 27 de abril, cerca de las cuatro de la mañana; sábado 29 de abril, a la misma hora. Miércoles 25 de octubre, a las siete y cincuenta y nueve minutos de la mañana; martes 26 de diciembre, a las seis de la mañana. En los pueblos de Andaguailillas y Calca repitieron por el mes de abril más de veinte temblores; aunque sin detrimento personal ni de edificios…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*




1742







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 278, 284

… Los temblores que se sintieron en esta ciudad el año de 1742, fueron los siguientes: sábado 6 de enero, a las ocho y media de la noche; domingo 14 de enero, a las doce y media del día, y a las siete de la noche; Sábado Santo, 24 de marzo, a las nueve y media de la noche; miércoles 25 de julio, a las diez del día; viernes 24 de agosto, a las nueve y media del día; jueves 27 de diciembre, a las doce del día. Con el de Sábado Santo quedó en el convento de Nuestra Señora de la Merced tan lastimado y rajado todo el ángulo del claustro principal, a la parte de la portería, que fue preciso deshacerlo; lo que pusieron por obra, y al destechar las celdas de aquel costado, y desatar sus paredes, dentro de pocos días, sábado 5 de mayo a las diez del día, cayó todo aquel ángulo con gran estruendo. No sin especial favor del cielo, en que no pereciese persona alguna de cuantas estaban expuestas al peligro, pues sólo de albañiles y operarios pasaban de treinta, fuera de los que cursaban la portería, y los coristas, que poco antes, acabados los oficios habían transitado por allí al noviciado, porque a la casualidad de haber visto un corista, desde el ángulo de enfrente, moverse las paredes, de que dio noticia a los demás, que asimismo vieron el movimiento, huyeron todos, e inmediatamente acaeció la ruina […]. Jueves 27 de diciembre de 1742, a las 12 del día en punto, hubo un temblor remiso (o suave).

2. Juan y Ulloa [1748] 1978, II: 102

Segunda parte, lib. I, cap. VII.

… En el año de 1742 tuve la curiosidad por un cierto tiempo de anotar la hora de los que entonces se experimentaron y fueron en esta forma: I. El día 9 de mayo a las 9 ¾ de la mañana. II. El 19 del mismo a las 12 de la noche. III. El 27 a las 5 horas 35 min. de la tarde. IV. El 12 de junio a las 5 ¾ de la mañana. V. El 14 de octubre a las 9 de la noche, hasta cuyo tiempo puse cuidado en apuntarlos…

3. Juan y Ulloa [1748] 1978, II: 374

Segunda parte, lib. II, cap. XI.

… El dia 25 de Junio, que fue el segundo de navegación desde la Isla de Tierra de Juan Fernandez, se vio un fenomeno semejante al que queda anotado sucedido en Quito; este se reduxo a un globo de fuego, o conjunto de gran cantidad de exhalaciones encendidas, que a las 3 1/2 de la mañana tuvo principio en la parte del Oeste, y corrió largo espacio hacia el Este con el viento, que reinaba de aquella banda: la claridad, que dio su mucha luz, fue tanta que bastó para que los que estaban sobre el alcazar conocieran distintamente a los que estaban de guardia sobre el Castillo de Proa, y unos, y otros se asustaron bastantemente; duro la luz en todo de 3 a 4 minutos y media hora despues se sintieron efecto de algun temblor de tierra; pues parecía haver tocado el navio en algun baxo, segun lo muy sensibles que fueron, siguiendo el uno a el otro con el intervalo de un minuto y medio…

Fuentes secundarias

1. Perrey 1857: 33

Cita a:

1. Ulloa 1748.

2. Prévost 1756.

2. Polo 1898: 333*

… 1742. El 9 de mayo, a las 9h. 45 a.m., temblor en Lima. El 19, a las 12 de la noche, otro. El 27, a las 5h. 35m. de la tarde, otro fuerte, que duró casi 2 m. Se siguieron otros pequeños estremecimientos. El 12 de junio, a las 5 ¾ de la mañana, temblor ligero. El 14 de octubre, a las 9 de la noche, temblor, cuya concusión [sic], como en los anteriores, duró cerca de 1 m….




3. Silgado 1978: 28*

… 1742. Mayo 9, a 09 ¾, Mayo 19 a 24 horas y Mayo 27 a 17 ½ horas, hubieron [sic] fuertes temblores en Lima, siguiendo otros leves estremecimientos…

4. Huaco 1986: s/p*




1743







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 286-287

… Viernes 22 de marzo de 1743, a las tres de la mañana hubo en esta ciudad un temblor de tierra […]. Viernes 19 de abril de 1743 (hice yo la procesión de Cuasimodo), a la una y media de la mañana hubo un temblor de tierra, de tres movimientos instantáneos en esta ciudad…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*




1744







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 307, 310, 316, 318

… Dicho jueves 25 de junio, después de las doce de la noche, hubo un temblor de dos remezones, el segundo más fuerte. Vino este temblor después de once meses y 6 días, porque el antecedente fue a 19 de abril de 1743 […]. El mismo miércoles 2 de septiembre, a las 6 y 3 cuartos de la tarde, hubo un temblor de dos remezones […]. Jueves 19 de noviembre de 1744, a las 6 y media de la mañana, hubo un temblor fuerte de tres o cuatro movimientos veloces, sucedieron varias ruinas: del remate de encima de la portada grande de la Catedral, cayó la cabeza de San Pedro, de piedra; y de la torre del lado del Sagrario cayó una bola. Y encima de la puerta del nicho (templo del Sagrario), se abrió la espalda del nicho donde está Santiago. De la iglesia de Jesús María, etc., cayó otra bola de piedra. De las dos torres de la Compañía, cayeron bolas y juntas de remates de gran tamaño. De encima de la iglesia de Santa Catalina cayó una torrecita pequeña. Hubo paredes rajadas en las casas. No hubo avería de gente. Fueron los remezones por lo bajo, de septentrión al mediodía. Duró casi una avemaría. En la iglesia de la Sacra Familia revolvieron dos cruces (que estaban encima en los chapiteles) a un lado. En el convento de la Merced se rajaron dos bóvedas de su iglesia; en la capilla de San Andrés se rajó la portada nueva, y se quebró la cruz de piedra que estaba delante. Fue el plenilunio a las 11 y 52 minutos de la noche del mismo jueves, 19 de noviembre. El claustro de Santo Domingo quedó todo sentido y hendido. En las parroquias de Santiago, Belén y la Almudena cayeron muchas casas y algunas en la calle de San Agustín. En Santiago oprimió una pared a dos personas. Fue solo este temblor desde Sencca, porque en Maras ni los Molinos no se sintió […]. Jueves 24 de diciembre de 1744, hubo un temblor en Pampamarca de Aymaraes a las siete de la mañana…

Fuentes secundarias

1. Silgado 1978: 28*

… 1744. Noviembre 19, a 06:30, temblor fuerte en el Cuzco que agrietó las dos bóvedas de la Iglesia La Merced y las paredes de varias viviendas. De la Catedral e Iglesias cayeron las estatuas colocadas en las partes altas…

2. Ocola 1984: 30*

3. Huaco 1986: s/p*




1745







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 327, 336

… Viernes 9 de julio de 1745, a las 10 y cuarto de la noche, hubo un temblor en esta ciudad [Cusco]. El mismo día viernes 9 de julio, hacia la una de la tarde, hubo un temblor en Guanoquite donde estaba actualmente comiendo el obispo que se hallaba en visita […]. El 30 de diciembre [sic] la noche de Navidad de 1745, a las doce, que era la hora de la misa, hubo un temblor formidable en el pueblo de Urcos, provincia de Quispicanchi…

Fuentes secundarias

1. Huaco 1986: s/p*

Comentarios

Como se aprecia, la única fuente contemporánea disponible que ofrece información sísmica para 1745 es la narración de Esquivel y Navia. No obstante, ya entonces circulaba en Lima la única publicación de la que podrían extraerse ocurrencias sísmicas: la Gaceta de Lima.

Se trata de una de las fuentes más valiosas para reconstruir los diversos aspectos de la vida cotidiana de Lima en el siglo XVIII, que apareció en 1743 —si seguimos lo afirmado por Ella Temple— y difundía lo acontecido en la ciudad, en un periodo que podía abarcar semanas o meses. Muy difícil de hallar, las bibliotecas suelen contar con colecciones muy incompletas de dicha publicación; de ahí el mérito de José Durand, de recoger todos y cada uno de los números sucesivos de la Gaceta publicados en Lima entre 1756 y 1765, en dos bellos volúmenes dados a la luz en 1982 gracias al apoyo financiero de Cofide.

Un problema planteado por los bibliófilos consistió en determinar cuál fue el primer número de la Gaceta: Carlos Romero (1940) y Ella Temple (1965),


 en sendos estudios dedicados al tema, coinciden en afirmar que se trata de uno publicado a fines de 1743. Otro problema fue determinar el paradero de algún ejemplar de este número: en la actualidad se encuentra en la The John Carter Brown Library, en Boston, institución que publicó un pequeño folleto, en 1908, que indicaba los números de la Gaceta que formaban parte de su propia colección, y reprodujo en facsímil el primer ejemplar.


 Aquel número, que comprendía del 1 de diciembre de 1743 al 18 de enero de 1744 y que, lamentablemente, no contiene ninguna referencia sísmica, define su propio fin, afirmando: “Es la gazeta una breve historia de los sucesos, en que inmediata y progresivamente se exparcen las noticias. Es un sumario de las novedades, con que se establece y cultiva la policia de las gentes”.

La carátula de un ejemplar existente en el Archivo Histórico de Madrid, que, con el título: Gazeta de Lima que contiene las noticias de esta capital desde 8 de febrero hasta 28 de marzo de 1745, informaba las ocurrencias cotidianas de la capital, la reprodujo Carlos Milla Batres en su Compendio histórico del Perú; virreinato siglo XVIII. Tomo IV. Madrid, 1998, p. 193.

Conforme a las fechas de cada una de las ocurrencias sísmicas de Lima para 1745, hemos identificado los números de la Gaceta en los que debería hallarse la información que respalde cada referencia, a saber: 4, 9, 10, 11 y 12, siguiendo los títulos de los respectivos números consignados en la publicación de 1908 de John Carter Brown Library. No obstante, por el momento, al no haberse hecho el cotejo correspondiente, consideramos indispensable asignarle a cada una de esas referencias el grado 1 de confiabilidad.




1746







Fuentes contemporáneas

1. Esquivel y Navia [1740-1749] 1980, II: 338-339, 363

… Desde la conjunción, que fue a 21 de enero [1746], fueron incesantes las lluvias, sin que en toda esta lunación pasase día sin llover; y el día miércoles 9 de febrero, habiendo llovido casi toda la noche antes, comenzó una copiosa lluvia desde cerca de las doce del día, y duró hasta cerca de las oraciones, ya gruesa, ya delgada. En este intermedio, a la una, acaeció un temblor de tierra que duró cosa de una avemaría. Poco antes precedió otro temblor no tenue. Hubo varias casas caídas. Por la noche, desde las siete, se oyó una gritería y clamores de la gente, en las plazas, sin saberse el motivo, porque a la voz de un muchacho que había clamado: ¡Misericordia!, siguieron otros, con descompasados gritos y últimamente las plegarias de todas las campanas. Unos decían había repetido otro temblor: otros que habían visto las auroras boreales de 20 de abril de 1744, sin que hubiese nada de lo dicho, sino sola la turbación de la gente plebeya, novelera y más que simple […]. En Urcos, en la provincia de Quispicanchi, hubo este día 9 de febrero once temblores con ruina de muchas casas. Y en los días siguientes repitieron varios temblores así en Urcos como en Andaguailillas. Por lo cual estuvieron los de Urcos todos los días en la plaza, en toldos y ramadas. En Quiquijana se continuaron más de treinta temblores y han repetido otros muchos de calidad [de tal manera] que la mayor parte de la gente ha desamparado el pueblo. Hasta el día martes 15 de febrero se han contado en Urcos y Guaroc más de noventa temblores, en que han caído muchas casas; los templos rajados y lastimados aunque sin detrimento alguno personal. Domingo 13 de febrero, llegó un religioso dominicano y refirió cómo, en uno de los temblores de aquellos parajes de Urcos, al venir el religioso por la ladera de Mollebamba, se desprendió de la serranía una piedra grande que cogió a una mula suya cargada y la arrebató y arrojó al río grande. En Accos y Accomayo, de la misma provincia, se sintieron también estos temblores; y en Accomayo cayó la iglesia la cual era nueva. En todas estas partes vivía la gente en toldos y ramadas […]. Desde el 9 al 17, se contaron en Urcos y Guaroc ciento veinticuatro temblores […]. Viernes 18 de marzo, por la noche, hubo en el pueblo de Urcos tres temblores, con los cuales se contaron 280, según dicen personas de aquel país, pero sin que haya peligro de gente por la clemencia divina, que ha dispuesto el que antes del temblor se haya oído siempre un ruido previo […]. Jueves 28 de abril, a la una y media de la mañana, tembló la tierra en esta ciudad y algunas leguas al mediodía, porque también se sintió en Oropesa, donde se hallaba el obispo […]. Sábado 8 de octubre, a las oraciones en punto, hubo en esta ciudad [del Cusco] un temblor de tierra de un movimiento de oriente a poniente y duración de casi un avemaría. Fue a los cinco meses y diez días del otro temblor que fue a 28 de abril de este año. El día antes, viernes 7 de octubre de 1746, a las 12 del día, también hubo otro temblor corto, que se sintió solo en la mayor parte de la ciudad desde la plaza grande al septentrión y poniente […]. Lunes 17 de octubre, a las 12 y media del día, hubo un temblor fuerte. En el obraje de Lucre, de la doctrina de Oropesa, fueron muy frecuentes estos temblores y hubo día de 50 temblores. Viviendo la gente en ramadas, fuera de sus casas. Y algunos temblores se sintieron en el pueblo de Oropesa y su distrito…

Fuentes secundarias

1. Silgado 1978: 28*

… 1746. Febrero 11, en el Pueblo de Urcos, Cuzco, hubo de 9 a 11 temblores, que lastimaron los templos y que hicieron caer muchas casas. En Acomayo se desplomó la Iglesia. Hasta el 15 de Febrero se contaron más de 90 réplicas…

2. Ocola 1984: 30*

3. Huaco 1986: s/p*




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