Lunes por la tarde… Tomo 2
José Kentenich


Lunes por la tarde… #2
En la serie

Lunes por la tarde… continuamos publicando progresivamente las pláticas para matrimonios pronunciadas por el P. José Kentenich entre los años 1955 y 1964 en Milwaukee, Estados Unidos. Este segundo volumen presenta la lucha por la santidad en la vida cotidiana en el contexto de la situación del hombre moderno. En los textos de este tomo se trata de grabaciones magnetofónicas que recogen las palabras del P. Kentenich tal como él las pronunciara. En el proceso de edición se han corregido errores de dicción o impresiones estilísticas y gramaticales que, evidentemente, se dieron por la forma espontánea en que fueron pronunciadas las pláticas. Hemos colocado entre paréntesis los complementos que parecían necesarios para la comprensión del texto. El tono coloquial y la necesidad de retomar el hilo de la plática después de cada digresión dan como resultado un estilo propio y particular, que no hemos querido alterar. De ese modo se ofrece la posibilidad de colocarse en la situación de entonces y y de escuchar, por así decirlo, personalmente al P. Kentenich. Agradecemos al Instituto de Familias de Schoenstatt por su colaboración en la planificación de la serie como también en la edición del presente volumen.















Reuniones para matrimonios en Milwaukee /USA

Editado para la Familia de Schoenstatt

Elaborado por Hna M. Mattia Amrheim y la Hna Maripetra Süss



Título Original:

Pater Josef Kentenich

Am Montagabend. Band 2

Mit Gott durch den Tag

© 1999 Schoenstatt - Verlag. Alemania

ISBN: 3-920849-90-6

Título en español:

“Lunes por la tarde… Tomo 2”

Caminar con Dios a lo largo del día.

Imprimatur Nº 362

Derechos reservados

Registro de Autor nº 98123

ISBN edición impresa: 978-956-7598-35-9

ISBN edición digital: 978-956-7598-57-1

©Instituto Secular de Schoenstatt Hermanas de María

3ª Edición 1000 ejemplares

Santiago, Enero 2019

Traducción: Prof. Sergio Danilo Acosta

Diagramación digital: ebooks Patagonia

www.ebookspatagonia.com (http://www.ebookspatagonia.com)info@ebookspatagonia.com (mailto:info@ebookspatagonia.com)

Editorial Schoenstatt S.A

La Concepción 7626, La Florida

Santiago, Chile


ÍNDICE

PREFACIO (#u70a07f79-e958-5693-99fc-2c19448abed2)

INTRODUCCIÓN (#uc8714537-5fee-5605-bac1-d503d18d1c9a)

18 de marzo de 1956 Hoja de rosa por hoja de rosa. Confianza por confianza (#ud92b1dd0-2b58-56f8-b44d-a7d54829a6e4)

25 de marzo de 1956 La alianza de amor como consagración de familia (#ucdb7c75a-95d5-5c84-b299-2af223d1418c)

9 de abril de 1956 La historia del reconocimiento del demonio (#u51bf7dbb-a69e-5431-8805-fc932ba454d8)

16 de abril de 1956 La historia de vida del demonio (#u8913238f-2871-5aa7-a44a-da1402100fd6)

18 de abril de 1956 Capullo de rosa por capullo de rosa, pureza por pureza (#u72708c41-7549-5660-87a9-b5e9f108b1c2)

23 de abril de 1956 La estrategia del demonio (#ubeac15fb-cd28-5504-a406-b84db39d049d)

30 de abril de 1956 La fuente de las tentaciones (#ua0961def-d4f0-5492-abbc-3818f5a052a7)

7 de mayo de 1956 Ver correctamente las cosas del mundo (#ub35d6f2f-ffbe-50a5-b904-e07a0d715834)

14 de mayo de 1956 Santidad en el mundo (#ucf9d89e0-d824-5320-b30e-9af068310fe8)

18 de mayo de 1956 Perfume de rosa por perfume de rosa, santidad por santidad (#u35a8cf9d-b7c8-59a1-8a00-a4dde16202d1)

20 de mayo de 1956 El santuario, nuestro cenáculo (#u12c9ec31-c086-5350-96ad-ff36d54abc84)

21 de mayo de 1956 Los dones del Espíritu Santo (#ud290702b-7b7b-5409-8f85-073047bda6b1)

28 de mayo de 1956 Elaborar las impresiones en el diálogo con Dios (#ub96801d8-240f-5690-8310-b812846e15dd)

4 de junio de 1956 Trato correcto con nuestro sentimiento de culpa (#u02c1d929-3a38-5491-aeea-80f6b7cb271d)

18 de junio de 1956 por la mañana Tallo de rosa por tallo de rosa, fe por fe (#ue4ebf2fa-ab6e-5d86-8cbe-3e8f6875005c)

18 de junio de 1956 por la tarde Heroísmo de la fe en la vida de la Santísima Virgen (#uad57a735-5c4d-508d-820f-558177a53206)

25 de junio de 1956 Milagro de la humildad y de la confianza (#u0032415f-6457-59f7-8fbf-03a352bd2d57)


PREFACIO

En la serie Lunes por la tarde… continuamos publicando progresivamente las pláticas para matrimonios pronunciadas por el P. José Kentenich entre los años 1955 y 1964 en Milwaukee, Estados Unidos.1 (#ulink_b0b5188a-f489-55a6-aa54-ee6e669d8665)

Este segundo volumen presenta la lucha por la santidad en la vida cotidiana en el contexto de la situación del hombre moderno.

En los textos de este tomo se trata de grabaciones magnetofónicas que recogen las palabras del P. Kentenich tal como él las pronunciara. En el proceso de edición se han corregido errores de dicción o imprecisiones estilísticas y gramaticales que, evidentemente, se dieron por la forma espontánea en que fueron pronunciadas las pláticas. Hemos colocado entre paréntesis los complementos que parecían necesarios para la comprensión del texto.

El tono coloquial y la necesidad de retomar el hilo de la plática después de cada digresión dan como resultado un estilo propio y particular, que no hemos querido alterar. De ese modo se ofrece la posibilidad de colocarse en la situación de entonces y de escuchar, por así decirlo, personalmente al P. Kentenich.

Agradecemos al Instituto de las Familias de Schoenstatt por su colaboración en la planificación de la serie como también en la edición del presente volumen.

Berg Schoenstatt, 31 de mayo de 1999

Hna. María Pía Buesge

1 (#ulink_7645679b-5416-5773-a4e1-fd46c0986541) Sobre las circunstancias que dieron ocasión a estas pláticas de los lunes por la tarde véase el tomo 1 de la serie, págs. 9-17


INTRODUCCIÓN

Las pláticas pronunciadas por el P. Kentenich entre marzo y junio de 1956 se encuentran todavía en la inmediata cercanía de la alianza de amor que los primeros matrimonios habían sellado en el santuario el 2 de febrero de 19561 (#ulink_ce84a80a-748a-5417-9099-6ba564fd9be6). En los meses subsiguientes, el P. Kentenich coloca esa misma alianza de amor, que interpreta como un «intercambio de rosas», como un intercambio de corazones, de amor y de sacrificios, en el contexto de los tiempos modernos, que marcan la vida de los matrimonios.

En las pláticas pronunciadas durante la mañana del día 18 de cada mes se trata así el profundo contenido simbólico de algunos elementos que constituyen el intercambio de rosas, como la hoja, el capullo y el perfume de la rosa, aprovechándolos como impulso para la vida a partir de la alianza de amor con la Santísima Virgen. Con ocasión de la fiesta de Pentecostés de ese año, celebrada el 20 de mayo, se coloca además en primer plano la «rosa de Pentecostés».

Aparte de la primera alianza de amor, del 2 de febrero de 1956, hay una segunda celebración que adquiere un valor especial: el 25 de marzo del mismo año se realizó por primera vez lo que se dio en llamar la «consagración de familia», cuando el matrimonio Horning se entregó a la Santísima Virgen junto con el niño que esperaba. El P. Kentenich interpreta en ese acontecimiento el profundo interés de la Santísima Virgen por la familia.

En su esfuerzo por traducir la alianza de amor como intercambio de rosas para la vida cotidiana concreta de los matrimonios, el P. Kentenich coloca sobre todo dos acentos: anuncia a la Santísima Virgen como aquélla que, desde el santuario, nos ayuda a vivir cotidianamente en la presencia de Dios, e interpreta la alianza de amor con ella como un intercambio de confianza.

Vivir de forma auténticamente cristiana y aspirar a la santidad como matrimonio en medio del mundo es un ideal que marca en su conjunto estas tardes de los lunes. El P. Kentenich procura presentar una y otra vez a sus oyentes este nuevo tipo de piedad.

Un elemento constitutivo de la aspiración a la auténtica santidad de la vida diaria es el vivir cotidianamente en la presencia del Dios vivo. Queremos contemplar frecuentemente a Dios en la fe, hablar con él, darle gracias y ofrecerle sacrificios. A la Santísima Virgen, que ha vivido de forma ejemplar esta santidad, le ofrecemos nuestra santidad imperfecta. Ella cuidará de que lleguemos a ser familias schoenstattianas santas en la vida diaria.

Las familias colocan el mes de marzo de 1956 bajo la consigna: confianza por confianza. La confianza de la Santísima Virgen abarca su confianza en Dios y su confianza en nosotros, en nuestra cooperación en la salvación del mundo. Le regalamos a la Santísima Virgen nuestra confianza, especialmente en las situaciones difíciles de nuestra vida.

El P. Kentenich toma la consigna «confianza por confianza» como ocasión para arrojar una mirada a la situación del hombre moderno, en concreto a la psicosis de angustia del hombre moderno, que constituye un impedimento para la confianza.

Las causas de esa angustia provenientes de los condicionamientos de la época las encontramos en la situación del alma, del tiempo y de la religión. Sobre la situación del alma en relación con la angustia hay que destacar tres momentos: una extraordinaria influencia del demonio, impresiones no digeridas en el subconsciente y la carencia de un contenido que llene de sentido el dolor.

Estos tres momentos se encuentran en primer plano en las pláticas de este volumen.

En este contexto resulta sorprendente en primer lugar lo detallada que es la interpretación que hace el P. Kentenich de la extraordinaria influencia del demonio en el tiempo actual así como la formulación de sus respuestas fundamentales a la pregunta por el mal en el mundo. Llama también la atención cómo, a través de estas consideraciones, pasan con tanto mayor fuerza al primer plano la confianza en la acción de la Santísima Virgen desde el santuario y en la alianza de amor con ella.

También los pensamientos vertidos sobre las impresiones no digeridas y del sentimiento de culpa, que constituyen otros tantos impedimentos para la confianza del hombre moderno y la causa de numerosas enfermedades psíquicas, sirven para orientar la mirada más allá del análisis del tiempo, hacia la alianza de amor con la Santísima Virgen.

Tal vez, lo que sobre todo hace valiosas, actuales y fascinantes estas pláticas del año 1956, pronunciadas hace más de cuarenta años, es la relación que se establece entre un análisis acertado del tiempo moderno y del hombre moderno y toda la plenitud de vida contenida en nuestra alianza de amor schoenstattiana.

Hna. Mariengund Auerbach

1 (#ulink_4bfc2bcf-36f7-5df1-916b-3384febcc8d3) Véase el tomo 1 de la serie, págs. 99-108


18 de marzo de 1956

ESQUEMA

HOJA DE ROSA POR HOJA DE ROSA, CONFIANZA POR CONFIANZA

- El día de alianza que hoy celebramos significa para nosotros:

• intercambio de rosas;

• intercambio de corazones;

• alianza de amor con la Santísima Virgen

- Es una renovada confesión y una renovada protesta

• con vistas a la comunión de amor con ella

• con vistas a la comunión de sacrificios con ella

El mes pasado estuvo presidido por la consigna espinas por espinas

Para el próximo mes colocamos como consigna hoja de rosa por hoja de rosa

- La hoja de rosa tiene tres cualidades:

• el color verde, símbolo de la confianza

• la nervadura, símbolo de las dificultades de nuestra vida

• los dientes del borde aserrado, símbolo de las elevadas metas de nuestra vida

Es decir: confianza también en las situaciones más difíciles, también frente a las metas más elevadas

- Hoja de rosa por hoja de rosa significa

Primero: que la Santísima Virgen nos regala su confianza, que tiene dos lados

su confianza en Dios

el fundamento de su confianza, tal como lo indica en el Magnificat

• la omnipotencia de Dios

• la misericordia de Dios

• la fidelidad de Dios

el grado de su confianza se prueba en las situaciones difíciles

• en ocasión de la anunciación

• en su vida posterior

el límite de su confianza corresponde a la elevada meta de ser corredentora

su confianza en nosotros, porque, como corredentora, depende de nuestra colaboración

el fundamento de su confianza

• nuestro poder en el Reino de Dios

• nuestra bondad, al ayudarle en la realización del Acta de Fundación

• nuestra fidelidad a la alianza de amor

el grado de su confianza: nos necesita, en un tiempo difícil

el límite de su confianza: ella persigue con Schoenstatt una gran meta

Segundo: nosotros le regalamos a la Santísima Virgen nuestra confianza

el fundamento de nuestra confianza

• el poder de la Santísima Virgen como mediadora de gracias

• la bondad de la Santísima Virgen como madre de los hombres instituida por Dios

• la fidelidad de la Santísima Virgen a sus hijos

el grado de nuestra confianza: Mater perfectam habebit curam, es decir, en todas las dificultades contamos con la ayuda de la Santísima Virgen

el límite de nuestra confianza: consagramos las fuerzas de nuestra vida a la gran meta de construir, como instrumentos de la Santísima Virgen, un mundo nuevo

Nuestra alianza de amor es también un intercambio de bienes que significa:

Este mes, la Santísima Virgen nos ofrece el bien de su confianza, y nosotros le regalamos la confianza de nuestra parte

Junto a san Bernardo, en todas las tormentas de nuestra vida confiamos en la Santísima Virgen como nuestra Estrella del mar

Este mes queremos adquirir como bien permanente la oración que reza:

“En tu poder y en tu bondad fundo mi vida…”

Mi querida familia de Schoenstatt:1 (#ulink_b72c15aa-fb12-50ad-8611-9942389977b0)

En todos los lugares del mundo donde hay hoy en día hijos de Schoenstatt se celebra este día como día de alianza, y cada país celebra el día a su manera. Aquí en Norteamérica, nosotros concebimos el día de alianza como día de rosas. Por esa razón, hoy hemos traído también nuestras rosas.2 (#ulink_f0feeafc-dca4-546b-872c-c6e5a9b6c612)

Por eso, el día de hoy es para nosotros un día de intercambio mutuo de rosas. Intercambio de rosas significa para nosotros intercambio de corazones. E intercambio de corazones significa tanto como la renovación y profundización de la comunión de amor y de la comunión de sacrificios con nuestra Madre y Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt.

Así, el día de hoy es para nosotros una renovada confesión y una renovada protesta.

¿Qué significa una renovada confesión? ¿Qué es lo que confesamos? Hoy entregamos nuestro amor indiviso y nuestro corazón indiviso a la Santísima Virgen y, a través de ella, lo entregamos al Dios trino. Y con ello protestamos al mismo tiempo contra todas las criaturas que quieren hacerse con nuestro corazón en oposición a Dios y a la Santísima Virgen. No perdemos de vista cuántas son las criaturas que extienden la mano hacia nuestro corazón, hacia nuestro amor. Y sólo entregamos ese corazón cuando sabemos que la Santísima Virgen y el Dios trino pronuncian un «Ita filia mea»3 (#ulink_7ed38c86-779b-5fe9-8ef4-00c85d0b327b).

¿Qué significa esto? Lo que confesamos significa al mismo tiempo una comunión de sacrificios. Por eso resuena hoy entre nosotros la consigna: amor por amor, sacrificio por sacrificio, cruz por cruz. Y la cruz la hemos visto simbolizada en las espinas. Por eso, espinas por espinas y rosas por rosas. Durante todo un mes nos hemos ocupado de esas espinas en nuestra vida. Por espinas hemos entendido la cruz de nuestra personalidad, la cruz de nuestra familia, la cruz de nuestra situación.

Y hoy estamos aquí para ofrecerle a la Santísima Virgen esa triple cruz. Pero: ¡espinas por espinas, cruz por cruz! ¿Qué recibimos, que esperamos? Esperamos que la Santísima Virgen nos regale de nuevo sus espinas, su cruz así como también el fruto de su dolor y el fruto de sus preocupaciones.

Hoy comienza para nosotros en cierto sentido un nuevo mes. Contemplamos de nuevo nuestras rosas. La rosa tiene un rico simbolismo. ¿Qué nos llama la atención hoy? ¿Cuál ha de ser la línea para el próximo mes?

En la rosa vemos ante todo las hojas. ¿Qué significa que vemos las hojas? Casi querríamos decir que colocamos como encabezado del día de hoy y del próximo mes la consigna: hoja de rosa por hoja de rosa. ¿Qué significa hoja de rosa por hoja de rosa? Para responderlo tenemos que contemplar primero la hoja de rosa. Y encontramos en ella tres cualidades:

Primero, el color. ¿Qué significa el color? Es el color verde. El verde es símbolo de la confianza. Ya entendemos: ¿qué significa hoja de rosa por hoja de rosa? Por lo visto, tiene que significar confianza por confianza. La confianza que la Santísima Virgen nos regala a nosotros debe convertirse en la confianza que nosotros le regalamos a ella. Hoja de rosa por hoja de rosa, confianza por confianza.

Contemplemos una vez más la hoja de rosa. ¿Qué vemos en ella? La hoja de rosa tiene muchos nervios. Y esos nervios se unen aparentemente de forma arbitraria. ¿Qué significa la nervadura de la hoja de rosa? La nervadura simboliza las dificultades, las complicaciones de nuestra vida.

Si relacionamos ahora el color verde y la nervadura, ¿qué significan juntos? Significan confianza también en las mayores dificultades y en las situaciones complicadas de la vida.

Una vez más contemplamos la hoja de rosa. ¿Qué nos llama la atención ahora? Los innumerables dientes que miran hacia nosotros en el borde aserrado de la hoja. ¿Qué significan esos dientes? Ellos nos remiten a las innumerables manifestaciones de misericordia, a los innumerables efectos bondadosos del amor divino hacia nosotros.

Como ven, de este modo se ha determinado con mayor precisión el tipo de confianza del que hablamos. ¿Qué significa ahora la hoja de rosa? Significa confianza en las situaciones más difíciles y también frente a las metas más elevadas.

Y si la alianza de amor es renovada hoy por ambas partes, o sea, si intercambiamos hoja de rosa por hoja de rosa, ¿qué significa entonces?

Primero: la Santísima Virgen nos regala su confianza. Con su rosa nos regala también la hoja de rosa, o sea, su confianza.

Y (segundo,) también nosotros le regalamos de nuevo nuestra rosa. ¿Qué quiere decir eso? Le regalamos nuestra confianza. O sea, confianza por confianza, hoja de rosa por hoja de rosa.

Ahora queremos reflexionar más en detalle qué significa que la Santísima Virgen nos regala su hoja de rosa, su confianza.

Esta confianza de la Santísima Virgen tiene dos lados. Es la confianza de la Santísima Virgen en Dios y la confianza de la Santísima Virgen en nosotros. ¿Qué es, pues, lo que debemos hacer? Ver frente a nosotros la imagen de la Santísima Virgen y verla desde el punto de vista de la confianza: de la confianza en Dios y de la confianza en nosotros.

Y ahora reflexionemos en silenciosa meditación: ¿qué significa y cómo es la confianza de la Santísima Virgen en Dios? Son tres las preguntas que nos interesan:

primero, la pregunta por el fundamento

segundo, la pregunta por el grado,

y tercero, la pregunta por los límites de su confianza.

Preguntamos en qué reside el fundamento de su confianza. La respuesta nos la ha dado ella misma en el Magnificat4 (#ulink_c318b158-4a80-53e8-9648-30719fddc606). Por eso, basta con que cantemos o escuchemos el Magnificat. ¿Qué nos dice el Magnificat? El Magnificat da acceso al alma de la Santísima Virgen hasta en sus raíces más profundas. Y allí encontramos también el fundamento o los fundamentos de su confianza. Es un fundamento triple:

Es la omnipotencia de Dios

la misericordia de Dios y

la fidelidad de Dios.

¿No querrán cantar una vez para sí mismos el Magnificat? ¿Dónde se habla allí de la omnipotencia? ¿Dónde dice algo de la bondad y dónde de la fidelidad de Dios? No hace falta que busquemos demasiado: basta con que abramos los ojos.

«Porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es su nombre»5 (#ulink_2ba5022d-c553-596b-bfed-27a2a9022e68). ¿Qué alega, pues, la Santísima Virgen? Alega la omnipotencia de Dios, que se ha comprobado en su vida. Por eso: «Alaba mi alma la grandeza del Señor…»6 (#ulink_967ec974-adcf-5950-8c65-e1547bf44a41). Por eso canta, no se contenta con rezar. Canta, llena de alegría y de júbilo: «Porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es su nombre».

¿«En mi favor»? ¿Qué ha hecho en su favor la omnipotencia de Dios? Ella fue concebida sin pecado original, no tiene el pecado original. La omnipotencia de Dios se ha comprobado en ella, se ha erigido un monumento en su persona. «Porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso».

¿Qué más realizó la omnipotencia de Dios? Ella se convirtió en Madre de Dios. Pero no sólo en Madre de Dios, sino en colaboradora permanente del Señor en toda su obra de salvación7 (#ulink_f74c8bae-365b-544c-a77c-144580f248aa). El Señor no quiere redimir el mundo sin el sí de la pequeña servidora de Nazaret.

Por eso: la omnipotencia de Dios es el fundamento de su confianza.

Pero eso no basta. Ella no se contenta con admirar la omnipotencia de Dios solamente en su vida. Ella canta también la consciencia de que Dios derribará con el brazo de su omnipotencia a todos los que se le oponen8 (#ulink_393c124a-00f2-55d1-afd1-bce7257444e7).

¿Ven ustedes qué imagen utiliza la Santísima Virgen? El brazo: con su brazo los derribará. Si conocen el Antiguo Testamento sabrán con cuánta frecuencia aparece allí la idea de que Dios toca las montañas con un dedo, y empiezan a humear9 (#ulink_7cd2001e-b1a3-5953-a61f-bda2c0e8d0f3). Pero la Santísima Virgen no alega solamente el dedo: no, ella alega el brazo de la omnipotencia. ¡Si ya el dedo es omnipotente, cuán omnipotente será el brazo de Dios!

En efecto, aquí no se trata solamente de la creación, sino de la salvación. Y la salvación es una obra de la omnipotencia infinita de Dios. También nosotros debemos ser redimidos por la omnipotencia de Dios. Y todo el mundo actual, tan caído como está en el abismo, debe ser redimido por la omnipotencia de Dios.

¿Entienden lo que eso significa? ¿Cuál es el fundamento de la confianza de María? En primer lugar, es la omnipotencia de Dios; y, en segundo lugar, la misericordia de Dios.

Queremos cantar de nuevo el Magnificat, detenernos a considerarlo. Escuchamos en él: «Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia»10 (#ulink_6fafff13-df02-5501-a1fc-c4e941aac5b8). ¿Qué significa eso? ¿Qué quiere decir, en detalle? Que Israel haya sido utilizado por Dios en el orden de la salvación es un acto de la misericordia de Dios. ¡Este Israel que tan a menudo fue infiel a Dios, que aniquiló y destruyó la alianza con Dios! Pero Dios es misericordioso. Él perdona todos los pecados y permanece fiel a sí mismo. ¿En que basa su confianza la Santísima Virgen? En la misericordia de Dios.

Más aún: está tan llena interiormente de esa misericordia que agrega: «Su misericordia alcanza de generación en generación»11 (#ulink_2cf96f02-a180-5282-a315-0be555439525).De generación en generación: por tanto la misericordia sigue en pie también hoy. También hoy, cuando la humanidad está caída en el lodo. La misericordia de Dios permanece eternamente igual a sí misma.

Permítanme preguntar una vez más: ¿cuál es el fundamento de la confianza de la Santísima Virgen? Primer fundamento: la omnipotencia de Dios; segundo fundamento: la misericordia de Dios; tercer fundamento: la fidelidad de Dios.

En efecto, el Magnificat nos advierte de que el Dios vivo permanece fiel a la promesa que hizo a Abrahán, Isaac y Jacob12 (#ulink_4b9d3295-3ae9-52fc-8fa2-335b180025fa).

Así es la hoja de rosa que la Santísima Virgen entrega hoy en nuestras manos. ¿Dónde está, pues, el fundamento de su confianza? En la omnipotencia, la misericordia y la fidelidad de Dios.

Una vez más contemplamos la hoja de rosa. Vemos la nervadura que lleva su corriente de un lado al otro de la hoja. ¿Qué nos indica la nervadura? Nos indica la confianza en medio de las situaciones más difíciles. ¿Cómo son esas situaciones difíciles en la vida de la Santísima Virgen? Podemos distinguir entre el tiempo13 (#ulink_f812cee7-3e79-504a-bb32-46be5ac8b82b) (en que sucedió la anunciación y el tiempo posterior).

Sabemos acerca de la turbación de la Santísima Virgen cuando llevaba el niño en su seno y José, su esposo, no conocía su secreto. ¿No era acaso una situación difícil para la Santísima Virgen? ¿Y qué hizo ella? Confió en Dios, confió en que Dios resolvería la situación. Y Dios la resolvió recurriendo a un milagro. Como ven, una situación difícil —la nervadura de la hoja—, ¡una situación difícil!

Y fíjense en la escena de la anunciación14 (#ulink_a1f3dc24-18f2-5f7c-9b01-867399d00a7d): ¡qué difícil fue esa situación! La Santísima Virgen quería permanecer virgen. Pero, ahora, tenía que ser madre. ¿Cómo puede ser eso?, pregunta ella, ¿cómo puede ser eso? ¿Qué respuesta recibe? No te preocupes, Dios es omnipotente. Y ella dice su sí. ¿No eran éstas situaciones difíciles?

Situaciones difíciles después de la escena de la anunciación. Se afirma en el anuncio: «su reino no tendrá fin»15 (#ulink_664bf7ea-7146-5aff-b493-74b3527d0946).Ha de ser el rey del mundo. ¿Y cómo nace? En un establo16 (#ulink_4873ab80-2be7-53f7-b9d6-f900b0fc3186). Y, por su causa, se desata la persecución de los niños18 (#ulink_7149be10-7700-5314-9222-3cbad2c2faf3). Y él, el rey del mundo, huye de un rey de este mundo, se convierte en un ser sin patria, tiene que partir a tierra extraña18 (#ulink_6f4214a9-0000-5432-ae63-bd171afe4c0c). ¿Son situaciones difíciles? Por supuesto. Pero ella19 (#ulink_689f9745-bc7e-5b00-af9e-89bbea244219) confía. A eso hace referencia la nervadura en esta hoja.

Después, ve sufrir y morir al Señor. ¿Y éste ha de ser el rey redentor del mundo? Pero ella está erguida al pie de la cruz. ¿Qué significa todo esto? Una confianza heroica en las situaciones más difíciles. Como ven, ésta es la hoja que la Santísima Virgen nos da el día de hoy.

Por último vemos en esta hoja los numerosos dientes del borde. ¿Qué indican esos dientes? Indican la elevada meta que Dios persigue con la Santísima Virgen. ¿Qué tarea tiene ella en el tiempo? ¿Cuál es su misión? El Redentor no quiere salvar el mundo sin ella. Ella tiene que ser corredentora, la colaboradora del Señor en toda la obra de salvación.

La Santísima Virgen asume esta grandiosa meta y, en las situaciones difíciles, cree, confía. ¡Confianza por confianza! La Santísima Virgen nos regala esa confianza, esa confianza heroica en las situaciones más difíciles, (frente a) la grandiosa meta, (esa confianza) que ella demostró tan espléndidamente.

Pero la confianza de la Santísima Virgen tiene también otro lado: se dirige también a nosotros.

Para que entendamos la magnitud de su confianza haré referencia a una gran ley del orden de la salvación: Dios es omnipotente, el Salvador es omnipotente, pero ambos son «impotentes», es decir, no pueden hacer nada sin nosotros. El Dios omnipotente, el Hijo de Dios omnipotente se ha hecho pequeño, desvalido frente a nosotros. Es un misterio verdaderamente tremendo, como dice Pío XII20 (#ulink_f7a615f7-e23c-5c7a-8179-c7d13e416208). Y san Agustín nos advierte: Dios ha creado el mundo sin nosotros, pero no quiere redimirlo sin nosotros21 (#ulink_5475cb59-2ccd-5a3e-a6d0-6ddb290729b4).

La Santísima Virgen está también bajo esa misma ley. Ella tiene la gran tarea de ayudar a salvar el tiempo actual, a colocarlo a los pies del Señor. Y ella depende de nuestra colaboración. Por eso leemos también: nada sin la Santísima Virgen, pero también nada sin nosotros22 (#ulink_f46899eb-58c7-5ab7-89bc-555fff54e53e).

Preguntamos, pues, nuevamente: ¿cómo es la confianza que la Santísima Virgen deposita en nosotros? Aquí tenemos que investigar, una vez más:

primero, los fundamentos de su confianza,

segundo, el grado de su confianza en nosotros,

y tercero, el límite.

El fundamento es nuestro poder y nuestra bondad. ¿Qué quiere decir esto?

También nosotros tenemos un poder en el Reino de Dios. Cada uno de nosotros lo tiene. Todo cristiano tiene un poder porque Dios, en su «impotencia», se ha hecho en cierto sentido dependiente de nuestra «omnipotencia». Y esto vale especialmente de nosotros, los hijos de Schoenstatt, porque gozamos de una elección especial y tenemos una misión especial23 (#ulink_f2ad9e35-5455-5f8c-8f4a-7cfdfc3b4737).Si ella nos ha invitado a sellar una alianza de amor consigo, es que tiene una confianza ilimitada en nosotros. ¿En qué confía ella? En nuestro poder. ¡Tendríamos que tomar mucho más consciencia del poder que representamos en el Reino de Dios!

Pero ella deposita su confianza también en nuestra bondad, en nuestra misericordia. Basta que leamos nuevamente el Acta de Fundación. ¡Háganlo, por favor! Entonces entenderán qué disposición de espíritu tiene que animarnos a todos.

En primer lugar, es la disposición de espíritu para actuar de forma libre y voluntaria. Allí está expresado con gran claridad24 (#ulink_fb5a6fe5-268c-5459-921e-6ff89da85579): la meta que persigo con Schoenstatt es tan grande que no puedo exigirla como una obligación. Dependo de vuestra acción libre y voluntaria. Por eso os pido y os suplico. ¿Con qué espera contar, pues, la Santísima Virgen? Con nuestra decisión libre y voluntaria.

¿Con qué espera contar, en segundo lugar? Con nuestra magnanimidad. ¿Y qué quiere hacer ella de nosotros? Lo hemos escuchado a menudo: quiere hacer de nosotros santos, santos de la vida diaria.

¿Cuál es, por último, el tercer punto con el que espera contar? Nuestra determinación. ¿Qué meta persigue la Santísima Virgen con nosotros? Por nuestra aspiración a la santidad quiere dejarse mover a establecerse en este lugar y a renovar desde aquí el mundo de hoy.

Por tanto, ¿en qué basa ella su confianza? Ella nos da una vez más la verde hoja de rosa. Confía en nuestro poder, confía, segundo, en nuestra bondad y, tercero, en nuestra fidelidad, en que seremos fieles a ella en todas las situaciones, también en las más difíciles.

¿Y no está ella también hoy en una situación difícil? Si quiere engendrar nuevamente a los hombres en Cristo, tiene que vencer al demonio. Y el demonio celebra hoy sus triunfos por todas partes en el mundo. Percibimos cómo el bolchevismo avanza victorioso por el mundo. Hablando humanamente, la Santísima Virgen es «impotente» frente a ello. ¿Qué significa impotente? Que ella no puede realizar hoy su tarea sin la cooperación humana. Y qué pocos seres humanos se le ofrecen para ayudar a redimir el mundo. Entendemos, pues, que el grado de su confianza sea magnánimo. Ella confía en que, en su difícil situación, le ayudaremos a salvar el mundo.

Y si pensamos ahora en las hojas con tantos dientes en el borde, que nos recuerdan la gran meta, nos preguntamos: ¿cuál es la meta que ella25 (#ulink_6d6510bf-7f26-5ae8-b367-8220aa804ac4) persigue con Schoenstatt? Ella quiere llevar el mundo y la Iglesia a una ribera de tiempos nuevos.

Así es, pues, la hoja con la compleja nervadura y los muchos dientes en el borde. Ésta es la confianza que la Santísima Virgen nos regala hoy.

¿Y qué hacemos nosotros? Nosotros tomamos nuestra hoja y se la regalamos y consagramos a la Santísima Virgen. También aquí: hoja de rosa por hoja de rosa, confianza por confianza.

En efecto, también aquí preguntamos: ¿dónde reside el fundamento de nuestra confianza en la Santísima Virgen? ¿En qué grado confiamos en la Santísima Virgen? Y ¿qué meta persigue ella con nosotros?

Ahora puedo ser breve: confiamos en el poder, en la bondad y en la fidelidad de la Madre Tres Veces Admirable.

Basamos nuestra confianza en su poder. Para nosotros, católicos, es evidente: la Santísima Virgen es la «omnipotencia suplicante»26 (#ulink_b9869ded-0f8b-51bd-b95d-2354120eed8a). Ella lo puede todo. No hay gracia alguna sin ella. Ella tiene voz y voto en el seno, en el consejo de la Trinidad27 (#ulink_0e8a2777-b057-5613-b3ca-0d958dc0c628).Nosotros confiamos en su poder, en su «omnipotencia».

Confiamos en su bondad. Como Dios la hizo madre de los hombres, le ha dado también un corazón maternal. ¿Qué significa eso? Como es la percepción y el sentimiento de una madre para con el hijo de sus entrañas, así son los sentimientos de la Santísima Virgen para con nosotros. Ella es la bondad y misericordia personificadas. Por eso, el pueblo cristiano la llama sin más como la Madre de Misericordia28 (#ulink_f050d99f-24fd-521c-b3aa-2b7f42d2a0a5), más aún, la misericordia personificada.

Y como una madre es fiel, así también la Santísima Virgen es fiel a sus hijos.

Como ven, éste es el pensamiento que vive en nuestra Familia de Schoenstatt: Mater perfectam habebit curam29 (#ulink_6d8b61c9-fe4c-559b-83bc-fdc8fe284c03). Es decir: en todas las situaciones, por difíciles que sean, la Santísima Virgen es poderosa, la Santísima Virgen es bondadosa, la Santísima Virgen es fiel.

¡Y por difíciles que sean las situaciones! ¡Oh, ya sabemos qué difícil es hoy hasta vivir cristianamente! Y nosotros no queremos vivir sólo cristianamente, sino que queremos ser santos. ¿Quién ha de ayudarnos? Aquí lo decimos: hoja de rosa por hoja de rosa, confianza por confianza.

¿Cómo es la grandiosa meta a la que queremos consagrar todas las fuerzas de nuestra vida? La Santísima Virgen quiere utilizarnos a todos como instrumentos para crear un mundo nuevo, es decir, para llevar el mundo actual a una ribera de tiempos nuevos.

Entonces entendemos qué importante es que, en este mes, repitamos siempre de nuevo la idea: hoja de rosa por hoja de rosa. Es decir, confianza por confianza.

Hemos dicho que la alianza de amor es un intercambio de corazones. Y podemos agregar: la alianza de amor es también, al mismo tiempo, un intercambio de bienes.

Y este mes, la Santísima Virgen nos ofrece de su corazón el bien de la confianza, y nosotros le regalamos la confianza de nuestra parte.

San Bernardo nos ha transmitido una frase muy hermosa. Él ve a la Santísima Virgen como la gran estrella del mar y dice: nuestra vida hoy en día es como la vida de un timonel, de un marinero en el mar proceloso. Y realmente, hoy tenemos borrasca tras borrasca, todo es tormenta tras tormenta. San Bernardo enumera después en qué dificultades pueden encontrarse un barco y sus pasajeros. (Y repite una y otra vez:)

«Respice stellam, voca Mariam»: Mira la Estrella, invoca con confianza a María30 (#ulink_d4cc09c2-c179-5057-98ec-a225fd0a56c2). Suena hermosísimo: Respice stellam, voca Mariam.

Entonces, cuando pienso en dificultades interiores —quisiera estar con el mundo, disfrutar, y hacerlo como el mundo que me rodea— y siento que tengo que llevar una vida santa, cristiana, ¿quién me ayudará en esas tormentas? Mira la Estrella, invoca a María.

Cuando estoy inseguro acerca de cuál ha de ser mi vocación, de qué haré en el futuro, de cómo cumpliré las intenciones de Dios para con mi vida, la respuesta es siempre la misma: mira la Estrella, invoca a la Santísima Virgen.

Y cuando no sé cómo he de educar a mis hijos, cuando estoy angustiado pensando qué será de ellos cuando sean arrastrados a la tormenta del mar, siempre lo mismo: respice stellam, voca Mariam.

O cuando no sé cómo seguir en la lucha existencial de la vida, siempre lo mismo: respice stellam, voca Mariam.

Para expresar lo mismo, nosotros solemos decir: Mater perfectam habebit curam.

Así podríamos enumerar todas las dificultades de nuestra vida. Y siempre lo mismo: ¿dónde está la Estrella del mar?

Y cuando vemos cómo del otro lado el Bolchevismo avanza triunfalmente por el mundo y notamos que los católicos no sabemos qué hacer, siempre lo mismo: respice stellam, voca Mariam.

En nuestra Familia31 (#ulink_a634ca35-47bc-5c19-854d-3d5f2baa22bc) se reza una oración sumamente sencilla y hermosa. Dice así:

En tu poder

y en tu bondad

fundo mi vida;

en ellos espero

confiando como niño.

Madre Admirable,

en ti y en tu Hijo

en toda circunstancia

creo y confío

ciegamente.

Amén.

De ese modo queremos tener presente durante este mes la hoja de nuestra rosa. Si lo hacemos, la renovación de la alianza que hoy realizamos se tornará en una bendición sin fin para nosotros, para nuestros hijos y nuestros nietos.

1 (#ulink_9a0114a2-7eb9-55fb-a45d-35fb722bcae9) Plática en el santuario.

2 (#ulink_06257f85-e76e-55e1-b331-1d0a94af3bf1) En su primera consagración, celebrada el 2 de febrero de 1956, los matrimonios recibieron como símbolo de su alianza una rosa. Véase tomo 1 y siguientes. El P. Kentenich interpretó en los encuentros subsiguientes los diferentes elementos del símbolo.

3 (#ulink_05ef927a-4540-557d-88b3-aaca700a9293) Sí, hija mía.

4 (#ulink_fc3919b6-0c79-5dae-85ed-b0bc54209c7b) Véase Lc 1,46-55.

5 (#ulink_fe94f4fb-7ce3-5983-be1a-7c78871d294b) Lc 1, 49.

6 (#ulink_fe94f4fb-7ce3-5983-be1a-7c78871d294b) Lc 1, 46.

7 (#ulink_da5c2b88-8fb1-5642-9b88-e65eed0607ad) El P. Kentenich ha hecho una aportación importante en la formulación de un principio mariológico fundamental que contiene todas las diferentes afirmaciones sobre María, las fundamenta e integra. En la Semana de Octubre de 1950, él formuló ese principio de la siguiente manera: María «es, por oficio, la digna compañera y colaboradora permanente de Cristo, Cabeza de todo el mundo y de la Iglesia, en toda la obra de la salvación» (edición pro manuscripto de 1993). Del conjunto de la obra de salvación forma parte como primer paso la encarnación de Dios. Según el designio divino, la encarnación se dio gracias a la cooperación de María, que en libertad y amor dijo sí a los planes de Dios y, de ese modo, se convirtió en Madre de Dios. Así, su condición de madre es su primer y fundamental servicio como compañera y colaboradora de Cristo —pero no el único—. A partir de ese momento, María coopera ininterrumpidamente en la redención objetiva y subjetiva. La formulación del P. Kentenich según la cual María es la «colaboradora permanente del Señor en toda la obra de salvación» expresa frente a la caracterización de María como «Madre de Dios» una determinación mayor y más amplia.

8 (#ulink_135c926e-41c7-51a6-ab3f-f9b9ca176dc0) Véase Lc 1,5s.

9 (#ulink_e429edc2-735d-51f3-a524-dbd01934aecc) Véase Sal 104,32; 144,5.

10 (#ulink_c230e131-8c7c-528e-b806-603224247134) Lc 1,54.

11 (#ulink_d5d59007-b176-570d-bde4-d10fa6c5634f) Lc 1,50.

12 (#ulink_ea17e3eb-8d2d-5cfb-bc3e-13c2180c1aac) Véase Lc 1,55.

13 (#ulink_f18859fc-00d1-5b39-9b7c-54d254127a9c) En este punto se interrumpe brevemente la grabación. La frase ha sido completada en base a apuntes.

14 (#ulink_b1799b13-9440-50b4-8628-6301201c7957) Véase Lc 1,26-38.

15 (#ulink_26860b05-332e-5b79-b1a8-8299d02ad3db) Lc 1,33.

16 (#ulink_26860b05-332e-5b79-b1a8-8299d02ad3db) Véase Lc 2,1-20.

17 (#ulink_26860b05-332e-5b79-b1a8-8299d02ad3db) Véase Mt 2,16-18.

18 (#ulink_26860b05-332e-5b79-b1a8-8299d02ad3db) La Santísima Virgen.

19 (#ulink_26860b05-332e-5b79-b1a8-8299d02ad3db) Véase Jn 19,25.

20 (#ulink_610c4648-f2c7-5142-9036-23035a465990) Véase la encíclica Mystici Corporis, del 29-6-1943, n. 19.

21 (#ulink_610c4648-f2c7-5142-9036-23035a465990) Véase Sermones de Scripturis 169,11.

22 (#ulink_381a549c-fde9-5409-84bd-e565c1d08d92) En el ribete bordado que, a modo de delgado antependium, se coloca en el borde del altar de los santuarios de Schoenstatt suele aparecer la frase: «Nada sin ti – Nada sin nosotros».

23 (#ulink_6bc4b491-21ae-5bea-a934-6985bbedca51) Así como Dios, en la historia de salvación, da una y otra vez a determinadas personas y comunidades una misión especial, así ha entregado una misión original también a los miembros de la Familia de Schoenstatt. Cuando en ese contexto se habla de una misión especial debe entenderse siempre en sentido afirmativo, no exclusivo.

24 (#ulink_313564b9-abc3-56fa-8542-42209ae68ad2) Véase Schoenstatt, Primera Acta de Fundación, n. 5.

25 (#ulink_2c0945e1-25d8-50d9-ac9e-2ec00d435c05) La Santísima Virgen.

26 (#ulink_a37a1047-f6e2-5b2a-b434-bfd7f2f023bf) En la fe y en la experiencia de vida de la Iglesia, la participación de María en el plan de salvación concreto de Dios supera de forma incomparable el de todos los otros santos. Como testimonios escriturísticos para fundamentar la doctrina de la cooperación de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres se mencionan en la tradición patrística y en las enseñanzas pontificias más recientes el Protoevangelio (Gn 3,15) y la frase pronunciada por Cristo en la cruz («Ahí tienes a tu madre», Jn 19,27). Por su sí a la maternidad divina, su comunión de sufrimiento y de voluntad con Cristo, la participación en el sufrimiento al pie de la cruz y su intercesión pidiendo el Espíritu Santo, María ha merecido de alguna manera la dignidad de ser también distribuidora de todas las gracias que Jesús nos ha obtenido por su muerte. La cooperación de María se da en dependencia de la mediación de Cristo, la única necesaria, y esa cooperación sólo es posible en base a los merecimientos de Cristo. Pero la Santísima Virgen ha entrado de una forma totalmente personal en la mediación única entre Dios y los hombres, en la mediación del Dios hecho hombre, Jesucristo. Véase Eva Selbald, «Fürbitte», en: Marienlexikon, ed. R. Bäumer y L. Scheffczyck, t. 2, St. Ottilien 1989, 549-558.

27 (#ulink_a37a1047-f6e2-5b2a-b434-bfd7f2f023bf) La expresión «voz y voto en el consejo de la Trinidad» aparece de continuo en los textos del P. Kentenich para caracterizar el puesto especial de María. Véase Paul Vautier, Maria, die Erzieherin, Vallendar-Schoenstatt 1981, 73ss.

28 (#ulink_0e6cf197-c6bb-5fe9-b3ad-9b15a2394f18) Por ejemplo, en la oración «Dios te salve, Reina y Madre de misericordia», la Salve.

29 (#ulink_2a2f6312-ee27-5e46-860f-42e5ef8cbbde) La Madre cuidará perfectamente.

30 (#ulink_8936d72c-96f1-5977-b6d5-a28e005e581f) Sermones in laudibus virginis Mariae, Homilía 2 super «Missus est», n. 17.

31 (#ulink_52860835-568f-518c-9948-05f96ff590ad) La Familia de Schoenstatt.


25 de marzo de 1956

ESQUEMA

LA ALIANZA DE AMOR COMO CONSAGRACIÓN DE FAMILIA

La alianza de amor de hoy tiene un carácter singular y único

Por vez primera, toda una familia se regala a la Santísima Virgen

La Santísima Virgen contempla hoy con mirada cálida a esta familia

Sobre el significado de una consagración de familia como ésta nos ilustra la Sagrada Escritura. De allí destacamos tres visitas



Primero: la familia de Zaqueo, jefe de publicanos

La casa de Zaqueo recibe la visita del Señor

• La actitud: Zaqueo no está apegado a la riqueza, sino que tiene anhelo de Dios.

También en la actualidad hay a menudo hombres ricos que están insatisfechos, que buscan valores más elevados

• El encuentro: El Señor sella una alianza de amor con la familia de Zaqueo

• La bendición: toda la familia permaneció fiel al Señor

Hoy ha llegado la salvación también a la casa de la familia Horning

• La actitud: tampoco la familia Horning está apegada a los bienes terrenos, pues hace donaciones a los pobres

El materialismo moderno se expresa en Norteamérica como afán por un estándar de vida y como fanatismo por el deporte

• El encuentro: la Santísima Virgen toma hoy a esta familia

bajo su protección especial y quiere regalarla a Dios

• La bendición: la familia quiere llevar una vida santa en el mundo actual

Segundo: la familia de Zacarías

La actitud: la Santísima Virgen visita la familia; como mediadora de gracias quiere hacer mucho bien a la familia

El encuentro: la casa de Zacarías experimenta una doble bendición de parte de Dios

• Isabel comienza a profetizar

• Zacarías recupera el habla

• El niño es santificado en el seno materno

La bendición permanente: la familia entera se convirtió en una familia santa

San Juan Bautista se yergue ante nosotros como vigorosa figura de varón y como figura virginal de lirio grande en la riqueza interior

• grande en la pequeñez

• grande en la madurez

• grande en la pureza

En nosotros se despierta el anhelo: ¡ojalá también nuestra familia pueda engendrar vigorosas figuras de lirio como él!

Tercero: el joven matrimonio de Caná

La Santísima Virgen visita con el Señor a la joven familia y le presta ayuda en el apuro de no tener más vino

También para la familia Horning vale, en virtud de la alianza de amor: en virtud de la alianza de amor: no tienen más vino.

La Santísima Virgen asume la responsabilidad por todo al decir, una y otra vez: ¡no tienen más vino!

Ella pone como condición: haced lo que él os diga

La Santísima Virgen va en busca de familias que le ayuden a cumplir su gran misión

Queremos pedir la gracia de que también nuestra familia pertenezca por entero a la Santísima Virgen

Mi querida familia de Schoenstatt:1 (#ulink_c1258e7e-29fa-5245-8efd-c7905e7ab7d6)

La pequeña celebración que, sin gran apariencia exterior, nos reúne hoy en este lugar, tiene un carácter singular. Diría, casi, que tiene un carácter único.

¿Qué quiere decir «un carácter singular»? Aparentemente, esta celebración no es más que la última que hemos vivido juntos en este lugar. ¿En qué consiste entonces la singularidad de la celebración de hoy? La alianza de amor que hoy se sellará es exactamente la misma que la que hemos sellado aquí el 2 de febrero pasado2 (#ulink_6d628888-902f-5a5c-82dc-34a817f4c129). ¿En qué estriba la diferencia?

Basta que contemplemos con más detalle a los contrayentes de alianza que están hoy frente a nosotros y frente a la Santísima Virgen. Si los contemplamos uno por uno, encontramos que hoy tendremos una consagración de familia, una consagración mutua de familia. Esto significa que una familia entera, con hijo y todo, se consagra hoy a la Santísima Virgen, y que la Santísima Virgen sella la alianza de amor con esa familia.

Y digo que esta consagración, esta celebración, es única, no sólo singular. ¿Qué significa esto, en la práctica? Es la primera vez que celebramos aquí una consagración, una alianza de este tipo. Es la primera vez que toda una familia se regala a la Santísima Virgen en alianza de amor.

Y realmente no me resulta difícil imaginarme con cuánta calidez mira hoy la Santísima Virgen a esta familia. Ella sabe cuánto valora el Señor la familia. Durante treinta años se dedicó él en su juventud a la familia. Y ella misma, la Santísima Virgen, visitó y regaló gracias a las familias cuando, durante su vida histórica, hizo su aparición como mediadora de gracias3 (#ulink_97057e7e-7004-5f18-aa7a-241ce1244387). Ella sabe que, también hoy, el mundo a cuya renovación ella tiene que ayudar sólo puede ser renovado a través de familias renovadas, santificadas.

Ella quisiera tener a la familia toda: no sólo a los padres, sino también a la generación joven. Quisiera tener a ambas generaciones y sellar una alianza de amor con ambas. Ella sabe, al igual que nosotros, que quien tiene a la juventud, tiene el futuro. Y no en vano nos dice en el Acta de Fundación: quisiera atraer hacia mí a los corazones jóvenes y educarlos como instrumentos aptos en mi mano4 (#ulink_6a8b6f38-24e6-53ee-8401-cec0f0c63540).

Considero como algo evidente que, en el día de hoy, la Santísima Virgen mire con ojos inmensamente cálidos a esta joven familia, como «cubriéndola con su sombra».

Pienso que estaré cumpliendo un deseo de ustedes si me esfuerzo ahora por exponer un poco todo el significado de una tal consagración de familia. Y la mejor manera en que puedo y debo hacer esta exposición es internándome un poco con ustedes en la Sagrada Escritura.

¿Hay en la Sagrada Escritura alguna enseñanza que ilustre todo lo grande que encierra en sí una tal consagración de familia? La Sagrada Escritura no habla de consagraciones de familia. En lugar de ello, habla de visitas.

Quisiera destacar tres visitas que aparecen en la Sagrada Escritura y, basándome en esa ilustración, explicar qué importancia tiene una consagración de familia de este tipo. ¿Cómo son las tres visitas a las que me refiero? ¿Qué familias reciben la visita?

Se trata ante todo de la familia de Zaqueo, jefe de publicanos.

En segundo lugar, se trata de la visita a la casa y a la familia de Zacarías.

Y en tercer lugar, se trata de la visita a la familia y a la casa de los jóvenes esposos de Caná de Galilea.

Aquí tenemos al mismo tiempo el símbolo para una familia de más edad y otra más joven. Tenemos una familia madura: la familia de Zacarías. Tanto el hombre como la mujer eran ya de edad avanzada. Y la otra familia5 (#ulink_4b968e4a-41cd-5c3b-92cc-c1b99414d2b1) era todavía joven, estaba apenas en formación.

Tenemos, pues, tres visitas a una familia. Contemplemos un poco estas tres visitas con una mirada muy serena.

Comenzamos por Zaqueo. Tres son los pensamientos que queremos considerar aquí brevemente.

Primero, consideramos el tema,

preguntamos después por la interpretación del sentido,

y en tercer lugar por la bendición.

En realidad, la situación, el hecho, el tema debería resultarnos conocido6 (#ulink_74dc7902-4da0-5c05-adb8-f4b73876cebe). El Señor había iniciado su actividad pública. Obraba un milagro tras otro. A través de los milagros quería demostrar que era el Salvador, que era Dios, el Dios hecho hombre. La masa del pueblo lo sigue. Los eruditos, los «capitalistas», no quieren saber en general nada de él.

Pero hay un jefe de publicanos llamado Zaqueo, del cual se afirma que era un hombre rico7 (#ulink_beba8b0a-4ecd-54cf-9b44-75256f590fdb). En nuestro lenguaje: era un capitalista. Había escuchado hablar mucho del Señor y tenía la necesidad de encontrarse con él. De pronto, oye decir que viene por allí, por esa calle. Pero como es de baja estatura, teme que, tal vez, no pueda verlo cuando pase por allí. Por eso se adelanta a la multitud y se sube a un árbol. Quisiera verlo a toda costa. Por supuesto, también quisiera que él lo viese.

El Señor pasa junto al árbol, mira hacia arriba, ve a Zaqueo y, entonces, le dice: Zaqueo, baja, que hoy quiero hospedarme en tu casa. La masa del pueblo que lo rodea se admira. ¿Cómo es posible que ese Salvador se hospede en lo de un pecador?

¿Qué responde el Señor? No se preocupa de las habladurías de la gente. Es más, pronuncia una frase enormemente significativa: Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues el Hijo del hombre ha venido a liberar a los pecadores de sus pecados8 (#ulink_b4ea693d-18bc-5b1d-b02d-2b5366cbbc13).

Ahí tenemos, pues, la visita. El Señor visita la casa de Zaqueo.

Si observamos con más detenimiento el asunto, si queremos penetrar con nuestro intelecto la situación, tenemos que distinguir:

primero, la actitud del alma,

segundo, el encuentro, y

tercero, la bendición.

Veamos la actitud: ¿qué actitud tenía Zaqueo? Una actitud singular. Hace un momento dije que era un capitalista, que era muy rico. Pero no estaba apegado a esa riqueza, a las cosas materiales. Estaba exento de un apego desordenado al dinero y a los bienes, a las cosas terrenas.

¿Hemos de presentar pruebas de esta afirmación? En la Sagrada Escritura dice explícitamente que Zaqueo declara al Señor: repartiré la mitad de mis bienes entre los pobres. Y si he cometido alguna injusticia en mi servicio, en mi cargo, devolveré no sólo eso sino cuatro veces más9 (#ulink_c0e30ea4-96dc-507c-a083-6ed789fa6001).

Está claro, entonces: a pesar de que era rico, no tenía un apego desordenado a la riqueza, a las cosas terrenas. Por eso, también es simbólico su gesto de dejar la tierra, de ascender a lo alto, de trepar a un árbol.

Una vez más pregunto por la actitud, la actitud interior de Zaqueo en este encuentro. A pesar de que tenía bienes y era rico, a pesar de que no estaba apegado a las cosas terrenas, estaba interiormente insatisfecho consigo mismo y tenía una gran aspiración de ir hacia lo alto, hacia algo más elevado, algo espiritual, algo religioso, algo profundo.

No raras veces encontramos también hoy en la vida que hay personas que son ricas pero que están totalmente insatisfechas en su interior. Es decir que los bienes no dan la felicidad.

Un ejemplo de Pullman,10 (#ulink_cf852bdc-3813-5331-bd45-57b16c7067a2) el inventor de las comodidades para dormir en los trenes. Evidentemente, era millonario, multimillonario. De él se cuenta que, un día, vio a un simple trabajador que tomaba muy contento su almuerzo. Dijo entonces Pullman: ¡si yo pudiese comer tan contento y tranquilo como este simple trabajador! ¡Cuántas dificultades, cuántas preocupaciones tengo para mantener y aumentar mi capital! Nunca puedo estar tranquilo.

Lo mismo se cuenta de Krupp,11 (#ulink_92da85c9-22e6-5702-a1d4-31eb8d5bedf5) el «rey de los cañones». Su abuelo sufría de cáncer al estómago. Era también millonario y había atesorado mucho dinero. Pero no podía comer. Siempre temía que, si comía, sufriría una indisposición de estómago. Por eso, cuando veía comer a un simple trabajador, se sentía siempre insatisfecho y decía: ¡Qué hago yo con mis millones!

Como ven, el dinero y los bienes no procuran en sí la felicidad. Así lo encontramos también en Zaqueo. En su caso, notamos que no estaba apegado a las cosas terrenas, por lo cual tenía un fuerte anhelo de lo alto. Dice con gran claridad en la Sagrada Escritura que a toda costa quería ver al Señor12 (#ulink_088cc503-970a-542c-9599-2fe80e82ad24). Quería encontrarse con él. ¿Por qué quería encontrarlo? Esperaba de él una respuesta a la acuciante pregunta: ¿cómo puedo llegar a ser feliz? Ahí tenemos, pues, la actitud de Zaqueo.

¿Y cómo fue el encuentro? Una vez más, tenemos que preguntar a la Sagrada Escritura. Es un encuentro mutuo. Zaqueo subió presuroso al árbol. No se avergonzó de hacerlo: la gente, ¿qué dirá la gente? ¡Yo, el capitalista, subo al árbol frente a este desconocido y quiero verlo a toda costa!

Con gran anhelo mira desde el árbol al Señor que se acerca. ¿Y qué hace el Señor? Mira hacia arriba y lo ve. Los dos pares de ojos se encontraron y penetraron unos en los otros. Se encontró un corazón con el otro. Ambos sellaron una alianza de amor. Y lo que dijo la mirada del Señor lo expresó también su boca: baja rápido del árbol, que hoy tengo que hospedarme en tu casa. ¡Y qué rápido bajó Zaqueo! El Señor le dijo: ¡baja rápido! Hoy quiero hospedarme en tu casa.

Como ven, la alianza se eterniza. El Señor quiere permanecer un día entero en su casa para consolidar la alianza de amor con él. Y el Señor sabe que las masas murmuran porque hace algo semejante. También hoy en día sucede de ese modo: si un capitalista hace algo bueno, se dice: sí, sí, tendrá sus intenciones, sus intenciones capitalistas. Pero no siempre es ése el caso, como tampoco lo fue esa ocasión.

Y ahora viene la gran frase: ¿qué dice el Señor? Hoy ha llegado la salvación a esta casa. ¿Qué significa «a esta casa»? Ha llegado la salvación a toda esta familia. Es decir, no sólo a Zaqueo, sino a toda la casa, a toda la familia.

Así aparece a menudo en la Sagrada Escritura. El padre que dirige la familia determina la actitud de la familia. Así lo vemos también más tarde, cuando el centurión fue a ver al Señor y quería ver curado a su hijo. El Señor lo curó, y, en vista de ello, el centurión creyó. Pero como era el padre de la familia, que determina la actitud de la familia, dice el Evangelio: toda la casa creyó con él13 (#ulink_884d102b-8eec-5191-85ba-82510655db2e).

Entonces, ¿qué encuentro fue éste? Un encuentro de amor entre el Señor y toda la familia de Zaqueo.

¿Y cuál fue la bendición? ¿Qué efectos tuvo la bendición? Después, el Señor se separó, se separó exteriormente de la familia. Pero, interiormente, la familia permaneció fiel a él y a la alianza con él. La tradición nos relata que, posteriormente, el apóstol Pablo consagró obispo a Zaqueo14 (#ulink_bba19790-884f-5c24-8b83-47d4f8cb56ee). Y podemos suponer que la misma actitud de fidelidad ante el Señor, la actitud de amor, fue mantenida por toda la familia. En efecto, según la concepción bíblica, el padre es símbolo de toda la familia.

Hoy ha llegado la salvación a esta casa. ¿A qué casa me refiero ahora? A la familia Horning. Hoy ha llegado la salvación a esta casa, a esta familia, pues toda la familia recibe hoy al Señor. En efecto, la alianza de amor con la Santísima Virgen es, en última instancia, una alianza con el Señor.

Si queremos, podemos detenernos ahora aquí y elaborar nuevamente los mismos puntos que escuchamos anteriormente. Preguntamos

primero, por la actitud,

segundo, por el encuentro,

tercero, por la bendición.

¿Cómo es la actitud? Si la actitud del padre marca la dirección de la actitud de toda la familia, ya sabemos, entonces, cuál es.

Zaqueo era rico. ¿Qué encontramos en este caso? Sin embargo, Zaqueo no estaba apegado a los bienes terrenos. Se esforzaba por incrementar su riqueza pero no estaba apegado a ella, sino que hacía beneficencia tras beneficencia. Regaló la mitad de sus bienes a los pobres.

La comparación es evidente: ¡cuánto bien hace la familia15 (#ulink_22411741-bdac-56fc-89ee-081b10fabb7c) por los pobres, por la Iglesia! ¡Y con cuánta fuerza se mantiene libre la familia del materialismo moderno! No es que como hijos de Schoenstatt y familia de Schoenstatt no podamos ser ricos. Pero no debemos estar apegados, apegados de forma desordenada a Mammon, a la riqueza.

¿Cómo es el materialismo moderno aquí en Norteamérica? Sólo necesito mencionar dos palabras:

primero, es un afán por el estándar de vida y,

segundo, un fanatismo por el deporte.

¿Qué entiendo por afán por el estándar de vida? Es el fuerte impulso a elevar cada vez más el nivel de vida, el estándar de vida, a elevarlo más y más para comprender y adorar ese estándar de vida como si fuese una religión, como un dios.

Es evidente que cada cual debe vivir de acuerdo a su posición social. Está claro que quien pertenece a las clases de mejor posición económica tendrán un coche diferente que los demás. Pero una cosa es vivir de acuerdo la propia posición económica y otra es estar apegado a ese estándar de vida como a un dios, como a la religión.

No es difícil constatar que, a pesar de su riqueza, la familia Horning no se ha entregado hasta ahora a esos ídolos modernos.

Un segundo ídolo moderno, un sucedáneo de la religión, es el fanatismo por el deporte.

Está claro que los jóvenes tienen que practicar deporte. Todo un pueblo puede practicar deporte. Para un hombre joven, el deporte reviste gran importancia, es expresión de la posesión de sí mismo por parte de la personalidad. Pero no es eso lo que entiendo por fanatismo del deporte.

La forma en que el deporte se ha configurado hoy en día en Estados Unidos es la de un deporte pasivo y colectivo. Por un lado, organización racional en el trabajo. Por el otro, a través del deporte se impulsa más y más a que emerja en el pueblo estadounidense una misteriosa profundidad. Es el misterioso impulso del corazón a entregarse en alguna parte. Antes era a Dios a quien se entregaban totalmente el hombre y el pueblo cristiano. Hoy, son cosas terrenales, es el deporte. Basta que observemos atentamente cómo se comporta el pueblo en su conjunto cuando se celebran los grandes eventos deportivos. Comparen la visita a esos eventos y la visita a la iglesia. No es que no debiéramos participar también en esos eventos deportivos ni alegrarnos por ellos. Pero lo que no debemos es concebir el deporte como sucedáneo de la religión y de Dios.

Comparen ahora la actitud en un caso y el otro:16 (#ulink_63da61c7-89af-5641-bb48-46ae51407875) riqueza, pero independencia interior de la riqueza. Y, en lugar del apego a la riqueza, el fuerte anhelo de lo alto, el anhelo de estar siempre junto a Dios y de encontrar, a través de las cosas terrenas, el camino hacia Dios. Así pues, la actitud en un caso y el otro es la misma.

¿Y el encuentro? Hoy ha llegado la salvación a esta casa. Hoy, la Santísima Virgen acoge a esta familia bajo su especial protección y quiere regalarla y consagrarla totalmente a Dios, el Eterno, el Infinito.

¿Cuál será, cual habrá de ser y tendrá que ser la bendición de una visita semejante? A semejanza de lo sucedido en la familia de Zaqueo, la bendición será una vida santa en el mundo actual, superficializado, secularizado.

Permítanme que abra una vez más la Sagrada Escritura. Una segunda visita. ¿Quién recibe aquí la visita? Una vez más, se trata de una familia: la familia de Zacarías17 (#ulink_d48c847d-e1f8-5ad1-b7b1-9755a288de3f).

La situación nos es conocida: Zacarías quería tener un hijo con su mujer. Años de oración y súplica no habían conducido a la meta. Por fin, después que ambos habían llegado a viejos, Dios el Señor dice sí a su petición. Zacarías recibe la aparición de un ángel que le avisa del hecho. Pero él no cree. Por eso, en castigo, debe quedar mudo. Y debe poner a su hijo por nombre Juan.

Hoy, en que celebramos la fiesta de la Anunciación a la Santísima Virgen, el ángel le anuncia: tu prima va a tener un hijo. De inmediato, dice la Sagrada Escritura, la Santísima Virgen se fue con prontitud a la región montañosa para servir a su prima en el alumbramiento18 (#ulink_7efe30b2-0e1f-5140-9d93-b4b21ef179a0). ¿Qué tenemos aquí? La Santísima Virgen visita a la familia de Zacarías.

Contemplemos, pues, una vez más detalladamente, primero, la actitud, segundo, el encuentro, y tercero, la bendición.

¿Con qué actitud va la Santísima Virgen con prontitud a la región montañosa? Es la actitud de la mediadora de gracias: ella quisiera hacer mucho bien, hacer el bien en lo terreno, pero también en lo espiritual.

Y ahora, el encuentro. Apenas la Santísima Virgen llega a la casa, ésta experimenta una múltiple bendición.

Primero, la mujer comienza a profetizar;

segundo, el hombre recupera el habla; y

tercero, el niño es santificado y salta en el seno materno.

Como vemos, la mujer comienza a profetizar. Adquiere una profunda captación de todo el orden sobrenatural. Y lo que hasta ese momento no había sabido, se le vuelve de pronto claro: María, que está allí para ayudarle, se ha convertido en Madre de Dios. «¿De dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor?» Por eso: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno». Y, finalmente: «En cuanto tu saludo llegó a mis oídos» —¿quién debe saludar primero, quién debe hablar primero, quién debe realizar primero el acto de amor? La Santísima Virgen tenía que venir— «saltó de gozo el niño en mi seno». «¡Feliz la que ha creído!»19 (#ulink_a5dfa357-62db-54a7-bec5-821902713fb4). Como ven, con esto se desveló a Isabel toda la personalidad de la Santísima Virgen y su puesto en el plan de salvación.

¿Y el hombre? De pronto, queda libre de su mudez20 (#ulink_939178b2-19e1-5112-b56c-f5d0a9ba7139). Y comienza a alabar a Dios. Lo hace en nombre de su familia. Y si leen lo que Zacarías proclamó, hallarán que también él ha sido profundamente introducido en todo el orden de salvación. Ve muchas cosas que otros hombres no ven. Ve la misericordia de Dios en su pueblo y en el mundo entero. Y reconoce la posición de su hijo, de Juan, en todo el orden de salvación. «Será profeta del Altísimo, irá delante de él a preparar el camino del Señor»21 (#ulink_ee41360b-adab-57f9-ba58-c9b89a50ef4e). Como ven, encuentro con María, una bendición de Dios.

¿Y el niño? Está todavía en el seno materno, y salta. Se había anunciado a Zacarías que, estando aún en el seno materno, quedará lleno del Espíritu Santo22 (#ulink_45518e2a-2045-5f69-a3fc-c088c4664813). Y ahora que la Santísima Virgen viene y saluda, el Niño es liberado del pecado original en el seno materno. Por eso es costumbre en la Iglesia celebrar el nacimiento, y no (sólo) la muerte de san Juan Bautista23 (#ulink_92ad78b1-2d80-58cc-aed8-b40614853a8e). El pueblo cristiano tiene afecto a este acontecimiento y ha adquirido la costumbre de encomendar a la Santísima Virgen ya a los niños que se encuentran el seno materno.

Éste es el encuentro de esta familia con la Santísima Virgen.

¿Qué hay que comprender como fruto permanente, como bendición permanente de este encuentro? Toda la familia se ha convertido en una familia santa. Por eso hablamos de san Zacarías, de santa Isabel y de san Juan.

Por la característica propia de la fiesta de hoy pienso que deberíamos considerar un poco más detenidamente a san Juan como san Juan, que fue elevado por Dios a través de ese encuentro de amor.

¿Cómo se yergue hoy ante nosotros san Juan como hijo de esa familia? Como una vigorosa figura de varón y como una delicada e intocada figura virginal de lirio.

¿Qué significa una vigorosa figura de varón? Basta con que leamos lo que el Señor dice posteriormente sobre él. ¿No le había anunciado ya antes (el ángel) a Zacarías: «será grande ante el Señor»?24 (#ulink_d86c976b-4ab2-5f6b-a868-9ae1bb0093fe) ¿En qué consiste la grandeza de san Juan?

Grande es él en la apertura a Dios,

grande en la pequeñez,

grande en la madurez,

grande en la pureza.

¡Grande en la riqueza! Juan está totalmente abierto a Dios y a lo divino. Ésa es la verdadera santidad: estar abierto a Dios y a lo divino. Hoy se tiene un concepto totalmente diferente de grandeza y de riqueza. Se extiende la mano hacia la genialidad de la ciencia, la genialidad del arte, la genialidad de la técnica y de la industria. Seguro, también el santo puede ser un genio de ese tipo. Pero esa genialidad no lo hace santo. ¿Qué lo hace santo? ¿Qué lo hace rico? La apertura a Dios, (la capacidad) de ver a Dios a través de todas las cosas y de permanecer constantemente en contacto y en unión con Dios.

Ésta es la riqueza de san Juan: estar constantemente en contacto con Dios, en contacto con el Señor.

Él es grande en su riqueza, grande en su pequeñez. ¿Qué dice de sí mismo? Ni siquiera soy digno de desatarle la correa de sus sandalias, de las sandalias del Señor25 (#ulink_a3996fa4-7316-512a-966b-564cfcdca726).

Él es grande en su madurez. ¿En qué estriba la madurez, la madurez moral? ¿Qué dice el Señor? ¿A qué habéis venido al desierto? ¿Qué queréis ver? ¿A un hombre vestido con ropas suaves? Juan no es así. ¡Es una vigorosa figura de varón! ¿Qué queréis ver en Juan? ¿A un hombre arrastrado de un lado a otro por el viento? ¡Qué va! ¡No es un hombre que esté siempre mirando lo que hacen los demás! Es un hombre que tiene el coraje de nadar contra la corriente. Es una vigorosa figura de varón26 (#ulink_99f30bbb-6813-540c-a329-f546735d27f9).

Continuemos: es grande en su riqueza, grande en su pequeñez, grande en su madurez, grande en su pureza. He ahí ante nosotros a la figura virginal de lirio. Para nosotros es evidente: donde reina y triunfa la Santísima Virgen tiene que estar arraigada la pureza. No en vano la Sagrada Escritura caracteriza a la Santísima Virgen así: el ángel fue enviado a una virgen, y el nombre de la virgen era María;27 (#ulink_957defc8-95c3-5e5e-8004-406e0f505499) ambas veces se reitera la palabra «virgen». Por eso se aplica a la Santísima Virgen todo lo que se dice en el Cantar de los cantares acerca de los lirios, las azucenas. Como azucena entre cardos, así es mi amada, así es la Santísima Virgen entre las hijas de Israel28 (#ulink_f81a87a9-c2b0-5971-b5c0-854214050854).

Y si contemplamos hoy ante nosotros al Señor y a la Santísima Virgen tal como bendicen la casa, la familia de san Zacarías, y si vemos cómo bendijeron la casa a través de esa figura vigorosa de varón y figura virginal de lirio, se despertará también en nosotros el anhelo de que nuestra familia pueda engendrar asimismo hijos como él.

Si contemplamos el altar, hoy no vemos solamente rosas sino también azucenas. Eso debe señalarnos qué fuerte es también nuestro anhelo de que, de nuestras familias, broten azucenas.

¿Qué entendemos por azucenas? Son hombres virginales que se entregan de forma total e indivisa a Dios. Por supuesto, es una gracia el ser llamado a un carisma tal, a una tal condición de azucena. Pero donde la Santísima Virgen posa su pie, allí crecen azucenas, no sólo rosas.

¿Habremos visto ya lo suficiente en la segunda familia y en la segunda visita de la Santísima Virgen? ¿Entendemos qué significado tiene una consagración de familia como ésta?

¿Y la tercera visita? Una familia joven. Apenas se habían casado. Celebraban sus bodas. La Santísima Virgen visita junto con el Señor a esa familia29 (#ulink_f73c1da6-1493-5b06-9f07-26798d846139).

¿Y qué obra esta visita? Basta con que escuchemos dos frases que aquí se pronuncian, que pronuncia la Santísima Virgen. Es casi como si ella repitiera el Acta de Fundación: «Señor, no tienen más vino».

Como ven, la Santísima Virgen está preocupada por las pequeñas cosas de esta familia. No tienen más vino. Sí, ya han bebido suficiente vino, pero están en un aprieto: se les ha acabado.

¡Cuán a menudo se dirá nuestra joven familia:30 (#ulink_24285930-6899-5ea8-a218-e1c82f25b3b3) no tenemos más vino. No tenemos más el vino del amor a Dios, que es necesario para que nuestra familia llegue a ser santa y pura. No tenemos más el vino de una vigorosa firmeza de carácter, a fin de imponernos en la vida actual. Entonces le escuchamos decir una y otra vez a la Santísima Virgen, en virtud de la alianza de amor: no tienen más vino.

O, más adelante, vienen las preocupaciones por la educación de los hijos. La Santísima Virgen asume la responsabilidad también por el hijo que la madre lleva en su seno. También el niño debe ser regalado y consagrado hoy con los padres. No tienen más vino: es una y otra vez la preocupación de la Santísima Virgen en virtud de la alianza de amor que hoy sella con la familia.

Pero ¿qué condición pone ella? «Haced lo que él os diga». Eso significa para nosotros: seguir siendo una familia católica, aplicar en la familia los principios de Cristo. Es lo mismo que está en el Acta de Fundación: amo a los que me aman, cuido de ellos. Pero primero deben demostrar que me aman viviendo de forma auténticamente cristiana, aspirando a la palma de la santidad31 (#ulink_35c06f41-242d-56f5-a1a4-2abbc7b9ad43).

Mi querida Familia de Schoenstatt, así es la alianza de amor que la Santísima Virgen sella hoy con una familia.

Y puedo imaginarme muy bien que todos los padres que el 2 de febrero sellaron la alianza de amor dicen ahora: ¡Oh, si mis hijos estuvieran ya preparados! ¡Si también yo pudiese decir: mi casa y yo nos hemos consagrado por entero a la Santísima Virgen, y ella nos utiliza como su instrumento!

La Santísima Virgen va hoy desvalida por el mundo. Tiene la gran misión de depositar el mundo a los pies de Cristo. Por eso anda en busca de familias y, entre las familias, especialmente las de la generación joven.

Nuestra familia Horning sellará así hoy en su conjunto su alianza de amor con la Santísima Virgen. Y nosotros nos alegramos de corazón con ella.

Y nosotros, los padres de otras familias, queremos pedir a la Santísima Virgen una gracia semejante para nuestra familia.

Por eso, todos queremos depositarnos a nosotros mismos, depositar todos nuestros deseos y a todos nuestros hijos en la patena, y ofrecérselo todo de nuevo al Dios trino por las manos de la Santísima Virgen. Esperamos, entonces, que de esta pequeña fiesta del día de hoy brote una inmensa bendición para nosotros, para nuestros hijos y nuestros nietos.

1 (#ulink_09975b80-b7ff-502e-88a1-3ea65e0ea883) Plática en el santuario.

2 (#ulink_46fed1f1-00e0-5a32-9a2e-0a9b9241b861) El P. Kentenich se refiere a la consagración de matrimonios celebrada el 2-2-1956 (véase tomo 1 y siguientes). El carácter especial de la alianza de amor del 25-3-1956, para la cual el P. Kentenich pronuncia esta plática, estriba en que es la primera vez en que una familia entera se entrega a la Santísima Virgen: el señor y la señora Horning, junto con el hijo que esperan.

3 (#ulink_a5f1a940-b2af-5bb0-8618-f7c6d25fd833) Bodas de Caná Jn 2, 1-12

4 (#ulink_d64df61d-bd4a-5ad0-a13a-11182bce4ae0) Véase Schönstatt, Primera Acta de Fundación, n. 11 (versión publicada en 1919).

5 (#ulink_8ad6367a-6958-54d9-91a6-ee2e92fff9be) El joven matrimonio de Caná.

6 (#ulink_fdd8f7f9-2cf7-5c61-8627-5c3ee40e57bd) Véase Lc 19,1-10.

7 (#ulink_acced870-64ed-5c45-9b00-aab295769120) Véase Lc 19,2.

8 (#ulink_2577177b-f0fa-5617-9d43-ec712bce39b0) Véase Lc 19,9s.

9 (#ulink_2ff306c4-f3a5-5a85-bca5-625aa4fd4f64) Véase Lc 19,8.

10 (#ulink_8f2c5983-e12e-56ab-9b30-47ac53bc5ab8) George Mortimer Pullman, 1831-1897, empresario estadounidense que construyó en 1858 el primer coche cama para ferrocarril.

11 (#ulink_c9dea52a-4bf7-5303-ae75-ed5fdb7ef8b8) Alfred Krupp, 1812-1887, empresario siderúrgico alemán que se especializó en la fabricación de cañones y fue proveedor de material bélico para el ejército alemán.

12 (#ulink_63e98032-a8fc-5acc-a94d-3e92cc0fb933) Véase Lc 19,3.

13 (#ulink_c52cb608-3aaa-5a26-b030-7a57c8f78682) Véase Jn 4,53.

14 (#ulink_27cbf61e-936f-504b-8929-6194f7d10628) Véase Josef Schmid, «Zacchäus», en: K. Rahner et al. (dir.), Lexikon für Theologie und Kirche, t. 10, Friburgo de Brisgovia 1965, col. 1303.

15 (#ulink_635a664b-0498-5bdc-9958-2dd7cbf7faa4) Referencia a la familia Horning.

16 (#ulink_5e3c1302-745a-5065-8864-fbcbd215b8ec) El P. Kentenich se refiere a la familia de Zaqueo y a la familia Horning, que también era de buena posición. El señor Horning era agente inmobiliario.

17 (#ulink_1f09ecd3-fa41-513f-8a4f-fe94c494b877) Véase Lc 1,15-80.

18 (#ulink_353c563b-2e19-5db4-8e02-e39e5847dbd7) Véase Lc 1,39.

19 (#ulink_44258723-6e0a-53ef-ac1b-72d3e51a95ad) Véase Lc 1,39-45.

20 (#ulink_f6283d63-2e5f-52af-8d6a-7a1792d6b6a8) Más tarde, cuando pone nombre a su hijo. Véase Lc 1,63s.

21 (#ulink_f6283d63-2e5f-52af-8d6a-7a1792d6b6a8) Véase Lc 1,76.

22 (#ulink_4d5a8962-92db-5964-9e3b-da5d8526f3db) Véase Lc 1,15.

23 (#ulink_4d5a8962-92db-5964-9e3b-da5d8526f3db) Fiesta de la natividad de san Juan Bautista el 24 de junio, y del martirio de san Juan Bautista el 29 de agosto.

24 (#ulink_0f6dff79-c855-5796-9f2e-299d10123a68) Véase Lc 1,15.

25 (#ulink_54d9a75b-94e6-58b6-978a-498a093e42b0) Véase Lc 3,16.

26 (#ulink_42b01f58-d7c6-59e9-afed-e7bf3c55adc8) Véase Lc 7,24-28.

27 (#ulink_1a47f74f-2804-5ff1-9b10-7495a56e2099) Véase Lc 1,26.

28 (#ulink_1a47f74f-2804-5ff1-9b10-7495a56e2099) Véase Cant 2,2.

29 (#ulink_7d20dec1-da68-5417-a948-f6e41faa4c8b) Véase Jn 2,1-11.

30 (#ulink_e47dd646-ab0b-5848-bd6e-87245a2f4824) Se refiere a la familia Horning

31 (#ulink_a1716432-57d1-5083-bf24-aa0faaddf8ac) Véase Schönstatt, Die Gründungsurkunden, Vallendar-Schönstatt ⁵1987.


9 de abril de 1956

ESQUEMA

SOBRE LA HISTORIA DEL RECONOCIMIENTO DEL DEMONIO

Queremos colocar este mes bajo la consigna

«hoja de rosa por hoja de rosa», confianza por confianza

Lo que nos hace difícil la confianza es la psicosis de angustia del tiempo actual

Causas de la angustia condicionadas por la época

• impresiones no digeridas

• influencia extraordinaria del demonio

• vaciamiento de sentido del dolor

Esta tarde nos ocuparemos de la influencia extraordinaria del demonio en el tiempo actual

Antes que nada: ¿qué nos dice el pensamiento católico sobre el demonio?

Primera ley fundamental: Hay tres potencias que hacen historia:

la voluntad libre del hombre, Dios y el demonio

• Hay potencias de primer plano y de segundo plano

• Los factores principales son las potencias de segundo plano: Dios y el demonio

Segunda ley fundamental: Hay tiempos en los que la influencia del demonio es mayor que en otros

• Un tiempo semejante es el que vivimos hoy

• Dios y el demonio luchan entre sí por el corazón del hombre

¿Qué nos dice la literatura moderna sobre el demonio?

Ya no se cree más en el demonio

Detrás de esa actitud se encuentra la mayor muestra de habilidad del demonio: él mismo hace creer al mundo que no existe más

Debemos considerar más profundamente tres puntos:

• la historia del reconocimiento del demonio

• la historia de vida del demonio

• la forma de luchar del demonio

Primero, una palabra sobre la historia del reconocimiento del demonio

La Sagrada Escritura cuenta con la realidad del demonio como persona

Hasta el fin de la Edad Media, el cristianismo sostuvo firmemente esta doctrina

La época moderna ha olvidado al demonio

• La razón consiste en que ha colocado en primer plano al hombre y en segundo plano a Dios y al demonio

• Es verdad que muchas cosas malas en el mundo pueden explicarse por el pecado original

• Pero cuando se trata de una maldad extraordinaria, está detrás el demonio

En virtud de ese reconocimiento, la literatura moderna se ocupa

nuevamente con el demonio

Hay una relación entre el reconocimiento de Dios y el reconocimiento del demonio

¿Qué se sigue de lo dicho para mí personalmente?

Tenemos que contar con la potencia del demonio en nuestros hijos

Tenemos que aplicar los medios correspondientes para vencer al demonio

• Bendición y exorcismo

• Amor a la Santísima Virgen

Cuanto más nos unimos a la Santísima Virgen, tanto más interés tiene en nosotros el demonio

• Una antigua concepción afirma que los muros de los conventos están ocupados por legiones de demonios

• El demonio tiene un interés especial en las personas que aspiran a la santidad

El demonio influye en los estados de angustia del alma

• Con la angustia se relaciona la tristeza

• La tristeza abre la puerta al demonio

La alianza de amor con la Santísima Virgen es muy importante porque, por una parte, incita al demonio, pero, por la otra, también lo vence

El 2 de febrero pasado, cuando sellamos nuestra alianza de amor en el santuario, elegimos como símbolo de nuestro intercambio de corazones la rosa roja1 (#ulink_d06128a1-47b1-56d3-9891-7ea12c2260f9).Desde ese momento, hemos comenzado a iluminar el contenido simbólico de la rosa2 (#ulink_5ea710ee-101c-5e5b-b715-ee3a3fc15d40).

Queremos colocar este mes bajo la consigna «hoja de rosa por hoja de rosa». Todavía recordamos lo que simboliza para nosotros la hoja de rosa3 (#ulink_d83538a7-3128-58c6-bcde-36f6f4525f92).En ella vemos, por un lado, el color, el color verde. Es símbolo de la confianza. Por el otro lado, vemos la nervadura. Ella significa la confianza también en las mayores dificultades. Y si pensamos en las puntas del borde aserrado de la hoja de rosa, tomamos consciencia de que esa confianza no sólo resiste en las mayores dificultades sino también ante las metas más elevadas.

Las metas que perseguimos son sumamente grandes, sea que pensemos en la santidad de nuestra familia o en la renovación del mundo. En efecto, es imposible imaginarse metas aún mayores. Y son tanto mayores cuanto más nos examinamos a nosotros mismos, es decir, cuanto más observamos qué débiles somos. Por eso, una vez más: ¡confianza por confianza! La Santísima Virgen confía en nosotros, y nosotros confiamos en ella.

Para captar un poco más profundamente el significado de la confianza hemos reflexionado sobre la pregunta: ¿qué es lo que hace tan difícil la confianza en la actualidad? Es la psicosis de angustia de nuestro tiempo. Psicosis: no es una angustia habitual sino una angustia enfermiza.

Por eso hemos reflexionado mucho sobre las preguntas: ¿qué se entiende por angustia? ¿Cuáles son las causas de la angustia? ¿Y cuáles los antídotos contra la angustia? No queremos repetir lo que ya hemos elaborado en esa línea4 (#ulink_c3c1700b-3b3a-5224-aaf1-261efa140747).

Cuando hablamos de las causas de la angustia condicionadas por la época, señalamos tres: primero, la situación del alma; segundo, la situación de la época; tercero, la situación de la religión.

De la situación del alma hemos hablado por cierto in extenso. Por situación del alma hemos entendido sobre todo las impresiones no digeridas que se han hundido en nuestro subconsciente y que ahora se hacen notar en mayor o menor medida.

Permítanme que vuelva sobre el tema de la situación de nuestra alma y que insinúe todavía una segunda y una tercera causa. Como segunda causa quiero mencionar una influencia extraordinaria del demonio en el tiempo actual. Eso significa que el demonio tiene hoy una influencia extraordinaria en los hombres y procura potenciar los estados de angustia a niveles monstruosos, desmesurados.

Y después está la tercera causa, el vaciamiento de sentido del dolor.

Resumo, pues, una vez más: cuando pensamos en la situación de nuestra alma en el contexto de la angustia tenemos que tener presentes tres momentos: impresiones no digeridas que calan hondo y que producen un efecto cercano al shock; segundo, una influencia extraordinaria del demonio; y, tercero, vaciamiento de sentido del dolor.

Esta noche queremos ocuparnos un poco con la influencia extraordinaria del demonio en el tiempo actual.

En este punto merece ciertamente la pena que, antes que nada, asumamos una clara postura católica, o sea, que sepamos qué nos dice el pensamiento católico sobre el demonio y la influencia demoníaca.

Resumiendo podemos recordar aquí que, según el pensamiento católico, son tres las potencias que hacen la historia universal —y no sólo la historia universal sino también la historia de la familia y la historia personal—.

Supongan, por ejemplo, que tuviesen ustedes un historiador que quisiera escribir la historia de su árbol genealógico, o sea, la historia de su familia. ¿Qué escribiría, probablemente? Escribiría todos los acontecimientos exteriores. Es decir, los acontecimientos exteriores, lo que ha sucedido en lo exterior.

Lo mismo vale si estudian, por ejemplo, una historia de Norteamérica. ¿Qué figura allí anotado, registrado? En el fondo, sólo lo que han hecho los hombres.

Con ello tienen ustedes una potencia en la historia universal, la potencia de la voluntad humana. Supongamos, por ejemplo, que tienen que exponer qué hicieron los senadores tales o cuales. ¿Qué hizo Roosevelt?5 (#ulink_04412127-415c-5bf9-b95f-a94dd7693482) No sé qué hicieron todos ellos. Hay que fijarse en la historia. Pero ésa es sólo una de las potencias que han hecho la historia universal, o sea, la historia de Norteamérica.

Hay todavía otras dos potencias, sobre las cuales no aparece nada en los libros de historia. Esas potencias son el demonio y Dios. O sea, las potencias que hacen historia son tres: Dios, el demonio y la voluntad libre del hombre.

Si quieren introducir una distinción, trazar una línea divisoria, pueden distinguir entre potencias de primer plano y potencias de segundo plano. Las potencias de segundo plano son las que no se ven: el demonio y Dios. Y la de primer plano es la voluntad humana.

Como es natural, resulta extraordinariamente difícil delimitar ahora qué hacen las potencias de primer plano y qué las de segundo plano. Pero sobre todo tenemos que sostener firmemente que los factores principales son los de segundo plano. Ellos son los más importantes, los más esenciales.

Tienen que imaginarse lo siguiente: Dios y el demonio están en eterno antagonismo. Y ambos buscan instrumentos: la voluntad humana. El demonio quiere tener la voluntad humana como instrumento, y Dios también quiere tener la voluntad humana como instrumento. Por eso deben decirse que los hombres que se encuentran en primer plano en la historia universal están o bien al servicio del demonio o bien al servicio de Dios; dicho de otro modo, o bien son instrumentos del demonio o bien instrumentos de Dios.

Pero eso vale también acerca de nosotros. Tomen por ejemplo a su familia. Tomen por ejemplo la historia de su parroquia o la historia de su comunidad. Naturalmente, en ella verán en primer plano sólo a seres humanos que actúan, que desarrollan una acción. Pero, en lo esencial, ellos son o bien instrumentos en la mano de Dios o bien instrumentos en la mano del demonio.

Esto tienen que retenerlo por de pronto como ley fundamental, como postura. Hay tres potencias en la historia universal: Dios, el demonio y la voluntad libre del hombre. Y estas tres potencias están siempre en acción.

Un segundo principio que tienen que sostener: hay tiempos en que la influencia del demonio es mayor que en otros tiempos. Y hoy en día existe la concepción generalizada de que vivimos en un tiempo en que el demonio actúa de forma extraordinaria.

Dicho de otro modo, hay tiempos en la historia universal sobre los que hay que decir que, muy en el trasfondo, estaba actuando el demonio. Es como cuando el oleaje, por ejemplo, de un río, se encrespa moviéndose de un lado a otro. Pero no hay tormenta, es más bien la presencia de algunas ondas.

Pero hoy vivimos en un tiempo en que el mar está agitado por una borrasca. Es decir que, hoy, el demonio ha adquirido una influencia desenfrenada sobre el mundo, sobre la humanidad. En ese sentido suele decirse que hoy se están saldando cuentas que vienen de siglos atrás. Es decir: si, antes, el demonio actuaba de forma más tranquila, hoy recupera todo lo que antes no podía actuar.

Pero ¿de qué se trata, propiamente, en este gran combate entre el demonio y Dios? Ya he dicho en general que ambos tienen en la mira la voluntad libre del hombre. Permítanme que, en lugar de ello, diga, con más exactitud, que miran al corazón del hombre.

Es como si Dios marchase por el mundo, abriese las manos y reiterara siempre lo que leemos en la Sagrada Escritura: «Hijo mío, dame tu corazón»6 (#ulink_76180950-868b-52f5-9433-d7d833b9fad3). ¡Quiero tu corazón! Pero el demonio marcha también por el mundo y reclama: ¡dame tu corazón!

Se cuenta —por supuesto, es sólo una saga— que un viejo monje iba una vez por el desierto y se encontró de pronto con un cazador. El cazador estaba vestido de rojo. Ya sabemos quién era. Era el demonio disfrazado de cazador. Ambos se encuentran y mantienen un diálogo. Entonces, el monje pregunta al cazador de forma espontánea e ingenua qué hacía, qué quería cazar. Y el cazador rojo le dio a resolver un acertijo.

Dijo el cazador: voy de cacería. ¿Qué busco? El medium lunae. ¿Qué significa esa expresión? La mitad de la luna. La luna es un disco redondo. Si se la parte por la mitad, se tiene una «C».

Y continuó el cazador —el acertijo no terminó todavía—: segundo, busco el medium solis, es decir, el centro del sol. ¿Qué significa? Es la letra O. El centro (de la palabra latina sol) es la O. Tenemos, pues la C y la O. Enseguida veremos lo que significa.

Ahora viene la tercera palabra del acertijo: initium radii. ¿Qué significa? El comienzo del radio. El comienzo (de la palabra) es R. Por eso: C – O – R: cor. Es en latín, y significa corazón.

¿Qué es él,7 (#ulink_257f539c-568b-5981-af03-c7d41cad9031) entonces? Es el ladrón de corazones, el cazador de corazones. Ése es el demonio, que en todas partes quiere hacerse con los corazones.

Pero también Dios nuestro Señor busca en todas partes los corazones. Por eso dice la Sagrada Escritura tan a menudo: ¡Hijo mío, dame tu corazón! Por eso la devoción al corazón de Jesús, al corazón de María. En ellas está siempre visible el corazón. No sólo el corazón de Jesús sino también el corazón de María. Siempre corazón, corazón, corazón. Siempre el corazón. Con ello tienen ustedes la disposición fundamental que tenemos que mantener ante el demonio.

Si se preguntan ahora a ustedes mismos o si preguntamos a nuestra literatura qué dice sobre el demonio, creo que tenemos que constatar dos cosas.

En líneas generales, al demonio se lo ha llevado a la tumba. El demonio duerme, no existe más. No se cree más en el demonio.

La mayor muestra de habilidad del demonio consiste en que hace que el mundo crea que no existe. Ya lo dijo el viejo Goethe: «Esta gente menuda no cree nunca en el demonio, y aunque la tuviese asida por el cuello»8 (#ulink_792cf0ac-970b-5ede-a811-91e26a58e945).Y mientras el mundo no cree más en él, él puede seguir haciendo de las suyas.

Quiero contarles de nuevo una pequeña historia. Así, las cosas penetran más profundamente que si sólo las digo teóricamente.

Un párroco viajaba en un tren junto con todo tipo de gente. Entre los pasajeros había también un comerciante. Éste tenía interés en poner en aprietos al párroco. Mientras el párroco y otros pasajeros conversaban sobre una u otra cosa, interviene de pronto el comerciante y dice: señor cura, tengo algo importante, una noticia importante. ¿No ha leído usted ayer en el diario de Berlín? Allí decía que el demonio ha muerto. Y que dentro de dos días lo enterrarán. Usted está cordialmente invitado a estar presente en el entierro.

Se podrán imaginar que todo el pasaje del compartimiento del tren rió de buena gana. Pero el párroco no era tonto. Escuchó un poco y, de pronto, comenzó a buscar algo en su maletín. ¿Y qué extrajo de él? Su cartera. Coge diez céntimos de la misma y se las da al hombre que había dicho eso. Él lo mira y dice: ¡Diez céntimos! ¡Santo cielo! Ah —dice el párroco—, tengo costumbre de regalarle siempre diez céntimos a los pobres huerfanitos9 (#ulink_07fd40f7-b8ff-5f61-900f-5867e79b8f92).A los niños huérfanos o a quienes ya no están del todo en (…). Por supuesto, las risas se dirigían ahora al otro lado.

En fin, lo importante ahora es que podemos decir que, en general, el mundo actual, también el mundo cristiano actual, vive en base a la idea de que el demonio ya no existe más.

Pienso que habría tres pensamientos que tendríamos que considerar lentamente con más profundidad. Les diré primero unas palabras sobre la historia de la influencia del demonio o del reconocimiento del demonio; segundo, unas palabras sobre la historia de vida del demonio; y, tercero, unas palabras sobre la forma de luchar del demonio.

Primero, entonces, unas palabras sobre la historia del reconocimiento del demonio.

¿Qué nos dice la Sagrada Escritura acerca del demonio? ¡Oh, nos dice muchísimas cosas, y cosas importantes y graves sobre el demonio! En especial el apóstol san Pablo no se cansa de hablar del demonio y de la influencia demoníaca.

Es interesante: a Pablo lo escuchamos con gusto porque Pablo es un teólogo sumamente profundo. Tuvo profundas, profundas percepciones de los planes divinos. Nos dice muchas cosas sobre la filiación divina, sobre la condición de miembros de Cristo. Y a la Iglesia católica de hoy le gusta mucho escuchar eso, ¿no es verdad? Pero Pablo nos habla también inusualmente mucho sobre el demonio.

Según la enseñanza de Pablo, todo el mundo, también el aire, está lleno de demonios. Después: las estrellas están ocupadas y habitadas por demonios. ¿Entienden qué significa eso? El demonio, sobre el cual Pablo se esmera en hablar una y otra vez, es un poder, una potencia. Y por eso está claro que no sólo tenemos que luchar contra la carne y la sangre, contra el mundo, sino también contra los espíritus malignos.

Y después escuchamos de san Pedro la conocida frase que dice: «El diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar»10 (#ulink_50e65e51-f2ad-58f6-b4ec-7a5643e87af9).Como un león rugiente, ¿verdad? ¡Imagínense a un león que ronda por ahí rugiendo!

Vean, pues, con cuánta fuerza cuenta la Sagrada Escritura con la realidad del demonio. Hay algunos libros modernos que hablan del demonio, es verdad. Pero entienden por el demonio sólo el mal que actúa en el mundo, no a una persona. Según la Sagrada Escritura, existen demonios como personas. Y, entre los demonios, hay uno que tiene todo el mando en sus manos: el principal de los demonios, Beelzebub11 (#ulink_c88258db-75fc-56f8-99d3-2e1599040cbd). He aquí una primera frase en la historia del reconocimiento del demonio.

Y esto continúa después. La Iglesia católica, el cristianismo, ha mantenido la doctrina del demonio, y del demonio como personalidad real.

Pero en la época moderna, o sea, después del fin de la Edad Media, se habla aquí y allá todavía del demonio, pero sólo como el mal en el mundo, no del demonio como una persona. Y así prosigue, siglo tras siglo, de modo que casi hay que decir que la opinión pública ha enterrado al demonio: el demonio está en la tumba.

No sé si ustedes se han preguntado ya alguna vez de dónde puede venir esto. Pues viene de lo siguiente: la época moderna ha colocado al hombre en primer plano. Y ha hecho que Dios y, en general, todas las potencias de segundo plano, pasaran cada vez más al trasfondo. El hombre está en primer plano y, con el hombre, el actuar humano.

También la ciencia moderna ha colocado siempre al hombre en primer plano. Por eso, la biología, la psicología, las ciencias naturales, la técnica: ¿qué ven todas ellas? Siempre está el hombre en primer plano. No se dirige la mirada hacia Dios. Tampoco se dirige la mirada hacia el demonio. Sólo se ve al hombre.

¿Qué hay de verdad en ello? Si piensan en el hombre en su relación con el demonio, se plantea la gran pregunta de qué hay en el hombre que lo inclina hacia el mal. ¿Hay en él alguna fuerza que explique el mal sin que haya que suponer la existencia de un demonio?

Sólo tenemos que mirar nuevamente la Sagrada Escritura, y allí escuchamos lo siguiente: la naturaleza del hombre está inclinada al mal desde la infancia12 (#ulink_b851aca5-97c5-5b40-a32f-00134bb060bb). Es verdad: para explicar el mal que he hecho, el mal que sucede en el mundo, el que sucede en la política, no necesito en todos los detalles al demonio. Muchas cosas puedo explicarlas por la corrupción de la naturaleza humana a través del pecado original. Tienen que recordar qué efectos ha tenido el pecado original.

Antes del pecado original, la naturaleza humana estaba en plena armonía. Recordarán todo lo que hemos dicho ya sobre el animal en el hombre, sobre el ángel en el hombre, sobre el hijo de Dios en el hombre13 (#ulink_cd42aea3-0516-5aaf-9b04-f3f2753bad23). En ese entonces, el animal se subordinaba con buena disposición al ángel, y el animal y el ángel seguían al hijo de Dios. Por eso había en la naturaleza humana una maravillosa armonía.

Pero ahora, a través del primer pecado, el hombre ha cortado sacrílegamente la armonía entre ángel, e hijo de Dios. ¿Y los efectos? El castigo consistió en que Dios cortó la armonía entre animal y ángel. Por eso, ya desde aquel tiempo hablamos de la concupiscencia.

De ese modo oímos decir a Pablo, que tanto sufrió por ese estado de cosas: «¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?» «Puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero»14 (#ulink_54b25fb0-d7a7-5e26-8ce6-a2185e2f670a). Ésta es la escisión en la naturaleza humana.

Por eso digo que, para explicar el mal en el mundo, no siempre tenemos que recurrir al demonio. Muchas cosas se explican por la escisión de la naturaleza. Pero tenemos que agregar: aunque en el caso particular resulta difícil decidir dónde ha actuado el demonio y dónde actúa la naturaleza enferma, aunque tenemos que admitir que así es, tiene que haber criterios según los cuales se pueda estimar: ahora no hay duda de que está actuando el demonio.

Son, como ven, dos poderes: la naturaleza enferma, una naturaleza mala, y, por el otro lado, el demonio. Ambos se unen después muchas veces.

Ahora se plantea la pregunta: ¿cuándo actúa indudablemente el demonio como una potencia en la vida humana? Repito: es difícil explicarlo en el caso particular, pero hay casos en los que es inequívocamente claro.

Sólo es preciso que recuerden, por mencionar un ejemplo, cuántas crueldades ha cometido la naturaleza humana en Occidente. Es así: donde la maldad sobrepasa un cierto grado, donde se trata de una maldad fuera de lo común, pueden suponer siempre con seguridad que, para su explicación, no basta la escisión en la naturaleza humana sino que hay también un influjo inmediato del demonio. Por ejemplo, si recuerdan lo que tal vez hayan escuchado sobre los campos de concentración o sobre los asesinatos masivos, sobre los experimentos ajenos y contrarios a la naturaleza que se han realizado en masa, dirán de inmediato: tan mala no es la naturaleza humana como para que pudiese cometer semejantes cosas.

A partir de un reconocimiento tal, la literatura moderna, también la novela moderna, se ha ocupado de nuevo con el demonio15 (#ulink_ffa8baaa-16ca-5a2b-966a-693c074e00c1). Si antes hablamos del entierro del demonio, ahora tenemos que hablar de la resurrección del demonio o, por lo menos, de la fe en el demonio. ¿Entienden lo que quiere decir? De pronto, la humanidad comienza a creer de nuevo en la realidad del demonio, en la personalidad del demonio. Basta que miren las novelas modernas. Verán, entonces, que son muy distintas que antes.

Y ahora, ustedes podrían plantear la pregunta: ¿qué relación intrínseca hay entre todos estos elementos? Verán: a la larga, no se puede negar las verdades últimas. Dios nuestro Señor cuida de que lo que hemos olvidado, lo que hemos perdido de vista, regrese con el tiempo más y más a la consciencia plena y despierta.

Ya les he dicho: una de las razones que explican el hecho de que se haya olvidado al demonio es la fuerte acentuación del hombre, de las fuerzas humanas y de las capacidades humanas. Con ello tiene que ver al mismo tiempo una segunda razón: cuanto más pasa el hombre a primer plano, tanto más pasa Dios al segundo plano.

Ahora bien, la psicología de la religión nos dice que se da un hecho peculiar: cuando Dios y el demonio luchan entre sí y la sociedad humana procura asumir una posición respecto de Dios y del demonio, la influencia del demonio desaparece primero del sentir de los hombres16 (#ulink_2f75f8f2-b067-5b15-be79-b7c00d6ee794). Así entendemos que, si bien la humanidad siguió sosteniendo a Dios, olvidó al demonio.

Ahora podemos decir, a la inversa: el demonio vuelve a llamar la atención sobre sí mismo. La humanidad siente de nuevo que hay un demonio, un poder real. De allí puede inferirse que, tarde o temprano, también Dios se hará notar más fuertemente. Así pues, nos encaminamos hacia una época en que se reconocerá más fuertemente el poder del demonio y la personalidad del demonio.

¿Qué se sigue de todo eso para nosotros personalmente, sea que piense en mí o en mis hijos?

Si Dios le ha dado en la actualidad semejante poder al demonio, el demonio tiene también poder sobre mí y sobre mis hijos. Entonces tengo que contar con la potencia del demonio en mí y en mis hijos. Aun cuando, en el caso particular, resulte difícil determinar que lo que actúa aquí es sólo la debilidad de la voluntad humana, y, allá, la potencia del demonio, hay que contar con esa potencia.

Ya el solo hecho de que yo cuente fundamentalmente con ella es un gran avance. Por ejemplo, si noto que se despiertan en mí pasiones tremendas, o siento lo mismo en mis hijos, no debo decir solamente: ¿qué tengo que hacer, psicológica y pedagógicamente?, sino que debo preguntarme también: ¿qué debo hacer para atenuar la influencia del demonio en mí y en mis hijos?

Son los viejos pequeños recursos católicos que nuestros abuelos aplicaban tan a menudo: bendecir a nuestros hijos o bendecirnos a nosotros mismos. ¿Qué es la bendición? Es como una suerte de exorcismo.

Existe asimismo un exorcismo17 (#ulink_853e5028-b420-5e56-850c-9cbff7f09cd8) que se considera como tal también en cuanto al nombre, o sea, que no es sólo una bendición, sino un exorcismo oficial. Hay una oración mayor, formulada por León XIII18 (#ulink_d3e7e527-c13e-5905-9538-c70ed1889f90). Existe también un exorcismo menor, que dice así: «Exsurgat Deus, et dissipentur inimici eius». «Levántese Dios y se dispersen sus enemigos». Después, se pronuncia la bendición.

Conozco a una familia, a un padre digno y anciano que lo reza. Tiene a todos sus hijos fuera, actúan en el exterior, en diferentes países. Es uno de aquellos padres que hablan poco, que no pronuncian grandes discursos. Pero cada noche, antes de irse a dormir, sale delante de la puerta y bendice a sus hijos a los cuatro vientos. ¿Qué significa bendecir a los hijos? En la práctica, significa que el demonio debe apartarse de ellos y que Dios debe llegar a ser nuevamente Señor sobre ellos. ¿Entienden la fe profunda que hay detrás de ello? Tenemos que contar más con el poder del demonio.

Supongamos, por ejemplo que un hijo adolescente se resiste año a año a mi influencia y está siempre en contra: si conozco el tiempo actual, no aplicaré solamente los medios pedagógicos habituales para superar la situación, sino que, en silencio, y sin que el muchacho lo perciba, también le daré la bendición, en la consciencia de que el demonio tiene que apartarse de ese muchacho. Del mismo modo, si yo mismo me encuentro año tras año en graves tentaciones, debo contar con la influencia del demonio.

Permítanme revelarles que yo personalmente lo hago19 (#ulink_48ed216d-3703-5f2e-bc00-94a296534ee5) cada mañana en dirección a los cuatro puntos cardinales, y al hacerlo tengo presentes a todos aquéllos que Dios ha conducido hasta mí. ¡También ustedes se cuentan entre ellos! Es decir: lo hago para que la influencia del demonio se aparte de ellos. Y no es preciso hablar mucho de ello: simplemente, se lo hace.

Uno de los recursos más importantes para superar la influencia del demonio es el amor a la Santísima Virgen. Más adelante se lo expondré con todo detalle.

Pero, sólo para insinuarlo ahora: la Santísima Virgen, en virtud de su posición, no es solamente la colaboradora permanente del Salvador sino también la antagonista personificada del demonio. Ése es su oficio. Por oficio, ella tiene que aplastar la cabeza del demonio.

Por eso, la alianza de amor con la Santísima Virgen es una alianza de lucha contra el demonio, una declaración de lucha contra el demonio. En la medida en que estoy apegado a la Santísima Virgen y conduzco a mis hijos a la Santísima Virgen, estoy en posesión del contrapeso más fuerte contra la influencia del demonio.

Ahora bien, no sé qué usos y costumbres tienen ustedes en casa. En realidad, es una costumbre auténticamente católica que los padres bendigan siempre a los hijos, sobre todo a los pequeños, antes de que se vayan a dormir. Debería hacerlo sobre todo el padre. Por supuesto, tiene que darse en base a una fe profunda. Y cuando los niños ya han crecido no les gusta en general que se lo haga exteriormente. Hay que hacerlo en silencio y privadamente.

Lo mismo cuando mis hijos están ausentes, por ejemplo, si están estudiando fuera en alguna parte. Qué sencillo es darle a cada uno la bendición. En Alemania suele decirse: «le doy la bendición», o sea, se coge agua bendita y se da la bendición hacia los cuatro puntos cardinales. Y cuanto más silenciosamente se hace, cuanto menos se percatan de ello otras personas, tanto mejor. No es preciso hacer mucha alharaca. ¿Qué presupone este gesto? La fe profunda en la realidad de Dios y la fe en la realidad del demonio.

Por último, permítanme reiterarles: también cuando fuertes pasiones bullen y actúan en uno pueden contar siempre con que el demonio está interesado en ello y sopla para atizar el fuego. Más adelante, cuando les hable de la forma de lucha del demonio, trataré más extensamente este punto.

Antes o en días anteriores les he hablado mucho sobre la angustia. Hay toda una cantidad de causas naturales para que el hombre actual se vea impulsado siempre de un lado a otro por la angustia. Pero créanlo: si Dios libera de algún modo al demonio del infierno, el demonio se esfuerza por reforzar este estado de angustia. Porque el hombre torturado por la angustia se convierte después en un juguete del demonio.

Resumiendo, entonces: si piensan en la historia del culto al demonio o del reconocimiento del demonio, tienen que admitir que vivimos en un tiempo en el que el demonio tiene una influencia más fuerte, pero también en un tiempo en que la influencia del demonio se reconoce de vuelta cada vez más.

Incluso deben contar con que no sólo se interesen por ustedes algunos demonios, sino que, según sea el caso —si, por ejemplo, se han regalado ustedes a la Santísima Virgen—, se interese por ustedes un montón de demonios. Así tienen que imaginárselo (…).

Esto se lo expondré in extenso más adelante, cuando les hable de la historia de vida del demonio. Entonces les explicaré cómo el demonio tiene en la mira a la Santísima Virgen. Es una enemistad a muerte entre la Santísima Virgen y el demonio. Ahora el demonio ya no puede hacer más nada contra la Santísima Virgen. Con ello, es evidente que atacará a quienes se han regalado a la Santísima Virgen. Pero no tenemos que preocuparnos para nada. Cuanto más se interesen por nosotros los demonios, tanto más la Santísima Virgen es la que aplasta la cabeza del demonio. Pero eso no vale para un demonio cualquiera, por ejemplo, para un demonio que está en África, sino para los demonios que me persiguen a mí.

Por lo demás, es la antigua concepción de los religiosos que los muros de los monasterios están ocupados por legiones de demonios. O sea, no son sólo uno o dos, o cien demonios20 (#ulink_ce92585d-4bec-592e-8754-4c99040591d6). Como es obvio, esto no puede demostrarse. Es sólo una concepción general. Pero el motivo profundo estriba en el hecho de que cuanto más significa un hombre para Dios, tanto más se interesa en él el demonio. ¿Entienden por qué? Es una vieja regla estratégica: si hiero al pastor, tendré al rebaño. Una vez que he asesinado al jefe del ejército, éste último corre de aquí para allá, y ya no tiene jefe21 (#ulink_0388ffa8-9a9b-53a2-b6b7-63352963db3a).

Y los sacerdotes deberían ser ese tipo de jefes en el reino de Dios. Por eso debe entenderse que los demonios tengan un interés especial en las almas fervorosas. Y si como familia de Schoenstatt estamos también llamados a la santidad, y si queremos regalarnos enteramente a la Santísima Virgen, tenemos con contar con que el demonio esté interesado de manera muy especial en nosotros. También en nuestros hijos. Por eso tenemos que renovar nuestra alianza con la Santísima Virgen, a fin de que ella derrote al demonio y a su séquito.

En ese sentido hay innumerables relatos. No digo que todos ellos sean verdad (en sentido histórico). Así, por ejemplo, hay toda una cantidad de historias de monjes. Estas historias documentan la representación de que los muros de los monasterios están rodeados de demonios. Una historia cuenta que un monje había tenido tentaciones tremendas. Quería abandonar el desierto, casarse, y arrojarse en brazos de todos los pecados del mundo. Pensaba que no podía resistir más la soledad. Cuando fue a ver al padre abad, éste le explicó que el demonio tenía especial interés en él. Por eso le pintaba constantemente esas imágenes. El abad le recordó asimismo las tentaciones de Jesús, pues el demonio tentó a Jesús también en el desierto. Y le hizo referencia también a san Pablo. Pero el monje no quedó satisfecho. Todo eso está muy bien —dijo—, pero no puedo soportarlo. El demonio me tiene en sus garras.

Entonces, el abad le dijo: Mira hacia ese lado. Y el monje vio todo un ejército de demonios. Mira ahora al otro lado, dijo el abad. Y allí había no sólo un ejército sino un sinnúmero de ángeles.

El monje extrajo de ello la siguiente lección: aunque el demonio tenga influencia sobre nosotros, los espíritus buenos, Dios y la Santísima Virgen, tienen una influencia aún mayor.

En resumen, por tanto: pienso que ahora deben de entender ustedes que el demonio ejerce también una influencia en los estados de angustia de nuestra alma. La angustia es en realidad la maestra de todos los males.

Con la angustia se relaciona la tristeza. Tal vez conozcan el bello adagio que dice: «El demonio pesca en aguas turbias». Es decir, en la práctica: si el hombre está triste, el demonio tiene por dónde entrar: todas las puertas le están abiertas.

Por eso, los maestros espirituales enseñan que una de las fuentes principales de la tristeza es el demonio. Otras son las dificultades de la vida, el temperamento melancólico. El demonio conoce el lado débil de un ser humano y sabe conectarse con ese lado débil.

Pienso que por esta tarde hemos escuchado suficiente sobre el demonio. Más adelante será interesante que hablemos de la historia de vida del demonio y, después, de la forma de luchar del demonio, a saber, del método según el cual lucha contra nosotros.

A partir de todo lo dicho podrán notar qué importante es para nosotros la alianza de amor. La alianza incita al demonio pero, por el otro lado, también vence al demonio.

1 (#ulink_beade172-0b05-59dd-ace4-59aa7b28614b) Véase tomo 1, p 99 y siguientes.

2 (#ulink_beade172-0b05-59dd-ace4-59aa7b28614b) Estas frases introductorias son inaudibles en la grabación y han sido tomadas de una versión autorizada del texto realizada por la traductora.

3 (#ulink_c89c0863-f4e3-50f2-8e63-4a55e61c70db) Véase la plática del 18-3-1956.

4 (#ulink_13287999-be7c-5c7b-af6a-b2b4984a18d7) Al parecer, tiene que tratarse de pláticas pronunciadas por el P. Kentenich sobre el tema en el período que va del 18 de marzo al 9 de abril de 1956. Hasta ahora no han podido encontrarse grabaciones ni apuntes de esas pláticas.

5 (#ulink_65e52f30-60b8-56cf-a369-fc5dbe1da4d0) Probable referencia a Franklin D. Roosevelt, 31º presidente de Estados Unidos, que gobernó de 1933 a 1945.

6 (#ulink_9457c7bb-bf0f-5f5e-88da-cd7ef9ac7d3a) Prov 23,26.

7 (#ulink_f33d2d7a-be52-5e6d-ab0e-3a28b8ea8049) El demonio.

8 (#ulink_1e0e01f9-4327-57bb-b3a7-ca2071279651) J. W. von Goethe, Fausto. Primera parte, 2118s.

9 (#ulink_97896b29-57f7-5866-99d7-5c05cd66dc1d) Alusión a la frase bíblica: «Vuestro padre es el diablo» (Jn 8,44).

10 (#ulink_cdb348f9-56d2-51e0-953d-412841f54459) 1Pe 5,8.

11 (#ulink_347e02f6-f26f-50f6-aee5-0f70879ef9b5) Véase Mt 12,24: «Mas los fariseos, al oírlo, dijeron: “Éste no expulsa los demonios más que por Beelzebul, Príncipe de los demonios». La grafía Beelzebub, utilizada tiempo atrás, se remonta a la traducción de la Vulgata.

12 (#ulink_3ded2f3b-50ff-5e2b-a333-a2908de41909) Véase Gén 8,21.

13 (#ulink_7e28a9e5-7925-5d82-935d-aaf6e7dcfd07) La visión del hombre como microcosmos en el que se unen los grados de ser del cuerpo, del espíritu y del alma en estado de gracia (animal, ángel, hijo de Dios) se remonta a Tomás de Aquino.

14 (#ulink_f9369bbe-fc0f-5a6e-9a54-f7a4c89e7894) Rom 7,24; 7,19.

15 (#ulink_0f2490ec-6c9c-5833-a311-24a5a6641ef4) Anton Böhm publicó en 1955 un libro titulado Epoche des Teufels [Época del demonio]. Alois Winklhofer plantea también en 1961 en su Traktat über den Teufel [Tratado sobre el demonio] la pregunta de si la época contemporánea puede designarse como la «época del demonio», y menciona ejemplos para la representación del demonio en la literatura moderna, entre ellos los autores Bernanos, Langgässer, Lewis y Greene.

16 (#ulink_89a096de-d85a-58a7-af0b-86902994cad0) El P. Kentenich repite para la traductora: la psicología de la religión nos dice que la relación fundamental entre Dios y el demonio por un lado, y la relación entre los hombres, Dios y del demonio por el otro, se regula en la mayoría de los casos así: cuando el hombre pierde el contacto con los poderes del más allá, pierde primero el contacto con el demonio y, después, el contacto con Dios.

17 (#ulink_3b72d907-dae0-558d-add5-a063f119541f) El exorcismo es una oración especial de rechazo del demonio. Mientras que el llamado exorcismo mayor sólo puede ser realizado por sacerdotes con autorización expresa del obispo, el exorcismo menor puede ser rezado por todos. Reza, por ejemplo, como sigue: Levántese Dios omnipotente, se dispersen sus enemigos y huyan de su presencia todos los que le odian. En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

18 (#ulink_3b72d907-dae0-558d-add5-a063f119541f) León XIII, cuyo pontificado se extendió entre 1878 y 1903.

19 (#ulink_62b5d3ad-5302-581f-a273-e86c460a183c) El P. Kentenich se refiere a dar la bendición.

20 (#ulink_f932e88d-5b48-54e6-9759-78e49ec2dc16) En la Antigüedad, una legión representaba la agrupación más numerosa del ejército, integrada por 4000 a 6000 infantes, 300 jinetes y el correspondiente bagaje.

21 (#ulink_f932e88d-5b48-54e6-9759-78e49ec2dc16) Después de esa frase se interrumpe la grabación. Los párrafos que siguen están basados en una versión escrita anónima.




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